Juan II de Portugal
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Biografía GER
Hijo de Alfonso V y de la reina Leonor, n. en Lisboa el 3 mayo 1455. Siendo muy joven se distinguió en la toma de Arcila y en la batalla de Toro y ocupó con acierto la regencia del reino durante la ausencia de su padre (1475-76). Subió al trono en noviembre de 1477 por renuncia de aquél, pero arrepentido Alfonso V de su decisión, J. tuvo que dejarlo nuevamente hasta la abdicación definitiva del monarca en 1481 (v. ALFONSO V DE PORTUGAL). Cuando asumió el poder, las circunstancias eran desfavorables, puesto que los nobles, engrandecidos desde las guerras con Castilla y alzados gracias a las campañas africanas, oponían tenaz resistencia al poder real. Ante ello, J. actuó con energía, ordenando la revisión de las donaciones nobiliarias, la sustitución de su jurisdicción por la real y otras medidas que mermaron fuertemente el poder nobiliario. Las protestas presentadas por los nobles a través del duque de Braganza dieron lugar a que el rey se enfrentase a éste y aprovechase la primera justificación para declararle traidor y mandarle ajusticiar (22 jun. 1483). La condena en rebeldía del conde de Montemor Y la muerte, a manos del propio monarca, del joven duque de Viseu, hermano de la reina, terminaron de someter a los nobles. En contraste con esta política, J. no atacó para nada los privilegios del clero, sin que sepamos si esta actitud se debió a su religiosidad o a su impotencia para enfrentarse a la vez con ambos poderes.Una vez conseguida la tranquilidad en el interior, J. supo llevar una acertada política en el exterior, reducida fundamentalmente a mantener buenas relaciones de amistad con Castilla. Para asegurarla, concertó en 1488 el matrimonio de su único hijo y heredero, Alfonso, con Isabel, hija de los Reyes Católicos. Este enlace no pudo realizarse, pues el 31 jul. 1490 fallecía el príncipe a consecuencia de una caída de caballo. La actividad fundamental del reinado de J. se centró en torno a los descubrimientos geográficos (v.). Titulado señor de Guinea, sus navegantes visitaron la Costa de Oro en este territorio, el Congo (1485) y Angola (1486), e incluso una expedición salida de Portugal el 2 de agosto del última año citado, dirigida por Bartolomeu Dias (v.), dobló el extremo sur de África, que fue llamado cabo de las Tormentas y, más tarde, por el propio rey, de Buena Esperanza. Son de destacar también los viajes a Oriente, por tierra, de P. de Covilhao y de A. de Paiva, puesto que si éste murió pronto, su compañero logró conocer Calicut, Goa, Sofala, Ormuz y Abisinia. En 1493, la llegada de Colón a Lisboa, impulsado por una tormenta, le hizo conocer la gloria de la empresa que él rechazara patrocinar en 1484. Movido por ello y temiendo futuros litigios, J. acordó con los reyes españoles el tratado de Tordesillas (7 jun. 1494), por el que se estableció una línea de demarcación en el océano, que separaba las zonas de influencia portuguesa y española.A la muerte del infante D. Alfonso, único hijo de su matrimonio con Leonor de Lancaster, J. trató de obtener del papa Inocencio VIII y luego de Alejandro VI una bula de legitimación de su hijo bastardo D. Jorge, que permitiera la sucesión de éste a la corona portuguesa, y evitara la de D. Manuel, hermano del duque de Viseu a quien el monarca había dado muerte. La negativa pontificia y los ruegos de su mujer, hermana de estos últimos, convencieron a J., quien a su muerte en la villa de Alvor, el 25 oct. 1495, dejó como heredero a D. Manuel (v. MANUEL 1 DE PORTUGAL).J. II, hombre inflexible y sin escrúpulos, pero a la vez generoso y trabajador, fue un buen administrador y protegió la agricultura del país; amante y defensor de las ciencias y las artes del Renacimiento, su labor en este campo, su apoyo a los descubrimientos geográficos y su actividad política, le han valido el sobrenombre de Príncipe Perfecto con que le conoce la Historia. Su gobierno, con facetas semejantes a las del Luis XI, Enrique VII o Fernando e Isabel de Castilla, representó la entrada de Portugal en los tiempos modernos (v. PORTUGAL V).J. M. RODRIGUEZ GORDILLO.
BIBL.: G. DE RESENDE, D. Jodo o Segundo, Lisboa 1536; A. TÉLLEZ DA SILVA, De rebus gestis Joannis II, Lisboa 1689; A. M. DE VASCONCELLOS, Vida y acciones del rey don Juan II, Madrid 1639; F. ALMEIDA, Historia de Portugal, Coimbra 1929; 1. P. OLIVEIRA MARTINS, O Príncipe Perfeito, Lisboa 1895.
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