Koch, Robert
Categoria:
Biografía GER
Datos biográficos. Médico alemán fundador de la Bacteriología científica. N. en Klausthal (Hannover), el 11 dic. 1843. En la Univ. de Gotinga hizo estudios de Ciencias antes de decidirse por la carrera de Medicina que terminaría en 1866. Después de ejercer la profesión en varios lugares y de tomar parte en la guerra franco-prusiana, se instala con su familia en Wollstein (Silesia); pero poco a poco su quehacer médico irá siendo desplazado por un afán investigador. Se dedica a estudiar las causas del carbunco que destroza los ganados y que el francés Davaine atribuía (1863) a un microbio que invadiría los organismos afectados. Con un sencillo microscopio, unos cuantos ratones y un simplicísimo medio de observación -la gota pendiente del cubre-objetos sobre una excavación del "porta"-, consigue cultivos puros de la bacteridia carbuncosa que, inyectados a los animales, les causa la enfermedad, multiplicándose en su sangre, a partir de la cual se obtienen nuevos cultivos puros e infectantes. Observa también el mecanismo de esporulación que da a los gérmenes su resistencia en los pastizales. Es ésta la primera demostración concluyente del mecanismo infeccioso y de las condiciones requeridas para definir una afección microbiana, lo que más tarde (1882) serían los "postulados de K.". Sólo al cabo de tres años de continuas comprobaciones se decide a comunicar su descubrimiento a la Univ. de Breslau, donde hallaría buena acogida, sobre todo por parte del patólogo Cohnheim; publicando su monografía sobre la etiología del carbunco (Die Aetiologie der Milzbrand-Krankheit, 1876).A pesar de la falta de medios, se lanza K. al mejoramiento de la práctica bacteriológica: aplica a los gérmenes las técnicas de coloración de tejidos inventadas por Wiegert y logra teñir incluso los finos flagelos que algunos presentan, pudiendo clasificar los microbios por su morfología. Va a Jena para sugerir a Abbe importantes mejoras en la óptica del microscopio, al que acierta también a aplicar la cámara fotográfica. En 1878 publica su concluyente trabajo sobre las infecciones quirúrgicas (Untersuchungen über die Aetiologie der Wundsinf ections-krankheiten) .Por fin, en 1880, el gobierno prusiano reconoce los méritos de aquel médico de pueblo y le nombra Consejero del Departamento Imperial de. Sanidad. Allí tendrá un excelente laboratorio y dos ayudantes de calidad: Loeffler y Gaffky. Con ellos ensaya diversas sustancias antisépticas e idea la asepsia por vapor de agua a presión. Su afán por aislar las distintas especies microbianas y una casualidad bien aprovechada -un trozo enmohecido de patata, en el que aprecia que cada mancha es un cultivo puro del germen que allí se depositó- le lleva al hallazgo de los medios sólidos de cultivo; como medio ideal empleará la glicerina con jugo de carne, sobre cuya superficie trasparente crecen fácilmente las colonias de microbios, tras la siembra del material infeccioso.La tuberculosis. Una vez dotada la Ciencia de estos medios que empiezan a dar sus frutos en manos de muchos bacteriólogos, se enfrenta K. con el presunto agente de la tuberculosis que tantas víctimas causaba, pero que se ocultaba a todas las investigaciones. Sólo al cabo de centenares de ensayos, logra teñir los bacilos de una preparación previamente tratada con lejía; el álcali, al saponificar la cubierta cérea del que había de llamarse bacilo de K., lo ha hecho accesible al colorante. Dura sería también la lucha por obtener cultivos de tan delicado germen; con ellos consigue al fin la inoculación experimental del temido morbo, demostrando su etiología en 1882 (Die Aetiologie der Tuberculose).Siguiendo el rastro de las terribles epidemias de cólera, va K. a la India y, en Calcuta, descubre el "vibrión" causal que también lleva su nombre (1883), al tiempo que propone como sencillo remedio la ebullición del agua de bebida. Allí aísla también el germen de la conjuntivitis infecciosa (bacilo de K.-4Veeks). Vuelto a Berlín, se hace cargo de la Cátedra de Higiene de su Universidad (1885). Trata de atacar la tuberculosis por medio de filtrados concentrados de cultivos patógenos que, inyectados a animales, modifican el curso de sus lesiones: lo que llamará tuberculina. La comunicación que hace K. al X Congreso Médico Mundial (Berlín 1890) tiene tal resonancia que sus efectos serán funestos. Lo que aún se hallaba en fase experimental se aplica indiscriminadamente a la clínica por médicos de todos los países, y lo que en algún caso tiene cierta acción favorable, en la mayor parte resulta perjudicial y aun fatal. Tampoco la "tuberculina nueva", de 1897, servirá para otra cosa que para apoyar el diagnóstico, cuando más tarde se aplique de modo intradérmico (reacción de Mantoux).Ocaso fecundo. El prestigio de K. se repone de este golpe: sobre él llueven los honores y para él se crea un gran Inst. de Enfermedades Infecciosas, -en Berlín (1891). En cambio, su matrimonio termina en el divorcio, y K. vuelve a casarse con una joven con la que emprende una vida viajera. Estudia la peste bovina en África del Sur y la bubónica en la India (1896); el paludismo en Italia y en Indonesia; y en las flamantes colonias alemanas del África Oriental, investiga la fiebre recurrente y la enfermedad del sueño (1904 y 1907). En 1905, recibe el premio Nobel de Medicina. Son verdaderamente triunfales sus viajes al Japón (1908) y a Norteamérica. En 1910 sufre un ataque cardiaco y aunque parece reponerse, habrá de aparecer muerto en la mañana del 27 de mayo en su cuarto de un hotel de Baden-Baden.La larga estela de nombres gloriosos que forman su Escuela: Gaffky, Loeffler, Kitasato, Pfeiffer, Behring, Ehrlich, etc., prolongaría el surco abierto por K. Sus métodos técnicos y sus postulados básicos serían para todos los bacteriólogos punto de partida para la investigación rigurosa de toda clase de infecciones. A K. se debe, de modo directo o indirecto, buena parte de la gloria de haber conocido la causa y haber vencido o limitado los efectos de tan grave azote de la Humanidad.V. t.: BACTERIAS; TUBERCULOSIS; CÓLERA.JUAN ANTONIO PANIAGUA.
BIBL.: R. KOCH, Gesammelte Werke, Leipzig 1912; Klasiker der Medizin, 9 y 19, Leipzig 1910 y 1912; H. UNGER, R. Koch. La novela de su vida, Barcelona 1944; B. MOELLERS, R. Koch. Personlichkeitund Lebenswerk, Hannover 1950; H. SHADEWALDT, Robert Koch et la bactériologie de son temps, París 1969; J. A. PANIAGUA, Robert Koch, en Foriadores del mundo contemporáneo (dir. F. Pérez Embid), 111, 7 ed. Barcelona 1971, 125-134.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.