Justiniano I, Flavio
Categoria:
Biografía GER
La obra de Justino, primer Emperador de la dinastía Justinianea (v.), fue continuada por su sobrino y sucesor J. (527-565). Éste, Flavius Sabbatius Iustinianus, n. en Tauresium (Macedonia) en el 482, de modesta familia campesina iliria y de origen romano. Educado por su tío, adquirió una brillante y sólida cultura. Durante su vida fue objeto de numerosas adulaciones y severas e insensatas críticas, por lo que es difícil apreciar debidamente su personalidad, que llena toda su época y destaca en la Historia de Bizancio (v. BIZANCIO 1, 4). En la corte de su tío Justino, recibió títulos importantes como el de cónsul en el 52; se hizo popular por sus dispendios fastuosos y su eficaz participación en la obra de restauración católica en el Conc. de Calcedonia (9 jul. 518). Al morir Justino el 1 ag. 527, tras conferirle el título de Augusto, J. no encontró dificultades en ocupar el trono; fue coronado junto con su esposa Teodora. Su reinado de 38 años fue fecundo en realizaciones políticas, y con él se restablece la unidad, aunque efímera, del Imperio bizantino. Con experiencia en el poder y conocedor de los problemas del Imperio, manifestó una gran actividad en todos los órdenes, gracias a sus dotes personales, su cultura y su ambición.Teodora, pese a su condición humilde, de antigua actriz que se exhibía desnuda en el circo, llevó una vida intachable como Emperatriz. Fundó monasterios y fue la más eficaz colaboradora del Emperador; piadosa monofisita, que protegió a sus correligionarios (v. MONOFISISMO), ejerció, una gran influencia sobre J. en la política religiosa de éste y en otros aspectos. Ambos esposos constituyen un ejemplo de gobernantes, cuyas vidas estuvieron unidas ante el Estado y para el gobierno del Imperio. En los primeros años de su reinado, se produjo una sedición entre las dos facciones del circo (demos): el partido de los Verdes, al que había pertenecido el emperador Anastasio I, y el de los Azules, al que se adhirió J.; ambos partidos se enfrentaron en sus apasionadas discusiones y agitaciones políticas, en el hipódromo, durante mucho tiempo. En enero del 532, se unieron Verdes y Azules con los inmigrantes en la ciudad, y todos los descontentos tomaron como nombre de guerra el de Nika (victoria), saqueando e incendiando los edificios durante tres días. El pueblo en rebeldía proclamó Emperador a Hipatio, sobrino de Anastasio. J. se preparaba para la huida, pero la energía de la Emperatriz se lo impidió. La rebelión fue sofocada por los generales Belisario y Mundus que, entrando por sorpresa en el hipódromo, dieron muerte a los que se habían concentrado allí.Las dos grandes ideas políticas de J. fueron: el triunfo de la religión cristiana y la restauración del Imperio romano. Durante el primer periodo del reinado (527-533), elaboró su programa de gobierno. La segunda etapa (533540) corresponde a sus victorias, y la última (540-565) se caracterizó por las dificultades de gobierno.Labor legislativa. Constituyó también su primera preoocupación al ocupar el trono. Consiguió la unidad de la legislación bizantina y estableció la enseñanza del Derecho, labor eminentemente necesaria ante la corrupción administrativa, de la policía y de los tribunales de justicia, que tomaban decisiones injustas. Encargó al jurisconsulto Triboniano (v.) la misión de sistematizar la ley (530), promulgándose la recopilación de las Pandectae o Digestum (15 dic. 533); las Instituta, código publicado el 21 nov. 533, era un manual para el estudio del Derecho que recogía toda la nueva legislación, basado ampliamente en el de Gayo (v.); y se reglamentó un programa de autoridades jurídicas para las escuelas de Derecho de Constantinopla, Roma y Beirut en Siria. Las obras citadas, junto con el Codex Iustinianeus (publicado el 4 abr. 529), revisión clasificada y seleccionada de todas las constituciones imperiales válidas hasta entonces, constituyen el incomparable monumento jurídico de J. El conjunto de leyes posteriores o Novellae, promulgadas por el Emperador, fueron escritas en griego y reflejan la helenización del Imperio.Campañas bélicas. J. inicia la guerra contra los persas, a causa del protectorado de los pueblos del Cáucaso. El escenario de estas guerras fue Asia Menor. Los persas atacaron Dara y fueron rechazados por Belisario (530), gobernador de la plaza. El rey persa Cosroes I (531-579) propuso un tratado de paz perpetua a J., el cual se