James, Henry
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Biografía GER
Novelista, cuentista, dramaturgo y crítico estadounidense que ha influido poderosamente en el desarrollo técnico de la novela moderna, no sólo en su propio país, sino también en Inglaterra y en todo el resto de Europa. A su muerte, tras 50 años ininterrumpidos de labor literaria, dejó una obra monumental que incluye 20 novelas, más otras dos que no pudo terminar; 112 relatos, muchos de ellos con extensión suficiente para calificarlos de novelas cortas; más de una docena de obras de teatro; más de ocho volúmenes de narraciones de viajes; numerosísimos ensayos sobre crítica literaria, crítica de arte y dramática, teoría de la creación novelística; una biografía; tres tomos de autobiografía o memorias, el tercero sin terminar; además de muchos otros escritos de difícil e innecesaria clasificación. De familia de origen irlandés, n. en Nueva York el 15 abr. 1843, hijo de otro Henry James conocido como pensador religioso protestante, y hermano del filósofo pragmático William lames (v.).El padre, partidario de que sus hijos cambiasen de ambiente y de costumbres durante la época de su educación, a fin de que entrasen en contacto con el mayor número posible de situaciones y personas, y de que lo conociesen todo para que pudiesen escoger por sí mismos con conocimiento de causa en todos los sectores del quehacer humano, traslada a su familia constantemente, viajando por Europa, viviendo en multitud de diversas ciudades en América, no dejando que se crease en ellos el hábito del vivir sedentario. La educación de H. J. es, por tanto, asistemática y desorganizada. La fortuna familiar libera al padre de la obligación de trabajar para ganar el sustento y le permite dedicarse a sus estudios teológicos y a sus meditaciones religiosas. Sus hijos estudian latín en Bonn; visitan castillos y museos en toda Francia, acompañados por tutores o institutrices; asisten a cursos aislados en escuelas de Nueva York, Boulogne, Ginebra. William y Henry estudian pintura durante una temporada en Newport, Estado de Rhode Island, en el estudio del pintor americano William Morris Hunt.Pocos meses después del comienzo de la guerra Civil, el joven Henry ingresa en la Facultad de Derecho de la Univ. de Harvard, aunque no llegará a graduarse. Su participación en el conflicto bélico fue de simple observador. En el verano de 1861 sufrió, al parecer, un accidente con ocasión de un incendio en unos establos de Boston, a consecuencia del cual su salud, según su propia confusa relación del hecho, se resintió para toda su vida.En 1863 abandona la universidad y al año siguiente publica sus primeros escritos, un relato breve y un comentario crítico. Una vez en marcha, ya no se detiene: en 1869 emprende un viaje a Europa, el primero que realiza por sí solo, pero ya antes ha publicado alrededor de una docena de relatos breves y numerosos artículos de crítica literaria (coleccionados en 1921 bajo el título Notes and Reviews; la mayoría de esas piezas de colaboración crítica fueron publicadas entre 1864 y 1866). Viaja por el Viejo Continente hasta el verano de 1870, durante el cual recorre la zona oriental de su país escribiendo artículos de viaje para la rev. "Nation". En 1872 regresa a Europa; viaja por Francia, Italia, Suiza y Alemania y escribe mientras tanto narraciones de viajes (coleccionadas más tarde bajo el título general Transatlantic Sketches, 1875), relatos (A Passionate Pilgrim and other tales, 1875) y su primera novela publicada en forma de libro, Roderick Hudson, también de 1875 (en 1871 había escrito ya otra novela, Watch and Ward, que se publicó serializada en una revista). A finales de 1875 fija su residencia en Europa de manera definitiva, primero en París, donde conoció y trató a Turgueniev, los Goncourt, Flaubert, etc., y después, en 1876, en Londres, de donde no se moverá ya, excepto por breves temporadas, hasta el momento de su muerte, el 28 feb. 1916. Pocos meses antes había solicitado y obtenido la ciudadanía británica, rompiendo así los últimos lazos con Estados Unidos.Su tema fundamental, que barajará incesantemente durante toda su vida literaria, es el del individuo enfrentado a un ambiente y a una situación nuevos para él. Esto es una consecuencia del modo en que se desarrolló su vida durante sus primeros treinta y tantos años. Las variaciones a que someterá dicho tema son numerosísimas, pero absolutamente accidentales, y entre ellas predominan cuatro. Comienza desde luego con los relatos y novelas internacionales, en los cuales el personaje central (que él conoce bien por experiencia propia) suele ser un americano, encarnación de la bondad, de la honradez y de la sencillez, pero de inteligencia y recursos limitados por su falta de familiaridad con el ambiente europeo en que J. le sitúa; todo esto, generalmente, unido a su ignorancia en materias de arte, de historia o de formas sociales. A este tipo