India (bharat). Prehistoria, Arqueologia y Etnología. HIST.
Categoria:
Historia
Paleolítico. Los restos de industria humana más antiguos que la 1. ha proporcionado pertenecen a la primera glaciación cuaternaria y llevan el nombre del río en cuya terraza fueron encontrados (pre-Sohan) caracterizada por grandes piezas de cuarcita. El primer periodo interglaciar da lugar a la formación de una terraza, en la que se han encontrado instrumentos líticos comprendidos en los periodos denominados Sohan antiguo y chelense-achelense, todos ellos con piezas muy rodadas. El Sohan antiguo está formado por elementos grandes, guijarros trabajados y algunos bifaces chelenses, que abundan mucho más en el Sur, en -1 Punjab y en la región de Madrás. El segundo periodo interglaciar origina una segunda terraza que aporta dos nuevos tipos líticos: el Sohan reciente A, con instrumentos de pequeño tamaño, pero que denotan una mayor perfección en la talla respecto al Sohan antiguo; y en la capa superior el Sohan reciente B, con tallas de técnica levalloisiense asociada a abundantes restos óseos, sobre todo de caballo y bisonte. La tercera glaciación aporta instrumentos pertenecientes al Paleolítico superior, caracterizado por ínstrumentos de cuarcita de un solo filo y retocado por ambos lados. Es el Sohan evolucionado.Las excavaciones efectuadas en la 1. central han seguido los cursos de los ríos Samarvati, Mahi y Narmada, que han aportado abundantes hachas de mano, comparables a las de Abbeville e instrumentos achelenses, relacionados con los tipos pertenecientes al Sohan antiguo. La zona de Madrás, en el sur de la I., es una de las más ricas del país y la más adecuada para el estudio de la prehistoria i. El Paleolítico indio se caracteriza por la falta casi absoluta de restos fósiles humanos, dada la escasez de sedimentos cuaternarios. En 1864, se descubre en Narmada una nueva industria, esta vez microlítica, que marca el comienzo del Mesolítico. El instrumento más característico de esta industria es un cuchillo pequeño de forma rectangular y algunas veces de media luna, tipo que aparece de nuevo en los niveles inferiores de Mohenjo-Daro (v.). El Mesolítico está documentado en toda la 1. y guarda estrechas relaciones con las también industrias mesolíticas de África y Siria.Neolítico. El origen de la cultura neolítica india ha sido muy discutido y las opiniones son muy dispares. Mientras unos defienden la hipótesis de que el Neolítico indio fue fruto de una colonización procedente del Oeste, basándose en la similitud de los instrumentos (hachas pulimentadas, muelas, collares, etc.), otros, en cambio, opinan que dicha cultura procede de corrientes protoaustralianas, o sea, del Sudeste asiático. Las estaciones neolíticas indias se conocen con bastante detalle y esto ha permitido distinguir tres tipos principales de industrias: Banda Ballari y Choga-Nagpur. Hace su aparición la cerámica, asociada a las tumbas y a la cultura megalítica, sobre todo en Brahmagiri, Chandravalli y otros yacimientos, que empezaron a excavarse en 1947. La cerámica que aportan se suele clasificar basándose en el tipo de dibujo representado (líneas rectas, puntos, líneas cruzadas, etc.). Aparece también en esta época la pintura, representada principalmente en las grutas de Snigapur, Mirzapur, Bellary, etc. Son representaciones y escenas de caza, de escaso valor artístico, pero interesantes para la Prehistoria.Edades del Cobre y Hierro. Después del Neolítico, hace su aparición en el Norte del país la Edad del Cobre (ca. 3700 a. C.), mientras que en el Sur se pasa directamente a la Edad del Hierro (Ballari, ca. 1000 a. C.). Hierro y piedra se utilizan conjuntamente, lo que hace pensar en una adopción progresiva, pero lenta del nuevo material. Los principales yacimientos de la Edad del Cobre son Bengala y Bihar; y los instrumentos más característicos son: espadas, arpones, puñales, hachas, cuchillos, etcétera. Esta cultura fue de una riqueza extraordinaria y su influencia