Higiene Mental MEDICINA
Categoria:
Medicina
Definición y evolución histórica. Parte de la Medicina preventiva, cuyo objetivo es asegurar que la estructura de la personalidad sea tan buena y sana como su base genética lo permita; consiste principalmente en un conjunto de medidas destinadas a mantener el equilibrio psíquico, a prevenir los desórdenes mentales y a facilitar la adaptación de los sujetos a su medio respectivo. La h. m. abarca el conjunto de datos concernientes a la salud mental y a los medios de suscitarla o de mejorarla, mientras que la expresión profilaxis mental se reserva al conjunto de medidas destinadas a prevenir la aparición de desórdenes mentales o a impedir a que éstos evolucionen de forma grave en el futuro.El movimiento preconizador de la h. m., que había de abarcar posteriormente a todo el mundo, nació en los Estados Unidos a partir de la publicación del libro Una mente que se encontró a sí misma, de C. W. Beers, aparecido en 1908. Dicha obra, escrita por un profano en Medicina, pero enfermo mental que sufrió la defectuosa organización de los hospitales psiquiátricos de aquel tiempo, produjo tal impacto en la opinión pública norteamericana que originó la revisión del sistema hospitalario y la creación de la primera Liga de H. M., que sirvió de modelo a las que se fueron creando después en todos los países civilizados. El desarrollo de esta disciplina en los Estados Unidos ha sido, con gran diferencia, el más amplio del mundo, aunque ha sido considerable también en otros muchos países. La finalidad principal que se persigue es la de conseguir un perfecto acoplamiento de todas las medidas privadas y públicas destinadas a evitar la expansión de las enfermedades mentales. España fue uno de los primeros países en adherirse al Movimiento Internacional de H. M. La Liga Española de H. M. tuvo por cuna a Barcelona en el año 1926 y mandó al Congreso de Washington de 1930 tres delegados. En 1931 se promulgó una nueva y progresiva Ley de asistencia psiquiátrica, se organizaron semanas de h. m. y otras actividades.Jacques Rees fundó en 1948 la Federación Mundial de la Salud Mental, cuyos objetivos eran los mismos de la Asociación Internacional. Mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) (v.), rama de la ONU, es un organismo intergubernamental, la citada Federación es una organización privada. Agrupa sobre el plano internacional más de 100 asociaciones nacionales repartidas en más de 50 países y recoge los diversos movimientos en pro de la salud mental. Sola o en colaboración íntima con la OMS, la UNESCO y otros órganos públicos y privados, realiza una obra científica regular bajo la forma de coloquios, reuniones anuales y congresos (Londres 1948, México 1951, Toronto 1954, París 1961). En estos encuentros se discute una considerable cantidad de trabajos referentes a la h. y profilaxis mentales. Su comité científico estudia las doctrinas sobre las que se fundamenta la teoría y la práctica de la h. m. La Federación estimula la investigación, particularmente organizando trabajos en equipo por medio de seminarios especializados, tales como el de Chichester (Inglaterra) en 1952, sobre el desarrollo del niño; el de Princeton (USA) en 1957, sobre la salud mental de los estudiantes. Envía consultores a numerosos países con la misión de estimular a los organismos oficiales y privados en favor de la h. m. En 1951, España ingresó en dicha Federación (Congreso de Salud Mental de México) y en 1960, participó en el Año Mundial de la Salud Mental. La psiquiatría española ha dado, en el orden práctico, un gran paso con la creación del Patronato Nacional de Asistencia Psiquiátrica (PANAP), cuyamisión es la de ser un instrumento de renovación no sólo de la asistencia psiquiátrica, sino del conjunto de los problemas de salud mental.Son objetivos de la Federación Mundial de la Salud Mental: promover en todos los pueblos y naciones un nivel lo más alto posible de salud mental, en su más amplio aspecto biológico, médico, pedagógico y social; fomentar la capacidad de vivir armónicamente en un medio