Jerjes I
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Biografía GER
Rey aqueménida de Persia que reinó del 486 al 465. Hijo de Darío I y Atossa, hija de Ciro 11. Durante el reinado de su padre, había sido gobernador de Babilonia 12 años; y en los primeros meses de su reinado, se tituló "rey de Babilonia y de los países". La primera tarea con que se enfrentó fue la revuelta de Egipto que había estallado bajo su padre y que sofocó con bastante facilidad; confió el gobierno de esta región a su hermano Aquemenes. El problema de Babilonia obligó a J. a tomar decisiones trascendentales para la historia de la ciudad: Babilonia había sido siempre rebelde al yugo persa, como antes al asirio, y Darío castigó duramente la ciudad; pero fue J. quien dio el paso decisivo. En el 484 a. C., se sublevó la ciudad acaudillada por Samas-irba, que tomó el título de rey. La sublevación no tuvo éxito y Megabyzos la reconquistó, aunque más adelante surge otro usurpador denominado Chazzija. A partir de la primera rebelión, J. elimina de su título real el de "rey de Babilonia y las cuatro regiones".Al año siguiente (483 a. C.), J. empezó sus preparativos para la guerra griega. Girsman supone que fue arrastrado a esta empresa por el partido extremista y los emigrados griegos. Se preparó la expedición con todo cuidado, siendo Mardonio el consejero del rey. También esta vez iban a operar conjuntamente la flota y el ejército de tierra. Para evitar las tempestades del promontorio de Athos, se dispuso la construcción de un canal que atravesara la lengua de tierra. Se echaron puentes en el río Siryinon (actual Struma) y en Abydos, y se dispuso todo el material para los puentes sobre el Helesponto. El contingente de tierra recibió orden de concentrarse en el occidente de Asia Menor, en el otoño del 481 a. C. Diplomáticamente se preparó el camino concertando una alianza con Cartago para que atacase a Sicilia en el a. 480 a. C. El ejército estaba formado por 46 pueblos y mandado por 29 generales persas. El número de soldados no debió de ser superior a 100.000 y la flota, constituida por unos 300 barcos, además de los transportes, estaba tripulada por unos 150.000 hombres. Los fenicios construyeron un puente de barcas sobre los estrechos, y el ejército lo cruzó en siete días. El rey hizo los sacrificios pertinentes arrojando al agua una copa, una espada y un arco. Tesalia y Macedonia no ofrecieron resistencia. En la misma Atenas se elevaban voces quepedían un arreglo con los persas. Pero el partido nacionalista se opuso y, bajo la dirección de Esparta (v.), decidieron luchar. El contingente enviado a las Termópilas se encontró con el avance de los persas. La flota fue dispersada en el cabo Artemision, pero el ejército forzó el paso de las Termópilas, quedando Grecia abierta al ataque persa. Los tebanos les recibieron como liberadores; J. ocupó el Ática, y Atenas fue abandonada por sus habitantes. En Salamina (480 a. C.), la flota fue derrotada por los griegos y perdió un tercio de sus efectivos; a pesar de que el ejército estaba prácticamente intacto. el rey condenó a muerte a su almirante derrotado y abandonó la lucha. Mardonio continuó la guerra y fue derrotado al año siguiente (479 a. C.) en Platea, mientras la flota sufría otro revés en Micala. La muerte de Mardonio en Platea dejó al ejército persa sin jefe. De momento la guerra se detuvo, pero, reanudada más tarde, los griegos alcanzaron la victoria del Eurimedonte (468 a. C.). El resultado de esta expedición fue desastroso para Persia, que sufrió las consecuencias de la Liga Dálica, dispuesta a liberar a los griegos de Asia, lo cual consiguió poco a poco, pero además J., débil de carácter, no volvió a salir de sus palacios reales abandonando todas sus ambiciones militares. Las causas de estas derrotas hemos de verlas en la mala organización del ejército persa y en su armamento poco adecuado para combatir a los hoplitas griegos, superiores en valor y armamento tanto ofer > como defensivo (v. MÉDICAS, GUERRAS).La última etapa de la vida de J. estuvo dedicada a la construcción de palacios y a los problemas religiosos. En Susa (v.) y Persépolis (v.) terminó los palacios empezados poi, su padre. En cuanto a sus actividades religiosas, nos ilustra la inscripción de Persépolis en la cual se dice (líneas 35-41) que J. destruyó los lugares en donde se adoraba a los deva e impuso el culto de Ahura Mazda. No sabemos bien quiénes eran estos devas, pero el estudio de las religiones vecinas da como seguro que los adoradores de devas eran los iranios que no participaban en el culto de Ahura Mazda. Parece ser que los fomentadores de esta política religiosa fueron los seguidores de Zoroastro. J. tuvo un final trágico. Vivió sus últimos años dominado por los eunucos hasta ser envenenado por ellos en el 465 a. C.F. PRESEDO VELO.
BIBL.: A. T. OLMSTEAD, History ot the Persian Enipire, Chicago 1948; HERóDOTO, VII,1A7; E. MEYER, Geschichte des Altertums, IV, Stuttgart 1939.
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