perduró muchísimo tiempo. Lo prueba el hecho de que en Gunjeria, I. central, fueron halladas 400 hachas de cobre y 102 placas de plata, que se han fechado del s. iii a. C.Culturas urbanas del Indo. La 1. ha recibido oleadas de pueblos desde el más remoto Paleolítico. Su clima era benigno y favoreció la agricultura. Estos pueblos construyeron ciudades, algunas de las cuales se conocen bastante bien. Las diferencias entre ellas es grande. Ayuda a su conocimiento la cerámica, que procede de distintos lugares y muestra diversos sistemas decorativos, aunque en su fondo se aprecia una influencia del Asia occidental común a todas ellas. La cerámica de Kulli está pintada en negro o en rojo, con frisos formados por toros, leones, cabras, etc. La de Nal muestra representaciones de animales muy realistas y también círculos entrelazados. La de Rana Ghundai presenta una característica decoración geométrica. Otro tipo de cerámica, hallado en las excavaciones de Majumdar, tiene decoración negra sobre fondo rojo o claro. Sus motivos guardan cercano parentesco con los de las cerámicas de El-Obeid y Djemdet-Nasr.La historia de la I. no podía remontarse más allá del s. iv a. C.; pero en 1924 tiene lugar el importantísimo descubrimiento de una cultura, considerada contemporánea a las grandes culturas rtiesopotámicas que se desarrollaron durante el III milenio, y que se puso de manifiesto en las excavaciones practicadas en Mohenjo-Daro y Harappa, además de otros lugares de menor importancia. En 1922, R. D. Banerji, excavando las ruinas de Mohenjo-Daro, descubrió debajo de la superficie los restos de una ciudad que, a juzgar por su extensión (1 Kmz), parecía muy importante. Empezaron las excavaciones dirigidas por John Marshall y E. Mackay. No tardaron en aparecer nuevos yacimientos pertenecientes a esta misma cultura: Bihar (1936) y Nadiha (1937). Al Norte de Rajastán aparecieron 30 estaciones, siguiendo los cauces de los ríos Sarasvati y Drishadvati. Nuevos hallazgos en Rupar (Ahmadabad) dan idea de la enorme área de expansión de dicha cultura. Más al E, a 50 Km. al Norte de Delhi, la localidad de Alamgirpur marca otro punto extremo del área de esta cultura del Indo, que obliga a considerarla una de las más importantes del mundo prehistórico conocido.Estas ciudades muestran un plano regular, con calles paralelas, que se cortan en ángulos rectos. Además, aparece un sistema de alcantarillado que no existe en otras ciudades, sino en tiempos muy posteriores. En el extremo occidental de cada una de las dos ciudades, se levanta una ciudadela que encierra templos en su interior. Existe además un muelle, con rampas y restos de viviendas, seguramente para los trabajadores, que hacen pensar en un floreciente comercio fluvial. La casa constaba en la mayoría de los casos de dos pisos. La parte de los cimientos se construía con adobe y los muros de ladrillo, usando como material de unión argamasa a base de yeso. Las casas poseían un pozo y una piscina, alimentada con el agua del río más próximo. Había un sistema de desagüe y la existencia de una gran piscina, cementerios, y edificios públicos de distintos usos, nos dicen que Mohenjo-Daro era una ciudad de vida floreciente y alto nivel en todos los aspectos. Las fortificaciones de las ciudades de Harappa están muy bien conservadas. Tienen una extensión de 400 metros de N a S y 200 de E a O, compuestas de una ancha muralla de 14 y 13 m. de altura.En 1953, se halló una nueva ciudad parecida a la de Harappa; es Lothal, dotada de un sistema de alcantarillado perfecto. Se encontró también el importante cementerio, del cual se han desenterrado hasta ocho estratos de tumbas, cuyos esqueletos muestran una gran mezcla de razas. Datan de la Edad del Bronce y pertenecen a tres grupos principales: dos de ellos son dolicocéfalos, con una capacidad craneana bastante respetable. El tercer grupo es braquicéfalo y tiene la cabeza aplastada por detrás.No parece correcto asegurar categóricamente que las