Honduras. Arte (arte Posterior.) ARTE
Categoria:
Arte
Con la conquista española, H. entró a formar parte de la Capitanía General de Guatemala. Artísticamente dependió también de ella, de donde le llegaban buen número de artistas. A través de su capital, Antigua Guatemala, recibió las influencias artísticas y las nuevas corrientes estilísticas que se desarrollaban en el resto del Continente, especialmente en México (v. mÉxico viii). Junto con Guatemala (V. GUATEMALA vi, 2), es el país donde se acentúan más las características de la arquitectura zonal centroamericana, con ejemplares muy representativos, aunque no con excesiva proliferación.La arquitectura ofrece su gama más interesante durante el periodo barroco, con variantes locales altamente estimables. Como en Guatemala, viene determinada por el terremoto: espesor de los muros, formas cúbicas, achaparramiento, etc., así como por un gran signo formal: la pilastra almohadillada. La influencia mexicana se siente en la portada principal de la catedral de Tegucigalpa (1765), obra del arquitecto de formación antigüeña Ignacio Quirós, donde se puede apreciar todo el valor tectónico y ornamental de las pilastras almohadilladas. De igual forma, y con parecido alcance, se observan en los templos de San Francisco y de los Dolores (1732-1815) ---ésta con pilastras denticuladas-, de la misma ciudad, en Sabana Grande, Comayagüela, Los Dolores y en otras poblaciones.Como obra cumbre de la arquitectura hondureña debe mencionarse la catedral de Comayagua (principios del s. xviii), en cuya fachada, de curioso orden jónico, se singulariza la euforia decorativa barroca; aquí se funden lo europeo y español con lo tropical y autóctono, dando a la decoración un carácter híbrido, en cuyas estilizaciones vegetales triunfan los símbolos y signos de la Concepción. Otras obras del periodo colonial dignas de mención son la catedral de Trujillo, el Hospital Real de Comayagua y las ruinas del convento de Santa Rosa, en la ciudad del mismo nombre. Dentro de la arquitectura militar, formando un capítulo aparte, tenemos las construcciones del castillo de San Fernando de Omoa, iniciado en 1743.En escultura y pintura florecieron numerosos artistas y artesanos: tallistas, imagineros, pintores... Pero con cierta personalidad individualizadora y con carácter sólo cabe mencionar al pintor José Miguel Gómez (17601805?), de Comayagüela, formado en Antigua Guatemala y pintor de cámara del obispo Diego Rodríguez de Rivas. Dedicado especialmente a tratar temas sacros, decoró con acierto la catedral de Tegucigalpa y la ermita de Suyapa, dedicada a la Virgen Patrona de H., en donde realizó sus obras maestras: San José de Calasanz y, principalmente, El Nazareno.Dada su situación y características geográficas, H. ha permanecido un tanto aislada de sus países vecinos. A partir de la Independencia (1821), va a comenzar una nueva etapa artística iniciada por el neoclasicismo. En pintura, especialmente, encontrará H. su más preclara línea artística. A fines del s. xix, se estableció en H. el pintor y litógrafo italiano Ghizzoni, creando escuela y formando a numerosos discípulos. La Primera Exposición Bienal Hispanoamericana de Arte nos deparó los primeros pintores hondureños interesantes, así, el paisajista Juan Antonio Velázquez (1908), Maximiliano Euceda (1891) y Ricardo Aguilar (1915-51).Sin embargo, entre los más destacados e importantes valores nacionales figuran Pablo Zelaya Sierra (18961933) y Arturo Lópes Rodezno (1906), formadores de lo que podríamos llamar, junto con otros muchos artistas, grupo de Tegucigalpa. Zelaya Sierra estudió en Madrid y París, caracterizándose su obra pictórica por un gran vigor estético y sus atrevidos cromatismos y efectos plásticos con influjos poscubistas: La muchacha del huacal, Dos campesinas... Lópes Rodezno, de formación técnica y meticulosa, es otra de las grandes figuras hondureñas, tal vez la más completa en la actualidad; domina el dibujo, la pintura, la cerámica, la tapicería, etc., inspirándose por lo general en la antigua temática maya. Como muralista, decoró la Escuela de Bellas Artes y la Duncan Mayan Tabern, de Tegucigalpa.A. MARTÍNEZ RIPOLL.
BIBL.: D. ANGULO IÑIGUEZ, E. MARCO DORTA y M. J. BUSCHIAZZO, Historia del Arte Hispanoamericano, Barcelona 1945-56; M. 1. BUSCHIAZZO, Historia de la arquitectura colonial en Iberoamérica, Buenos Aires 1961; L. CASTEDO, Historia del Arte y de la Arquitectura Latinoamericana, Barcelona 1970; P. F. DAMAZ, Art in Latín American Architecture, Nueva York 1963; P. KELEMEN, Baroque and Rococo in Latín America, Nueva York 1961; G. KUBLER y M. SORIA, Art and Architecture in Spain and Portugal and Their American Dominions: 1500-1800, Baltimore 1959.
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