evolutivo; formular recomendaciones, así como estimular y alentar los trabajos de investigación en cuestiones de salud mental; fomentar la cooperación entre los grupos de índole científica y profesional que contribuyen al progreso de la salud mental y estimular un más alto nivel de capacitación en las profesiones correspondientes.Métodos de la higiene mental. La acción preventiva se puede ejercer en un plano individual o en un plano social o colectivo. Quien quiera mantenerse en buen estado de salud mental ha de permanecer ante todo físicamente sano; el equilibrio fisiológico, el juego regular de las funciones más importantes, es condición previa; de ahí que los desórdenes nutritivos y metabólicos provocados por errores dietéticos o por la ingestión de sustancias tóxicas (alcohol, hipnóticos, etc.) favorezcan la aparición, no sólo de alteraciones orgánicas, sino también psíquicas. Se insiste en la regulación de las funciones biológicas, situándose en primer plano el sueño. La influencia que ejerce el ritmo de vida de hoy sobre la persona, el ruido de las ciudades y los problemas de ansiedad que crean, son tomados en alta consideración. El hombre está expuesto de forma continuada a multitud de situaciones que provocan choques emotivos de forma repetida, dando lugar a actitudes reactivas, estados tensionales y neurosis. Todo sujeto que se encuentre en tales situaciones conflictivas debe de tratar de desprenderse de ellas. Esta h. afectiva es imprescindible sobre todo en el niño, pues existe el riesgo de ver seriamente comprometido el porvenir de su equilibrio psíquico por las deformaciones caracterológicas que pueden constituirse en esta época. Existen enfermos, como los psicópatas y neuróticos, en los que la profilaxis no se hace de la enfermedad misma sino de los trastornos con que se manifiesta; ha de ser, pues, de carácter individual. Precisamente, el problema de ellas estriba en su colisión con la vida social. La solución no puede ser modificar la vida social mediante medidas generales para que el psicópata no roce con ella, sino al revés, y esto sólo puede lograrse mediante una conducción acertada de su vida, que debe comenzar en edades tempranas; los llamados "niños difíciles" son la sementera de los psicópatas adultos. El adecuado tratamiento educativo, los consejos pertinentes de los padres, el espíritu del colegio donde se eduquen, son fundamentales. Por todo ello es necesaria la creación de instituciones asistenciales adecuadas, en las que además de tratamiento a los enfermos se fomente la protección de la salud psíquica de los sanos. La salud mental -en el sano- se mantiene siempre que su vida se rija por un sistema coherente de principios espirituales, cuya ausencia se suple en algunas partes con una psicoterapia de tipo colectivo.En el plano social una serie de prejuicios han retrasado considerablemente el progreso en este orden. La Medicina contemporánea ha seguido una evolución hacia el plano social y se ha visto obligada a combatir una serie de ideas que impedían el desarrollo, tales como: la creencia en el fatalismo evolutivo de la locura, su incurabilidad, aun cuando los servicios de tratamientos daban índices elevados de curación social; el carácter misterioso y de peligrosidad que a todos los enfermos se les atribuía, considerándolos, además, como definitivamente incapaces de toda manifestación normal; y, por último, la consideración infamante del estigma mental. Afortunadamente, a través de la labor realizada por la h. m. se ha atenuado la barrera que existía entre el enfermo psíquico y su familia. Puede darnos una idea de la amplitud que abarcan los temas de la h. m., el plan de actividades y estudios que se propuso en España (Barcelona) con motivo del Año Mundial de la Salud Mental, que son los siguientes: estadística de la morbilidad psiquiátrica en España; renovación de la asistencia psiquiátrica; enseñanza y divulgación de la salud mental; contribución de las ciencias sociales a la salud mental; psicologización de la Medicina en la Seguridad Social; valores espirituales y