Histórico-cultural, Escuela Etnológica SOCIOL.
Categoria:
Sociología
Bajo la denominación de H. C. o Escuela de Viena, o Escuela Austro-alemana, se conoce en Etnología la serie de investigadores que, oponiéndose a los esquemas evolucionistas en Etnología (V. EVOLUCIÓN Iv), se adscriben a una rigurosa metodología y orientaciones históricas que les han llevado a formular y establecer la teoría de los ciclos de cultura, considerando como ciclo cultural un conjunto de elementos culturales que engloba y corresponde a todas las formas normales de la actividad humana (sistemas económicos, organización social y familiar, técnicas, creencias, etc.), y que aparecen asociados en un área geográfica más o menos extensa, determinando no sólo la existencia del ciclo y su área de difusión, sino también la sucesión cronológica de las culturas y las causas que intervienen en su origen y desarrollo.Precedente de las teorías y métodos de la Escuela de Viena es el geógrafo alemán F. Ratzel (1844-1904), quien rompió con la visión unilineal del evolucionismo al valorar el factor de la difusión cultural y el papel de las migraciones en los préstamos o trasmisión de los elementos culturales, señalando la necesidad de su reflejo cartográfico. Su discípulo L. Frobenius (v.) fue el primero en establecer los ciclos de cultura a base de datos de pueblos africanos.La exposición doctrinal del método h. c. se debe al alemán F. Graebner, en su obra Methode der Ethhologie (Heidelberg 1911). La sistematización de la teoría de los ciclos de cultura y elaboración definitiva del método se debe a los religiosos austriacos W. Schmidt (v.) y W. Koppers en diversas obras y artículos aparecidos en la prestigiosa rev. "Anthropos", fundada por el P. Schmidt en 1906 y que hoy día sigue publicándose. El P. Schmidt inició la formación etnológica de los misioneros de la Congregación del Verbo Divino, a la que pertenecía. Como profesor del Seminario de S. Gabriel de Módling, logró que este centro alcanzara un sólido y prestigioso nivel científico. Además de la rev. "Anthropos", las Semanas de Etnología Religiosa difundieron el pensamiento y método de la Escuela. Durante el régimen nazi, el P. Schmidt y sus colaboradores hubieron de refugiarse en Posieux (cerca de Friburgo, Suiza), donde reorganizaron la rev. "Anthropos" e instalaron el Anthropos-Institut. A la muerte del P. Schmidt (1954) le sucedió en la dirección del Instituto el P. Fritz Bornemann. Junto a ellos y desarrollando los principios básicos de la Escuela h. c. hemos de mencionar a B. Ankermann y W. Foy. En España se inspira en los métodos y orientaciones de la Escuela de Viena el P. J. M. de Barandiarán.El método seguido para establecer el ciclo de cultura se basa en el trazado cartográfico de las líneas iséticas que determinan la existencia de los elementos de la cultura material y espiritual y su repartición geográfica, señalando los elementos homólogos y análogos que se presentan, y aplicando los famosos criterios a fin de evitar una interpretación falsa debida a fenómenos de convergencia o monogenismo. Los dos criterios fundamentales sobre los que se basa la metodología de la Escuela h. c. son el criterio de forma, que atiende a asegurar la definición exacta del elemento cultural apreciando la morfología del mismo aislado, y el criterio de cantidad, que tiende a establecer la repetición de elementos concordantes en un área, versando su objeto sobre la morfología de un complejo cultural considerado como un todo. Como criterio subsidiario de los anteriores, hemos de considerar el criterio de adherencia, que determina el grado de congruencia con que se presentan dos o más elementos culturales. Habrán de utilizarse también varios criterios auxiliares, como el de continuidad, referente a la zona territorial, el criterio de variación orgánica, referente a la articulación de un elemento dentro del complejo cultural, el criterio de presuposición, etc., y otra serie de criterios variables según la apreciación de los distintos investigadores adscritos a la línea h. c. Mediante el método citado, se establecen los ciclos de cultura. W. Schmidt señaló la existencia de los siguientes ciclos: arcaicos, primarios, secundarios y superiores.Los ciclos arcaicos nos ofrecen las manifestaciones culturales más primitivas definidas en la base económica por su carácter destructivo basado en la recolección y la caza de animales de pequeño tamaño; por la organización social simple, compuesta de pequeños grupos humanos con base familiar