Integración Racial SOCIOL.
Categoria:
Sociología
Concepto y evolución. La i. r. es la expresión moderna de la necesidad, declarada por la mayoría de los pueblos y gobiernos, de dar solución real y definitiva a uno de los problemas más conflictivos de la historia: el racismo, como ideología derivada de lo que en Sociología política se llama el "prejuicio racial".En el Diccionario de Sociología dirigido por H. P. Fairchild, hallamos que "Integración", en general, indica el "proceso social que tiende a armonizar y unificar diversas unidades antagónicas, ya sean elementos de la personalidad, de los individuos, de los grupos o de mayores agregaciones sociales". En el tema que nos concierne, pues, las diversas unidades antagónicas que se trata de armonizar y unificar son los grupos humanos que entre sí viven un conflicto racial como consecuencia de los particularismos, la antipatía, las diferencias, los prejuicios raciales. El Diccionario mencionado define el prejuicio racial como la "Actitud adversa hacia un individuo o grupo fundada en rasgos o características que son, o se cree que lo son, de origen racial, pero sin ninguna base adecuada en los hechos o en el conocimiento personal...". La explicación de la i. r. no tendría sentido sin la explicación de las causas y los fenómenos conflictivos que la han provocado (v. RAZA; RACISMO). Por ello expondremos una definición de racismo que nos parece fundamental, la elaborada por A. Memmi: "El racismo es la valoración, generalizada y definitiva, de diferencias reales o imaginarias, para el provecho del acusador y en detrimento de su víctima, con el fin de justificar sus privilegios o su agresión" (Ensayo de definición del racismo, en Varios, Los racismos políticos, Barcelona 1968).En definitiva, la historia de la i. r. es la historia de la discriminación racial, y aquélla no hubiera sido posible sin ésta. Desde el punto de vista concreto de la psicología social, parece ser que la discriminación racial es una actitud individual y colectiva fundada, en el fondo, en el hecho de que vivimos en una sociedad imperfecta en que los individuos son atormentados por sus propias imperfecciones y hacen soportar a los demás las consecuencias de su conflicto interior. Es, prácticamente, una constante histórica de muchos pueblos la manipulación de racismos, más o menos explícitos, como justificación de políticas imperialistas o de predominio económico y político de unos grupos sobre otros dentro de una misma comunidad nacional. Es así que, en Inglaterra, p. ej., sólo apareció el sentimiento de desprecio hacia los negros en el s. xix, al mismo tiempo que la necesidad de expansionismo colonialista e imperialista. De manera que la necesidad de la i. r. no es más que una necesidad estructural que lleva implícitas la necesidad de la i. económica, de la i. legal, de la i. política, de la i. psicológica.Fundamentos ideológicos. A mediados del s. xix surge la teoría moderna y propiamente dicha de la superioridad racial, debida a Gobineau (1816-82) y a los teóricos del pangermanismo (v.) alemán, aunque las discriminaciones por motivos de raza se hayan dado a lo largo de toda la historia. De forma que, su contra-teoría, la de la i. r., no surge hasta bien entrado el s. xix y se desarrolla fundamentalmente a raíz de la II Guerra mundial. Desde entonces existen programas, a nivel de grupos espontáneos, nacionales o internacionales, de lucha contra los distintos tipos de discriminación, mientras que, anteriormente, a lo más que se llegaba era a aisladas actitudes de repulsa.Pero no se puede hablar de una teoría de la i. r., sino de las distintas posturas que se han venido adoptando en esfuerzos para conseguirla allí donde los prejuicios y los conflictos raciales atentan contra el normal y justo desarrollo de la libertad y la dignidad humanas. Los principios en que se basa, pues, son los del enfrentamiento racional entre los hombres con el fin de superar las desigualdades existentes. Sólo así se podrá dar solución al contraste entre las tendencias actuales de cooperación e integración en todos los niveles (económico, técnico, político, cultural) y la supervivencia de rascismos más o menos enmascarados.Práctica en varios países. La lucha por la integración del negro y las minorías de color en los Estados Unidos. Desde 1896, en que entró en vigor el lema "separados, pero iguales" para las relaciones interraciales entre blancos y negros, hasta 1945, el problema negro no emerge plenamente a la superficie de la vida norteamericana. Pero desde esta última fecha ha constituido uno de los conflictos más serios y virulentos