Heredia, José Maria
Categoria:
Biografía GER
Poeta cubano. N. en Santiago de Cuba el 31 dic. 1803. Su padre, José Francisco Heredia, emigrado de Santo Domingo, oidor de la Audiencia de Caracas, cuida esmeradamente su educación humanística desde niño. José María Heredia y Campuzano estudia Gramática Latina en la Univ de Caracas y se gradúa en Derecho en P. Príncipe (Cuba). A los 17 años escribe en México su primer poema antológico: Fragmentos descriptivos de un poema mexicano, más tarde titulado En el Teocalli de Cholula. En 1821 funda en La Habana la rey. "Biblioteca de las Damas", de vida efímera. Denunciado como miembro conspirador de los Caballeros Racionales, rama de la orden de los Soles y Rayos de Bolívar, se ve obligado a ocultarse en la residencia de José Arango y Castillo, a cuya hija dirige más tarde su epístola A Emilia, y embarca clandestinamente eJ 14 nov. 1823 en el puerto de Matanzas para trasladarse a Boston. El 15 jun. 1824 escribe su famosa oda Niágara y al año siguiente publica en Nueva York la primera edición de sus Poesías, elogiadas por Andrés Bello en el Repertorio Americano (Londres enero de 1827) y por Alberto Lista en carta a Domingo del Monte (Madrid 1 en. 1828).Durante la travesía de Nueva York a México, adonde es invitado por el presidente Guadalupe Victoria, concluye la tragedia Sila y compone el Himno del desterrado, de gran significación patriótica. Funcionario de la Secretaría de Estado y del Despacho de Relaciones Interiores y Exteriores, comienza a editar, en febrero de 1826, El Iris, periódico literario. En enero de 1827 estrena Tiberio, tragedia imitada de Chénier (v.), en mayo es designado juez de Primera Instancia de Cuernavaca y en septiembre se desposa con Jacoba Yáñez. Es también fiscal y oidor de las Audiencias de México y de Toluca. En 1829 funda La Miscelánea y en 1832 publica Lecciones de Historia Universal, adaptadas de Tytler, y la segunda edición de sus Poesías. Su actividad como periodista, miembro de la Legislatura del Estado, orador, catedrático, conspirador, ministro de la Audiencia, etc., en un medio de violencias políticas, le conduce al desaliento, acentuado por la muerte de su hija Julia y por la enfermedad. El 1 abr. 1836 escribe al capitán general de Cuba, Miguel Tacón, una carta retractándose de su ideal revolucionario y solicitando permiso para volver a Cuba, donde vivía su madre. En el viaje de regreso escribe Al Océano. Domingo del Monte y su círculo de amigos desaprueban la carta a Tacón y rehúyen su compañía. Enfermo y agobiado embarca de nuevo hacia Veracruz, para morir religiosamente en la capital de México el 7 mayo 1839.En la poesía de H. se disciernen el entusiasmo patriótico, el tono melancólico y filosófico y la exaltación ardiente unida a un gran poder descriptivo. Menéndez Pelayo justipreció sus dotes de poeta superior, señalando en algunos de sus poemas la influencia nociva de Cienfuegos. Chacón y Calvo, el más especializado de sus críticos, sitúa su obra en la tendencia prerromántica, con influjo de Byron (v.) y de la escuela neosalmantina, precisando en ella dos rasgos característicos: la comprensión sintética de la naturaleza y la poesía civil interna. Basándose en su Ensayo sobre la novela, publicado en La Miscelánea (1832), Amado Alonso y julio Caillet-Bois afirman que H. fue "el primer crítico de nuestra lengua en el s. xix, hasta la aparición de Menéndez Pelayo". Entre las últimas ediciones de su obra destacan: Poesías, discursos y cartas, con una biografía de María Lacoste de Arufe (1939); Poesías completas (1940-41); Revisiones literarias, selección y prólogo de J. M. Chacón y Calvo.CINTIO VITIER.
BIBL.: A. AUGIER, Reencuentro y afirmación del poeta Heredia, La Habana 1940; J. M. CHACóN Y CALVO, Estudios heredianos, La Habana 1939; R. ESTENGER, Heredia, la incomprensión de sí mismo, La Habana 1938; M. P. GONZÁLEZ, José María Heredia, primogénito del romanticismo hispano, México 1945; F. GONZÁLEZ DEL VALLE, Cronología herediana (1803-1839), La Habana 1938; M. MENÉNDEZ PELAYO, Historia de la poesía hispanoamericana, 1, Madrid 1911, 228-249; E. PIÑEYRO, Hombres y glorias de América, París 1903, 297-315; J. MARTí, Obras completas, V, La Habana 1963, 131-139, 163-176; C. VITIER, Lo cubano en la poesía, La Habana 1958, 59-84.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.