Hicsos HIST.
Categoria:
Historia
Denominación de los reyes de las dinastías XV y XVI egipcias (1650-1542 a. C.). La palabra procede de Manetón y se remonta al egipcio hk’ -h’sw.t (Hega-Jesut) "caudillos de los países extranjeros", nombre que aparece en el papiro de Turín. Epigráficamente, está atestiguado durante el Imperio Medio en Beni-Hassan, y por la misma época en el cuento de Sinuhé. La mala traducción de Manetón como reyes pastores, repetida muchas veces, llevó a la falsa interpretación según la cual los h. eran el trasfondo histórico de los relatos bíblicos de Jacob y José. Manetón dice que, bajo el faraón Tutimaios (Dw-Dw-ms), "aparecieron inesperadamente gentes del Oriente de origen desconocido y se apoderaron del país fácilmente y sin lucha". Sin embargo, las fuentes arqueológicas demuestran que existió una lenta penetración de temas ornamentales, principalmente en los escarabeos de la dinastía XII, atribuibles con certeza al Próximo Oriente asiático y que al principio se limitan al Bajo Egipto. De todos modos, los h. no constituyen un pueblo racialmente fácil de determinar. La causa de su emigración ha de buscarse en la expansión hurrita (v.), poco después del 2000 a. C., en el curso superior del Tigris y norte de Siria. Se podría pensar que los h. tuvieron como jefes a algunos de los caudillos indoeuropeos que actuaban entre los hurritas, los kasitas, etc., pero hay que admitir que se trata, con mayor verosimilitud, de las tribus sirias y palestinas empujadas desde el Norte por la expansión hurrita.Se suele atribuir a los h. las dinastías XV y XVI de Egipto (v. EGIPTO Iv). El papiro de Turín ofrece buena confirmación de los seis reyes, los llamados "grandes hicsos" que Manetón atribuye a la dinastía XV, pero el resto de la época de que se trata está muy insegura en dicho papiro por el mal estado de conservación de éste. El periodo de asentamiento de los h. lo calcula Drioton en unos 50 años, con un nuevo contingente anual. Cuando fueron bastante numerosos, se organizaron en Estado, eligieron un jefe único y emprendieron la conquista del país. La facilidad con que lo lograron se debió, sin duda, a la gran superioridad de armamento, caballería y carros de guerra, introducidos en Asia Anterior siglo y medio antes.La relativa abundancia de monumentos del rey Khian (en Egipto, Creta, Babilonia y últimamente en Bogazkói) ha llevado a la hipótesis, completamente inadmisible, de un gran Imperio h. del que Egipto no sería más que una parte. La conquista triunfa con el rey Salatis, a quien la tradición recogida por Manetón atribuye la fundación de Avaris y la imposición de un tributo a todo el país. El centro del poder h. parece que estuvo en Avaris; se establecieron guarniciones en distintos puntos de Egipto, si bien se desconoce su localización exacta, con excepción de los hallazgos del Fayum (v.) en Abñsir al-Malik, que atestiguan una colonia semita, racialmente segura, escarabeos con hombres h. y cerámica asiática. Las inscripciones h. se extienden hasta Gebelein, al sur de Tebas, aunque los escarabeos lleguen hasta Kerma (Sudán). No obstante, no puede pensarse que la dominación llegara tan lejos. Incluso la región de Tebas no pudo estar dominada mucho tiempo, ya que allí se inició la guerra de liberación.Los h. tuvieron como dios principal a Seth, que recibió el nombre semitizado de Sutech. Meyer suponía que este dios ocultaba a un ba’al cananeo, dios de la guerra o de la tempestad, una especie de Zeus bárbaro, pero Junker ha demostrado que este dios, así como el típicamente egipcio Nebuti, habían recibido culto cerca de Avaris antes de los h. y siguieron recibiéndolo mucho después de haber sido expulsados los h. del país.La influencia de los h. en el arte ha llevado a hablar de un estilo de Tanis (v.), pero en realidad no tiene nada que ver con ellos, sino que se remonta a los reyes de la dinastía XII. No se conservan estatuas de reyes h. Una pequeña estatua de marfil del Museo Británico encontrada en Abydos representa la parte delantera de unaesfinge real con rasgos semíticos. Algunas obras menores carecen de interés artístico, como el león de Bagdad, la paleta del escriba de Berlín, abundantes escarabeos y objetos similares. La aportación máxima de los h. a la historia cultural de Egipto fue la introducción del caballo y del carro de guerra, tomado de los reinos hurritas del norte de Siria.El final del dominio h. vino del Sur, donde se había iniciado una reacción en torno a Tebas (v.). Por un decreto del rey Nebkheperre Antef puede deducirse un estado de cosas que supone un rey h. en el Norte y varios dinastas en el Sur, pero sometidos a los príncipes de la dinastía XVII. A los conflictos con los h. se refiere el papiro Sallir 1 en tiempos del monarca Apopi, el cual provoca a Sekenre. Sin embargo, la liberación fue obra de su hijo Kames, según la tableta encontrada por lord Carnarvon; el fragmento de Karnak confirma su relato. Kames emprende la ofensiva y avanza hasta Neferusi, al norte de Hermópolis, librando una batalla victoriosa contra el invasor. No se sabe si la ofensiva prosiguió hasta Menfis, aunque es probable que fuera así. La tableta Carnarvon menciona carros de guerra h. que huyen después de la derrota. El acto final de la liberación se desarrolla bajo Ahmosis, según la inscripción funeraria de Ahmes, oscuro oficial de marina enterrado en El-Kab. En ella se cuenta la toma de Avaris y la expulsión final del asiático, así como el botín de la victoria.F. PRESEDO VELO.
BIBL.: E. MEYER, Geschichte des Altertums, 1,2, Stuttgart 1939, 312-323; E. DRIOTON y J. VANDIER, Les peuples de 1’Orient Méditerranéen 11. L’Égypte, París 1946, 280 ss.; A. SCHARFF, Aegypten und Vorderasien in Altertum, Munich 1959, 110-115; H. STOCK, Studien zur Geschichte und Archaeologie der 13. bis 17. Dynastie Aegyptens, "Aegyptische Forschungen" 12, Glückstadt 1942; íD, Der Hyksos Chian in Bogazküy, "Mitteilungen der Deutsche Orient-Gesellschaft" 94 (1963) 73-80.
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