Jatib, Ibn Al
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Biografía GER
Ibn al-Jatib Lisán al-Din, Abú `Abd Alláh Muhammad b. `Abd Ajláh b. Sa’id b. `Abd Alláh b. Sa’id’ b. ’Al¡ Ahmad al-Salmáni, célebre polígrafo granadino que ostentó el título de dit l-wizctratayn (general en jefe y tutor de príncipes). Procedía de una familia, antaño llamada de los Banú Wazir, oriunda de Siria y afincada- en la península Ibérica cuando la conquista. N. en 1313 en Loja, pero su educación tuvo lugar en Granada, donde su padre era funcionario en la corte de los nazaríes. Allí cursó sus estudios, baio los meiores maestros de Literatura, Historia, Filosofía y Medicina; fue discípulo del famoso galeno Yahyá b. Hud_ayl. Con posterioridad a la muerte de su padre en Tarifa, 1340, la fama lograda por sus poesías y la decidida protección de su antiguo maestro, el visir Abú 1-Hasan `Ali b. al-Yayyáb, facilitan su entrada, como funcionario, en la corte del sultán Abú 1-Hayyáy Yúsuf.A la muerte de Ibn al-Yayyáb en 1349, a consecuencia de la peste negra -posteriormente había de redactar sobre dicha epidemia la Mugni’at (o Manfa’at) al-stt’il `an al-marad al-hd’il- es nombrado sustituto del difunto y secretario. Ya entonces J. empieza su extraordinaria carrera política, puesto que Abú 1-Hayyáy le autorizó para designar todos los cargos administrativos, lo cual era una saneadísima fuente de ingresos por el tráfico de influencias y sobornos a que daba lugar. J. conserva su puesto y el favor de que disfrutaba cuando el asesinato del sultán y el nombramiento de su hijo Muhammad al-Gani bi-Lláh en 1354, aunque tiene que renunciar al cargo de secretario por exigencia del todopoderoso Ridwán. Al poco tiempo J. es enviado en embajada a la corte marini para solicitar de Abtl `Inán su ayuda frente al peligro cristiano, misión que cumplió espectacularmente merced al estusiasmo despertado en el sultán magribí por la recitación de un panegírico que acababa de componer. Cuando el ra’is Abú `Abd Alláh Muhammad asalta de noche la Alhambra, dando muerte a Ibn Ridwán para entronizar a su cuñado Ismá’il II, en 1359, mientras Muhammad V se refugia en Guadix, J. es encarcelado y sus bienes confiscados. Su antigua amistad con el játib (predicador) Ibn Marzi-lq hace que el nuevo sultán marini reclame a Muhammad V y a su ministro, que vivirá desde entonces en Salé (Marruecos) hasta 1362, año de la reposición del granadino en su reino, siendo J. el encargado de traer a la familia de dicho gobernante a la península e inmediatamente repuesto en su antiguo cargo.Tras eliminar al poderoso e influyente príncipe marini `Után b. Yahyá b. `Umar, caudillo de los voluntarios magribíes en el reino de Granada, J. va a ser el verdadero dueño del gobierno hasta 1371. Temeroso de las numerosas envidias y enemigos que sus riquezas y poder le han acarreado en la corte, aprovecha el encargo de ir a inspeccionar las plazas fronterizas para pasar a Gibraltar y- de ahí a Ceuta y Tremecén, a la corte del sultán `Abd al-`Aziz Abú 1-Sa’íd. Las rencillas de sus enemigos granadinos culminan en su condena por herético, fallada por el cadí de la capital, y en una petición formal de extradición que fue -rechazada por `Abd al-`Aziz y su hijo y sucesor Muhammad al-Sa’id. Pero el panorama cambió con el advenimiento de Abú l-`Abbás al-Mustansir, que accedió a dicha reclamación. J. es encarcelado y Muhammad V envía expresamente, desde Granada, a su visir Abú `Abd Alláh b. Zamrak para incoar su proceso en