que se hayan dado en el interior de un país. A pesar de ello, los negros y demás minorías marginales (indios, japoneses, portorriqueños, chicanos, etc.), están todavía lejos de haber conseguido la i. deseada.Los fundamentos verdaderos de la discriminación se remontan a actitudes de intereses y explotación económicos que, por supuesto, repercuten en las superestructuras de nivel político y cultural. Precisamente son los Estados del Sur, cuyas economías se basan en técnicas de producción que precisan una mano de obra barata, los que han manifestado y manifiestan (Ku-Klux-Klan, v.) las actitudes más fuertes de segregación y esclavitud. Con la guerra de la Secesión y la falacia legalista de la abolición de la esclavitud, el sistema económico del Norte (industrial y proteccionista) pasó a ser el nuevo beneficiario del racismo, antes patrimonio casi exclusivo del capitalismo agrario y librecambista del Sur.Según el prof. López Pina, "los negros y sus aliados blancos han luchado por metas cuyo rango ha oscilado entre los derechos más primitivos y el más radical concepto de participación como base de un proceso de fundamental democratización de la sociedad y la política americanas". Inicialmente, pues, el llamado movimiento de Derechos civiles sólo pretendía el reconocimiento para los negros de los derechos establecidos en la Constitución. Efectivamente, a través de las decisiones de los tribunales de justicia y de la promulgación de las leyes, estos aspectos han progresado considerablemente.A medida que los propios negros iban encabezando el poder del movimiento, desbancaban a los liberales blancos dentro del mismo y, a su vez, la protesta se iba transformando en un auténtico movimiento de masas, con participación creciente de las clases obreras y con la ampliación de las metas. Es decir, superada la etapa de los derechos civiles y políticos se entraba en la de la política social (acabar con la pobreza y la privación cultural del negro). Quizá el problema negro, junto con la gran depresión económica de 1929, haya sido uno de los más importantes para desenmascarar la enorme contradicción entre los ideales yanquis de "igualdad y logro" y la realidad. El caso es que hoy existe una clara polarización en USA entre partidarios y contrarios de la i. r. Ahora se ve claramente la necesidad de crear las condiciones precisas de cambio estructural para la i., no sólo del negro, sino de toda la clase marginada; las leyes que, en este sentido, crea la Administración no se fundamentan ya en función del color, sino de cualquier status de inferioridad. Pero la población negra ha tomado conciencia de que ni siquiera le basta el apoyo incondicional del aparato estatal, puesto que la actitud de los grupos de presión económicos del país siguen practicando la discriminación lo que obliga a planteamientos más de fondo. La posibilidad de lucha pacífica sufrió un golpe con el asesinato de Martin Luther King y ello ha dado lugar a la hostilidad militante, primero en forma de nacionalismo negro (caso de los Black Muslims) y hoy en el radicalismo del Black Power (que preconizan los Panteras Negras). De forma que la solución del problema negro americano está en la línea de la solución de la crisis del sistema de valores de la cultura occidental. Ha de ser lit totalidad de la sociedad americana, más que el gobierno, la que ponga todo su esfuerzo en hacer desaparecer la desigualdad.República Sudafricana. El problema racial en la República Sudafricana toma carta de naturaleza desde 1910, en razón de la superioridad numérica de los negros y de la importancia relativa de la población de origen indu-pakistaní. Para conservar el poder, la minoría blanca se atribuye todos los poderes políticos y prohibe a los negros adquirir propiedades fuera de sus reservas (1913). Antes, las leyes de 1911 ya habían limitado y controlado los salarios de los negros. En 1921, el Parlamento prohibe la habitabilidad en las ciudades a los negros que no estén empleados en ellas, con lo que se inaugura de una manera taxativa la política de segregación o apartheid (v. SUDAFRICANA, REPÚBLICA III).Medidas integracionistas. Las leyes de 1936 atribuyen a los negros un Consejo "representativo" nombrado por el gobierno y reducido a un papel puramente consultivo, que no cambia- en nada la situación de las poblaciones de color. En 1950, el Consejo es abolido y se recrudece la segregación. Las constantes protestas contra la política de apartheid por parte de las Iglesias católica y protestante (la Iglesia reformada holandesa, sin embargo, ha hecho más de una justificación de la segregación) y de