Iran, Historia Antigua. HIST.
Categoria:
Historia
Concepto geopolítico. Las fronteras del antiguo I. no coinciden con las del moderno I. Aún más, apenas puede hablarse de fronteras cuando los primeros iranios llegan a la meseta (v. i). En su organización tribal no encajaban los conceptos de patria y nación que hoy día manejamos. Cuando se constituye el Imperio de los persas (v.; y más adelante), I. es el centro de ese Imperio, cuyos límites varían sensiblemente conforme se suceden las anexiones, conquistas y pérdidas de territorios. Ciñéndonos a la historia de las provincias que actualmente constituyen el país de I., se descartan de este contexto Afganistán, y regiones del Sur de la URSS y del Oeste de Pakistán, que otrora formaron parte de lo que pudiéramos llamar Gran 1. Tal es el caso de Gedrosia, antigua provincia persa que ocupaba la actual Makran y parte de Beluchistán, ambas pakistaníes. También la antigua provincia persa Drangiana se sitúa en el Sudoeste de Afganistán, así como Aracosia, que se corresponde con la afgana Kandahar.El nombre de Persia que se ha dado a I. no es históricamente exacto para designar el país antes del predominio de los persas con la dinastía Aqueménida (v.). Tal denominación está tomada de los griegos, que llamaban así al conjunto de tierras dominadas por los persas, aun sabiendo que Persia era tan sólo una parte del territorio ocupado por los arios (v.), o rama indoirania de los indoeuropeos (v.) que dio nombre a la región. En la antigua lengua irania, aryanam Khshathram es el país de los arios. Cuando a los Aqueménidas suceden los Seléucidas (v.), Haraiva (vocablo del persa antiguo) es tan sólo una provincia oriental, a la que Heródoto y otros historiadores antiguos llaman Aria, término similar al utilizado por los Sasánidas (v.) para designar su Imperio: Eranshahr.En el Norte del actual I. se situaban los medos (v.) y los partos (v.). Al Sudoeste, se encontraban los persas, que habitaban Persis o Fárs. La principal ciudad de los medos era Ecbatana (v.), actual Hamadán, en la vertiente septentrional del monte Elvend. Se la menciona por primera vez ca. 1100 a. C., y fue capital de los medos desde fines del s. vii o principios del s. vi hasta aprox. el 555 a. C., cuando fue conquistada por Ciro II el Grande (v.). Después fue una de las capitales de los Aqueménidas, junto con Babilonia (v.), Susa (v.) y Persépolis (v.). Babilonia, en la Baja Mesopotamia, pertenece al actual Iraq, pero fue poblada a principios del IV milenio por gentes procedentes de l. Los límites de Media, o región ocupada por los medos desde el I milenio a. C., eran: al N el mar Caspio, al S. el Fárs, al E la Partia o tierra de los partos, y al O la Alta Mesopotamia o Yaz-ira (en el actual Iraq), donde se encontraba Asur (v.), ciudad del Imperio asirío que conquistaron primero los medos y luego los persas. La región habitada por los medos había sido dominada antes por los asirios, que la llamaron Madai.Partía comprendía la actual provincia de Jorasán al S del mar Caspio. Los autores clásicos relacionan los partos con los escitas (v.), pueblo también iranio y nómada que utilizaba el caballo como principal medio de transporte y el arco como arma predilecta. Según Heródoto, dominaron durante 28 años Asia y, por tanto, I., adonde llegaron a fines del s. viii a. C., e intervinieron en las luchas de asirios contra medos, siendo expulsados de Asia por éstos.Fárs constituye con Láristán la actual provincia VII. Se extiende por la parte meridional de los montes Zagros y las llanuras que bordean la montaña. Bajo el nombre de Parsua (país de los persas), al O del lago Urmia, se cita por primera vez en una inscripción asiria del 692 a. C. Al S del lago Urmia se encontraba el país de los mannai. Entre el curso inferior del Kerkha y del Karun se situaba el Elam, casi en el centro del actual I. La ciudad más conocida es la ya mencionada Susa. Se la cita como capital de un reino relacionado con los