Julio Romano
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Biografía GER
Pintor, decorador y arquitecto italiano del s. xvi, importante difusor del estilo rafaelesco como pintor, y creador como arquitecto de un estilo marcada y personalmente manierista. Nace Giulio Pippi, verdadero nombre del artista, en 1499 en Roma y muy pronto, en 1513, se pone bajo la tutela artística de Rafael. Tras los primeros trabajos en colaboración con el maestro, es llamado a Mantua (1524) por Federico Gonzaga, para quien trabajará la mayor parte de su vida. En 1529 contrae matrimonio con Elena Guazzi, de Mantua. Seis años más tarde es reclamado a Ferrara por Ercole II d’Este, para realizar una serie de trabajos, de los que sólo terminará la fachada del Matadero Público, concluido el cual regresa a Mantua, de donde marcha a Bolonia para proyectar la nueva fachada de S. Petronio. En 1544 se encuentra de nuevo en Mantua donde muere dos años más tarde. En cuanto a fama y fortuna económica en vida es, sin duda, el más favorecido por la suerte de los discípulos de Rafael, a quien incondicionalmente sigue estilísticamente en su primera producción. Posteriormente la semilla miguelangelesca que Rafael le ofrece, termina por dar su fruto en una órbita más agigantada, desequilibrada y colosal, más en contacto con el manierismo característico de su tiempo. Las primeras actuaciones artísticas de G. R. se reducen a meras colaboraciones con el maestro (Estancia Vaticana del Incendio en el Borgo). Más tarde, sobre cartones de Rafael, decora las Logias del Vaticano con ayuda de otros condiscípulos. En ellas puede, según Venturi, reconocerse su mano en el episodio de facob camino de Egipto y en algunos otros. La robustez de sus tipos, la equilibrada composición junto con un colorido en exceso brillante, le distingue de sus compañeros. Aunque con ayuda de algunos dibujos de Rafael dirige y realiza en su mayor parte la decoración de la Sala de Constantino, en el Vaticano, cuya tumultuosa composición la presenta como una de las avanzadillas del barroco decorativo del siglo posterior. Entre sus primeras pinturas de caballete, figura la Sagrada Familia, del Louvre, donde tanto la composición como los tipos son rafaelescos. Todavía el influjo de La Fornarina de Rafael se deja sentir tanto en la Madonna del Palacio Venezia, como en el Retrato femenino del Ermitage de Leningrado. La presencia tenaz de Rafael vuelve a manifestarse en el Cristo triunfante con santos del Museo de Parma, esta vez enriquecida con un notable hálito correggiesco. La influencia de la Transfiguración, de Rafael, es tan notable en esta tabla como en la del Martirio de S. Esteban, de la iglesia de S. Esteban, en Génova. Sin embargo, en la Virgen con el Niño y santos, de la iglesia de S. María dell’Anima, en Roma, aunque todos los tipos son hermanos de los creados por el pintor de Urbino, la composición se presenta más audaz, aderezada, como apunta Venturi, con una serie de motivos anecdóticos que nos hablan de un cierto gusto a la flamenca. La gran empresa de 1.R. es la decoración al fresco del Palacio del Té, de Mantua, donde los elementos rafaelescos se unen a ciertas sugerencias de Correggio y a otras vénetas. De estos frescos decorativos merecen recordarse los de las salas de Amor y Psiquis y, por su extravagancia, la de Los Gigantes, donde, con un espíritu íntegramente manierista, el pintor se ha servido de infinidad de efectos ilusionísticos para dar al espectador la sensación de vivir la hecatombe que el tema narra.A. E. PÉREZ SÁNCHEZ, J. OLLERO BUTLER.
BIBL.: A. VENTURI, Storia dell’arte italiano, IX, Milán 1901-36; F. HARTT, Giulio Romano, 1958.
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