Indonesia. Historia Moderna y Contemporánea. HIST.
Categoria:
Historia
Portugueses y holandeses en Indonesia. Cuando los portugueses ocupan Malaca (1511) existen en I. tres sultanatos musulmanes: Acheh en Sumatra, Demak en las tierras orientales de lava y Ternate en las Molucas. Diez años después, los españoles de Magallanes son bien recibidos por el sultán de Tidore. Ese mismo año establecen los lusitanos una próspera factoría en Ternate, extendiendo su dominio por algunos sultanatos litorales (Panarukan, Timor) tras los acuerdos de Zaragoza (1529) con los españoles. El comercio por el Indico sufrirá pronto la competencia de esos mismos españoles (establecidos en Filipinas) e ingleses. Las especias triplican su precio. La incapacidad portuguesa para organizar en Europa el comercio de redistribución de estos productos motivará el desbancamiento del colonialismo portugués por el holandés.En el verano de 1596 llega a lava el primer galeón fletado por los accionistas de la Van Verre. Proliferan las compañías y pronto surgen factorías en Banda, Ternate y Amboine. El interés y los consejos del abogado Oldenbarnevelt hace que los armadores se fusionen (20 mar. 1602) y creen la Compañía General de las Indias Orientales, empresa entre colonial y comercial ligada estrechamente al Estado y cuyo capital fundacional se acerca a los seis millones y medio de florines. Por esos años los navíos neerlandeses recalan ya en Ceilán y en las costas australianas.La Compañía de las Indias Orientales. Su política se dirige a establecer amistosas relaciones con los reyezuelos locales y poder así enfrentarse favorablemente con los rivales hispanoportugueses. Liberalizada su flota europea tras la tregua con España (1609), el comercio marítimo aumenta poderosamente. Los holandeses advierten la necesidad de establecerse en tierra para obligar a los príncipes a respetar los contratos de entrega de especias y monopolizar la mejor apropiación y transporte de tales productos. A tal efecto, los Estados Generales aprueban la designación de Pieter Both (1610-14) como primer gobernador general de la Compañía.jan Pieterzoon Coen (1618-29) hizo frente con éxito a las exigencias de los príncipes locales (asedio a la factoría de lacatra, futura Batavia o Yakarta) y de los ingleses. Pese a los acuerdos angloholandeses para repartirse I. (1619), y so pretexto de un complot británico, su sustituto en Amboine, Van Speult, manda ejecutar a 19 extranjeros, nueve de ellos ingleses. Estos, prudentes, se retiran a Bantam (lava). Cuando se siente respaldado por fuerzas suficientes, Coen actúa durísimamente sobre los aborígenes -exterminio de los hombres y esclavización de mujeres y niños en las islas Lontor, Run y Rosengain-. Agobiado, no dudará en aliarse con el sultán de Batavia para defender Batavia del asedio del príncipe de Mataram.La política imperialista de la Compañía se continúa con su sucesor Van Diemen (1636-45), que tomará Malaca (1641), se posesionará de Ceilán (1644) y se establecerá en el islote de Deshima para comerciar libremente con el tapón y la India. 1653-84 son los años de apogeo de la Compañía (gobiernos de Maetsuyker, Van Goens y Speelman). El sultanato de Macasar, Palembang (1659), Bantam y Sumatra pasan a ser protegidos por los neerlandeses. Se han eliminado las competencias hispana (Westfalia, 1648), inglesa (Breda, 1667) y francesa (Ryswick, 1697). Las rebeliones de las Molucas han sido ahogadas en sangre y la todavía insegura ruta de Amsterdam a Batavia se ve asegurada por la ocupación de El Cabo (1651), puerto de reabastecimiento vital en la carrera de las Indias.Indonesia bajo la revolución: el sistema Van den Bosch. Desinteresados en absoluto por variar el status feudal de la colonia, los holandeses inauguran un sistema de "monocultivos cíclicos" -el café, en lava- que arruina y exaspera al campesinado. Dueña la Compañía del aprovisionamiento, la hambrienta población de Amboine queda reducida en un tercio al cabo de un siglo. La corrupción general, la crisis industrial y comercial de la metrópoli -los demás países de Occidente han introducido ya el cultivo de las