Khorsabad (jursabád) GEOG.
Categoria:
Geografía
A unos 15 Km. al NO de Mosul, a orillas del río Khanser, afluente del Tigris, se encuentran las ruinas de la que fue, por sus monumentos civiles y religiosos, una de las más importantes y bellas ciudades del Imperio asirio. Tal era la magnitud de los restos exhumados que su excavador, el cónsul francés P. E. Botta, creyó en 1842 que había descubierto los restos de la legendaria ciudad de Nínive, mencionada por los profetas de Israel y los escritores clásicos. Pero ante lo que en realidad se encontraba Botta era la ciudad de Dur Sarrukin (K.), creada por voluntad de Sargón de Asiria entre los a. 722 y 705 a. C. para instalar en ella su residencia real.En K. se pueden distinguir dos tipos de construcciones. Por un lado, los templos situados en la zona meridional del conjunto, que habían sido interpretados por V. Place como el harén del palacio y que las investigaciones llevadas a cabo por la Univ. de Chicago se han encargado de invalidar. Por el otro, el palacio propiamente dicho, que cubre una extensión de unos 100.000 mz y se eleva sobre una plataforma de ca. 14 m. sobre el nivel del suelo, características que lo convierten en el mayor palacio de todo el Próximo Oriente antiguo.Los templos propiamente dichos estaban dedicados a los principales dioses del panteón asirio: Sin Adad, Ea, Shamash, Ninurta y Ningal. Al templo de Sin se llegaba por una estrecha estancia, por la que se accedía a una antecámara y, posteriormente, a la sala principal. Tras ésta se encontraba el santuario del dios, al que se accedía por una escalera pétrea. En dicho santuario se encontraba la estatua de la divinidad rodeada de columnas. El culto se desarrollaba en la sala principal, quedando reservado el santuario para los sacerdotes. El templo tenía una habitación, que actuaba de incipiente crucero, decorada con ladrillos polícromos esmaltados, de uso desconocido. En él se halló un gran recipiente que debía contener algún producto utilizado en las ceremonias cultuales.El templo de Shamash, dios del sol, era de parecidas características estructurales. En su fachada fueron halladas representaciones del Árbol de la Vida, familiares a la iconografía asiria. Parecidos a los dos grandes templos de Sin y Shamash son los restantes, aunque de menores dimensiones, de Adad, Ningal y Ninurta. Todos ellos fueron reconocidos como pertenecientes a su dios respectivo gracias a los hallazgos de inscripciones en las que constaban los nombres de las divinidades a las que los templos estaban dedicados.Mención especial merece el zigurat compuesto por siete torres superpuestas en orden decreciente y construido todo él, así como el resto de monumentos, no ya de K., sino de toda Mesopotamia, con adobes secados al sol. La fragilidad de este material constructivo hace que el monumento haya llegado hasta nuestros días muy degradado; sin embargo, contamos con una reconstrucción ideal muy veraz de su excavador V. Place. A dicha torre se accedía por medio de una rampa en espiral que llegaba hasta la cima, donde se encontraba el santuario. Cada torre, al parecer, se hallaba, cosa frecuente en los zigurats (v.) mesopotámicos ya desde época sumeria, pintado de un color distinto. Esto se lograba mediante pintura propiamente dicha, o con ladrillos esmaltados de distintos colores, también utilizados en la decoración de interiores. Los colores del zigurat serían, según Place y Thomas; blanco, negro, púrpura, azul, rojo, plata y oro. Sin embargo, hoy en día, el holandes Busink aboga por una reconstrucción diferente según la cual el monumento constaría únicamente de cinco torres coronadas por el santuario de Asur, único dios del que no había sido hallado el templo.El palacio propiamente dicho se hallaba adosado a uno de los lados del gran paralelogramo que formaba la ciudad, en su sector NE, formando parte de la ciudadela fortificada en la que se alzaban las residencias de los funcionarios palatinos y demás miembros de la corte. Igualmente, adosado a la muralla en su ángulo sur, se ha encontrado una suntuosa residencia considerada como perteneciente al príncipe heredero. Mención especial dentro del arte asirio merecen los hallazgos escultóricos efectuados en la ciudad, tanto los relieves como los ejemplares en bulto redondo. Entre estos últimos destacan los grandes toros alados con cabeza antropomorfa que acostumbraban a flanquear las grandes puertas de entrada de los palacios y templos. Aquí los encontramos representados de cara al espectador o bien casi de perfil. Otra famosa escultura procedente de K., hoy en el Museo del Louvre, es la del héroe Gilgames (v.) en posición frontal sosteniendo con su mano izquierda un león rugiente. También de K. es un genio alado androcéfalo que estaba asociado a una figura de toro. Hace el gesto de purificar al pasante para que pueda continuar su camino.Otras representaciones hacen referencia a Sargón en momentos distintos de la vida cotidiana, como, p. ej., llevando una cabra al sacrificio. Otro relieve le representa contemplando los cortejos que acuden a rendirle pleitesía. Junto a esta gran decoración en relieves esculpidos, en K. había superficies decoradas con ladrillos polícromos, principalmente en las grandes puertas de la ciudad. El conjunto más conservado es el de la puerta del templo de Sin. A ambos lados, aparecía una misma ornamentación integrada por la figura de Sargón, al que seguía un cortejo formado por un león, un águila, un toro, una higuera y un arado, que al parecer representaban, respectivamente, el poderío de Asiria, el reino de los cielos, la fecundidad, la fertilidad de los campos y la importancia de la agricultura. En otra de las salas del palacio, la denominada K, aparece una escena en la que Asur recibe el homenaje del rey. Debajo de ella aparecen frisos de genios alados y toros afrontados. Este conjunto medía más de 10 ni. de altura. También gozó de gran favor en la decoración del palacio la pintura mural, de la que desgraciadamente han llegado pocos restos.E. RIPOLL PERELLÓ, E. S.ANM.ARTÍ GREGO.
BIBL.: G. PERROT y CH. CHIPIEz, Hlstoire de l’art dans l’antiquité, II, París 1884; E. UNGER, Dur-Sarrukin, en Reallexikon der Assyriologie, II, Leipzig-Berlín 1934-38; G. LOUD, Khorsabad I. Excavations in the Palace and at a City Gate, Chicago 1936; G. LOUD y C. B. ALTMAN, Khorsabad II. The Citadel and the Totvn, Chicago 1938; H. FRANKFORT, The art and architeeture o/ the ancient Orient, Londres 1954; S. LLOYD, Twin rivers, Oxford 1947; A. PARROT, Asur, Madrid 1960.
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