acadios, los asirios, los babilonios y los sumerios. Al E de Susa se encontraba Anzán, región perteneciente al Elam, pero de emplazamiento desconocido. Para una mejor comprensión de este texto debe entenderse que los elamitas eran iraníes pero no iranios.Comienzos históricos. La historia de l., ateniéndonos a los testimonios escritos en el país, comienza con la dinastía Aqueménida, desde mediados del s. vi a. C., pero el establecimiento humano más antiguo es probablemente el del primer yacimiento de Tepe Sialk 1 (v. III), que se remonta al IV milenio. Estos primeros habitantes, no muy numerosos, que precedieron a los iranios, se cree que practicaban la agricultura, tenían animales domésticos (bueyes y corderos), tejían, hacían cerámica roja a mano y construían casas de ladrillo. La dinastía elamita de Awan luchó contra Sargón de Acad (ca. 2800). A esta dinastía sucedió la de Simas, tras la cual se produjo la invasión de los guti, pueblo originario de los Zagros que invadió Mesopotamia (2190) y destruyó el Imperio acadio (2150). Posteriormente, Elam cayó bajo el Imperio de Ur (2050-1950), que comprendía también Sumer y Acad, en Mesopotamia (v.). También hay noticias de una dinastía elamita en Susa, en la segunda mitad del II milenio a. C. Los cassitas o kassitas, que desde antiguo ocupaban los montes Zagros que bordean la meseta, fundaron en el s. xvi a. C. una dinastía en Babilonia. Los pueblos de los montes Zagros como los guti, cassitas, etc., y los elamitas no son iranios, en cuanto a la lengua, sino asiánicos, término geográfico empleado para los pueblos no indoeuropeos de esta región y que tampoco implica un parentesco lingüístico entre ellos, en contra de la teoría de E. Herzfeld (v. o. c. en bibl.). Tal es el caso, fuera de I., de los sumerios, hatti, hurritas, lidios, etc. Por lo que respecta a los cassitas, éstos terminaron con el dominio del Elam por la 1 dinastía de Babilonia, invadiendo el país, del que fueron expulsados ca. 1340 a. C., quedando incorporado luego el Elam a Babilonia. Desde 1150 al 820 se desconoce la historia del Elam.Con estos datos, no sólo nos referimos a la historia interna de I., sino también a la proyección exterior de los pueblos que lo habitaron, es decir, a lo que algunos autores llaman 1. exterior, según terminología francesa. Son conocidos principalmente a través de fuentes asirias, en las que se dice que Salmanasár III de Asiria entró en conflicto con medos y persas, por primera vez en el 842 a. C., año en que puede considerarse que comienza la historia de estos pueblos, según el testimonio asirio. Pero las noticias del Elam, como hemos visto, son más anteriores, también en fuentes mesopotámicas, por lo que hasta la dinastía Aqueménida podemos hablar de una protohistoria iraní, denominación corriente en la moderna historiografía.A la muerte de Salmanasar III (824 a. C.), los pueblos de I. sometidos por los asirios recobraron la libertad, excepto Parsua, que cayó bajo el poder del rey de Urartu (reino construido sobre las ruinas de Hurri, en las montañas de Armenia). Del Elam en la primera mitad del s. viii a. C. se tienen noticias por los relatos de las campañas de reyes asirios. En el 722 a. C., algunos israelitas expulsados de Samaria por Sargón II se establecieron en ciudades de los medos. Finalizando el s. viii a. C., llegaron a 1. los escitas ya mencionados y los cimerios, procedentes éstos de Crimea y posiblemente no iranios. De las fuentes autóctonas, que son escasas y defectuosas, se deduce que el Elam fue uno de los últimos reinos en sucumbir frente a Asiria (v.), en el s. vii a. C. hasta que, destruido el Imperio asirio por los medos, I. se convirtió en el centro político del Imperio persa bajo los Aqueménidas.La historia social de I. hasta los Aqueménidas es poco conocida. La influencia de Mesopotamia, dada su proximidad, es indudable. De gran ayuda son las fuentes cuneiformes de los acadios, de las que se deduce la preponderancia de la mujer