Justinianea, Dinastía HIST.
Categoria:
Historia
La corrupción de la administración del Imperio bizantino (V. BIZANCIO 1, 4), las intrigas y luchas civiles dentro del mismo, junto con la agitación religiosa y la ruptura material y espiritual con Occidente, hacia finales del s. V, determinaron que eJ último Emperador de la dinastía tracia, Anastasio 1 (491-518), orientase su política hacia los territorios orientales del Imperio. Muerto Anastasio, ocupó el trono el jefe de los guardias de palacio, Justino I (518-527), con el que se implanta la dinastía J. (518-610). El nuevo Emperador fue elegido a los 68 años de edad por el Senado y el pueblo de Constantinopla. Procedía de una familia rural macedónica de la comarca de Skupu (Skopje); era inculto, pero de carácter recto. Debido a su propio esfuerzo, alcanzó prestigio en el ejército, durante las campañas de Anastasio, y de la jefatura militar pasó a regir el Imperio.El principal problema de su reinado fue el religioso. El patriarca Juan reconoció el Conc. de Calcedonia, al que se unió todo el pueblo, y un edicto de Justino exigió la adhesión de todos los obispos y súbditos del Imperio, en una reacción integral contra los monofisitas (v. MoNOFISISMO). Se inició un periodo de persecuciones, entre las que fueron notables las dirigidas contra los monjes de Siria. Después de largas negociaciones con el papa Hormisdas, y reunidos los legados pontificios en Constantinopla, se puso fin al cisma religioso que durante 30 años agitó al Imperio.Justino publicó un edicto prohibiendo la libertad de culto, a consecuencia del cual se clausuraron las iglesias godas y otras germanas en Constantinopla. Este hecho dio lugar a la intervención de los ostrogodos en la capital bizantina. Teodorico, su rey, obligó al papa Juan 1 a ir a Constantinopla para derogar el edicto del Emperador, pero solamente consiguió que quedaran exentos los federados godos. Teodorico apresó al Papa, que murió en la cárcel, y, cuando preparaba la confiscación de las iglesias ortodoxas, le sorprendió la muerte en el 526, muerte considerada por los italianos como castigo del cielo. El ideal de la unidad romana entre Oriente y Occidente fracasó una vez más.El corto reinado de Justino I no le permitió realizar grandes obras, y, antes de su muerte (1 ag. 527), confió a su sobrino Justiniano I (v.; 527-565) el título de Augusto, haciéndole coronar con su esposa Teodora. Las principales dificultades de la dinastía J. a la muerte de Justino fueron: las turbulencias del pueblo de Constantinopla y de las facciones del circo, la resistencia de los orientales a los edictos de Justino, y los conflictos con los persas. Durante los 38 años de reinado de Justiniano, la política interior se dirigió al mantenimiento del orden interior, al restablecimiento de la ortodoxia, y a la unidad legislativa; en política exterior, se buscó la restauración del Imperio de Occidente, mediante campañas militares contra los vándalos de África, ostrogodos de Italia, y que, con las realizadas contra los persas, mermaron considerablemente la economía del Estado. La realización de estos ideales constituyó el objetivo principal de Justiniano, el más brillante de los Emperadores de la dinastía J. y de Bizancio.A la muerte de Justiniano 1, la adopción fue un sistema frecuente de ascensión al trono. Le sucedió Justino II (565-578), casado con Sofía, sobrina de la emperatriz Teodora. Durante su reinado, los lombardos (v.) invadieron y se apoderaron del Norte de Italia, y los persas reanudaron las guerras con el Imperio, al negarse Justino (572) a pagar el tributo que debía a los persas, según lo establecido en el tratado del 562; más tarde, se firmó una tregua con los persas (574). En ese mismo año, después de nueve de reinado, el Emperador comenzó a padecer trastornos mentales, que hicieron indispensable el nombramiento de un Emperador asociado. Justino adoptó y designó César a Tiberio, en el 574, uno de sus mejores generales, de origen tracio, al que conocía desde la infancia. Le concedió también el título de Augusto, y, cuando murió, le sucedió sin dificultad en el trono.Tiberio II (578-582) renunció a intervenir militarmente en Italia, para poder luchar contra los persas, que habían reanudado la expansión de sus fronteras hacia el territorio del Imperio. Cuando el rey persa Cosroes I se dirigía a Capadocia, Tiberio envió contra él un poderoso ejército mandado por el general Justiniano, sobrinonieto del gran Emperador, quien obtuvo un gran triunfo cerca de Mitilene, en el 575. Los persas invadieron la Armenia romana en el 578, siendo rechazados por el general Mauricio, a quien Tiberio había designado estratega y