firmó, después de una tregua de tres meses, en septiembre del 532, y entró en vigor al año siguiente. J. concertó alianzas con los príncipes del Cáucaso y el Negus de Etiopía, para precaverse contra los persas. Frente al Estado árabe de Hira, vasallo de los persas, creó el de Bostra en el 531, cuyo jefe Aretas recibió los títulos de filarca y patricio.Emprendió la guerra contra los vándalos de África, y el general Belisario venció a Gelimero en Decimum, haciéndole prisionero en Hipona el 4 mar. 534, después de una nueva derrota. J. reorganizó la administración de África, que dividió en siete provincias, gobernadas por el general Salomón, quien reprimió una sublevación de beréberes; en el 536, Belisario acudió desde Sicilia a Cartago para sofocar una insurrección de arrianos. En el 539, quedó pacificada la provincia. La conquista de la Italia ostrogoda (v. ITALIA Iv), regida por Teodato, fue más difícil. El general Belisario expulsó a los godos de Sicilia en el invierno del 535, atravesó el estrecho de Mesina, rindió Nápoles en el 536 y entró en Roma el 1 die. 536. En el Norte, la resistencia fue más dura, y hasta el 540 no pudo entrar Belisario en Rávena. J., no acabada aún la campaña, adoptó el título de Gothicus. Se habían realizado los principales deseos del Emperador, pero los fondos del Estado quedaban mermados con estas campañas de restauración del Imperio, y para mantener las conquistas fueron necesarios tributos que pusieron en peligro la economía imperial. Los ostrogodos (v.) de Italia se sublevaron con Totila al frénte en el 542, reconquistando Nápoles en el 543, Roma en el 546, Sicilia en los a. 549-550, y atacaron Otranto.J. preparó un poderoso ejército al mando de Narsés, que recobró Italia en sucesivas y victoriosas campañas (Tadinas, en el Apenino, 553; y en las faldas del Vesubio, tomando Roma); expulsó a los francos de Teodobaldo y a los alamanes, que se habían apoderado de Liguria y se extendían hacia la Campania en el 554. J. intervino en el reino visigodo de España, prestando ayuda a Atanagildo, a quien envió un ejército mandado por el patricio Liberio, contra Agila. Éste fue vencido en las proximidades de Sevilla (554), y J. recibió las ciudades de Sevilla, Córdoba, Málaga y Cartagena.Política religiosa. No tuvo tanto éxito J. en el problema religioso, y en él se manifiesta su política centralista y autoritaria. Fue el mejor representante del llamado después cesaropapismo. Su política de unidad religiosa, católica, le enfrentó a paganos, judíos y herejes. Encontró las mayores dificultades con los monofisitas, que contaban con el apoyo de la Emperatriz. No consiguió la conciliación religiosa que pretendía, y, al condenar algunos escritos de tendencia nestoriana, por el Edicto del 544, se produjo una gran confusión y violencia en la Iglesia, con protestas de los obispos de Occidente y África (v. TRES CAPíTULOS, CUESTIÓN DE LOS). Oriente y Occidente se distanciaban cada vez más, y las provincias del Danubio, que hubiesen podido ser el eslabón entre ambos, pese a las marcas de la Baja Mesia y Pequeña Escitia, se veían invadidas por las infiltraciones de eslavos, búlgaros, hunos, y saqueadas frecuentemente en los a. 539-540 y 558.El descontento en eJ interior del Imperio era cada vez mayor, de forma que desembocó en una conjura contra J. en el 562, en la que Belisario, acusado de tomar parte en ella, fue privado de todos sus privilegios. J., absorbido por los problemas teológicos, m. a los 82 años de edad el 14 nov. 565. Su reinado, lleno de aciertos y errores, proporcionó a Constantinopla una época de esplendor; florecieron las artes, sobresaliendo la basílica de Santa Sofía (v.) de Constantinopla; se desarrolló el comercio con Oriente, y se instaló una industria de lujo en la capital.V. t.: CORPUS IURIS CIVILIS.C. TORRES DELGADO.
BIBL.: Fuentes: PROCOPIO DE CESAREA, Historias, De las con$trucciones e Historia secreta, Leipzig 1905-13; A. FREIXAS, Temas de Procopio de Cesarea, "Anales de Historia Antigua y Medieval", Buenos Aires 1949.-Estudios: CH. DIELH, Justinien et la civilisation byzantine au VI- siécle, París 1901; E. STEIN, Histoire du Bas-Empire, II, París 1949; CH. A. JULIEN, Histoire de I’AJrique du Nord, París 1951; J. M. LACARRA, Historia de la Edad Media, I, Barcelona 1960; A. VASILIEv, Historia del Imperio bizantino, Barcelona 1946; F. HERNANDEz-TEJERO, Las Instituciones de Justiniano, Madrid 1961.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.