culturas de Asia occidental guardaran íntima relación con las del Indo, y mucho menos hacer depender una de otra. Las analogías entre ambas culturas son simplemente de carácter general y sólo en algunas de sus modalidades. Cuando se entra en el estudio de los detalles, se ven más claramente las diferencias que las distinguen. Ambas culturas conocen los mismos metales y utilizan idénticas técnicas para las aleaciones. Parece ser que el contacto entre Occidente y el Indo se debió a intercambios comerciales bastante intensos, puesto que en el valle del Indo poseían materiales exóticos como la jadeíta, oro y lapislázuli, desconocidos en Occidente. Los tipos humanos representados en la estatuaria difieren sensiblemente de los de las culturas del occidente asiático. Mientras esos últimos son de cráneo ancho y cuerpo grueso y bajo, los tipos hindúes tienen la cabeza alargada y estrecha, con la nariz ancha propia de los tipos armenoides. Las figuras en terracota son poco abundantes y representan principalmente a la gran diosa madre o mujeres llevando lámparas de aceite. También representaciones de animales como monos, elefantes, etc., todos ellos juguetes infantiles muy bien acabados. La gran cantidad de objetos de metal encontrados en el transcurso de las abundantes excavaciones ha permitido tener una idea sobre la vida artística y sobre todo artesana de los hombres de esta época. Los utensilios más importantes son: hachas, puntas de flecha y lanza, anzuelos de pesca y punzones utilizados seguramente por los joyeros para perforar las cuentas.En Harappa, Mohenjo-Daro y Lothal, han aparecido buena cantidad de objetos cúbicos de ágata y sílex negro, utilizados como pesos. Sin embargo, lo más característico de la cultura del Indo son los sellos de esteatita, sellos cilíndricos, tablillas de cobre y signos de escritura. La abundancia de sellos hace suponer que cada mercader o familia de mercaderes poseía el suyo propio. En la parte superior, tienen signos de escritura; en la inferior, animales, divinidades y motivos vegetales. Algunos de estos sellos guardan estrecha semejanza con los de Occidente, como el que representa a un héroe hindú en lucha contra dos tigres y que recuerda al héroe mesopotámico Gilgames (v.). El hecho de haberse encontrado restos de animales cuidadosamente enterrados en pequeños cuartos de ladrillo y rodeados de objetos de adorno como colgantes y cuentas de oro, hace pensar que algunos de ellos eran considerados sagrados. La escritura de los sellos, que presentan unos 270 caracteres, está en vías de desciframiento. En su origen, fueron simplemente pictográficos, pero con el tiempo adquirieron un carácter ideológico y silábico. Las teorías sobre el origen de la misma son muchas y dispares. Ninguna de ellas ha sido unánimemente aceptada como buena.Los objetos decorativos pertenecen a dos tipos: los primeros son de bronce, ornamentos de plata, pectorales de muy distintas formas y adornados muy ricamente, collares de piedras preciosas, objetos de marfil, etc., utilizados seguramente por la clase superior. El segundo tipo sería utilizado por la clase inferior y se caracterizaría por estatuitas de terracota, brazaletes de arcilla, etc. De modo que el hallazgo de dos tipos de materiales tan distintos nos permite afirmar que dentro de la misma cultura existían dos clases sociales muy distintas: una aristocracia rica, los vencedores seguramente, y una población pobre, los vencidos y sometidos por la primera. El hallazgo de ciudades fortificadas, gracias a las recientes excavaciones allí practicadas, demuestra que el poder político (con un régimen teocrático) estaba centralizado y poseía una gran fuerza. En el II milenio a. C., esta gran civilización empieza a declinar, y se ignoran las razones de ello. En MohenjoDaro, se han hallado esqueletos mutilados en actitudes que hacen pensar en una muerte violenta, y gran cantidad de esqueletos sin enterrar, la mayoría de ellos con miembros cortados a golpes de hacha. Todo ello es síntoma de una invasión, no de abandono. Las capas superiores de estas ciudades, que en su día tuvieron una vida floreciente, muestran un estrato de pobreza general.BtaL.: V. GORDON CHtLDE, Nacimiento de las civilizaciones orientales, Barcelona 1968; S. M. WHEELER, Civilizations ol the Indus Valley and beyond, Londres 1966; S. PIGGOTT, Arqueología de la India prehistórica, México 1966; G. DANIEL, The jirst civilizations, Londres 1968.E. RIPOLL PERELLó F. MARTÍ JUSMET.IV. HISTORIA ANTIGUA Y MEDIEVAL. 