autocrátor, en sustitución de Justiniano. El nuevo estratega ocupó la Arzenena persa hasta el lago Van. La muerte de Cosroes en el 579 hizo fracasar nuevas negociaciones de paz, puesto que su hijo y sucesor, Ormuzd IV (579-590), estaba decidido a continuar la guerra.En los problemas religiosos, siguió la misma política moderada de Justino 11, cuyo fruto fue el regreso de los obispos exiliados. Ya en el mismo año de su adopción volvió a instalar en la sede patriarcal a Eutiquio, desterrado desde el 565. Una serie de disposiciones imperiales pusieron fin a las disidencias de los jefes de las sectas jacobitas. En su reinado, se planteó por primera vez el problema de las relaciones entre la Santa Sede y el gobierno imperial en el terreno jurídico. El papa Gregorio Magno (v.; 590-604) se reconoció súbdito del Emperador, pero reivindicó los derechos de la Sede Apostólica sobre todas las iglesias, tanto en lo espiritual como en la disciplina; de aquí las intervenciones del Pontificado en los asuntos de los patriarcados orientales y de Constantinopla. Tiberio dejó fama de liberal y generoso, y gobernó con prudencia el Imperio. Casó a una de sus hijas con el general Mauricio, procedente de una familia romana establecida en Capadocia, le asoció al trono en el 582, le hizo César, y, ya en su lecho de muerte, le nombró Augusto (13 ag. 582).Mauricio (582-602) fue excelente militar y administrador, culto y humanitario; pese a ello, se hizo impopular al practicar una política económica severa, y fue acusado de avaricia. Concentró todas sus fuerzas contra los persas, y en el 583 inició la ofensiva en Mesopotamia, luchas que mantuvo desde el 583 al 591, favorecidas por la guerra civil desencadenada en el Imperio persa. Ormuzd IV fue destronado por el caudillo Bahram, que se proclamó rey. El heredero legítimo, Cosroes 11, se refugió en el Imperio bizantino en febrero-marzo del 590. Mauricio le recibió con gran hospitalidad, y los persas y bizantinos, aliados, derrotaron al ejército de Bahram en el 591, con lo que Cosroes II recuperó su reino. Mauricio obtuvo del rey persa las plazas de Dara y Martirópolis. Durante su reinado, fueron muy activas las relaciones diplomáticas con la Galia; se unió a Sigeberto de Austrasia contra los lombardos. La guerra contra los lombardos la sostuvo durante seis años (584-590). En el resto de Occidente, la influencia del Imperio fue muy superficial. En África, fue sofocada una sublevación beréber en el 587 por Gennedeo, quien, elevado a la dignidad de exarca, pacificó la provincia (589-591). Mauricio mantuvo relaciones con Recaredo, y el Imperio recobró parte de sus antiguas posesiones en la península Ibérica.En el último cuarto del s. VI, ya a finales de la dinastía, entró el Imperio en una fase de anarquía, a causa de las insurrecciones militares en torno a las fronteras del Danubio. Mauricio, acabada la guerra con los persas, envió a Prisco, su mejor general, contra los ávaros. El jefe de éstos, Baian, aliado a los eslavos de Sirmiq, atravesó el Save, cruzó la Mesia, y se dirigió hacia Andrinópolis. Prisco se retiró a Tzurulon; Baian, enterado de que una flota bizantina remontaría el Danubio, entró en negociaciones con Prisco y se retiró en el 592, después de recibir una indemnización. La posesión de los pasos del Danubio dio lugar a una guerra en esta frontera que duró 10 años.Fueron frecuentes las destituciones dé generales hasta consumarse la rebelión de las tropas imperiales, que eligieron como exarca al centurión Focas, bajo cuyo mando se dirigieron a Constantinopla. Mauricio, abandonado por las facciones del circo (demos), a las que había encomendado la defensa de la ciudad, huyó el 22 nov. 602, y se refugió en una iglesia próxima a Nicomedia. El 23 de noviembre, Focas fue proclamado Emperador, y Mauricio, conducido a Calcedonia, fue ejecutado con cinco de sus hijos.El reinado de Focas (602-610) fue de anarquía y rebelión continuas. Soldado inculto, casi desconocido, abusó del poder. Los persas conquistaron todo el Asia Menor, llegando hasta la capital del Imperio. Todos los enemigos del Bizancio se sublevaron, entre ellos los judíos de Antioquía, y Egipto, cuyo gobernador Heraclio se encaminó a Constantinopla el 2 oct. 610, cuando la caída del Imperio parecía inevitable. Focas, destronado por una conspiración militar, fue ejecutado. Con su muerte, finaliza la dinastía (610).TORRES DELGADO.
BIBL.: P. LEMERLE, Histoire de Bizance, 5 ed. París 1965; L. BREHIER, Vida y muerte de Bizancio, 1, México 1956; íD, El mundo bizantino, México 1955; A. A. VASILIEv, Historia del Imperio bizantino, Barcelona 1946C.
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