en la vida del Elam, donde predominaba el matriarcado. Los elamitas, a su vez, influyeron en los persas. En líneas generales, la autoridad estaba muy repartida, pudiéndose citar numerosos jefes, señores y reyezuelos, que ejercían el mando sobre muy pocos hombres, aun en el caso de guerreros. Por ello, aun cuando se hable de luchas de pueblos, puede pensarse que no se trataba de ejércitos muy numerosos; sino de pequeñas unidades de combate, aun en el caso de alianzas de tribus. La ausencia de unidad política y el poderío de. sus vecinos asirios en Mesopotamia explican el largo tiempo que I. estuvo prácticamente bajo dominio extranjero. También debe tenerse en cuenta que el país era una zona de paso en una época de constantes movimientos de pueblos. Los que se asientan en la meseta como los medos, aun cuando luchan entre sí y se dividen en tribus, fortifican sus ciudades, según atestiguan las inscripciones asirias.A Deioces, a quien Heródoto llama en griego Deiokes describe como un gobernante justo, se atribuye la fundación del Imperio medo. Parece ser que fue elegido jefe de varias tribus medas por aclamación e instaló la capital en Ecbatana (nombre griego), que ya existía bajo la denominación de Amadan (con el significado de lugar de reunión), según una inscripción de Tiglatpileser I, a fines del s. xtt a. C. Su autoridad se extendió sobre Parsua, pero sucumbió ante los asirios, cuando atacaba Nínive. Esto pudo ocurrir antes de la segunda mitad del s. vit a. C., porque desde ca. 652 al 625 los escitas dominaron Media, hasta que Ciaxares, probablemente hijo de Deioces, les expulsó, terminó con el poderío asirio (610 a. C.) y volvió a dominar Parsua, es decir, el Sur de I. Era la primera vez que casi todo I. quedaba bajo la autoridad de un pueblo iranio. Limitaba al N con los lidios, de los que les separaba el río Kizilirmak, y abarcaba, por tanto, parte de la actual Turquía. El Imperio o confederación de los medos lo componían fundamentalmente los medos, los mannai, los escitas y los persas. Es posible que existiera ya la idea del rey de reyes que adoptaron luego los Aqueménidas y que el gobierno del territorio se dividiera en satrapías, pues esta palabra, que procede del griego satrapes, deriva en primera instancia del medo Khshathrapan. También es de esta época (primera mitad del s. vi a. C.) la institución de los magos, que actuaban en la corte como consejeros, intérpretes de sueños, etc. (cfr. E. Benveniste, Les Mages dans Pancien Iran, París 1938) y que conocían quizá las enseñanzas de Zoroastro (v.), el cual reformó éticamente el mazdeísmo (v.) practicado por los iranios (v. vii), los cuales llegaron a un sincretismo en el que se mezclan elementos asirios y de otras religiones. Parecido sincretismo se aprecia en otras manifestaciones, sobre todo culturales, de los pueblos de I.Desde los Aqueménidas a los Sasánidas. Contra el último rey de los medos, Astiages (584-549), se sublevó su nieto Ciro II el Grande, el cual se proclamó rey de los medos y los persas. Era hijo del persa Cambises I (ca. 600-559), vasallo éste de los medos, y de Mandane, hija de Astiages. Descendía, por tanto, de Ciro I, rey de Anzán y padre de Cambises I. Con él se instaura en I. la dinastía Aqueménida, nombre que procede de un antepasado llamado Aquemenes, y comienza el Imperio persa, cuyo centro político fue I. A pesar del dominio persa, se mantuvieron las costumbres de los medos. Según refiere Estrabón "el afán por el arco y la equitación, el servicio que tributan a los reyes, sus ornamentos y la reverencia sagrada de los súbditos a los reyes vinieron a los persas de los medos" (XI,525). El carácter sacral de los reyes era una tradición irania, pues los monarcas se elegían con anterioridad a los persas entre los miembros de las familias que gozaban del carisma de la realeza. Tal tradición pudo ser importada de Egipto y, desde luego, no es exclusiva de los iranios, como tampoco la idea de Imperio