organismos internacionales como la ONU, la UNESCO, la OIT, tampoco han supuesto mucho avance en la integración de las poblaciones de color sudafricanas, que actualmente también han optado por la lucha más o menos abierta en pro de su emancipación.El caso de Rodhesia ofrece caracteres similares a los de la República Sudafricana.Antisemitismo en la URSS. Si bien la ideología comunista teóricamente se proclama igualitaria, en la práctica tiende al totalitarismo y practica de hecho la discriminación; tal es el caso, p. ej., de los judíos contra los que hay en la URSS: discriminación política y profesional (no queda un solo judío en el seno del Partido, de la junta Central o del cuerpo diplomático, mientras que antes de 1940 eran numerosos los judíos en estos puestos); discriminación cultural (existencia del numerus clausus contra los judíos que pretenden seguir estudios superiores), en materia de ley religiosa, etc. La cuestión judía en la URSS ha puesto de relieve dos problemas y la necesidad urgente de su resolución: el de la emigración a Israel de aquellos que lo deseen y el de la total integración como ciudadanos de la Unión para los que prefieran esta opción.Referencia a España e Iberoamérica. Uno de los primeros teóricos y practicantes de la i. r. en España fue el I’. Las Casas (v.). Asimismo, F. de Vitoria (v.) declaraba que a los indios americanos debía aplicárseles el mismo derecho natural que se aplicaba a los españoles. En España, como en Iberoamérica, no hay necesidad de i. r. porque es algo que, espontáneamente, ha venido realizándose a lo largo de la historia, de forma que hoy es virtualmente imposible en estos países hablar de unas razas con estructuras diferenciadas y diferenciables que las distingan de otras.La Iglesia y los organismos internacionales ante la integración racial. De 1 537 y 1538 data la serie de bulas dictadas por Paulo III contra la segregación practicada por los españoles en América. Según el P. Congar, la Iglesia, a partir del s. xlx, se ha visto obligada a hacer frente: a los problemas que suscitaban las misiones; a los que surgían de la convivencia de blancos y hombres de color, especialmente en la República Sudafricana y los EE. UU.; y al racismo nazi y al antisemitismo moderno. Uno de los aspectos más importantes de la i. r. propugnada por la Iglesia es la necesidad del clero indígena, y así lo indican los papas y ciertas congregaciones, como la De Propaganda fide. Por su parte, la enc. Mil brennender Sorge (1937), de Pío XI acusaba al nazismo de hacer de la sangre la única base y norma de la conducta del hombre y, poco después, en plena violencia nazi, Pío XII consagró 12 obispos indígenas, como clarísima repulsa de toda práctica discriminatoria. Enumerar la doctrina social de la Iglesia en pro de la i. r. sería interminable; pero, podemos citar la carta de Paulo VI, Ociogesima adveniens (1971), en la que dice: "En el seno de una patria común, todos deben ser iguales ante la ley, tener iguales posibilidades en la vida económica cultural, cívica o social y beneficiarse de una equitativa distribución de la riqueza nacional" (v. RACISMO II).La lucha por la i. r. en los organismos internacionales es un hecho bien patente si observamos la labor de la ONU a través de su Consejo Económico y Social, de la UNESCO (declaraciones sobre la cuestión racial de 1950, 1951, 1964, 1967 y la Convención Internacional sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial de 1965, cte.), de la OIT (Declaración sobre el apartheid, de 1964, cte.).En suma, la i. r., junto con la i. económica y la i. política, es uno de los principales problemas que tiene planteados el mundo de hoy.V. t.: RAZA; RACISMO.J. RICO JIMÉNEZ.
BIBL.: Y. M. CONGAR, El racismo y la Iglesia, Barcelona 1963F. FANON, Por la revolución africana, México 1965; M. FRAGA IRIBARNE, Razas y racismo en Norteamérica, Madrid 1950; F. FRAZIER, Aspectos sociológicos de las relaciones raciales, "El correo de la Unesco", agosto-septiembre 1953; D. GUERIN, La descolonización del negro americano, Madrid 1968; M. LUTHER KING, Por qué no podemos esperar, Barcelona 1964; O. KLINEBERG, 32 sociólogos se pronuncian contra la discriminación racial, "El correo de la Unesco" junio 1954; A. METRAux, Hacia la armonía de las razas, "El correo de la Unesco" febrero 1961; ID , Ocho grandes mensajes, BAC, Madrid 1971: UNESCO, Cuatro declaraciones sobre la cuestión racial, París 1969; íD, El racismo ante la ciencia moderna, Ondárroa (Vizcaya) 1961; VISSER’T HOOT, El movimiento ecuménico y el problema racial, París 1954.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.