Isabelino, Teatro ARTE
Categoria:
Arte
El llamado t.i. nace en Inglaterra en los últimos 20 años del reinado de Isabel I (ca. 1580), y continúa durante los de Jacobo I y Carlos 1 hasta 1642, en que la presión oficial puritana suprime las representaciones. Son 60 años en los que eJ genio dramático inglés se lanza con inusitado impulso a la exploración imaginativa de grandes zonas de la experiencia humana, y revela las inquietudes y la problemática de los hombres de aquella época. Naturalmente este florecimiento venía respaldado por el teatro medieval y el florecimiento previo de los géneros dramáticos en el periodo tudor. Para los extranjeros este teatro viene representado por Shakespeare (v.), Marlowe (v.) y Ben Jonson (v.). Pero la realidad muestra que Shakespeare tenía a su alrededor dramaturgos de la talla de Heywood (1574-1641), Chapman (1559-1634), Dekker (1572-1632), Webster (1580-1625), Beaumont (1585-1616), Fletcher (1579-1625), Middleton (1580-1627), Massinger (1583-1640), Ford (1586-1639) y Shirley (1596-1666), sin que haya razón para silenciar a los ingenios universitarios (v.) y a Thomas Kyd (155894), que fueron ligeramente anteriores. Lo que ocurre es que la figura de Shakespeare produce un error de perspectiva, pues la calidad de su obra, por comparación oscurece y disminuye, sin razón objetiva, a los demás.El dramaturgo más eminente después de Shakespeare fue Ben Jonson (1572-1637). Hombre de una cultura superior a muchos de los dramaturgos del periodo, estudió los clásicos antiguos y adoptó las unidades dramáticas, convencido de que ajustar el teatro a la realidad constituía la clave del arte escénico. Esta sumisión a las reglas tal vez impidió que se desarrollase el verdadero poeta dramático que había en él. Sin embargo, con sus comedias de humor, de denuncia o de costumbres, Jonson será dique y contrapeso para los excesos melodramáticos y románticos del teatro inglés de finales del s. xvi, y su criterio, realista y clásico, demostrará a sus contemporáneos que se puede escribir teatro observando con ojos críticos a los hombres y resaltando sobre el ambiente propio su idiosincrasia y debilidades.Si son cinco los dramaturgos que no pueden dejar de nombrarse del periodo inmediatamente anterior a Shakespeare, aparte de Jonson, tampoco se pueden dejar de mencionar otros tantos de entre sus contemporáneos. Jonson constituye una figura central en la concepción y desarrollo del drama realista; a partir de él ya no será posible la comedia grotesca del periodo anterior y el dramaturgo empezará a orientarse en un sentido costumbrista o a servirse de los temas familiares en un tono más o menos sentimental. Thomas Dekker (n. en Londres) y Thomas Heywood (n. en Lincolnshire) se encuentran en esta línea en sus dramas más notables. En The Shoemaker’s Holiday (La fiesta del zapatero), 1600, Dekker lleva a la escena el elemento costumbrista londinense y ensalza los valores de la burguesía y la artesanía de la época, en una obra en la que el maestro zapatero protagonista ayuda a su oficial a que se comunique con su novia, la hija del alcalde de Londres, llegando por sus méritos el maestro artesano a ser alcalde de la ciudad. En esta comedia el autor se propone hacer resaltar que el trabajo y los valores personales son cualidades cotizadas. Otras obras suyas, escritas en colaboración, son Satiromastix (1602), en la que ataca a Jonson, The Honest Whore (La cortesana honrada), 1604-05, y Old Fortunatus (El anciano Fortunatus), 1600.El elemento sentimental, contenido en Dekker, se agudiza en la obra A aloman Killed with Kindness (Una mujer matada a fuerza de benevolencia), 1603, de Heywood. En este drama familiar, el amigo a quien se ha dado hospitalidad seduce a la mujer del protector, y el problema se resuelve no exactamente con el perdón, sino con un piadoso atenuante de carácter casi claustral, que conduce a la pecadora a la tumba a causa del remordimiento. Es una obra sencilla; en ella no hay sangre ni dolor físico: es el sentimiento de la felicidad perdida lo que domina la escena. Heywood escribió mucho: más de 200 dramas, originales o en colaboración. Los más importantes son The Fain Maid of the West (La hermosa doncella del Oeste), 1631, y The English Treveller (El viajero inglés), 1633.En el último periodo