monógama, al menos en principio; creencias religiosas monoteístas veladas a veces en ciertos grupos por prácticas mágicas y animistas. Sus elementos materiales y técnicos son pobres y las manifestaciones artísticas escasas o nulas. La distribución geográfica de los ciclos arcaicos determinaría la existencia de un ciclo central al que pertenecerían los pigmeos del centro de África, los andamanes, semang de Malaca, toalas de las Célebes, y vedas de Ceilán. Todos ellos desarrollan formas de vida análogos y poseen elementos materiales semejantes. Son los más arcaicos de todos los ciclos y demuestran la inexacta visión de la vida primitiva que señalaba el evolucionismo. El ciclo austral se encuentra entre los extinguidos tasmanios, bosquimanos y fueguinos (v.), entre los que se dan en el aspecto familiar, a veces, formas polígamas y materialmente poseen más elementos, desarrollándose la cestería. Adscritos al ciclo ártico hemos de considerar a los pueblos primitivos del Norte y Nordeste de Siberia y a los esquimales (v.), caracterizados por un desarrollo de la magia y por elementos materiales concordes con el hábitat donde desarrollan sus formas de vida. El ciclo del bumerang se caracteriza materialmente por el uso de esta arma y elemento de caza consistente en una madera de forma aproximada a la de hoz de bordes planos y agudas aristas; habrían de incluirse en este ciclo algunos elementos de grupos australianos, y se habría extendido en el Alto Nilo, Sudán meridional, algunos pueblos melanesios, y entre los primitivos aborígenes californianos y mexicanos.Por desarrollo y posesión de nuevos elementos y técnicas habrían surgido los ciclos de cultura primarios, en los que la organización familiar y social alcanza una mayor complicación. En los ciclos primarios tiene lugar la aparición de la agricultura y la ganadería (v. NEOLÍTICO). El ciclo primario totémico patriarcal es el único que mantiene una base económica destructiva, pero con desarrollo de los elementos materiales que permiten la caza de grandes animales. En la organización familiar y social existe preponderancia masculina (v. PATRIARCADO), manifestándose la cohesión e importancia del grupo social en los ritos de iniciación masculina y en las creencias totémicas (v. TOTEMISMO). El aspecto religioso se relaciona con la divinidad solar y fuerza viril (v. FÁLICO, CULTO) con gran desarrollo de distintas formas de magia (v.). Las manifestaciones artísticas adquieren un gran desarrollo fabricándose esculturas en madera y grabados, arte pictórico, danzas, etc. La flauta de bambú aparece en este ciclo. Pertenecen a este ciclo algunos grupos de australianos, y melanesios, algunos pueblos de la Guinea superior y Sudán occidental, y varios pueblos del Gran Chaco, Andes orientales, Río Negro y Xingú. El ciclo matriarcal agrícola se basa económicamente en el cultivo de plantas por medios rudimentarios (palo de cavar, azada o laya) y en la vida sedentaria en poblados. La preeminencia social y familiar de la mujer (v. MATRIARCADO), quizá a causa de ser la descubridora del principio de la germinación de las plantas e inventora de la horticultura, se manifiesta en la existencia de ritos de iniciación (v.) femenina, trasmisiones hereditarias y papel familiar del tío materno, que ejerce la autoridad familiar. A menudo, existen sociedades secretas masculinas como reacción contra la organización matriarcal. Las creencias religiosas giran en torno a la idea de la fecundidad en relación con la simbología lunar, y con el ciclo femenino y el ciclo agrícola, adquiriendo gran importancia la magia, ritos de fertilidad y sacerdocio femenino (v. FERTILIDAD Ii). En este ciclo aparece el canibalismo ritual. En las manifestaciones artísticas, alcanzan un importante papel las danzas mímicas, desarrollándose la plástica en las mallas y máscaras usadas en las ceremonias de las sociedades secretas. Los motivos ornamentales con los que se decora toda suerte de objetos (mazas, embarcaciones, casas) alcanzan un complicado grado de. abstracción. Las notas características de este cielo se encuentran en gran parte de la Melanesia, algunas islas de Micronesia, en la costa SO y E de Australia, entre los drávidas de la India, entre los bantú del Congo y al Sur del Zambeze, y entre los indios sioux, iroqueses, apaches, pueblos y muscoyvis de América del Norte. El ciclo patriarcal pastoril se basa económicamente en la existencia de grandes rebaños que condicionan la vida nómada del grupo humano en búsqueda de pastos. El papel