Irlanda, Arte. ARTE
Categoria:
Arte
Hasta el siglo VI. Corresponde el momento de esplendor del arte irlandés al periodo comprendido entre los s. vi y x. De una etapa anterior subsisten restos de importancia correspondientes a la tardía Edad del Bronce (v.) y de La Téne (v.), integrados fundamentalmente por construcciones megalíticas, que muestran estrecha relación con el arte atlántico de Bretaña y del Sur de España. Son restos de recintos con habitaciones interiores (rath); construcciones sobre pilotes en terrenos pantanosos (crannog); tumbas de corredor, formadas por grandes piedras, con cámara generalmente cruciforme precedida de un pequeño pasillo y todo cubierto de tierra formando un montículo, como la tumba de New Grange; y otras construcciones megalíticas formando galerías. En el ajuar hallado en las excavaciones de los yacimientos correspondientes a esta etapa aparecen lúnulas, torques, pendientes, fíbulas, copas y una serie de cuernos que se estiman puedan pertenecer a yelmos (Museo Nac. de Dublín).Siglos VI al XII. Arquitectura. Hay abundantes testimonios del mantenimiento de los tipos del rath y del crannog. Desaparecidas las construcciones en madera se conservan, en piedra, restos de iglesias de sencilla planta rectangular que tendrían cubierta de madera muy apuntada (Armagh, Clonmacnoise, Kildare). Asimismo subsisten unas características torres redondas (cloictech), algunas de gran altura, que servirían de atalaya y refugio (Monasterboice, Cashel). En estas torres es característico el ingreso situado más alto que el nivel del suelo y la división interior en varios pisos con ventanas dirigidas en todas direcciones, tipo que se mantiene hasta el s. xii. A fines del s. vi o principios del vii pertenece el oratorio dedicado a S. Miguel en Skellig Rock, cerca de Valentia, de planta alargada y unas celdas de monjes de piedra con cubierta cónica obtenida por aproximación de hiladas. Al momento de máximo desarrollo (s. vi-VIII) corresponden restos y vestigios de interés como los del crannog de Lagore y el de Cahercommaun, el monasterio de Nendrum y oratorios rectangulares como el de la isla Illaun Mac Dará.En el románico se mantiene casi sin variación el tipo de iglesia con nave rectangular cubierta generalmente de madera y cabecera cuadrada o rectangular, además de la correspondiente torre redonda y aún se mantienen rasgos de arcaísmo como los arcos en mitra que vemos en Killeshin. Se destacan las construcciones de Clonmacnoise y la capilla de Cormac en Cashel, decorada con arquería y tímpano con el tema del centauro y el monstruo. La relación con Gran Bretaña (v. GRAN BRETAÑA ix) es evidente en la iglesia de Boyle, introduciéndose a mediados del s. xii las formas cistercienses, según vemos en el monasterio de Mellifont, acabado en 1157 (v. CISTERCIENSE, ESTILO).La escultura monumental tiene una principalísima importancia. Se sitúa en las cruces monumentales que en esquema están constituidas por un pedestal piramidal, a modo de zócalo; un fuste rectangular decorado en sus cuatro frentes y la cruz patada de lados convexos entre cuyos brazos se dispone un anillo que los enlaza y que es el rasgo más característico. De la sencilla lauda primitiva con relieves se pasa a este tipo de cruz de piedra monumental, coexistiendo ambas en los s. vil y viii. Son característicos el pilar o estela vertical de Kilnasaggart, la lauda de Duvillaun, con la ruda representación de la Crucifixión y la magnífica de Fahan Mura, del s. VII, en la que se representa la cruz de entrelazos con pájaros y dos personajes y con la que se relaciona la cruz deCarndonagh. Estas cruces monumentales parecen derivar de las de Gran Bretaña, ligeramente de cronología anterior, aunque quizá ambas tengan un común precedente oriental o bizantino. Los más antiguos ejemplares se sitúan, ya en el s. vii, en la península de Inishowen, a las que siguen en el s. vIII las de Clonmacnoise, Kilrea, Kilkieran y otras en las que la decoración geométrica en relieve muestra una evidente relación con los motivos decorativos de la metalistería.En los s. IX y X se enriquecen estas cruces con motivos figurados, de capital importancia desde el punto de vista de la aportación irlandesa a la creación de la escultura románica monumental. Estas cruces siguen el modelo anterior con la novedad de la aparición en el interior del anillo de unos rollos o cilindros verticales