salud mental; necesidades de la infancia; problemas de la adolescencia; relaciones interhumanas en la familia; h. m. de escolares y maestros; salud mental y ejército; prevención de la delincuencia; lucha contra el alcoholismo y otras toxicomanías; misión psicohigiénica de los médicos de empresa en los problemas de la industrialización; problemas psicológicos en los hospitales generales; contribución de la trabajadora social a la salud mental pública; salud mental en ambiente rural y urbano; psicohigiene del tiempo libre; gerontología y geriatría; rehabilitación y salud mental; eugenesia y genética.El dominio de la h. m. ha crecido considerablemente de año en año y, entre los sectores que abarca, está el estudio de los factores etiológicos de los desórdenes mentales, pues las medidas de profilaxis de las enfermedades deben fundamentarse sobre conocimientos precisos de su etiología y patogenia. Este sector comprende el estudio de los factores hereditarios, individuales, sociales, psicológicos, patológicos, económicos, etc. Interesantes estudios genéticos han puesto en evidencia el importante papel que juega la herencia en las enfermedades mentales y las deducciones eugenésicas que se pueden extraer: consejos oportunos en el momento del matrimonio, certificado prenupcial, etc., llevando a ciertos países a la promulgación de leyes para la depuración de la raza con medidas a veces inadmisibles, como la esterilización de ciertos enfermos. En el orden social y económico, se ha mejorado la suerte de los trabajadores, se ha tratado el problema de la vivienda y de las plagas sociales (alcoholismo, toxicomanías, etc.). Interés primordial tiene el descubrimiento y los cuidados precoces que debe recibir el enfermo mental; de ellos depende el pronóstico de la enfermedad y las cargas ulteriores que incumben a la sociedad. El Comité de expertos de salud mental señaló, desde su primer informe, la necesidad de constituir servicios preventivos en psiquiatría. En el quinto informe se estudian las posibilidades de que el centro de la acción preventiva radique precisamente en el hospital psiquiátrico. Si se tiene en cuenta que el éxito de la acción preventiva depende en gran parte de la confianza del público en el personal sanitario encargado de llevarla a cabo, resulta innegable que en los últimos años las posibilidades terapéuticas se han multiplicado hasta tal punto que un psiquiatra competente trabaja hoy en condiciones y perspectivas de éxito muy semejantes a las que existen en medicina general.Organización de servicios asistenciales. Aunque los conocimientos etiológicos en que puede basarse la enseñanza en materia de salud mental carecen todavía del grado de precisión necesario, se posee ya un considerable caudal de conocimientos acerca de la influencia que ejercen determinadas causas en la agravación, el mantenimiento o la aparición de muchas afecciones. Es decir, que el desarrollo de la salud mental está íntimamente ligado al progreso de la terapéutica psiquiátrica, no sólo porqueun eficaz tratamiento temprano de los trastornos mentales puede considerarse en sí mismo como preventivo, sino más aún, porque el progreso de la terapéutica contribuye en formas diversas a crear condiciones favorables para una prevención positiva, estudiada como mejoramiento sistemático de la salud mental. Por ello no sólo es posible, sino incluso necesario, que los servicios del hospital psiquiátrico participen en. las actividades preventivas y que éstas no se añadan simplemente a sus actividades terapéuticas, sino que formen parte integrante de sus funciones normales, como centro de protección de la salud mental en el sentido más amplio de la palabra. Los departamentos psiquiátricos de consulta externa y otros servicios de tratamientos ambulatorios revisten, en particular, considerable importancia desde el punto de vista preventivo. De todo lo dicho debe desprenderse que el servicio de salud mental ha de girar en torno a un centro activo de tratamiento, relativamente pequeño, que podría estar dotado de los medios necesarios para administrar