rector social y familiar corresponde al varón, existiendo la gran familia de carácter extensivo. La esclavitud aparece como práctica usual en este ciclo. Las creencias religiosas suponen la existencia de un Ser Supremo de carácter celeste y diversos espíritus de la Naturaleza. El sacerdocio es ejercido por el patriarca, que ofrenda los sacrificios primiciales. La mayoría de los elementos materiales se fabrica de piel; se usa el carro y el trineo. A este ciclo habrían de adscribirse los pueblos "ralo-altaicos, los antepasados de los turcos, los mongoles y manchúes primitivos y varios grupos del N de África.Los ciclos culturales secundarios se derivan de la fusión de los primarios, integrándose con elementos de ambos que se manifiestan con distinta intensidad, según los grupos humanos. El ciclo totémico-matriarcal se caracteriza por la aparición de la gran aldea y del comercio. La organización familiar es complicada, con sistemas de clase y grado de parentesco. La jefatura del grupo es ejercida por personajes investidos de sacralidad. Las creencias religiosas consideran el Sol y la Luna como representación de la pareja divina primigenia, y se manifiestan en ritos totémicos y agrícolas. Este ciclo es el propio de los antiguos egipcios (v. EGIPTO v) y fenicios (v. CAIVAÁN II) y sus rasgos se encuentran en las fases arcaicas de los incas (v.) del Perú y de los aztecas (v.) mexicanos. El ciclo pastoril agrícola se caracteriza por la agricultura intensiva hecha posible por la invención de arado tirado por animales y el desarrollo de la alfarería a cargo de la mujer. La organización familiar se basa en grandes familias extensas que viven en casas comunes formando aldeas. En este ciclo aparecen formas familiares poliándricas. La religiosidad es de carácter agrario, considerando al dios celeste (v. DIOS 11, 1) como esposo de la Madre Tierra (v. TIERRA v). Se da el fenómeno de la caza de cabezas con propósito ritual. Se desarrolla el arte ornamental y musical. Los caracteres propios de este ciclo se encuentran entre algunos pueblos melanésicos, SE de Asia, bantúes africanos, SE de América del Norte y entre los caribes y araucanos del NE de Sudamérica. El ciclo totemista pastoril se caracteriza por las creencias y prácticas totémicas (v. TOTEM1smo) en torno a los animales domésticos, desarrollándose la industria y el comercio. Socialmente se tiende a la divinización del jefe, que adquiere carácter despótico. Las creencias religiosas rinden culto a un dios del cielo identificado con el dios solar, estableciéndose nexos divinos con los animales domésticos. Los caracteres de este ciclo se manifiestan en África oriental y entre algunos pueblos drávidas de la India. El ciclo totémico matriarcal pastoril comprende civilizaciones de carácter histórico en la India peninsular, China, Mesopotamia, Egipto, Mediterráneo, y las civilizaciones inca, azteca y maya; se caracteriza por el pleno desarrollo de la vida urbana y la complejidad social y familiar. En el aspecto religioso, existen panteones politeístas con desarrollo del ritual.Los ciclos superiores comprenden las civilizaciones avanzadas más complejas.La teoría de los ciclos de cultura ha sido objeto de críticas y tachada de excesivamente dogmática, en especial en lo referente a la formación independiente de los ciclos primarios agrícolas y pastoriles, que parece ser desmentido por recientes investigaciones arqueológicas. No obstante, se mantienen sus postulados esenciales y metodología, aunque sujeto a revisiones y nuevas formulaciones. La influencia de la Escuela de Viena en la construcción de la moderna Etnología (v.) es grande, en especial en Europa y Sudamérica; se adscriben a sus orientaciones prestigiosos investigadores como M. Gusinde, G. Montandon, H. Pinard de la Boulaye, O. Menhin, J. Imbelloni, H. Baumann, etc.1. P. GARRIDO ROIZ.
BIBL.: R. LoWIE, Historia de la Etnología, México 1946; 1. M. BARANDIARÁN, Breve historia del hombre primitivo, extracto de "Anuario de Eusko-Folklore", Vitoria 1933; 1. IMBELLONI, Epítome de culturología, Buenos Aires 1953; A. ÁLVAREZ DE MIRANDA, El padre Wilhelm Schn:idt, España y la Etnología, en Obras, 11, Madrid 1959, 349 s.; G. MONTANDON, L’ologénese culturelle, Traité d’Etnologie culturelle, París 1934; O. MENGHIN, Weltgeschichte der Steinzeit, Viena 1930; W. SCHMIDT y W. KOPPERS, Volker und Kulturen, Regensburgo 1924; W. SCHMIDT, Handbuch der Methode der Kulturhistorischen Ethnologie, Miinster 1937.
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