Impresionismo. Música. MÚSICA
Categoria:
Música
La aplicación de este término a la música se ha hecho por analogía al i. pictórico que acuñó realmente el concepto. Como toda trasmutación de ideas de un arte a otro, no resulta plenamente acertada y, en general, los músicos que más adecuadamente podrían encarnarla rechazaron de plano tal analogía. Una corriente impresionista en música sería aquella en la que los elementos de color vocal o instrumental predominaran sobre los elementos formales o melódico-armónicos. La armonía tendría una función también colorística y la tímbrica jugaría un papel predominante incluso desde un punto de vista constructivo.En este sentido amplio podría hablarse de corrientes impresionistas a lo largo de toda la historia de la música, con independencia de la etapa concreta a la que se ha aplicado la denominación. Rasgos impresionistas podríamos encontrar en autores como C. Le Jeune, Gesualdo de Venosa, Monteverdi, la escuela de Mannheim, algunas obras de Haydn, Chopin o Schumann y, desde luego, en muchos pasajes de Wagner. Como preimpresionistas en sentido más estricto figuran algunos autores franceses del s. xix dados al exotismo, entre los que ocuparía la plaza más importante E. Chabrier. También se consideran antecesores del i. musical a los autores nacionalistas rusos como Balakirev (v.), Borodin (v.), RimskiKorsakof (v.) y en especial Musorgski (v.), compositores que influyeron directamente en la formación de los impresionistas franceses.Es con C. Debussy (v.) con quien nacerá el auténtico i. en música. La denominación fue aplicada al campo musical en 1887 por los miembros del instituto de Francia al juzgar la obra Printemps remitida por Debussy desde Roma como ejercicio de su pensionado. Con tal motivo, Debussy recibió la recomendación de "evitar ese impresionismo vago que es uno de los peores enemigos de la verdad artística". Toda la carrera de Debussy exhibirá una constante tendencia hacia el i., entendido como una manera de trabajar la música en forma libre, de apariencia improvisada y tratando de evocar sensaciones (no descripciones directas de la naturaleza como equívocamente se ha dicho) a través del empleo de los medios sonoros. Las fuerzas de la naturaleza, como el aire, el agua o el fuego sirven a Debussy de incitación a la composición, no tanto en sentido descriptivo como evocativo. Así, en su obra El mar no se trata tanto de saber si ha pintado bien o no los movimientos marinos como de trasmitir una serie de sensaciones puramente musicales que pueden partir de ese como de otro estímulo sin que sea particularmente importante el conocer la fuente inspiradora, ya que a la postre se trata de música pura. Títulos como Nubes, Reflejos en el agua, Jardines bajo la lluvia y similares ilustran muy bien el estado de ánimo del compositor al acometer sus obras. Debussy conocía a fondo la pintura impresionista y era un decidido partidario de la entonces tan discutida tendencia. En la técnica musical lleva algunas transformaciones que tienen un cierto paralelismo con el ocurrido en la técnica pictórica. Así, la pérdida de definición de la línea sería en música una mayor flexibilidad de la melodía, independizada en cierto modo de la arquitectura de la pieza y llevada a límites extremos de libertad y sutileza en obras como Juegos. Otro elemento será la disociación de la armonía de la melodía, perdiendo la servidumbre de ésta y erigiéndose en elemento autónomo: otro tanto sucede con el ritmo que se atomiza y hace instantáneo para diluirse en el contorno general de la música. Pero quizá lo más importante sea la forma y la estructura que con Debussy eluden definitivamente las formas clásicas para constituirse en cada obra como formas privativas de la pieza en particular y derivadas del empleo en cada pieza de particulares elementos melódicos, armónicos y rítmicos aunados por una selección del timbre instrumental que en Debussy cobra aspectos desconocidos hasta entonces en la historia de la música. El resultado es siempre la obtención de una comunicación de tipo poético.Entre los seguidores ocasionales de Debussy hubo muchos que tomaron al pie de la letra la correspondencia entre i. pictórico y musical, compositores a los que Debussy desautorizaba como sucesores y que a la postre no han tenido importancia, tal vez por esa literalidad. Como precedente claro de Debussy y hoy día asimilado en cierto modo al i. tenemos a G. Fauré (v.), que, sin embargo, no fue considerado en su momento como un impresionista. En cambio sí lo fue su sucesor, M. Ravel (v.), especialmente en obras como fuegos de agua, Ondina, Espejos, etc. De cualquier manera el i. raveliano es muy distinto del de Debussy. Se ha llegado a decir que Ravel sería un codificador y normativizador de lo que en Debussy es libertad e intuición, pero ello no es totalmente cierto para ninguno de los dos. En Ravel, el i. inicial estará presente en algunos rasgos de toda su obra, pero se unirá a otra serie de elementos propios de una nueva época y una mentalidad diferente.El i. ha impregnado toda la música europea de su momento y de una manera u otra muchos compositores se ven influenciados por él. Así, la primera época de los húngaros B. Bartók (v.) y Z. Kodály (v.), la producción completa del italiano O. Respighi y buena parte de la de A. Casella (v.), y, sobre todo, la de muchos autores españoles. Falla (v.) está influenciado en sus Noches en los jardines de España. En mayor medida y a lo largo de casi toda su obra encontramos influencias impresionistas en I. Turina (v.). También en Toldrá (v.), Esplá (v.), E. López-Chávarri, M. Palau (v.) y otros muclios, hasta el punto de que se suele considerar que la música española moderna incorpora como dato personal un cierto grado de i.Las consecuencias impresionistas, que llegaron a influir en ciertas obras de Schónberg, han tenido una secuela inesperada después de la 11 Guerra mundial con la adopción por parte de P. Boulez (v.) de muchos de sus elementos adaptados al serialismo. Otro tanto ocurre con varios miembros de la escuela serial francesa tales como G. Amy, J. C. Eloy, P. Méfano y otros.Al igual que el barroco, el expresionismo y otras corrientes musicales, el i. ha concluido por ser a la vez una tendencia históricamente localizada y una serie de rasgos de estilo que se podrían rastrear en obras y autores de muy diferentes épocas y tendencias.TOMÁS MARCO.
BIBL.: H. STROBEL, Claude Debussy, Madrid 1966; J. BARRAQUÉ, Debussy, París; V. JANKELEVINCH, Ravel, París; ROLAND MANUEL, Maurice Ravel, Buenos Aires.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.