Hogarth, William
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Biografía GER
Pintor y grabador inglés, n. en Londres el 10 nov. 1697 y m. en Chiswick, un elegante barrio residencial, el 26 oct. 1764. Su vida abarca la edad de oro de la sátira inglesa y su arte puede ser considerado en parte como el equivalente visual de los escritos de sus contemporáneos, Fielding, Pope, Defoe, Gay, Addison y Swift. Fue aprendiz de un grabador en plata, pero se pasó a la pintura como un mejor modo de autoexpresión, inspirado por las obras de sir lames Thornhill, el primer pintor inglés que brilló por encima de sus colegas del Continente durante casi un siglo. De 1720 a 1728, H. estudió pintura en la academia de Thornhill, que estaba en el Covent Garden. La experiencia no sólo le dio los rudimentos de su arte, sino que también le introdujo en muchos de los aspectos y caracteres que él más tarde representó. Siempre fue un agudo observador de lo que le rodeaba y gracias a una poderosa memoria visual, a su propio sistema de taquigrafía gráfica y a su habilidad en trazar los esbozos, era capaz de plasmar las escenas en lienzo con todos sus detalles. Llegó a ser, pues, un periodista de la pintura. Habiendo sido durante algún tiempo amigo íntimo de la familia Thornhill, se escapó en 1729 con la hija de éste, Jane, casándose con ella, que fue una esposa fiel y abnegada, aunque el matrimonio no tuvo descendencia.En 1728 H. había conseguido un éxito artístico financiero como pintor de escenas de conversación de alto valor en el mercado y retratos en grupo con detalles graciosos. En esta primera parte de su obra ya vemos la influencia de Watteau y los pintores holandeses, que le inspiraron, respectivamente, las curvas de rococó, fluidas y nerviosas, y el placer en el detalle significativo, que se convirtieron en las cualidades esenciales del estilo de H. Después de asistir numerosas veces a La ópera del mendigo de Gay, una sátira musical representada por primera vez en 1728, H. decidió producir algo equivalente en pintura, tratando a sus personajes como lo haría un escritor dramático. Para él, el cuadro debía ser el escenario y los hombres y mujeres allí representados los actores. Por sus actos y gestos, representarían una historia moral y didáctica. Así, pues, aunque no tan original como lo imaginaba él mismo, H. fundó una tradición popular de la pintura anecdótica inglesa.Su primer éxito en este campo fue el El progreso de la ramera, 1731, una serie de seis escenas, cuyos cuadros originales fueron destruidos por el fuego. Sin embargo, él había hecho grabados de los originales, que vendió a más de 1.200 suscriptores, haciéndose así inmediatamente rico, famoso y popular. La historia que representaban sus pinturas, la carrera de una muchacha de campo inducida a una vida de prostitución en Londres, fue representada luego en ópera y en pantomima y este éxito inicial marcó la pauta de su carrera futura. El éxito de estos grabados dependió en parte de que contenían retratos de personajes de la realidad muy conocidos en el Londres de H., como la alcahueta, Madre Needham; el rapista, coronel Chartres; y el magistrado, sir John Gonson; en este sentido, eran figuras muy periodísticas y típicas.H. repitió su éxito con otras series sobre temas morales modernos, incluyendo Las cuatro partes del día (1738), El progreso de un calavera (1735), Matrimonio a la moda (1745), La elección (1754). Se hicieron grabados de todos ellos y fueron vendidos a un amplio público. Los cuadros originales han sobrevivido y los de las últimas tres series se pueden ver en el Museo Soane y en la Tate Gallery, de Londres. Entre 1747 y 1751 produjo grabados originales con los títulos Actividad y ociosidad, Camino de la ginebra, Calle de la cerveza y Las cuatro etapas de la crueldad. Se vendieron a un módico precio para que fuesen asequibles a las clases más bajas, a las que intentaba reformar. Aun cuando la fama de H. descansa en estas series satíricas, siempre estuvo ligeramente avergonzado de ellas. Sus ambiciones estaban en otro lugar. Aunque él despreció la pintura del retrato de moda, fue un consumado retratista, p. ej., el del Capitán Coram, 1740. Su propio autorretrato con un perro, pintado en 1745, muestra a la perfección su carácter abierto, honrado, carente de todo tacto y belicoso. En su tratado El análisis de la belleza, 1753, habla de la línea flameante, rasgo común del rococó; esta obra arroja valiosa luz sobre sus métodos y anticipa bastante la teoría moderna (cubismo) que busca la identificación de la forma interior de los objetos. H. concebía esta línea no simplemente como una línea dimensional, trazada sobre un papel, sino como la forma tridimensional obtenida, p. ej., cuando un cable es arrollado a una bobina.La gran ambición de H. era pintar cuadros históricos, en aquella época cima de las proezas artísticas. Sin embargo, a pesar de que produjo tales obras a lo largo de su carrera, ninguna de ellas tuvo éxito. Su último intento, Segismunda llorando sobre el corazón de su amante asesinado, para el cual su esposa hizo de modelo, fue un completo fracaso y no le proporcionó más que ridículo. Toda su vida H. realizó campañas contra los aficionados y conocedores que admiraban a los pintores continentales de poca monta, simplemente porque seguían el modelo de los antiguos maestros italianos, y miraban de lado las obras de los ingleses. Por esta razón, aunque H. no tuvo ningún sucesor inmediato, puede ser considerado como padre de la escuela inglesa.DOUGLAS PICKETT.
BIBL.: W. HOGARTH, The Analysis ol Beauty, ed. 1. Burke, Londres 1955 (una exposición de la estética del rococó); F. ANTAL, Hogarth and his place in European Art, Londres 1962; A. DOBSON, William Hogarth, Londres 1907; R. P. BECKETT, Hogarth, Londres 1949; A. P. OPPE, The drauings ot Hogarth, Londres 1948; P. QUENNELL, Hogarth’s Progress, Londres 1955 (biografía introductoria); R. PAULSON (ed.), Hogarth’s Graphic Works, 2 vol., Yale 1965; G. C. LICHTENBERG (trad. del alemán), Commentaries on Hogarth’s engravings, Londres 1966; R. E. MOORE, Hogarth’s Literary Relationships, Minnesota 1948; G. BALDINI y M. MANDEL, L’opera completa di Hogarth pittore, Milán 1967
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