1. La civilización del Indo. A mediados del 111 milenio surge en el valle del Indo una floreciente civilización urbana, cuyos focos más importantes son los de Harappa (Punjab), Mohenjo-Daro (Sindh) y Chanhu-Daro (valle del Indo), paralelos a los de Egipto y Mesopotamia. Parece presumible que estas ciudades pertenecieran a un Imperio con unidad relativamente flexible, cuyas capitales serían Mohenjo-Daro y Harappa. Ambas eran ciudades extraordinariamente grandes, divididas por callejuelas estrechas y casas de varios pisos que se abrían a patios interiores. Las casas, de ladrillo cocido, tenían pozos profundos, y las calles contaban con un eficiente sistema de canalización abovedada. En la parte occidental de las ciudades se levantaban las ciudadelas, construidas con muros enormes de adobe y ladrillos, y que albergaban palacios y templos. Los idolillos domésticos, estatuillas de la diosa madre, proporcionan una visión religiosa, aunque aún más amplia es la de los sellos cuadrados, generalmente de esteatita. Están recubiertos de animales, figuras mitológicas y pequeñas inscripciones de trazo muy simplificadó.Los habitantes más ricos de estas ciudades parecen haber sido los comerciantes, pues contaban con grandes casas, almacenes y lonjas. Una civilización tan rica había de provocar necesariamente la codicia de los pueblos que habitaban en las regiones fronterizas más pobres. Hacia el 1400 a. C. los arios (v.) llegaron a la llanura del Indo. Disponían de armas de bronce, del arco y de carros ligeros de guerra tirados por caballos, que les daban gran agilidad de movimientos. Frente a ellos poco podían hacer los soldados de la civilización del Indo, con sus carros tirados por bueyes y sus armas de cobre. La penetración debió de realizarse de una manera gradual, en pequeños grupos de tribus guerreras.La penetración de los arios en el interior del país y su contacto con la población autóctona (v. DRÁVIDAS) cambió sus medios de vida y su organización social. Con la desaparición de los caballeros arios, la nueva nobleza vivió en las florecientes ciudades, construidas aún de madera y rodeadas de terraplenes, fosos y empalizadas, en las que el comercio era muy activo. Al mismo tiempo, surgió un Estado centralista, administrado por funcionarios: el reino de Magadha (v.).2. El jainismo, el budismo y el bhagavadismo. Surgieron como movimientos de reforma moral y religiosa y culminaron hacia finales del s. vi a. C. Se rebelaban no contra el hinduismo, sino contra el politeísmo tradicional y las pretensiones espirituales del sacerdocio hindú. El fundador del jainismo (v.) fue Vardhama Mahavira (ca. 555-480), primo del rey Vaisali, que a los 30 años se convirtió en asceta errante. Su doctrina se fundamenta en la evasión de la existencia a través de la que se puede llegar al conocimiento de la verdad, que sólo se logra mediante una vida de asceta en la supresión de toda violencia contra los demás. Pronto surgieron seguidores especialmente en Bihar, aunque el jainismo nunca constituyó un factor importante en la historia de la I. El fundador del budismo (v. BUDA) fue Siddhartha Gautama (560-480). Su principio fundamental era la eliminación de todo deseo, como condición esencial para la evasión del mal en las sucesivas reencarnaciones, y la extinción de la personalidad basada en el dominio de la mente más que el del cuerpo. Esencial, pues, en su doctrina, son la meditación y la concentración sobre la verdad pura. El bhagavadismo, forma