Hipócrates
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Biografía GER
Médico del siglo de oro helénico, conocido como el "padre de la Medicina". En realidad, su nombre personifica todo ese florecimiento del arte de curar que, de Sicilia al Asia Menor, se produjo en la Grecia clásica y que es el punto de partida de la Medicina científica.Poco es lo que sabemos con certeza de H., pero no puede dudarse de su existencia histórica, siendo concluyentes los testimonios de su contemporáneo Platón en el Protágoras y el Fedro, de Aristóteles y de su discípulo Menón. Pero las biografías que conocemos son tardías y están cargadas de sucesos legendarios. Ciertamente fue H. un asclepiade de la isla egea de Cos, miembro de una dilatada familia de médicos, que practicó y enseñó una Medicina técnica, basada en el conocimiento de la naturaleza del hombre. Gozó de notoriedad en la brillante Atenas de finales del s. v y primera mitad del Iv a. C.; pero no fue el único médico célebre de aquel tiempo: una elaboración ulterior idealizó su figura haciéndola cifra y compendio del buen clínico clásico. Su nacimiento debió de tener lugar en Cos ca. 460-59 a. C.; formado profesionalmente al lado de su padre, Heráclides, y del gran médico Heródico, se dije que viajó mucho, aprendiendo, enseñando y curando en diversos lugares, hasta morir nonagenario en Tesalia; tiempo después se veneraba su sepulcro junto a Larisa.La grandeza de H. va ligada a la colección de escritos que ampara su nombre y que constituye el primer monumento literario de la Medicina occidental, obra de inmensa proyección a lo largo de los siglos. El llamado Corpus hippocraticum consta de unos 60 escritos de contenido y valor muy diversos: algunos no son más que fragmentos o apuntes, otros constituyen tratados bien construidos. Una tenaz labor crítica ha logrado separar textos espúreos; distinguir los que parecen arcaicos de los redactados en los años de H. y de otros más modernos, ya de la época helenista en que fraguó la colección; marcar coincidencias y discrepancias que los agrupan por Escuelas, etc. Así se señala un conjunto de obras que, por la época de su redacción, la unidad de su estilo, la coincidencia de sus criterios, la buena orientación de su sentido clínico, etc., suelen clasificarse de genuinas de H., aunque ninguna de ellas pueda serle atribuida con certeza.Buena parte del Corpus hippocraticum está constituida por escritos de excelente calidad. Así, el tratado sobre los aires, aguas y lugares (Perí aéron, hydáton, tópon), cuya primera parte enseña al clínico a valorar las afecciones que observa en función de la situación y el temple de la comarca, mientras que la segunda aplica estos criterios a la diferenciación temperamental entre europeos y asiáticos. Los libros I y 111 del Epidemión (las Epidemias), que sin duda forman un solo texto, distinto de los cinco libros restantes, contienen las observaciones clínicas y meteorológicas de un médico que practica en la isla de Tasos, de las que se deduce una inteligente relación entre las enfermedades predominantes y el medio ambiente. El primordial objetivo hipocrático de prever el desarrollo del proceso morboso para predecir y, en lo posible, mejorar su curso se advierte especialmente en los magistrales libros del Prognostikón (Pronóstico), donde se leen descripciones tan exactas como la del rostro agonizante que aún llamamos facies hippocratica. Tal vez sea excesiva la fama de los tan comentados Aphorismoí (Aforismos): breves sentencias médicas que, si unas veces encierran certeras observaciones y otras expresan ajustados preceptos, con frecuencia no pasan de ser dichos triviales u oscuros.Una base fisiológica, tomada del pensamiento presocrático, subyace en los textos citados; pero trata de explayarse en obras más teoréticas, y en ellas se hace notoria la discrepancia de criterios: si el autor del opúsculo Perí physon (Sobre el aliento) atribuye al aire el primer papel fisiopatológico, el del tratado acerca de la naturaleza del hombre (Perí physios anthrópou, al parecer original de Polibio, yerno de H.) se basa en el equilibrio de los cuatro humores que llegaría a ser clásico en Medicina a lo largo de 20 siglos, mientras que el agudo ensayo Perí archaíes ietrikés (Sobre la medicina antigua) trata de volver a los primitivos criterios prácticos, sin especulaciones sofísticas. Influencias de la doctrina pitagórica acerca de los números se advierten en los cálculos sobre los días previsibles para la resolución de la enfermedad, que se expresan en Perí krysíon y otros opúsculos. No hay, en cambio, afán de conocer la estructura orgánica; apenas si se encuentra en el Corpus una descripción anatómica que no sea la del corazón (Perí kardíes).Importa mucho el régimen de vida que mantiene la salud y que ayuda a la naturaleza del enfermo en su esfuerzo por restaurarla: es la dieta en su más amplio sentido, de la que tratan detalladamente algunos de los libros de la colección (Perí diaítes). Este régimen de vida y alimentación se ve reforzado por una discreta terapéutica coadyuvante. Son bastantes los fármacos que se citan, pero no hay tratado sistemático de materia médica. Tampoco se advierte en la medicina hipocrática gran preocupación por el diagnóstico diferencial: cuenta más el estado del enfermo que la etiqueta de la afección que padece. Pero no falta alguna monografía clínica, como la dedicada a la epilepsia, la enfermedad sagrada (Perí ierés noúson), que se ve reducida aquí al rango de enfermedad natural, como otra cualquiera; o como aquellas que estudian la peculiar patología de la mujer o del niño (Perí gynaikeíon, Perí physios paidíou, etc.).Se halla, por último, en esta polifacética colección una cirugía de alta calidad expresada en obras tales como las dedicadas a fracturas y luxaciones (Perí agmón, Períárthron) o a las heridas en la cabeza (Perí ton en kephalé tromáton). Y una serie de opúsculos normativos de la actuación del médico que han influido mucho en la ética profesional de todos los tiempos: el célebre "juramento hipocráticos" (Hórkos), la ley (Nómos), el arte (Perí techné), etc.El conjunto de los escritos hipocráticos, pese a su heterogeneidad notoria, posee una radical unidad: la que proporciona el medio intelectual en que nacieron. Presentan una medicina técnica: un saber hacer guiado por el buen sentido práctico, basado en un conocimiento de la naturaleza viviente, capaz de mantenerse en salud y de sufrir enfermedad, según fueran las condiciones de un equilibrio de fuerzas contrapuestas, observables y manejables, de índole puramente natural, y ejercido por profesionales conscientes de la dignidad de su oficio. La figura del autor real o presunto de esta serie de obras, enaltecida por el paso del tiempo, llegó a ser la imagen ideal del buen clínico; el epíteto de "segundo H." es aún para el médico el mejor título que se le pueda dar, y un vigoroso movimiento neo-hipocrático trata de salvar la esencia del arte de la curación y la individualidad del enfermo concreto de los excesos instrumentales y masificadores que oscurecen el brillante camino de la Medicina actual.J. A. PANIAGUA ARELLANO.
BIBL.: E. LITTRÉ, Oeuvres complétes d’Hippocrate, París 1839-61 (edic. anastática de Hakkert, Amsterdam 1961-62); W. H. S. loNES-WITHINGTON, Hippocrates, with an English translation, Londres-Nueva York 1923-31; H. E. SIGERIST, A history of medicine, 11, Nueva York 1961, 260-295; W. H. S. JONES, Hippocrates and the Corpus Hippocraticum, Nueva York-Londres 1945; R. JOLY, Hippocrate, médecine grecque, París 1964; N. MARTINY, Hippocrate et la médecine, París 1964; M. VEGETTI, opere di Ippocrate, Turín 1965.
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