a los frentes, que se sitúan adosados a los brazos de la cruz o se disponen en la curva interior del anillo. Los temas más frecuentemente representados son los de Adán y Eva, Sacrificio de Abraham, Daniel en el foso de los leones, los Macabeos en el horno, Milagro de los panes y los peces, encuentro de S. Pablo ermitaño y S. Antonio y además la Crucifixión y el Juicio final en los frentes. Sobresalen las cruces de Moone, Castledermot, Armagh, Kells, Durrow, Clonmanoise y la del abad Muiredach en Monasterboice, quizá la más interesante por su completo programa iconográfico y con el más bello juicio final de la serie. En los s. xi y xii aún se siguen erigiendo cruces monumentales, de un arte más rutinario y de inferior calidad, como las de Drumclif y Kilfenora.El magnífico desarrollo de la miniatura en los escritorios monásticos irlandeses se inicia en el s. vi con el llamado Catach de S. Colombano, que es un fragmento de psalterio conservado tradicionalmente por los O’Donnell (R. A. de Dublín). En él ya se advierte la tendencia a realzar el valor de las iniciales y a las abstractas estilizaciones por las que las formas naturales se geometrizan en un maravilloso mundo de lazos, espirales y rasgos sinuosos. De fines del s. vii son los evangeliarios de la catedral de Durham y de Lindisfarne (British Museum), dentro del área de expansión del arte irlandés en Gran Bretaña. A este mismo momento debe corresponder el libro de Durrow (Trinity College), en el que se funden claramente temas de origen celta con estilizaciones sajonas y otros motivos tomados de la metalistería, todo ello aparentemente complejo, pero ejecutado conforme a sencillos procedimientos a base de compás.De principios del s. ix es el magnífico libro de Kells (Trinity College), de exuberante riqueza tanto en colorido como en motivos, una de las obras más bellas del arte occidental, particularmente la llamada página de los ocho círculos y el principio de los Evangelios. También es característico el libro de Armagh (Trinity College). Corresponden a los s. x y xi algunos psalterios, con la característica división en tres grupos de 50 salmos. Sobresalen el de Southampton (Bibl. del Colegio de S. Juan de Cambridge) y el de la Col. Cotton (British Museum). En el s. xi se sigue la tradición, aunque empobrecida, como vemos en el Evangeliario del Colegio del Corpus Christi de Oxford.Orfebrería y metalistería. A pesar de las depredaciones vikingas se conservan abundantes restos de estas artes correspondientes a los s. vii y viii. Son características las fíbulas con anillos abiertos y larga aguja y los relicarios para libros (cumdach). Predominan los motivós espirales, entrelazos y las técnicas de esmalte y aplicaciones de vidrios coloreados. Son obras maestras el broche de Tara, el cáliz de Armagh, el relicario de Moylough (Museo de Dublín) y el báculo de Ekerü (Museo de Estocolmo).Durante los s. IX y X se advierte un empobrecimiento general que aún se mantiene en el s. xi, aunque se conserven obras de importancia como el relicario (cumdach) del Misal Stowe (Museo de Dublín) y el de la Campana de S. Patricio, hecho a fines de este siglo para Armagh (Museo de Dublín). Obra excepcional es, de fines del primer cuarto del s. xii, la Cruz de Cong (Museo de Dublín).Siglos XIII al XX. A partir de fines del s. xii el arte irlandés está en íntima conexión con el inglés y el del continente. De estilo gótico son las catedrales de Cashel y Kildare; más tarde surge el tipo de castillo-palacio; y ya, en época barroca, es interesante señalar la ordenación urbanística de Dublín, así como las construcciones del s. xix.JOSÉ MARÍA DE AZCÁRATE.
BIBL.: A. K. PORTER, The Crosses and Culture of Ireland New Haven 1931; G. MICHELi, L’Enluminure de Haut Moyen-1ge et les influences irlandaises, Bruselas 1939; E. H. L. SEXTON, Irish Figure Seulpture, Portland 1946; M. J. CRAIG, Dublin, 1660-1860, Dublín-Londres 1952; S. P. O. RIORDAIN, Antiquities of the Irish Countryside, Londres 1953; H. G. LEASK, lrish Churches and Monastic Buildings, Dundalk 1955-60; M. L. DE PAOR, Early Christian Ireland, Londres-Nueva York 1958; F. HENRY, L’art irlandais, "Zodiaque" (1963); B. ARNOLD, A Concise History of Irish Art, Londres 1969; y además ed. facsímiles: Book of Kells, Berna 1950-51; Lindisfarne Gospels, Berna 1960-61; Book of Durrow, Berna 1961.
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