primitiva del vishnuismo, se basaba en la encarnación de Bhagavan, dios solar de los Vedas. Él era la única realidad; el mundo y las almas individuales creaciones suyas, nacidas por puro amor, descansaban en su benignidad. El bhagavadismo, que no era sino un nuevo desarrollo de las antiguas creencias, encontró apoyo entre la nobleza, pero ésta se encontraba en decadencia, mientras el jainismo y el budismo eran las religiones ideales para una época en que se resquebrajaba la vieja estructura social, las castas perdían fuerza y nuevas invasiones estaban próximas a incorporarse a la civilización del país.3. El dominio persa. La conquista de la zona fronteriza (Afganistán) fue iniciada por Ciro (550-528), que destruyó la capital del reino de Kapisha. Darío 1 (521485) conquistó parte del valle del Indo y el reino de Gandhara, iniciando un domonio que duraría cerca de dos siglos, pues en el ejército que Jerjes envió contra los griegos (480 a. C.) iba un contingente de soldados indios, y en las inscripciones son frecuentes los tributos pagados por las satrapías indias. Los efectos de esta dominación fueron múltiples: los palacios persas influyeron en las construcciones del país, se introdujo la escritura aramea, empleada por la burocracia aqueménida, que estuvo en vigor en el Nordeste del país durante muchos siglos en la forma de indio-arameo o kharosthi, realizándose así mismo fecundos intercambios intelectuales y comerciales entre ambas civilizaciones.4. La conquista griega. Alejandro Magno (v.), desde el valle de Kabul, bajó a la llanura del Indo (327 a. C.) abriéndose paso entre incesantes combates con las tribus de las estribaciones del Himalaya y destruyendo sus fortalezas, emplazadas sobre peñascos inaccesibles. La batalla más encarnizada tuvo lugar en torno a Massaga, fortaleza de los assakenos; por el contrario, Taxila le abrió sus puertas (326 a. C.), pues su rey Ambhi (Omphis), que atravesaba dificultades con el monarca de los pauravas (Poros), buscó la alianza griega. En su breve estancia (327-325), Alejandro dividió el valle del Indo en satrapías, estableciendo en lugares estratégicos ciudades amuralladas con núcleos de población griega, segregada de su propio ejército. Sin embargo, tras su prematura muerte (323 a. C.), los gobernadores de éstas abandonaron en seguida el país para intervenir en las luchas por el Imperio, y es probable que arrastraran consigo a los soldados que habían quedado como colonos. La parte oriental cayó en manos de Seleuco I que, una vez consolidada su posición en Occidente, avanzó hacia el Indo (ca. 305 a. C.), pero pactó con Chandragupta (v. MAURYA, DINASTfA) y se retiró cediéndole el valle del Indo y Afganistán, a cambio de 200 elefantes de guerra.El asesinato del último Emperador de Magadha por el general Pushyamitra Sunga (184 a. C.) y la posterior usurpación del trono por éste, provocó la intervención del rey griego de Bactriana, Demetrio, que invadió el valle del Indo y conquistó los florecientes puertos de la ruta comercial entre la L, Siria y Egipto, así como las principales ciudades del centro del país, entre ellas Pataliputra (Patna). Pero estas victorias quedaron frustradas tras su muerte en la batalla decisiva contra el usurpador de Bactriana, Eucrátides. Como consecuencia, el Punjab quedó dividido en dos reinos griegos, separados por el Jhelum: la región oriental, gobernada por la dinastía de Demetrio, con capital en Sakala (Sialkot); y la occidental, con la estirpe de Eucrátides, gobernaba el valle de Kabul y la región de Gandhara. Más tarde, Menandro (155-140) logró restablecer las fronteras de Demetrio, estableciendo su capital en Sialkot, pero bajo sus sucesores el reino se disgregó en una federación de Estados que perduraron un siglo. La influencia griega en la I. del Nordeste está atestiguada por la numismática y el arte greco-búdico de Gandhara.5. Los escitas y kushanas. Moga o Maues condujo a los escitas (v.) a la I., donde tomó el título de rey de