Honduras. Arte. (época Prehistórica.) ARTE
Categoria:
Arte
Las culturas antiguas de H. salvo la de los mayas que ocuparon la zona más occidental de la República, pueden agruparse en tres regiones: costa del Nordeste, con las islas de la Bahía; región del Ulúa-Yojoa; y zona central y del Sudoeste. Aunque de extensión y valor desigual, tienen una acusada personalidad y constituyen unidades independientes.El área del Ulúa-Yojoa es particularmente importante, en función, sobre todo, de su proximidad a la frontera sur mesoamericana. Aunque es muy poco lo que se puede decir acerca de los restos de poblaciones y estructuras arquitectónicas, cabe señalar el hecho de que en esa zona se reproduce el sistema clásico de Mesoamérica, de plazas con montículos en su derredor. En un yacimiento, probablemente de ocupación tolteca -’Nacose ha descubierto uno de los juegos de pelota más meridionales que se conocen. Los Naranjos es otro de los sitios más importantes.La mayor riqueza, quizá, de esta región, consiste -en sus numerosos y variados estilos cerámicos. Entre los más antiguos, los de Playa de los Muertos, Ulúa Bicromo y Yojoa Monocromo. Estilos de cerámica más recientes son los de Yojoa Policromo, Ulúa Mayoide y Ulúa Geométrico. El más reciente es el llamado Naco, el cual corresponde al periodo de más intensa influencia nahua. Muy poco es lo que se conoce en relación con la escultura de la región, pudiendo distinguirse un estilo en el que se observa una fuerte influencia maya, mientras otros ejemplares responden a un influjo procedente de Nicaragua y Costa Rica. Uno de los trabajos más típicos de esta región es el del mármol, especialmente las vasijas semicilíndricas con dos asas laterales y una abundante decoración en relieve que recuerda temas de la región central de Veracruz. Hay que mencionar, finalmente, la fabricación de metales y morteros, o los cuchillos de obsidiana, junto a una relativamente pobre metalurgia del cobre.En la costa del Nordeste puede observarse un patrón de asentamiento aún muy mesoamericano: montículos alrededor de plazas y patios, construcciones ceremoniales y montículos habitación, etc. Entre los montículos cabe distinguir aquellos que presentan piedra labrada finamente de otros muchos en los que se ha utilizado la piedra sin desbastar. Aunque no son muy abundantes, hay restos de obras de ingeniería, tales como caminos y canales. Los enterramientos son de géneros muy diversos: por inhumanación con los cadáveres extendidos o flexionados; por cremación en urnas, en cuevas y en montículos para habitación. Hay que mencionar, finalmente, los "ofertorios", situados generalmente en la cima de los montículos y consistentes en la acumulación de cerámica fragmentada, mesas de piedra, cuencos y metales de piedra y otros instrumentos.En cuanto a la cerámica, hay dos estilos principales: el Appliqué, en el que existen tipos especialmente interesantes, como el Monocromo de las islas de la Bahía, con series muy parecidas a las vasijas de mármol del Ulúa, o el tipo de pintura simple. El estilo más típico de esta zona es, sin duda, el Policromo de las islas de la Bahía, en el que predomina la forma cilíndrica con pie anular o trípode.La zona central y del Sudoeste es la menos conocida de H. En la región de Copán (v.) y en el valle alto del río Chamelicón hay un conjunto escultórico que debe de relacionarse con la escultura del periodo preclásico de Kaminaljuyú y tierras altas de Guatemala (V. GUATEMALA VI, 1). El yacimiento de Tenampúa, al sudeste de Comayagua, comprende un conjunto arquitectónico muy extenso, de cerca de un centenar de estructuras, cuya finalidad puede ser al mismo tiempo religiosa y militar. Otros importantes yacimientos son los de Dos Quebradas y San Marcos, en el valle del Olancho.J. ALCINA FRANCH.
BIBL.: C. F. BAUDEZ, Amérique Centrale, Archaeologia Mundi, Ginebra 1970; D. STONE, The basic cultores of Central America, en Handbook of South American Indians, 4, Washington 1948; íD, The Archaeology of Central and Southern Honduras, Cambridge 1957; W. S. STRONG, The Archaeology of Honduras, en Handbook of South American Indians, 4, Washington 1948; J. ALCINA, Manual de Arqueología americana, Madrid 1965, 448-456.
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