Historicismo. Economía. ECON.
Categoria:
Economía
Para delimitar el concepto de h. en el seno de las corrientes de pensamiento económico, en el que, aparte de los influjos que provenientes de la Filosofía (v. 1) o del Derecho (v. li) podrían encontrarse, nos limitaremos a la postura sostenida por la denominada Escuela histórica alemana.Orígenes. Es frecuente dividir a los historicistas alemanes en dos grupos principales: la vieja Escuela histórica, que componen Karl Knies, Bruno Hildebrand, Friedrich List (v.) y Wilhem Roscher, cuyos trabajos más relevantes aparecen entre los años 1840 y 1850, y la joven Escuela histórica, que se agrupa en torno a la figura destacada de Gustav von Schmoller (v.), y cuyas obras cubren los últimos 30 años del s. xix. A éstos conviene añadir un tercer grupo, que escribe en el primer tercio del s. xx, en el que Max Weber (v.) y W. Sombart (v.) son, sin duda, las figuras más notables.A decir verdad, la Escuela histórica que tuvo su foco principal en Alemania, donde floreció durante casi 100 años, nunca fue muy apreciada fuera de este país. La tradición intelectual alemana, de corte trascendentalista, favoreció seguramente este tipo de pensamiento económico, que se negaba a encorsetarse en las técnicas analíticas marginalistas de mediados de siglo o en los rígidos esquemas deductivistas ricardianos. No sólo se rebelaron contra el tipo de análisis practicado por los economistas clásicos ingleses, sino que se distanciaron también en materia de política económica. Su concepción de la actividad del Estado (como interventor decisivo en la economía con el fin de obtener logros sociales y económicos), que apenas ocultaba en algunos autores una preferencia emocional y mística cuando operaban con el concepto de nacionalidad, difería radicalmente del escaso intervencionismo inglés.Prácticamente, todos los autores se opusieron a la libertad de comercio, tal como la predicaron los ingleses. Esta política favorecía los intereses de una nación con claro predominio industrial. Pero nada ganaba un país, como Alemania, desabrigado ante la competencia de su vecino industrializado. Fue así como, por boca de F. List, se sustentó el argumento de la industria naciente.El rasgo diferenciador básico de la escuela histórica es para Schumpeter (v.) "la importancia que concedió a los trabajos históricos" (o. c. en bibl.) y el acento puesto generalmente en la descripción de los detalles. Esta caracterización equivale, en opinión de Schumpeter, a vincular sus construcciones a la obra de Schmoller, autor central de la joven Escuela histórica.Schmoller, que había polemizado agriamente con K. Menger (v.), despreciando las construcciones teóricas como "dogma abstracto incapaz de mostrar el camino para un desarrollo provechoso de la ciencia", vertió sus ideas fundamentales en la monumental obra Grundiss der Allgemeinen Volkswirtschaftslehre. En su afán por estudiar minuciosamente el lugar y forma de operar de las instituciones económicas, las clases sociales, etc., pocos aspectos le resultaron ajenos. Pueden encontrarse en su obra estudios sobre las bases éticas, psicológicas y legales de la comunicación; examina, además, las nociones de familia, grupo social comunidad, propiedad, clases sociales, formas de actividad económica, etc. Todo ello sin descuidar los típicos estudios sobre mercado, comercio, valor, renta, crédito, etc. Trataba así de incluir en su análisis todo aquello que los economistas abstractos habían tomado como dato. Tan amplio tratamiento, prisionero pese a todo de la influencia hegeliana, le impidió seguramente lograr algo parecido a lo que pudiera denominarse análisis económico relevante.Una actividad paralela de Schmoller contribuyó sobremanera a la influencia práctica de su escuela: su actuación como reformador social. Bajo su dirección, un conjunto de historicistas nutrían el grueso de la "Unión para una política social" (Verein Für Sozial-politik). Compuesta en gran parte por socialistas de cátedra, realizaron estudios monográficos sobre las diversas instituciones sociales y con ánimo reformador combatieron moderadamente el manchesterismo inglés, nombre con que vino a identificarse una cierta concepción deformada de las ideas clásicas. No conviene silenciar que esta actividad reformadora encabezada por Schmoller se combinaba sorprendentemente con arraigados sentimientos monárquicos en el terreno político.Características. Dejando a un lado la figura de Schmoller y sin poder examinar detalladamente el pensamiento de cada autor, podemos resumir, con