Jericó, Ii. Arqueologia. GEOG.
Categoria:
Geografía
Excavaciones. a) En 1. del A.T. Entre 1907 y 1909, una expedición austroalemana, dirigida por Ernst Sellin y Karl Watzinger identificó y excavó J. Fue la primera excavación científica de Palestina (v. PALESTINA II) por su planificación y por el magnífico y especializado equipo con que se contó. La publicación de sus resultados en 1913 colmó la expectación por la calidad de planos, fotografías y dibujos, y por la seriedad con que se había establecido la estratigrafía. Pero entonces no era segura la cronología, por no haberse establecido la secuencia cerámica, y sus resultados en dicho orden han sido superados. Además, no se llegó a la tierra virgen, dejando muchos metros de restos por excavar. Con todo, la expedición de Sellin y Watzinger hizo historia en J. En 1929, John Garstang, por cuenta de la Univ. de Liverpool, vuelve a excavar J. para resolver los problemas estratigráficos no resueltos por los germanos. En una de sus trincheras profundizó varios metros más que la anterior expedición llegando a estratos neolíticos. Su cronología, en general, es todavía válida al disponer de la secuencia cerámica y de la colaboración científica de todas las escuelas arqueológicas. Acabó sus campañas en 1936. Entre 1952 y 1956, una nueva expedición inglesa, dirigida por la prof. Dr. Kathleen M. Kenyon vuelve a J. con toda la perfección metodológica alcanzada en los últimos lustros. Incluso con un método insospechado para la datación de los restos orgánicos: el carbono 14. Kenyon llegó hasta la roca viva estableciendo la estratigrafía completa de J. y su datación.Hallazgos. Los resultados más espectaculares de la excavación de J. son los del Neolítico precerámico, edad que más se intuía que apreciaba en otras excavaciones. En J. aparecen dos culturas que se suceden. La más antigua, Neolítico precerámico A, es un desarrollo del Natufiense inferior, con un estadio intermedio parcamente representado en el mismo J. De dicha cultura se han hallado todos los elementos de una próspera ciudad: muro de defensa con una torre de mampostería conservada en 9 m. de altura, las casas de plano circular o elíptico agrupadas en barrios, bien estucadas en su interior y con restos de ajuar (vasijas y esteras). La ciudad ocupaba unas 4 Ha. y debía de albergar unos 2.000 hab. Hay indicios de comercio con regiones incluso lejanas, como Anatolia. Estos restos ocupan tres estratos y corresponden a los a. 7000 a 6500 a. C. aprox. Debajo de ellos se halla el Preneolítico, evolución del Natufiense, pero de extensión muy limitada: un pequeño poblado que ha dejado sólo fondos de cabañas y utillaje lítico y óseo.El Neolítico precerámico B es distinto en técnica arquitectónica y en el trabajo de la piedra: cultura tahuniense-neolítico típico de Palestina, probablemente evolución del Jiamense. Al conquistar J., los tahunienses repueblan la ciudad. Más tarde la ciñeron de muros, casi ciclópeos, que en gran parte de su altura eran de contención de los escombros anteriores. Las casas son de planta rectangular y construidas con adobes de distinta forma que en la cultura anterior. Amontonados con otros detritus fueron descubiertos los hoy célebres cráneos de J., calaveras en las que con arcilla se ha modelado con tal habilidad la parte de carne desaparecida por la descomposición que son verdaderos retratos a juzgar por las diferencias que hay entre ellos. El pelo, y eventualmente los bigotes o barbas, son pintados, mientras los ojos se representan mediante conchas o guijarros. También se ha encontrado un pequeño santuario presidido por una estela pequeña, pero monolítica. Tanto en este periodo como en el anterior, la densidad de población obliga a pensar que se utilizaba la abundancia de agua para regar gran parte del actual oasis y proveerse de alimentos. Casi no hay restos de Calcolítico, como del Neolítico cerámico.El Bronce antiguo, 3000-2200 a. C., es la Edad de Oro de J. Sus murallas fueron bien planeadas y reconstruidas a medida que las circunstancias lo requerían. En algún punto se han identificado 17 fases de restauración o reconstrucción. Tanto los planos de las casas como su utillaje indican que hay una sucesión de dos culturas dentro de este periodo. El intermedio Bronce antiguo-Bronce medio, 2200-1800 a. C., ha sido designado por Kenyon como distinto de ambos periodos. En J. hay numerosas tumbas de dicha época, pero no hay ciudad propiamente dicha hasta el final del periodo. Por la presencia de cerámica y fondos de cabañas, se deduce que los nuevos habitantes eran nómadas en vías de sedentarización; sus primeras construcciones atestiguan su ignorancia de la arquitectura y su independencia respecto a los antiguos pobladores. La Dr. Kenyon cree que se trata de los amorreos (v.). En el Bronce medio, 18001550 a. C., vuelve a florecer J. como ciudad amurallada con las nuevas técnicas atribuidas a los hicsos: muros precedidos de "glacis", etc. La ciudad fue seguramente destruida por los faraones de la XVIII dinastía, hacia 1580 a. C. Del Bronce reciente, 1550-1200 a. C., los vestigios hallados son minúsculos: el célebre "palacio medio" de Garstang y 1 mz de pavimento descubierto por la Dr. Kenyon. En vista de ello, esta última piensa que pudo haber un lavado de las ruinas durante su largo abandono, al no ser fortificada la ciudad de esta época y permanecer sin reconstruir hasta el Hierro II, hacia el s. vIIi a. C. Del Hierro II, 900-600 a. C., se han hallado restos, pero menos de los que se esperaba.b) En J. del N. T., J. Kelso y J. Pritchard excavaron sus restos en 1950-51. Hallaron una majestuosa villa romana adyacente al Wádi el-Qelt, que no consta que fuera real. Es interesante por el uso abundante del opus reticulatum, característico de los constructores romanos.c) Alrededores. Ksar Hiram es un ejemplo extraordinario de palacio omeya, del cual pueden admirarse los mosaicos y labrado de la piedra.V. VILAR HUESO.
BIBL.: R. NORTH, Jericó, en Enciclopedia de la Biblia, IV, Barcelona 1964, 333-347; L. HEIDET, Jericho, en DB 111,2, París 1926, 1282-1298; K. M. KENYON, Jericho, en Encyclopaedia Britannica 12, Chicago 1969, 1002-1003; F. M. ABEL, Géographie de la Palestine, 11, París 1938; J. y J. B. E. GARSTANG, The Story ol Jericho, 2 ed. Londres 1948; K. M. KENYON, Digging up Jericho, Nueva York 1958; íD, Excavations at Jericho, Nueva York 1960-65.
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