reyes, apoderándose del reino griego de Gandhara (75 a. C.) y de Taxial. Su sucesor, Azes I, conquistó el reino griego de Sakala y, durante el reinado de Gondapharna (19 a. C.45 d. C.), los escitas dominaban en Seistan, Kabul Punjab occidental y Sind, mientras en la región de Gujarat su presencia es mal conocida, aunque sabemos que se establecieron sátrapas indo-escitas como Nahapána. En los últimos años del reinado de Gondapharna, los kushanas se apoderaron de la región de Kabul, y su rey Vima Kadphises les arrebató Gandhara y Punjab y envió embajadas a China. El más importante de sus sucesores fue Kanishka el Grande (144-168), que goza de un lugar privilegiado en la literatura búdico-sánscrita por su celo budista y sus construcciones religiosas, celebrándose bajo sus auspicios el Consejo budista de Cachemira. Su imperio se extendía por Afganistán oriental, cuenca occidental del Tarín y Turquestán hasta el lago Ara], y en la I. por Gujarat, Bihar, Gandhara y Cachemira. Su capital era Peshawar (Gandhara). Durante el reinado de Vasudeva I (ca. 218-250) el Imperio se dividió y, desde el de Kanishka 11, estuvo sometido a la Persia sasánida, hasta que fueron eliminados por los hunos (v.). La I. occidental estuvo gobernada mientras tanto por los sátrapas, el más importante de los cuales fue Rudradaman (ca. 120155), sátrapa de Ujjain, que extendió su soberanía por el Norte del país y el Decán. Los enemigos tradicionales de los sátrapas fueron los Satahavanas del Decán, que desde su núcleo de Andhra constituyeron la gran potencia marítima del país y el refugio de la civilización hindú, amenazada por los conquistadores extranjeros del Norte.6. El Imperio gupta. Sus soberanos fueron los grandes creadores del Estado nacional indio. En sus orígenes habían sido vasallos insignificantes de los kushanas, hasta que Maharajá Gupta se hizo independiente en la región de Pataliputra, en las últimas décadas del s. cic. Su nieto Chandragupta 1 (315-328), gracias a su matrimonio con la princesa heredera de Licchavi, afianzó de tal modo su poderío que pudo conquistar todo el Bihar, parte de Oudh y de la llanura del Ganges. En sus expediciones, en las que demostró una excepcional capacidad de organización y singulares dotes de mando, recogió un cuantioso botín, que le permitió la acuñación de monedas de oro. Su sucesor Samudragupta (328-376), realizó también grandes conquistas, pues partiendo de Pataliputra penetró en Orissa, el delta de Godavari y Krishna, recibiendo el homenaje de numerosos reyezuelos y embajadas. Instaló su capital en Ujjain, a la que convirtió en un importante centro artístico y científico. Su muerte provocó una aguda crisis interna, aprovechada por los vecinos para independizarse, hasta que Chandragupta II (378-414) subió al trono y se convirtió en uno de los más brillantes y célebres reyes hindúes.El peregrino Fa-Hien, que visitó el Imperio, quedó maravillado del orden y la prosperidad que reinaban, a consecuencia de las instituciones avanzadas y de la tolerancia religiosa. Florecían el budismo y el hinduismo. Durante la dinastía Gupta (v.), se escribió el grupo de textos llamados Puranas (v.). Su hijo Kunaragupta (414455) sostuvo al final de su reinado campañas contra los hunos en la frontera del Nordeste. Skandagupta (455467), el más grande héroe del país, tuvo que hacerles frente cuando irrumpieron en la llanura y devastaron sus ricas ciudades, hasta que, hacia el 465, su presión aumentó y se establecieron firmemente en el valle del Indo. Uno de sus jefes, Toramana, se instaló en el Punjab hasta Malva, y su hijo Mihiragula situó la capital en Sakala. Si bien los Gupta seguían dominando en Bihar y Bengala septentrional, la era de su hegemonía había pasado. El resquebrajamiento del poder central permitió el desarrollo de dinastías regionales: Pallavas, en la costa oriental; Chalukias (v.), en la altiplanicie del Decán, y Vardhanas, en Thanesar, entre otras.7. Los Estados meridionales. La consecuencia más relevante