universal, procedente más bien de Babilonia. La coronación tenía lugar en Pasagarda (en el valle del Murgab afgano). Dada la presencia de mujeres elamitas y asirias en los harenes reales, la mezcla de sangre aria y no aria fue frecuente. Comointegrante del Imperio, I. formaba parte de las satrapías en que se dividía. A las órdenes del monarca pudo haber un primer ministro, al menos desde los últimos Aqueménidas, cuando se cita a un hazarapati, caudillo de mil, con funciones militares a las que posiblemente se añadieran otras civiles.Con Darío I el Grande (v.), perteneciente también a los Aqueménidas, pero que no descendía del anterior monarca Cambises II (530-522), se introdujeron en I. y en todo el Imperio persa grandes innovaciones. Mandó construir la carretera de Sardes (capital de Lidia, en Asia Menor) a Susa, principal ciudad entonces del Imperio. Las fuentes griegas hablan de representantes de los reyes que ejercían funciones delegadas y de control y vigilancia. Éstos eran los "oídos del rey", en iranio gaushaka. Los servicios de posta y una eficiente red de caminos ponían en comunicación las provincias con la capital. Los documentos se redactaban en la escritura y lengua de cádá localidad, aunque parece ser que se usó bastante el arameo (v. ARAMEOS III). Esta y otras circunstancias nos hacen ver no ya un Imperio poco centralizado, sino un I. que continuaba diversificado y en el que medos y elamitas se sublevaban contra los persas dominadores. A estas sublevaciones en el reinado de Darío I (521-486), se añadió la lucha contra otros pueblos del exterior, principalmente griegos (v. MÉDICAS, GUERRAS), quienes no distinguían nominalmente entre persas y medos,Preocupación de los Aqueménidas (v.), sobre todo de Darío I, fue el Derecho, que entonces evolucionaba sobre la base del Derecho tribal iranio, en el que eran conceptos fundamentales el contrato (v. MITRA) y el juramento. Se alababa la rectitud (arshta) y se aborrecía la mentira (drauga). El ejército, que fue evolucionando hasta profesionalizarse, tenía gran importancia para asegurar el dominio de los territorios y la expansión hacia el exterior. Pero las armas y armaduras eran tan variadas como las gentes que combatían. Con el tiempo, la caballería y la infantería desplazaron a los carros de combate. En la guerra, se solía emplear la táctica de tierra quemada. El uso de la moneda como paga a los soldados se limitaba más bien a los mercenarios, entre los que figuraban griegos exiliados. Al ejército se le recompensaba más bien en especie y con el usufructo de tierras, que pertenecían al monarca. La propiedad real y estatal constituían una misma cosa. La sociedad se encontraba enfeudalizada en cierto modo, aunque no en el sentido que se dio en Occidente durante la Edad Media. La economía se basaba en la agricultura. Todos los súbditos del Imperio, excepto los persas, pagaban impuestos, parte de los cuales se destinaban a obras públicas. Con la acuñación de moneda se desarrolló la Banca, de gran importancia por la enorme actividad comercial.Todo este Imperio bien organizado se deshizo por la fuerza militar de Alejandro Magno (v.). Su victoria en la ciudad asiria de Arbelas o Gaugamela (331 a. C.), actual Irbil de Iraq, le facilitó la entrada en I. El último Aqueménida, Darío III (335-330), murió asesinado en Ecbatana, donde se había refugiado. Alejandro Magno destruyó Persépolis (330 a. C.) y se hizo dueño de I. Mantuvo a algunos persas en sus puestos y procuró la helenización del país, fomentando el matrimonio entre soldados griegos y mujeres iraníes. A su muerte (323 a. C.), el sátrapa de Babilonia Seleuco I, macedonio de origen y lugarteniente de Alejandro Magno, luchó contra otros sátrapas y extendió su poder desde la India al Mediterráneo. Él es el fundador de la dinastía Seléucida (31264), cuyo Imperio tenía su centro en Siria (v. SIRIA III). Se puede considerar la entrada de Seleuco en Babilonia (312 a. C.) como el principio del gobierno seléucida. El a. 64 a. C. corresponde al fin de la dinastía en Siria, pero su dominio sobre 1. termina antes. 