especias en sus colonias- y las ideas revolucionarias francesas van a influir decisivamente en los destinos de I.Decantada la colonia por el gobierno francófilo establecido en Holanda, frente al fundado en Londres por el exiliado Guillermo V, el país se recupera lentamente de los desastres de la guerra contra Inglaterra (1780-84) y los sultanes de los estrechos. La carta concesionaria expira sin ser renovada (31 dic. 1799), pero, tras la paz de Amiens, el gobernador Herman Daendels (1808-10) reinstala la Compañía y reforma la administración y la justicia. Se reglamentan escrupulosamente la corvea y los trabajos forzados en favor de la metrópoli, naturalmente. Los choques con Inglaterra provocan la caída de Batavia (1811) y posteriormente de todas las posesiones holandesas en manos de sir Thomas S. Raffles. El librecambismo inglés preanuncia el mercantilismo colonialista que caracterizará el s. xix (importación de cotonadas y productos manufacturados de la metrópoli). Pese a que los ingleses se muestran más tolerantes con el campesinado, éste queda en manos de los usureros al no poder pagar el landrete o arrendamiento.Tras la caída de Napoleón, Inglaterra restituye las colonias a Holanda, a excepción de Ceilán, El Cabo, parte de la Guayana y la ciudad de Singapur, fundada por el renuente Raffles: las crisis en la metrópoli (escisión de Bélgica) y en la misma I. (la guerra de lava, que causa más de 200.000 víctimas) parecen predecir tiempos de crisis que sólo la energía del gobernador Van den Bosch (183034), logrará frenar mediante la aplicación de un nuevo sistema (quinto expropiado) que favorece la implantación de nuevos cultivos (café, caña, índigo, tabaco, té, quina), lo cual enriquecerá al tesoro y a los contractors y esquilmará más aún al campesinado. Paradójicamente, facilita a la vez el despotismo de los reyezuelos y el desarrollo del comunitarismo. La apertura del canal de Suez hace que los territorios protegidos (Borneo, Célebes, Molucas, Sonda, Bali) pasen a ser "integrados"; los del estrecho (Acheh) lo serán tras durísima lucha. La implantación del cultivo del caucho y el descubrimiento de yacimientos de estaño y petróleo atraerán sobre I. al moderno capitalismo de empresa extranjera.Las etapas de la independencia. El primer paso será la elección (1878) de consejeros para asuntos indígenas. La descentralización administrativa (1903) delega ciertas atribuciones en organismos locales. Con ello se trata de interesar a los príncipes en las tareas rectoras y apartarlos de posibles sueños independentistas. La discriminación sigue dominando en el Consejo del Pueblo o Volksraad, creado en 1916. Hasta 1942 no se fundará la primera universidad (Jogjakarta) indonesia.La lengua bahasa y el islamismo (v.) son factores decisivos para unificar el país en sus ansias autonomistas. La toma de conciencia de la élite burguesa, arrollada por el foráneo capitalismo de empresa, que cada día controla más estrechamente la economía indonesia, y del proletariado, en paro tras la crisis agrícola subsiguiente al crack de 1929, cristaliza en los primeros movimientos: el Sarakat Islam, el comunista PKI y el sindicalista Union Indonesia (Perhim punan Indonesia), este último estrechamente ligado a la metrópoli. Las represiones (1927) llevan a la proscripción del partido comunista. Ese mismo año se funda el Partido Nacional Indonesio, cuya jefatura se ofrece a un joven de 26 años llamado Ahmed Sukarno (v.). Encarcelado y exiliado, Sukarno se adherirá (1931) al Partindo. Mientras, dos intelectuales -Sharir y Hattacrean el Golongan Merdeka con afanes educacionales y autonomistas. El fracaso del agrarismo que postula el Parindra llevará a la constitución del democrático Movimiento del Pueblo Indonesio y, posteriormente, del unificador Gabusan Politiek Indonesia, que adoptará (1939) el bahasa como idioma oficial.Desde la Guerra mundial a nuestros días. La ocupación del país por los japoneses (1942) introduce fermentos decisivos en la creación de la nación indonesia: Hatta y Sukarno organizan bajo el régimen nipón un "ejército para defender en el futuro la patria".Derrotados