del derrumbamiento de la cultura Gupta fue el esplendor alcanzado por el Sur, pues allí se refugiaron brahmanes, artistas y literatos que huían del caos reinante en el Norte del país. Una de las dinastías que más contribuyó a este esplendor fue la de los Kadambas, con capital en Banavasi, que hacia el s. v vivía su momento culminante bajo el gobierno de Kakusthavarman (425450), Santivarman (450-475) y Mrigesavarman (470-488). Su posterior división y el empuje de los Chalukias la hicieron desaparecer. En la costa oriental se engrandecieron los Pallavas, que alcanzaron la independencia bajo Virakurcha Bappadeva. Su hijo, Sivaskandavarman, amplió por el S el Imperio Pallava hasta más allá de Madrás y situó la capital en Kanchi (Conjeevaran), y Simhavishnu convirtió en vasallos suyos a los Banas del Este del Decán, a los Kadambas del Oeste y a los Gangas del Sur. Tras un periodo de decadencia, a finales del s. vi, el rey Simhavishnu Potarajá sometió a los Cholas, venció a los Pandyas y atacó Ceilán. Sus sucesores lucharon contra los Chalukias, que fueron sus enemigos más encarnizados y los que provocaron a la postre su ruina. Las Pallavas grabaron sus documentos sobre planchas de cobre (s. III), costumbre que después se extendió a toda la 1. Su civilización se apoyó en el sivaísmo. Construyeron numerosos templos. Su capital, Kanchi, fue uno de los centros rectores del comercio y de la civilización meridional. Desde el puerto de Kadal Malla¡ zarpaban sus naves hacia Ceilán, Malaya, Sumatra, Thailandia y Camboya.En la l. nordoccidental, los Rashtrakutas, con el consentimiento de los Chalukas (v.), alcanzaron en el s. vtit gran esplendor. Su más importante soberano fue Govinda III (794-814), que construyó una nueva capital en Lata (Gujarat meridional). Sus sucesores tuvieron que luchar contra los Chalukias, que los eliminaron. Adoraban a Siva y culturalmente eran bastante crueles y bárbaros, pero sus costumbres se fueron dulcificando en contacto con Pallavas y Chalukias, alcanzando bajo Govinda III su más alto grado de grandeza y sensibilidad. Al derrumbarse el Imperio de los Rashtrakutas, los Cholas se convirtieron en la potencia rectora de la 1. meridional. Aprovecharon las guerras interminables entre Pallavas y Rashtrakutas (s. viii) para conquistar Uraijur, cerca de Tanjur.Rajaraja I el Grande (985-1012) dominó el vecino Imperio Chera (costa de Malabar y Tranvankur), penetró por el Norte hasta Orissa y anexionó la parte septentrional de Ceilán. Rajendra I (Uttam (1012-42) amplió sus incursiones en Ceilán, penetró en el Imperio Chalukia, conquistó Orissa, Gran Kosala y parte de Bengala, mientras sus flotas tocaban en Birmania, Malaya y Sumatra, inflingiendo un golpe de muerte al Imperio de Srivijaya (v. INDONESIA Iv). Desde entonces los Cholas hicieron esfuerzos titánicos por mantener unido este gigantesco Imperio, cuya historia es una lucha ininterrumpida por someter a los vasallos, que se rebelaban constantemente, y por rechazar la penetración de los vecinos, primero Chalukias y más tarde Hoysalas y Kakatuyas, a lo que hemos de unir las luchas sucesorias internas. Tras una lenta agonía, el Imperio Chola desapareció con Rajendra III (1246-67), recogiendo la herencia las Pandyas, que bajo los reinados de Maravarman Sundara I (121638), Maravarman Sundara 11 (1238-64) y Maravarman Kulasekhara (1264-1308) sometieron la costa occidental, derrotando en numerosas batallas a Hoysalas y Kakatuyas, pero las luchas sucesorias y la llegada de los musulmanes acabaron con su hegemonía.La civilización del Sur alcanzó su mayor esplendor bajo Cholas y Pandyas. La administración permitía una notable autonomía local, la agricultura desarrolló el regadío y el comercio monopolizó el tráfico de especias y perlas.8. Los palas y senas. Los Gurjas, que en el transcurso del s. vii habían ocupado una serie de pequeños reinos fronterizos, Takkadesa y Brahmapura al N, Mandor y Bhinmal en Rajputana, Avanti y Broach en Cujarat, y Nasik en