Schumpeter, las características esenciales de la Escuela histórica Alemana.a) Conviene destacar, en primer término la perspectiva de relatividad. El concepto de relatividad histórica opera aquí como posición teórica que se opone a la existencia de las llamadas leyes generales. Esta idea, dicho sea de paso, puede invocarse al menos en D. Ricardo (v.) y en Marx (v.). Y, desde el punto de vista que nos interesa ahora, es decir, en materia de política económica, es frecuente encontrar en los componentes de la Escuela histórica la negación de la existencia de reglas universales.b) Los historicistas pretendieron, además, al menos de un modo general, la construcción de una ciencia social unificada. Tal pretensión se asienta sobre la idea previa de la unidad de la vida social y la íntima conexión de sus elementos componentes. Separar los hechos históricos produce una distorsión de la realidad que afecta negativamente a la construcción de la ciencia social universal.c) La psicología que subyace en los escritos de muchos componentes de la Escuela no es nada simple. Insistieron, ciertamente, en la complejidad de las acciones humanas. Subrayaron el hecho de que tras las acciones de los hombres a menudo se encuentran motivos múltiples y no siempre fáciles de conocer. En cualquier caso, los historicistas tendieron a pensar que la conducta humana no era fácilmente ubicable en un esquema lógico de explicación. En fin, el carácter inconsciente de múltiples motivaciones, tantas veces complejas y oscuras, es para los autores nota delimitadora de las mismas.d) Las construcciones de la escuela histórica se impregnaron, tal como señala Schumpeter, del punto de vista evolucionista. Cierto es, sin embargo, que la perspectiva de la evolución no había escapado a la teoría en cuanto tal. Y el caso de Marx suele señalarse como ejemplo de esto. Mas la fecundidad de la Historia paró analizar el fenómeno en cuestión suele reconocerse como hecho poco dudoso. No suele, asimismo, dudarse de la necesidad en que se encuentran las teorías de la evolución de utilizar en mayor medida que otras los datos históricos.e) En general, afirma Schumpeter, cabe predicar de la escuela que nos ocupa un claro interés por las correlaciones individuales en las explicaciones históricas. Es decir, a la pregunta sobre cómo se producen los hechos históricos, buscaron respuestas en térmings de lo que llamaron causas reales (inmediatas y directas) más que motivos generales y amplias explicaciones teóricas.Cualesquiera que sean las dudas que tal forma de operar generen, no cabe desdeñar, desde luego, las aportaciones notables -al menos en cuantía de datos y detalles- que un trabajo coherente de más de 40 años bajo este criterio trajo consigo.f) Terminemos la enumeración apuntando el carácter orgánico que acaparó la predilección de los historicistas económicos en las explicaciones habituales. Era éste un clima al que no resultaron ajenas las otras ciencias de la época. "El punto de vista orgánico, la analogía existente entre el cuerpo social y un cuerpo vivo, eran mucho más accesibles a la mentalidad de los historiadores; no obstante, la Escuela histórica no participó nunca en las exageraciones que en esta materia se encuentran, p. ej., en Scháffle. Por el contrario, insistió siempre en que el mundo económico no puede reducirse a un conglomerado de individualidades económicas autónomas y que los fenómenos económicos no son simples resultantes de componentes individuales. No comprendió el valor que, sin embargo, este punto de vista podía tener en el campo de la teoría pura y que se justifica por él desde el punto de vista metodológico" (Schumpeter, o. c. en bibl. 83).JESÚS GONZÁLEZ.
BIBL.: Obras de historicistas económicos: G. SCHMOLLER, Schmoller’s Jahrbuch, 1883; íD, Grundriss der Allgemeinen Volkswirtschaftslehre, 1900-14; ID, On the History of German Small industry in the Nineteenth Century, Halle 1870; íD, Social and industrial History, Leipzig 1890; W. SOMBART, Der Burgeois, Munich 1913; íD, Der Moderne Kapitalisms, Leipzig 1902; M. WEBER, Roman agrarian History, 1891; íD, La ética protestante y el espíritu del capitalismo, 1904; íD, Historia Económica general, México 1952.Estudios: B. S. SELIGMAN, Principales corrientes de la ciencia económica y sus métodos, Barcelona 1966; C. GIDE y C. RIST, Historia de las Doctrinas Económicas, Madrid 1964; J. A. SCHUMPETER, Síntesis de la ciencia económica y sus métodos, Madrid 1969; íD, History ol Economic Analysis, Londres 1954.
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