Fez. Durante dicho juicio, Sulaymán b. Dá’úd, lugarteniente del visir marini Muhammad b. ’Utmán (enemigo acérrimo de J. por cuanto éste se había opuesto, en 1362, a su nombramiento como jefe de los voluntarios magribíes en Granada), le hizo estrangular de noche por un grupo de sicarios, tras forzar las puertas de la prisión (1374). Dicho asesinato y un intento posterior de quema de su cadáver provocó la indignación popular de los fásíes (hab. de Fez).La obra más importante de las 50 ó 60 que escribió y a la que debe casi toda su fama es la famosa al-Iháta fi ta’rij Garrata, diccionario de los sabios y personajes ilustres que nacieron, vivieron o visitaron Granada. De esta historia se conservan varios manuscritos, así como diversos Muitasar o Markaz (compendio). La edición de uno de estos resúmenes, hecha en El Cairo en el a. 1319 de la Hégira desfigura todos los nombres hispanos, la iniciada por `Abd Alláh `Inán (El Cairo 1955) no va a continuarse, por lo que se carece no sólo de la deseada traducción de esta obra capital para la historia de la España musulmana, sino también de la edición previa necesaria. Al-Lamba al-badrtya fi 1-dawla al-nasriya, breve historia de la dinastía granadina hasta 1364 (El Cairo 1928), ha sido objeto de la tesis de José María Casciaro Ramírez, Traducción anotada de "al-Lamba al-badriyya" de Ibn al-fatib (Madrid 1949). Rayhúnat al-kuttáb wa nuy’at al-muntgb es una colección de cartas que ha sido editada y traducida casi completamente por M. Gaspar Remiro, Correspondencia diplomática entre Granada y Fez (s. XIV); extractos de la "Raihana Alcuttab" (Granada 1916). Otra obra de gran importancia para la historia de la España musulmana es A’mal al-a’lám fman buy’a gabla al-ihtildm min muluk al-Islám (Beirut 1956 y Rabat 1964). Desgraciadamente se ha perdido su obra acerca de las instituciones nazaríes titulada Bustctn al-duwal. Su Mufcijarat (o Mufitdalat) Múlaqa tva Salá (Parangón entre Málaga y Salé), ha sido editado por Muller, Beitrage..., I, 1-13 (Munich 1866), y traducido por E. García Gómez en "Al-Andalus" 1934, 183-196. Aunque ya no sea posible aceptar los hiperbólicos elogios que arrancaba de Fr. Simonet y J. Moreno Nieto, es preciso confesar que, dejando aparte la indudable maestría de J. en el dominio de la lengua (aunque para el gusto moderno su insistencia en utilizar constantemente la complicada prosa rimada le reste mucho atractivo y, lo que es aún más grave, claridad), es el último gran historiador hispano-musulmán. A dicho mérito, ya de por sí considerable, se suma el que haya utilizado muchos autores más antiguos, legándonos así parte de la producción historiográfica de "al-Andalus" que, de otro modo, desconoceríamos.P. CHALMETA GENDRÓN.
BIBL.: IBN JALDúN, en su Histoire des Berbéres, da múltiples noticias de J., de quien fue amigo. Pero quien recoge casi todos los datos conocidos es AL-MAQQARÍ (v.) en la segunda parte de su Nafh al-tib. La mejor biografía es la de F. PONS BoIGUES, Ensayo biobibliográfico, n° 294, Madrid 1898; cfr. también M. ANTUÑA, El polígrafo granadino Abenaliatib, El Escorial 1926; A. GONZÁLEZ PALENCIA, Historia de la literatura arábigo-española, Barcelona 1928, 179-182; para la historia de este periodo granadino, cfr. AL-eABBÁDI MUJTÁR, Los móviles económicos en la vida de Ibn al-Iatib, "Al-Andalus" 1953; fD, Muhammad V, al-Gan biLláh, rey de Granada, "Rev. del Instituto de Estudios Islámicos" 1963-64, 1965-66.
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