de personalidad se le suele dar en la obra jamesiana el calificativo de "inocente". A este grupo pertenecen novelas como The American (El americano), 1877; The Portrait of a Lady (El retrato de una dama), 1881; relatos como El peregrino apasionado, 1871; Daisy Miller, 1878; todos ellos dentro de su época inicial o formativa, que termina con la citada novela El retrato de una dama, que se suele considerar como la obra que marca el comienzo de la madurez del novelista. A este tratamiento recurrirá de nuevo en sus últimos años, a cuyo periodo pertenecen las tres grandes novelas de este tema: The Ambassadors (Los embajadores), 1901, publicada 1903, The Wings of the Dove (Las alas de la paloma), 1902, y The Golden Bowl (El jarrón dorado), 1904.Un segundo grupo lo constituyen sus relatos y novelas protagonizados por un artista, donde el héroe ha de enfrentarse a una sociedad vulgar, al margen de la cual vive, pero con la que choca cuando sus miembros tratan de utilizarle. El resultado es casi siempre funesto para el indefenso artista, que sufrirá psicológicamente, o bien en su capacidad creadora, e incluso en su integridad física. Aquí se encuentran novelas como Roderick Hudson y The Tragic Muse (La musa trágica), 1890, y relatos como The Madonna of the Future (La "madonna" del futuro), 1873, The Lesson of the Master (La lección del maestro), 1888, y The Death of the Lion (La muerte del león), 1894.El tercer tratamiento del tema lo utiliza, J. en sus novelas y relatos en los que el protagonista, el "inocente", es un niño enfrentado con la sociedad adulta que él no puede llegar a comprender: The Pupil (El alumno), 1891, y The Author of `Beltrafio’ (El autor de `Beltrafio’), 1884, entre los relatos; y What Maisie Knew (Lo que Maisie sabía), 1897, y The Awkward Age (La edad difícil), 1899, entre las novelas, pueden servir de ilustración. Como ocurría al artista o al extranjero en los casos anteriores, el niño es aquí quien sufrirá las consecuencias del choque.Un cuarto y último tratamiento es el que emplea J. en muchos de sus relatos fechados a partir de 1890. El decenio anterior ha sido doloroso para él: sus padres y uno de sus hermanos mueren durante esos años; sus experiencias en el teatro, que inició con grandes esperanzas, han acabado en un rotundo fracaso. J. comienza en estos momentos a expresar su dolor y su desengaño por medio de sus historias o relatos de fantasmas, en las que el contraste se produce entre el mundo sobrenatural y el natural, constituyendo cauce adecuado para todas sus amarguras y frustraciones. En este caso, efectivamente, el choque es tan desproporcionado que el protagonista, ser normal, inteligente y culto, no puede tener la más mínima posibilidad de defensa frente al ataque de que le hacen objeto los "fantasmas". The Turn of the Screw (La vuelta del tornillo), 1898, es, seguramente, el más conocido, aunque también son interesantes Sir Edmund Orme (1891) y Sir Dominick Ferrand (1892).La obra de J. acusa, en conjunto, cierta ambigüedad de la que se ha escrito mucho. Quizá se deba, en parte, a la tensión que se establece en el novelista entre las exigencias morales de la sociedad puritana de Nueva Inglaterra, para la que escribe, y la abierta y comprensiva actitud religiosa de su padre, que es su herencia directa. Sus juicios morales y sociales resultan, así, frecuentemente ambiguos como consecuencia de la lucha que se entabla en su interior entre ese doble juego de fuerzas en oposición. J. no fue nunca escritor popular, aunque Daisy Miller y El retrato de una dama le hicieron conocer durante breves periodos el éxito y la fama. Sin embargo, a partir de 1940 su estimación en los medios intelectuales y universitarios ingleses y norteamericanos alcanzó una alta cima en la que todavía se mantiene, si bien su estrella parece iniciar ya un nuevo declive. Su perfección formal, su magnífico dominio de la técnica novelística, no se ve acompañado por una semejante maestría en el retrato de personajes y ambientes, que resultan frecuentemente unilaterales y faltos de profundidad psicológica los primeros; convencionales y borrosos los segundos. Su obra se lee hoy como crónica costumbrista de un sector social muy reducido: el de las clases acomodadas americanas o el de la aristocracia europea de finales del s. XIX.J. COY FERRER.
BIBL.: The Novels and Tales of Henry /ames, 26 vol., Nueva York 1907-17; E. PUJALS, Drama, pensamiento y poesía en la literatura inglesa, Madrid 1965; L. LEARY, L. EDEL y C. H. HOLMAN, Mark Twain, Henry lames y Thomas Wolfe, Madrid 1961; R. E. SPILLER, Historia de la literatura norteamericana, Buenos Aires 1957; F. DUPEE, Henry James, Londres 1951; L. EDEL, A Biography of Henry lames (tres tomos publicados y un cuarto anunciado), Londres 1953, 1962 y 1963; CH. MOELLER, Henry lames y el ateísmo mundano, en Literatura del siglo XX y cristianismo, II, Madrid 1955, 125-190.
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