shakespeariano aparecen dos autores que trabajan durante algún tiempo en colaboración y que producen dramas ingeniosos parecidos a los de sus contemporáneos "lopistas" españoles (v. LOPE DE VEGA CARPIO, FÉLIX). Éstos son Francis Beaumont (n. en Grace-Dieu, Leicestershire) y John Fletcher (n. en Rye, Sussex), cuya brillantez y fantasía atrajeron al público del periodo estuardo, deseoso de acción, agilidad y aventura, en compensación de la complejidad psicológica y exigencia poética de Shakespeare, del enjuto realismo de Jonson, o del popularismo ciudadano y burgués de Dekker y Heywood. Beaumont y Fletcher (como Thomas Middleton) se inspiran en las novelas de Cervantes (v.) para algunas de sus obras y escriben un drama entretenido, que no conmueve las conciencias ni pone a prueba el intelecto. Sus obras más importantes son: Philaster (1610), A King and No King (Rey y no rey), 1612, The Maid’s Tragedy (La tragedia de una doncella), 1611, y The Knight of the Burning Pestle (El caballero de la mano de almirez llameante), 1613. Pero las características de una época son múltiples, y la isabelina lo fue en cuanto a la cantidad y variedad dramáticas: Beaumont y Fletcher compartieron su éxito con otros dramaturgos que volvían a la seriedad temática y a los problemas de conciencia. Uno de ellos fue Philip Massinger (n. en Salisbury), autor que tiene un sentido religioso de la vida y una exacerbada visión ética de la misma, y de cuya obra se desprende una singular valentía intelectual y una independencia de espíritu (catolizante) arriesgada en la Inglaterra de aquel tiempo. Obras principales: The Renegado (ca. 1624) y A New Way to Pay Old Debts (Nuevo modo de pagar viejas deudas), ca. 1626.Sin embargo, los dramaturgos más atrevidos de esta generación posterior isabelina son Webster y Ford: ellos son quienes llevan a un exagerado límite de osadía la despreocupación ética y el ambiente pasional. John Webster (n. en Londres) conduce nuevamente el drama al plano de la violencia y del desbordamiento, y con las protagonistas de The White Devil (El diablo blanco), ca. 1608, y The Duchess of Malfi (La duquesa de Amalfi), ca. 1614, nos sitúa ante figuras de la desafiadora grandeza de lady Macbeth, encuadradas en el marco trágico de una fuerza singular y de un poderoso individualismo. En el mundo moral de sus personajes sólo dos grandes motivos tienen cabida: la perversidad y el amor; un amor frenético, de impulsos subterráneos y terribles, que hay que lograrlo a veces por medio del crimen. Webster tiene una visión despiadada de la vida, y su fuerza reside en la mayestática grandeza con que sus personajes realizan sus imperiosos deseos y soportan las consecuencias de los mismos.La vena turbulenta y cruel de Webster se acentúa en John Ford (n. en Devonshire), el último gran dramaturgo de esta fecunda época. Su obra más famosa es Tis Pity She’s a 4Yhore (Lástima que sea una cortesana), 1624, tragedia sobre el incesto entre dos hermanos. Es una obra turbadora y tensa: pero son tales las cualidades poético-dramáticas de Ford, que el ambiente extraordinario en que están envueltos los caracteres y situaciones principales del drama aleja al espectador de la inmoralidad del tema, colocándole en una zona de caldeamiento romántico, en la que se pierde la noción de la realidad ética y de la relación sanguínea de los amantes. Otras obras suyas son: The Broken Heart (Traspasada de dolor), 1633, y Love’s Sacrifice (Sacrificio de amor), 1633. La trayectoria trágica que se extiende desde Kyd hasta Ford constituye un intento de penetración en el profundo misterio del mundo y de la vida y en la complejidad del alma del hombre. Los dramaturgos isabelinos son cristianos y algunos incluso catolizantes; pero sus preocupaciones dramáticas no les impulsan necesariamente a llevar a sus obras sus opiniones y sentimientos religiosos personales.ESTEBAN PUJALS.
BIBL.: A. W. WARD y A. R. WALLER, The Drama to 1642, en The Cambridge History ol English Literature, V-VI, 1910; S. F. BOAS, Tudor Drama, Oxford 1933; U. ELLIS-FERMOR, The lacobean Drama, Nueva York 1936; F. P. WILSON, Elizabethan and lacobean, Oxford 1945; E. PUJALS, Grandes dramaturgos del periodo isabelino, en Nuestras Edades de Oro, Londres 1965.
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