los japoneses, el gobierno de Sukarno se encuentra envuelto en una situación contradictoria, pues ni Holanda ni Inglaterra han renunciado a su soberanía. Sin embargo, las guerrillas nacionales están dispuestas a hacer buena la declaración de independencia del 17 ag. 1945.Hay desacuerdo entre las peticiones indonesias y las concesiones holandesas (acuerdos de Linggajati, noviembre de 1946). El armisticio elaborado por la ONU y firmado a bordo del Renville (enero 1948) pone fin momentáneamente a las hostilidades. La constitución en Amsterdam (27 dic. 1949) de la Unión holandoindonesia bajo la jefatura de Hatta determina la federación de 16 Estados comandados por el de I. Los intentos secesionistas de los cristianos de las Molucas llevan a la promulgación de una Constitución unitaria y socializante inspirada en los cinco principios (Pancha Sila) propugnados por Sukarno. El 10 ag. 1954 es denunciada la Unión holandoindonesia. Sukarno es el árbitro de la situación al frente del PNI (Partido Nacional Indonesio) y escorado, a la derecha, por el Mashumi o Consejo Consultivo de los Musulmanes de Indonesia y, a la izquierda, por el comunista PKI, que comanda Aidit. La política neutralista y de equilibrio de Sukarno se ve dificultada por la enemiga entre ambas tendencias y la presión del gran capital extranjero instalado en 1. La tensión (marzo de 1957) hace que el ejército vaya asumiendo las responsabilidades políticas en perjuicio de Sukarno. Tras ocuparse Nueva Guinea holandesa en 1963 (que cambia su nombre por el de Irian Jaya y es integrada, sin reconocimiento de la ONU, como provincia de I. en 1969), el general Suharto da un golpe de Estado (30 sept. 1965), que se impondrá definitivamente tras una guerra civil, y desata una campaña contra facciones comunistas a las que prohibe toda actividad política. Sukarno, privado de sus poderes, cede el cargo a Suharto y queda como figura decorativa hasta su muerte en 1970. Suharto es confirmado Presidente en marzo 1968 y reelegido sucesivamente. En 1975, para evitar que los independentistas (FRETILIN) tomaran el poder, 1. intervino en la excolonia portuguesa de Timor (v.), anexionándosela. Pero las tensiones independentistas han continuado en esta isla. Así, el 12 nov. 1991 soldados indonesios dispararon contra manifestantes indefensos en Dili (capital de Timor) causando más de 50 muertos, lo que multiplicó las manifestaciones independentistas y de protesta y la actuación del FRETILIN.Suharto fundó en 1970 un partido gubernamental, el Golkar, que ha ganado todas las elecciones por mayoría absoluta; en las del 9 jun. 1992 consiguió más del 80% de los votos. La democracia militarizada de Suharto se basa, teóricamente, en los "Cinco Puntos" fundamentales o Pancasila, es decir, la creencia en un Dios único, humanitarismo, unidad nacional, democracia y justicia social. El Pancasila debe ser aceptado por los grupos políticos que quieran concurrir a unas elecciones. A pesar de episodios de corrupción y abuso del poder, el régimen de Suharto ha dado al país una cierta estabilidad socioeconómica, sólo amenazada por el minoritario fundamentalismo islámico.V, t.. SUKARNO.Buu-: E. S. De KLECK, HistolY of Nre Nederlands East India, Rotterdam 1938; G. Me. T. KAHIN, Nationalism and Revolution in Indonesia, Nueva York 1952: T. MENDE, L’Asie du Sud-Est entre dtux mondes. París 1954; A. voN ARx, L’evolution pnliliyuc en Indonésie de 1900 i 1942, Friburgo 1949; J. C. CALDWELL, Let’s visit Indonesia, Nueva York 1960; V. V IDAL PAZ, Indonesia, Barcelona 1980; V. S. NAIPAUL, Crépusc ule .sur !’Islam, París 1982; P. FLANAGAN, Y. SOUTHWOOD, Indonesia: lam, propaganda and terror, Londres 1983.A. PADILLA BOLÍVAR.VI. HISTORIA DE LA IGLESIA. Al abordar el aspecto religioso de I. se impone ante todo una observación. Generalmente se admitía que el 90% de la población era mahometana, aunque las estadísticas oficiales no llegaban a señalar más que un 85%. Parece que dicho porcentaje se basaba en un cálculo equivocado de las autoridades coloniales holandesas. Según estas estadísticas oficiales, resultaría que los indonesios constituían