tratamientos ambulatorios y, en cierta medida, de unidades móviles; y que, aparte de sus actividades terapéuticas, podría servir igualmente de centro de información y de distribución de los parientes. Ese centro puede ser autónomo y completado por un hospital diurno o un albergue nocturno. El trabajo debe efectuarse en equipo, al frente del cual estará un psiquiatra, secundado en su labor por una enfermera especializada, el psicólogo y el visitador o visitadora social. Son, pues, armas utilizadas en las empresas de h. m.: los dispensarios y consultas especializadas; servicios abiertos y, sobre todo, el servicio social necesario, en este campo más que en ningún otro, para el descubrimiento precoz de desórdenes mediante indagaciones en las familias y gestiones cerca de las autoridades, y para la vigilancia de los pacientes después de curados.La psicotecnia y la orientación profesional (v. PsicoLOGÍA DEL TRABAJO) han cobrado un gran impulso y permiten ajustar a los individuos a sus posibilidades sociales, evitando muchas decepciones profesionales, con todas sus consecuencias morbosas.A. van Krevelen asegura que la h. m. no puede existir sin la psiquiatría infantil, señalando con esto que una de las funciones de la pedopsiquiatría es preventiva. Puesto que una proporción considerable de las disarmonías psíquicas del adulto se originan por conflictos de la infancia, es evidente la importancia, en el terreno preventivo, de la ciencia que se ocupa de los conflictos del niño. Heuyer señala que "la psiquiatría infantil estudia todos los trastornos mentales que impiden la adaptación espontánea del niño a su ambiente social: la familia, la escuela, la vida social". Uno de los objetos de la psiquiatría infantil es el descubrimiento precoz de la enfermedad a fin de que el tratamiento pueda establecerse lo más rápidamente posible. La h. m. ha de comenzar con los niños, mejor dicho, con la psiquiatría infantil, puesto que la acción de esta última excede de los límites del terreno del niño. El niño está arraigado en un ambiente, no es posible estudiarle separadamente de su esfera familiar; hemos de juzgarle, por tanto, en su relación con los padres y educadores. La prevención de enfermedades mentales y de inadaptaciones no puede lograrse sin la cooperación de los padres. El ambiente y el niño, ambos, han de ser influidos. En primer lugar, el ambiente es la familia del niño; después, la escuela. Por consiguiente, la influencia de la psiquiatría infantil se extiende a la comunidad total en beneficio de la salud mental de todos.Importancia médica y social. El campo de actividad en materia de h. m. y de profilaxis es enormemente amplio. Podrá abordar capítulos considerables; desde el parto sin dolor hasta la geriatría, se puede revelar en todos los estadios de la vida humana y en las actividades de todos los órdenes: trabajo, diversión, vida familiar, etc. El aumento de la vida media humana, fenómeno primordial desde el punto de vista médico-social después del último siglo, provoca una multiplicación de los problemas de salud mental. No afecta sólo al aumento del número de individuos, sino a la permanencia de frecuentes conflictos familiares y sociales. Si la psiquiatría tiene un dominio de amplia extensión, las cuestiones de h. m. tendrán todavía más importancia en los años venideros.V. 1.: MEDICINA PREVENTIVA.L. IGLESIAS RODRÍGUEZ.
BIBL.: Actas luso-españolas de Neurología y Psiquiatría, XVIII, n° 2, mayo 1959, 173-178; Psychiatrie, en Encyclopédie médicochirurgicale, III, París; P. V. LEMKAU, Higiene mental, México 1958; 1. 1. LóPEZ-IBOR, Los problemas de las enfermedades mentales, Madrid-Barcelona 1949; R. SARRO, Fomento de la Salud Mental en España, en Actas luso-españolas de Neurología y Psiquiatría, XIX, n° 1, febrero 1960; A. VAN KREVELEN, Psiquiatría infantil e Higiene mental, en Actas luso-españolas de Neurología y Psiquiatría, XX, n° 3, 1961; Serie Rapports techniques, Ediciones y Documentos de la OMS de las NU, Ginebra (publicados también en español).
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