Herrera Barnuevo, Sebastián de
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Biografía GER
Arquitecto, escultor y pintor español, cuyo influjo debió de ser considerable en el cambio de estilo operado en la corte madrileña a mediados del s. xvil, por el que se pasó del clasicismo posherreriano a un franco barroquismo decorativo. N. en Madrid el a. 1619, fue discípulo de su padre, el escultor Antonio de Herrera Barnuevo o Barrionuevo. Sus biógrafos suponen que siguió luego la escuela de Alonso Cano (v.), residente en Madrid desde 1638, al que por lo menos emuló en el dominio de las tres artes. Su ascensión meteórica en la corte, donde ostentó los importantes cargos de trazador y primer arquitecto de Felipe IV (1664), pintor de cámara de Carlos II, maestro mayor de Madrid, etc., hacen sospechar que desempeñó un papel decisivo en la formación del barroco madrileño. Sin embargo, la mayor parte de las obras que le asignan Díaz del Valle, Palomino, Llaguno y Ceán o se han perdido o no han podido ser contrastadas todavía con los documentos, por lo cual resulta difícil reconstruir al detalle su personalidad artística. Lo que hoy queda de su obra son principalmente dibujos y grabados estudiados recientemente por Wethey. H. B. murió en Madrid en 1671.Aunque H. B. fuera también escultor y pintor, destacó sobre todo en la arquitectura y en el ensamblaje de retablos, que hizo soporte de su obra esculpida y pintada. Así, p. ej., se sabe que ensambló los desaparecidos retablos de las iglesias de los Agustinos recoletos y de S. Tomás de Madrid. El de la capilla de la Sagrada Familia en la catedral de Madrid, que antes se le atribuía, se tiene hoy en su parte arquitectónica por obra del hermano F. Bautista. No queda, pues, sino el dibujo del que proyectó para la capilla de S. Isidro, el cual no llegó a realizarse, pues fue sustituido por otro de J. de la Lobera. El altar proyectado por H. B. consistía en un templete de dos pisos: el primero en forma de baldaquino flanqueado por columnas salomónicas que se destinaba a albergar la custodia o expositor del Smo. Sacramento; el segundo, que debía cobijar la urna del santo patrono de Madrid, está constituido por un dosel de cortinajes que rematan en un cuerpo prismático de placas recortadas. El barroquismo decorativo de este proyecto se agiganta con la adición de ángeles, cuyas figuras de alas desplegadas y actitudes agitadas contribuyen a movilizar el conjunto. H. B. fue también el encargado de levantar en 1665 el túmulo fúnebre de Felipe IV en la Encarnación de Madrid, que imitaba en su estructura la de los retablos-baldaquino de F. Bautista, pero no en su descarnada decoración; por el contrario, ésta resulta muy barroca, aunque en menor grado que la del altar de S. Isidro, ausentes las columnas salomónicas. Lo interesante de este túmulo es que fue cabeza de serie de otros muchos erigidos luego en la corte, hasta culminar en el célebre de J. B. Churriguera (v.).En cuanto a la obra propiamente arquitectónica de H. B., se sabe que colaboró en la construcción de la capilla de S. Isidro sobre planos de su rival P. de la Torre, aunque se ignora hasta qué punto, pues las portadas, que antes se le atribuían, no parecen hoy cosa suya. De sus numerosas esculturas sólo se ha conservado el vaciado en plata de un Cristo a la columna, de estilo canesco, hoy en la catedral de Santiago. La misma suerte corrieron sus pinturas. La muestra más clara de su estilo son los lienzos y decoración de la capilla de la Sagrada Familia en la catedral madrileña. Entre su obra pictórica hay que contar además el retablo de la capilla de Guadalupe en las Descalzas de Madrid, gracias a las 68 pinturas sobre cristal alusivas al misterio de la Inmaculada Concepción. Los numerosos dibujos de su mano y algunos retratos, atribuidos hasta ahora a discípulos de Velázquez, no delatan la influencia de Cano que cabría esperar, pero sí ecos de Veronés y Tintoretto, como habían señalado ya sus antiguos biógrafos.RODRÍGUEZ G. DE CEBALLOS.
BIBL.: A. PALOMINO, El Parnaso español, Madrid 1724; MARQUÉS DE LozoYA, Historia del Arte Hispánico, IV, Barcelona 1945; E. TORMO, Las iglesias del antiguo Madrid, Madrid 1927; H. WETHEY, S. de Herrera Barnuevo, "Anales del Instituto de Arte americano", II, Buenos Aires 1958; íD, Herrera Barnuevo and his Chapel in the Descalzas Reales, "The Art Bulletin", XLVIII, 1966; A. BoNET, El túmulo de Felipe IV de Herrera Barnuevo, "Arch. esp. de Arte", XXXIV (1961).
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