la cuarta parte de todos los musulmanes, y que 1. sería el mayor Estado islámico del mundo. Expertos del islamismo piensan, en cambio, que no sobrepasa del 10% de toda la población indonesia. Es verdad que cuentan con 60.000 mezquitas, 200.000 lugares de culto y 14.000 escuelas; pero ha de tenerse en cuenta, con esos comentaristas, que la fe islámica de muchos indonesios es sólo un barniz sin contenido. Puede afirmarse, en todo caso, que si el islamismo es la religión dominante, 1. no es un Estado mahometano.Los protestantes. Iniciaron sus misiones con la ocupación holandesa, en la primera mitad del s. xvn, aunque en aquellos primeros años los establecimientos se hicieran más en función político-comercial que propiamente religioso-misionera. Desde 1621 comienza a organizarse una especie de comunidad protestante según el módulo de la metropolitana de Holanda. Las misiones protestantes propiamente dichas entre la población autóctona no habían de comenzar hasta bien entrado el s. xlx. La Sociedad Misionera Holandesa entra en 1827 en las islas Célebes. La Misión del Rin llega a Borneo, también ese mismo a. 1827, y a Sumatra en 1861; a esta misma isla llegaba la Basler Mission en 1922. Pero ya desde 1854 aparece organizada oficialmente una iglesia estatal con el nombre de "Iglesia protestante de Indonesia" formada por los sínodos locales de Minahasa, Timor, Molucas e I. Occidental; tenía relaciones con el Gobierno colonial holandés, que la sostuvo hasta 1950. Entre sus miembros los hay adventistas, del Ejército de Salvación, evangélicos, luteranos, mennonitas, metodistas, de Ciencia Cristiana, y, naturalmente, calvinistas de Holanda (v. voces correspondientes).Los católicos. El cristianismo hace su aparición en 1. con la visita hecha a Sumatra en 1323 por el franciscano Odorico de Pordenone en su viaje de regreso desde China. Pero el cristianismo comienza su vida en este país con el establecimiento de los colonos portugueses, a partir de 1509. Pronto se les unen en la tarea apostólica sacerdotes diocesanos de Portugal, franciscanos, dominicos, agustinos y jesuitas. Entre estos últimos está San Francisco Javier (v.), que visitó en 1546 las islas de Ternate y de Amboina en el grupo de las Molucas. A fines del s. xvi había unos 25.000 cristianos repartidos por aquellas islas, incluida la de Java.En 1560 abrieron los dominicos una misión en Paranukan. En 1571 llegaban a Java algunos jesuitas, y repitieron la visita en 1579. Los franciscanos consiguieron algunos resultados en Paranukan, como los dominicos, y en Balambangan, entre 1585 y 1590. Pero no se pudo progresar más en la isla principal de I., esto es, en Java, pues la ocupación holandesa calvinista de principios del s. xvli desencadenó la persecución, y acabó casi totalmente con las misiones católicas. Lo mismo puede decirse de otras islas indonesias, donde las cristiandades incipientes fueron sofocadas por el calvinismo holandés, aunque desde 1600 a 1644 mantuvieron los dominicos una Misión en Yakarta. El catolicismo se conservaba tan sólo en dos o tres islas, que seguían aún bajo dominio portugués.Así hasta los primeros años del s. xix. Con la Revolución francesa quedó instalado como soberano de Holanda Luis Bonaparte, quien en 1807 decretaba plena libertad religiosa para los misioneros que acompañaran a los que emigraban a las Indias holandesas. Precisamente aquel mismo año dos sacerdotes seculares holandeses, Santiago Nelissen y Lamberto Prinsen, eran expulsados de la colonia de El Cabo británica, y consiguieron permiso para establecerse en Welterbreden (Bogor) con el fin de asistir a los católicos europeos; apoyados por los jefes católicos vinieron a colocar los fundamentos de la futura Misión indonésica. Ambos fueron sucesivamente prefectos Apostólicos, Nelissen de 1807 a 1817 y Prinsen de 1818 a 1831, con jurisdicción sobre las islas vecinas del Imperio holandés. Hay que subrayar que cuando desembarcaron en Java en 1808 no encontraron rastro alguno del catolicismo de siglos atrás. La actividad apostólica de estos dos primeros sacerdotes católicos de Java quedó absorbida por su actividad