Herrera y Reissig, Julio
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Biografía GER
El principal poeta uruguayo del modernismo (v.). N. el 9 en. 1875 en Montevideo, ciudad en la que m. el 18 mar. 1910, víctima de un mal cardiaco. Pertenecía a una familia muy distinguida y vinculada al oficialismo. Su tío, Julio Herrera y Obes, fue presidente de la república (1890-94). Luego advino la decadencia política y económica de la familia. En 1908 contrajo nupcias con Julieta de la Fuente, a quien dedicó varios poemas. Cultivó también la prosa: Ópalos (1906), con algo de aforismos o epigramas; los cuentos El traje lila, Delicias fúnebres y Mademoiselle faquelin; dos obras teatrales, páginas de crítica, estética, y también de política.Pero H. fue, sobre todo, un verdadero poeta, que interesa principalmente porque en sus obras más significativas se hermanan, quizá como en ningún otro poeta de lengua castellana, los tres caracteres que formaron el modernismo: simbolismo (v.), parnasianismo (v.) y decadentismo. Esta última faceta es la menor, felizmente, en su obra. Se halla en algunas de sus imágenes, que podríamos llamar neuróticas (en el grupo de poemas titulado Los maitines de la noche 1903, sobre todo, en Nivosa, que comienza: "noche de neurastenias", o bien en Las arañas del augurio, Esplín, Neurastenia, Las plagas, o en Desolación absurda). Algún crítico ha señalado en esta etapa, que consideramos de valor más bien negativo, la influencia de Poe (v.), al evocar, sin duda, ingenua y erróneamente, algunas imágenes de dicho autor: el cuervo, p. ej. Corresponde subrayar que en Poe, la esencia fantasmagórica, un poco truculenta quizá, está siempre equilibrada y depurada, sublimada en una forma armoniosa e impecable, de lo cual da fe el mismo poema El cuervo, de una arquitectura y euritmia excepcionales. En H. la nota decadente, que no es tal en Poe, aparece extremada y suena a veces a convencional y falsa y constituye la parte menos valiosa de su modernismo. La influencia que pueda acusar de Baudelaire (v.) es puramente externa, no bien asimilada.En cambio, cuando H. es simbolista o parnasiano, logra aciertos admirables que dan perennidad a su obra. Así, en el sector simbolista, los Parques abandonados (1909), sonetos en los que el consumado modernista deja entrever la delicadeza, diafanidad y emoción de su fondo romántico. O bien, el gran parnasiano de Los éxtasis de la montaña (1905-09), sonetos alejandrinos donde la autenticidad de su visión lírica es tal que ni molestan los nombres griegos. Además, esas églogas poseen por momentos una dulzura que llega a cierto tono de beatitud, al describir con gran belleza y originalidad los campos, como hechizados, bajo el sol o la luna, o bien la vida humilde de los pequeños pueblos, y logran asimismo una auténtica poesía con los detalles realistas menudos que pudieran prosificar el poema. También pertenecen al parnasianismo sus Sonetos de Asia, aunque son inferiores. Su mucha erudición, su excesiva decoración y virtuosismo técnico, demasiado ingenioso, llegan a abrumar, aunque no se deje de reconocer al artista refinadísimo mezclado a veces con el simple artífice. En su juventud, todavía en busca de su personalidad, tuvo una primera etapa de iniciación romántica, enfática y exagerada.Se considera a Rubén Darío (v.) jefe del modernismo, pero quizá es H. quien, sin poseer el carácter precursor de Darío, logra una expresión más típica, en la que se mezclan virtudes y defectos. Si, p. ej., Guillermo Valencia fue tan sólo el poeta del parnasianismo, H. fue íntegramente un poeta del modernismo, por cuanto en él se expresan con intensidad, aunque con diversos valores, las tres facetas que constituyen la poesía modernista. Y si Leopoldo Lugones (v.) fue también, en algunos de sus primeros libros, decadente, simbolista y parnasiano, lo fue de manera ocasional, mientras que para H. era una razón integral de su poesía, de su personalidad. Sus Poesías completas y páginas en prosa (2 ed. Madrid 1961) constituyen la mejor edición de su obra total.V. t.: POESÍA PIRA 11.GASTÓN FIGUEIRA.
BIBL.: R. BULA PIRIZ, Herrera y Reissig, Nueva York 1952; M. FLORES MORA, julio Herrera y Reissig, Montevideo 1947; "La Cruz del Sur", n° homenaje a H., Montevideo 1930; Homenaje a Julio Herrera y Reissig, Montevideo 1963.
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