Hierro, Edad Del HIST.
Categoria:
Historia
La E.del H. marca la etapa final de la Prehistoria, precedida por las Edades de la Piedra (v.) y del Bronce (v.). Como otras muchas técnicas, la invención de la metalurgia del h. corresponde a los pueblos del Próximo Oriente, donde las minas de h., si no son tan abundantes como en Europa, están bien representadas. Se tienen noticias de explotaciones mineras en Anatolia nordoriental, Taurus, Siria, Armenia, Cáucaso, Norte de Persia, Egipto, Nubia, etc. Aprendida posteriormente esta nueva técnica, Europa entra en la esfera de las culturas del h. con sus ricos yacimientos de Etruria, de la cuenca del Elba, de Inglaterra y de España.Antes de la E. del H. propiamente dicha, en el Próximo Oriente ya se conocía y utilizaba este metal como materia preciosa en estado meteorítico (tumbas reales de Ur; v.), peto su empleo normal, a pesar de su abundancia, es tan tardío por lo complicado de su metalurgia, ya que su punto de fusión (1.530° C) es mucho más elevado que el del cobre (1.084° C). Para endurecerlo, es también necesario batirlo en rojo o forjarlo, técnica que se utilizó primeramente en el Cáucaso y en el Taurus a mediados del II milenio a. C. por los hititas (v.), quienes procuraron guardar celosamente el secreto y el monopolio, causa de su gran poderío militar. A pesar de las grandes ventajas derivadas del h., el bronce no desapareció, sino que los dos metales convivieron largamente, reservándose este último para la fabricación de útiles caseros. El puñal de h. con empuñadura de bronce, oro y cristal de roca, hallado en la tumba de Tutankamon, se explica como uno de los regalos de los reyes de Mitanni a los faraones egipcios, ya que este metal no se generaliza en Egipto hasta la invasión de los "pueblos del mar".A partir del1200 a. C., el uso del h. se generaliza por el Oriente Próximo, entrando en crisis los centros metalúrgicos del bronce como los fenicios. Desde principios del s. xii a. C., el h. se fabrica en las forjas palestinas, haciéndose también material común a principios del I milenio en el Luristán y en el Egeo, donde se desarrolla el estilo geométrico. Por otra parte, es adoptada la nueva técnica por los pueblos pastores de las estepas, nómadas y guerreros que utilizaban espadas, puñales y hachas. De época de Sargón II (722-705) datan 150 t. de h. en lingotes hallados en el palacio asirio de Khorsabad (v.). La misma técnica se expandió hacia Oriente, penetrando en la India ya muy entrado el I milenio, y en China a finales del s. iv a. C.Como repetidas veces sucede en Prehistoria, Europa recibe la metalurgia del h. por dos corrientes: una de tipo fenicio y griego, procedente respectivamente del Mediterráneo oriental y del Egeo, que se dirige hacia las penínsulas Itálica e Ibérica y noroeste de África; otra, de tipo escita y cimerio, procedente del Cáucaso, que tiende por los Balcanes hacia Europa central. Las colonizaciones púnicas por las islas y el arco meridional del Mediterráneo debieron introducir los primeros utensilios de h. a finales del s. Ix o principios del s. viiI a. C. En la península Ibérica, el h. está presente a principios del s. vil a. C. en la necrópolis paleopúnica del cerro de San Cristóbal de Almuñécar (Granada), y en Villena (Alicante) probablemente antes, según las muestras que acompañaban al famoso tesoro allí aparecido.Los egeos (V. EGEA, CIVILIZACIóN), a través de la península Itálica, donde surge la civilización etrusca y la Magna Grecia, introducen también el h. en la cultura de Vilanova desde cuyo territorio pasó al Norte de los Alpes. Esta corriente egea lleva la metalurgia del h. a los círculos centroeuropeos ¡lirios de los campos de urnas (v.), a los celtas (v.) de los túmulos y posteriormente a los germanos (v. ALEMANIA 111), mientras la otra corriente escita de los Balcanes influye también en el s. vIII a. C. desde la zona oriental. El gran centro siderúrgico de Hallstatt (v.) dio nombre a la primera Edad del H. europea. La metalurgia del h., siguiendo su avance europeo hacia Occidente, penetra de nuevo en la península Ibérica por el paso de los Pirineos con las invasiones indoeuropeas. Entre los yacimientos hispanos de tipo hallstáttico, donde aparece primeramente el h. documentado cronológicamente hay que destacar Agullana II (Gerona, 600 a. C., según P. Palol), la Pedrera de Vallfogona (Lérida, estrato V, s. v1 a. C., según 1. Maluquer) y el cerro de la Cruz de Cortes de Navarra (periodo II-b, 650-550 a. C., según 1. Maluquer).La metalurgia del h. en Europa tomó un especial incremento desde mediados del I milenio, con la cultura de La Téne (v.) o segunda E. del H., representada sustancialmente por los celtas. Con la expansión de este pueblo se generaliza su uso por toda la Europa occidental hasta las islas Británicas, mientras que en los países nórdicos el h. no aparece antes de La Téne II (300 a. C.). El h. propiamente dicho corresponde, en cuanto a su generalización, a las culturas ibéricas y poshallstátticas.M. PELLICER CATALÁN.
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