pastoral con los pocos católicos holandeses de las islas, sin pensar por el momento en una evangelización de la población nativa. Tampoco pudo extenderse más su radio de acción en los 50 primeros años del siglo, dada la escasez de sacerdotes que podían ser enviados desde Holanda, cuyo número, en Java, nunca excedió de cinco o seis. A Prinsen le sucedió en 1832 el sacerdote Enrique Scholten, que pudo aumentar el número de misioneros, autorizado para ello por el mismo Gobierno holandés, ante una intervención personal del rey. Y desde 1847 se concedía una cierta libertad a los misioneros católicos, primer paso para una situación más favorable.En 1841 se erigió un vicariato apostólico para las Indias holandesas, pero durante casi 20 años existió casi sólo de nombre, ya que las Misiones no pudieron comenzarse, con verdadera organización, hasta la llegada de los jesuitas, en 1859. El vicariato tenía una extensión inmensa, desde la punta de Sumatra hasta Nueva Guinea, y desde Filipinas hasta Australia, 4.000 por 1.500 Km. de extensión, y con una población que se calculaba en unos 51 millones de hab. pertenecientes a toda clase de razas: puros salvajes, caníbales, malayos, musulmanes, emigrados hindúes y chinos, y colonos europeos. En toda esa babel de razas, lenguas y religiones, los católicos eran tan sólo unos 1.200, procedentes de Holanda. Esto es lo que encontraron los jesuitas al llegar a Java en 1859. Los dos primeros en desembarcar fueron los PP. Martín Van den Elzen y Juan Bautista Palinckx, llamados expresamente por Mons. Pedro María Vranken, vicario desde 1842. Comenzaba entonces una nueva etapa para la Misión indonésica. Hasta finales de siglo hubieron de trabajar ellos solos, dificultados por las trabas continuas que imponía el régimen colonial, en especial al establecer que todos los misioneros fueran de origen y nacionalidad holandesa; además tales obstáculos se agravaban con la fijación de zonas cerradas, esto es, la prohibición de entrar en ellas a los misioneros católicos; con la asistencia debida a los europeos, que por lo general absorbía toda la actividad de los pocos misioneros, y otras. Por eso en la isla de Java, única en que por estos años podía desarrollarse una actividad misional, hay que separar la actividad con los europeos de la realizada con los nativos. La evangelización de estos últimos no pudo comenzarse hasta los últimos años del siglo. Y con respecto a las demás islas, los misioneros habían de contentarse con visitas esporádicas.Afortunadamente, desde 1902 los jesuitas, que hasta entonces habían tenido que trabajar solos, pudieron contar con la colaboración de diversos Institutos religiosos; eran, naturalmente, de origen holandés, a causa de las exigencias de las autoridades metropolitanas. De ahí que se procediera a la división y subdivisión del primitivo vicariato de Batavia en gran cantidad de territorios eclesiásticos, confiados sucesivamente a los distintos misioneros: PP. de Scheut, paúles, pasionistas, redentoristas, misioneros del Sagrado Corazón, carmelitas, agustinos, franciscanos, capuchinos, misioneros de la Santa Cruz, montfortianos, Picpus, verbitas y javerianos de Parma. En 1922 había ocho provincias eclesiásticas con 24 diócesis sufragáneas y un Ordinariato militar: Ende (sufr.: Denpasar, Larantuka y Ruteng), Yakarta (sufr.: Bandung y Bogor), Kupang (sufr.: Atambua y Weetebula), Medan (sufr.: Padang, Palembang, Pangkal-Pinang, Sibolga, Tanjungkarang), Mereanke (sufr.: Agats, Jayapura y Manokwari-Sorong), Pontianak (sufr.: Banjarmasin, Ketapang, Samarinda, Sanggau y Sintang), Semarang (sufr.: Malang, Purwokerto y Surabaya) y Ujung Pandang (sufr.: Amboina y Manado).BIBt.: Ann. Pont. 1992. G. ROMMERSRIRCHEN y G. RONCI, Indonesia, en Enciclopedia Cattolica, VI, Ciudad del Vaticano 1951, 1888-1896; Á. SANTOS, Bibliografa Misional, 11, Santander 1965, 421-445.