el Decán, se convirtieron en el s. vin en los defensores de la frontera contra las invasiones musulmanas. Contra estos Gurjas lucharon primero los Palas, situados ’en Bengala, y después un sinfín de tribus vecinas. Durante la hegemonía pala, Bengala y Bihar fueron los únicos territorios que siguieron siendo budistas, por lo que quedaron aislados de la cultura del resto de la I., aunque mantuviera estrechas relaciones con Nepal, Tibet, Birmania e Indochina. El reino se hundió con Govindapala (ca. 1160), pasando la hegemonía a los Senas, antiguos vasallos de aquéllos. Vijayasena (10971159) expulsó a los Palas de Bengala y venció a los reyes de Assay Orissa; Ballalasena (1159-85) les despojó de Bihar, pero a su vez los Senas sucumbieron ante la invasión musulmana (1193-94). Sin embargo, la verdadera gran potencia del Norte del país fue el Imperio Pratihara de Kanauj, gracias a las habilidades diplomáticas e ímpetu guerrero de Adivaraha Migira-Bhoja (832893), pero durante el reinado de Bhoja II estalló una ofensiva general de Cochimires y Rashtrakutas, que les arrebataron extensos territorios en el Oeste y Sur y destruyeron la capital Kanauj (915). Durante la invasión de Mahmúd de Gazna, Trilochanapala perdió de nuevo la capital, desapareciendo la dinastía hacia 1030 y surgiendo una serie de pequeños Estados que fueron fácil presa de los musulmanes.En el Norte del país, la civilización era feudal. Las ciudades eran pequeñas. La nobleza llevaba una vida caballeresca y gustaba de orgías y cacerías, mientras en las cortes prevalecía una vida cultural más depurada, pero artificiosa, pues se esforzaban por mantener vivo el legado Gupta.9. La conquista musulmana. Desde Kabul penetraron los musulmanes en el valle del Indo al mando de Muhammad ben Qasim (711), que dominó buena parte del Punjab. Al derrumbarse el califato abbasí, las dinastías indígenas de Multan al Norte y Mansura al Sur se hicieron con el poder (870-880) y vivieron en semiindependencia. Los Gaznavíes (v. AFGANISTÁN II) realizaron frecuentes incursiones por el Norte del país, siendo la más devastadora la de Mahmúd (998-1030), que asoló todo el Noroeste desde Kangra, Thanesar y Kanauj hasta Somnaz. Ante el ataque de los príncipes de Gor, el último Gaznaví trasladó su capital a Lahore en el Punjab, donde se mantuvieron, desgarrados por luchas internas, hasta que Muhammad de Gor (1186) les arrebató la ciudad, extendiendo su dominio por Agra, Benarés y la cuenca del Ganges.10. El sultanato de Delhi. Uno de sus lugartenientes, Aybak (1192-1210), fundó el sultanato, más tarde Imperio, de Delhi y extendió sus dominios hasta el golfo de Bengala, dando muestras de habilidad política. Los sultanes impusieron un régimen basado en la ocupación militar, lo que provocó un divorcio con el hinduismo, pese al cual lograron defenderlo de los reiterados ataques de los mongoles. El salvador del trono fue Iltutmish (123640), que actuó enérgicamente contra los gobernadores rebeldes. Su hijo Raziyya (1236-40) gobernó con energía y sagacidad, pero a su muerte reinó la anarquía, mientras los mongoles se apoderaban de Lahore y otras ciudades. Balban (1266-87) restableció el orden, reconstruyó Lahore, reorganizó Punjab y pactó con Hulag. Tras esta etapa de consolidación, labal-ud-din Firoz Shah fundó la dinastía Khalji. El más ambicioso de sus sultanes fue `Alá’ al-Din (1296-1316), que se apoderó del reino Yadava (v.), Gujarat y Malva, asoló los reinos Hoysala, Chola y Pandya; y contuvo a los mongoles, construyendo fortalezas en las fronteras. Con la dinastía Tughluq (132088), el sultanato vivió otro momento de esplendor hasta que Tamerlán (v.) aceleró su desintegración.M. 1.- ALVAREZ PANTOJA.
BIBL.: W. H. MORELAND, Historia de la India, Barcelona 1964; H. GOETZ, Historia de la India, Bilbao 1968; P. MEILE, Histoire de l’Inde, París 1965; P. SPHAR, india. A modern History, Michigan 1960; 1. Dueois, Histoire de 1’Inde, París 1963.
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