Knox, John
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Biografía GER
Reformador protestante de Escocia. N. en Haddington, Escocia, entre 1505 y 1515, m. el 24 nov. 1572. Poco se conoce de su vida antes de 1540 excepto que era sacerdote y que trabajó como notario apostólico en la diócesis de S. Andrew. Desde 1540 a 1547 se dedicó a la enseñanza, habiendo abandonado para entonces su fe católica, por influencia de George Wickart, que había conocido el protestantismo en Alemania, y del que en 1545 K. era su más ardiente discípulo. Wickart, por su abierta oposición al card. Beaton y a la religión católica, fue condenado por hereje en enero de 1546. El 29 de mayo de ese año, los seguidores de Wickart asesinaron en venganza al cardenal. Knox aprueba esa acción en términos que desdicen de un predicador que se llama cristiano, aunque sus biógrafos lo atribuyen a su "vena de humor". En 1547 las tropas francesas que venían en ayuda del regente conde de Arran (la heredera de la corona de Escocia, María Estuardo, por entonces sólo tenía dos años, siendo su madre María de Guisa) cogieron prisionero al grupo protestante que incluía a K., sus discípulos y los asesinos de Beaton. K. estuvo condenado en las galeras francesas 18 meses. En este tiempo, con la muerte de Enrique VIII (v.), el calvinismo (v.) cobró auge en Inglaterra bajo Eduardo VI, mientras que aumentó la influencia católica francesa en Escocia. Una vez puesto en libertad, K. se quedó en Inglaterra hasta 1554, cuando el catolicismo de María Tudor ya se había implantado oficialmente. En Dieppe, contrajo matrimonio sacrílego con Marjorie Bowes, la hija de una dirigida suya. De allí marchó a Ginebra para consultar con Calvino el modo de resistir el reinado de María Tudor y de María de Guisa. Al volver a Escocia, encontró un ambiente propicio para su predicación, pues por primera vez los protestantes escoceses se identificaban con un movimiento nacionalista en oposición a los monarcas católicos de Inglaterra y Francia. La religión de K., basada principalmente sobre el A. T., acusaba al catolicismo de idolatría, sobre todo refiriéndose al santo Sacrificio de la Misa, que comparaba con los sacrificios de los judíos a Moloc. Escribió una carta a la Reina Regente pidiendo tolerancia para sus correligionarios, pero al ser ignorado, volvió a Ginebra en 1556, permaneciendo allí tres años, empapándose de las rígidas ideas autocráticas de Calvino, que más tarde él implantaría en Escocia. En Ginebra escribió su libro contra "el monstruoso gobierno de las mujeres", refiriéndose a las Marías de Inglaterra y Escocia y a Catalina de Médicis, madre del Delfín de Francia (después Francisco II), que estaba desposado con María Estuardo. En 1559, Isabel I (v.) asciende al trono de Inglaterra, que de nuevo vuelve al protestantismo, y K. regresa a Escocia y predica en tonos revolucionarios, pidiendo la reforma de la religión y la supresión de "la idolatría". A la muerte de María de Guisa (10 jun. 1560), se firma el Tratado de Edimburgo por el que las tropas inglesas y francesas se retiran de Escocia y se establece un Parlamento que actuaría con el consentimiento de la Monarquía, es decir, de María Estuardo y su consorte, Francisco 11. Pero sin esperar a tal consentimiento, el Parlamento nombra a K. para que proponga un plan para el gobierno de la Iglesia, y una nueva confesión de fe. En ella se abolía la autoridad del Papa y se prohibiría la celebración de la santa Misa. En la primera Asamblea General de la Kirk, o Iglesia Escocesa (10 dic. 1560), se aprueban las leyes llamadas First Book of Discipline, similares a las de los otros grupos calvinistas. Al morir su marido, María regresa a Escocia y K. la critica públicamente por tener Misa en su capilla, pero es censurado, incluso por los protestantes, por la virulencia de sus palabras. En 1565, la Reina se casa con el católico Darnley, y nombra consejero al italiano Riccio. Éste es asesinado por los protestantes y K., de nuevo, aprueba la acción. En 1567 matan a Darnley y poco después la reina es forzada a dimitir. K. se retiró de los asuntos públicos,- escribiendo entonces su Historia de la Reforma, y ya enfermo sigue predicando hasta poco antes de morir. Sus sermones se caracterizan por su tono lúgubre sin ningún reflejo de la mansedumbre y caridad de Cristo. Pero como orador sus dotes eran impresionantes. Su austeridad personal contrasta con la codicia de los nobles con cuya ayuda logró el establecimiento del presbiterianismo (v.) en Escocia.V. t.: PRESBITERIANOS.RICHARD A. P. STORK.
BIBL.: G. DONALDSON, The Scottish Reformation, Londres 1960; B. LLORCA, R. GARCÍA VILLOSLADA, F. J. MONTALBÁN, Historia de la Iglesia católica, III, 2 ed. Madrid 1963; E. EHRHARD, W. NEUSS, Historia de la Iglesia, IV, Madrid 1962; P. HUGHEs, The Reformation, Londres 1957; A. LANG, John Knox and the Reformation, Londres 1905.
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