1. quedó sometido y fue gobernado por soldados y aventureros que fundaron Estados vasallos de los Seléucidas, bajo cuyo reinado se acentuó la helenización de I. Algunos de estos Estados eran independientes de hecho a la muerte de Antioco 1 (261 a. C.) y se emanciparon en la época de Antioco 11 (261-246). En la vida de los iraníes, que habían pasado de dominadores a dominados por una dinastía extranjera, volvió a adquirir importancia la organización tribal, de la que surgieron intentos de resistencia armada. Media, Fárs y Partia continuaron como satrapías. Susa constituía una eparquía de la satrapía de Fárs. De lo que pudiéramos llamar gran Media, se excluye la pequeña Media o Media atropatena (Azerbaiyán desde los árabes), regida por persas hasta la conquista de los partos (mediados del s. ii a. C.).Por la inexistencia de una burocracia imperial centralizada pudieron conservarse muchas de las tradiciones aqueménidas. En I. se continuaron las antiguas costumbres, sobre todo en centros alejados de la influencia helénica. El esclavo continuó siendo persona jurídica, con la particularidad de que la esclavitud, en principio, era tan sólo consecuencia de la pobreza, de modo que el paso del estado libre al de esclavitud y viceversa era una cuestión económica. Existían diversos tipos de esclavos, que a su vez podían ser dueños de otros esclavos, y, en general, su trabajo era más caro que el de los hombres libres, sobre todo en el caso de gente especializada. Para las obras públicas y minería se recurría al trabajo forzado y a los prisioneros de guerra.
A la pérdida de I. por los Seléucidas contribuyeron el debilitamiento de su poder a causa de las querellas familiares y las revueltas fomentadas por Roma. Arsaces se sublevó en Partia y se proclamó gran rey (247 a. C.) después de derrotar a los Seléucidas, pero de nuevo fueron sometidos los partos por Antioco III el Grande (v.), hasta que con Mitrídates I (ca. 171-138) conquistaron I. Así se constituyó el Imperio arsácida, de la dinastía del mismo nombre, que comprendía 1. y Mesopotamia, con capital en Ctesifonte. Es posible que ya en esta época, al menos en I. oriental, se cambiara la escritura del arameo por un sistema iranio con idiogramas arameos. Por lo que se refiere a Fárs, se cree que esta región conservó cierta autonomía, debido posiblemente a la falta de un poder centralizado y al carácter nómada de los partos, cuyo dominio se mantuvo hasta el 227, año en que fue derrotado y muerto el último Arsácida Artabán IV por Ardasir I (227-241), quien se proclamó rey de reyes reconocido en todo I. La dinastía que comienza con él se denomina Sasánida (v.), nombre que procede de su abuelo Sasán, posiblemente un sacerdote mazdeísta de Persépolis que se consideraba descendiente de los Aqueménidas. Con la nueva dinastía vuelven los persas a ejercer la hegemonía en I., intentando crear un Estado fuertemente centralizado y un poderoso Imperio al estilo aqueménida. En el exterior, sus mayores enemigos fueron Roma, Bizancio y los hunos, pero sucumbieron ante una nueva potencia, los árabes, que desde el 633, un año después de muerto Mahoma, comenzaron a atacar I. Con el asesinato de Yezdeguerd 111 (632-651) termina la dinastía Sasánida y la Edad Antigua de l., que cae en poder de los árabes (v. v).V. t.: III.CARLOS R. EGUÍA.
BIBL.: E. HERZFELD, Iran in the Ancient East, Oxford 1941; A. CHRISTENSEN, Iran sous les Sassanides, Copenhague 1944; A. T. OLMSTEAD, History ol the Persian Empire, Chicago 1948; D. N. WILBER, Iran, past and present, Princeton (N.J.) 1963; W. CULICAN, The Medas and Persians, Londres 1965; R. N. FRYE, La herencia de Persia, Madrid 1965; H. HENNING VON DER OSTEN, El mundo de los persas, Madrid 1965; C. HUART y L. DELAPORTE, El Irán antiguo y la civilización irania, México 1957.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.