Á. SANTOS HERNÁNDEZ.VII. LENGUA Y LITERATURA. El término Indonesia fue utilizado en el s. xix por el etnólogo alemán Martín y actualmente reemplaza a la antigua palabra malayo-polinesio; engloba lo que en geografía se llama el mundo malayo (v. MALASIA vi). Los grupos étnicos y sus lenguas son múltiples; éstas forman la familia indonesia, que G. Ferrand clasifica en ocho grupos según los países siguientes: Filipinas, donde predomina el tagalo (v.); Célebes, en donde se habla el bugi, el macasar y el toraja; Borneo, con predominio de los dialectos dalak; Java, Madura y Bali que se habla el javanés y el balinés; Sumatra con el malayo y las lenguas batak; Malaca con el malayo, los dialectos malgaches, los dialectos de las Molucas. Los grupos javaneses y malayos son los que poseen una tradicional historia literaria escrita; los otros grupos sólo tienen una literatura oral. Hasta aproximadamente el s. xiv, se utilizó una escritura del sur de la India y la cultura sánscrita dominó una gran parte de I. sobre todo en lava y Bali; después de sirvieron del alfabeto árabe añadiéndole cinco letras más, el lawi; los holandeses y los ingleses inventaron una transcripción en caracteres latinos.La tradición literaria de lava se remonta por lo menos al s. ix y la de Malasia al xvi; en las cortes principescas y los centros religiosos de lava, Bali y Sumatra, en las costas de Borneo y en las Célebes tuvo lugar una gran actividad literaria escrita. Primeramente pueden distinguirse los relatos históricos, las crónicas, bien en prosa o en verso, mezclando lo histórico y lo fantástico, tal como el H¡káyat Sultan Atieh Marhum (Historia del Sultán D’Ajeh), el Pararaton, historia de Java desde el s. xii al xv; el ,Hikáyat Salsilah Perak, del s. XVIII, mezcla de historia islámica y de mitología brahmánica, en la que Alejandro Magno desempeña un papel importante. Existen muchas historias de animales que proceden del Panchatantra (v.) de la India; el Garuda, el pájaro de Visnú, juega en ellas un considerable papel, sobre todo en Bali. La influencia del Islam no ha llegado a desterrar este resto cultural de la India, que también está presente por las epopeyas del Mahabharata (v.) y del Ramayana (v.), que proporcionan los temas del famoso teatro de sombras, el wayang, temas a los que hay que añadir los episodios del ciclo javanés de Panji, el príncipe Ino.El Islam ha ejercido su influencia después del s. xiii con los mercaderes árabes procedentes de la India y Persia. El principal personaje histórico es Amir Hamzah, que fue tío de Mahoma; la obra que describe esta-epopeya es la titulada H¡kayat Amir Hamzah. Las Fraternidades islámicas, muy extendidas en lava, desarrollaron también una literatura religiosa, especialmente biografías de santos musulmanes que predicaron en la isla. Después del s. xvi, en las cortes principescas del archipiélago malayo y del N de Sumatra desarrollaron una literatura escrita islámica influida por Persia y Arabia. En el s. xix, el principal escritor de I. fue Abdullah ben Abdel Kader Munshi (1796-1864), cuya producción puede considerarse de transición entre la literatura antigua y la moderna; escribió dos obras: el Hikayat Abdullah, sus memorias, y Palayaran Abdullah, relatos de viajes que él realizó. Estas obras son una pintura fiel de su época y del ambiente de I. Como editor también publicó numerosas obras. La prensa, tanto en Malasia como en I., ha jugado un papel importante, pues se ha encargado de publicar numerosas obras literarias. Los nacionalistas escogieron el malayo como lengua nacional. El movimiento literario está dirigido por el grupo Pudiangga Baru (Los nuevos autores). Uno de cuyos miembros más importantes fue Takdir Alisjahbana, que se inspiró mucho en Occidente; otro grupo literario fue Angkatan 45 (El grupo de 1945), dirigido por Chairil Anwar, que murió a los 27 años. El Bala¡ Pustaka edita obras de novelistas jóvenes, y trabaja en la unificación de una Jengua nacional.J. ROGER RIVIÉRE.
BIBL.: R. J. WILKINSON, Malay literature, Kuala Lumpur 1907; C. HOOVKAAS, Over Maleische Líteratur, Leiden 1937; 1. M. EcHOLS, Indonesian Writing in Translation, Nueva York 1956; A. ALI, The Flaming Earth: Poems lrom Indonesia, Karachi 1949; D. G. E. HALL, A History ol South East Asia, 2 ed. Londres 1963; L. PALMIER, Indonesia, Londres 1965.
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