Heracliana, Dinastia HIST.
Categoria:
Historia
El Imperio bizantino (v. BIZANCIO I) durante los s. vtt y vIII ofrece dos características importantes: el alejamiento de Occidente y la reorganización, absolutamente necesaria para que pudiera subsistir después de la grave crisis sufrida en los finales del reinado de Focas (602-610) (V. JUSTINIANEA, DINASTÍA). Esta tarea difícil de restauración imperial la realizó Heraclio, hexarca o gobernador general de África, quien organizó una expedición desde Egipto y se presentó ante Constantinopla (2 oct. 610), donde fue elegido Emperador y coronado por el patriarca Sergio, logrando salvar la situación. Tomó el título de basileus, nombre griego popular, que pasaba a convertirse en título oficial del soberano bizantino. Tenía 35 años cuando asumió el poder (610-641). Su obra interior no es bien conocida; fue ayudado por la Iglesia y el patriarca Sergio. La economía imperial estaba agotada, la hacienda en ruinas y los cuadros administrativos desorganizados. Los ávaros y eslavos dominaban las provincias balcánicas del Imperio, y los persas sasánidas dominaban el centro de Asia Menor.Heraclio restableció su autoridad en las provincias balcánicas (626); aliado con los belicosos pueblos de Armenia y el Cáucaso, determinó la ofensiva contra Persia, que tardó seis años en realizar y que le convirtió en el mayor estratega que, hasta ese momento, tuvo Bizancio. Descendiendo por el valle del Tigris (diciembre 627), venció a un ejército persa en las ruinas de Nínive, tras lo cual conquistó la capital, Ctesifonte (febrero 628), donde supo la noticia del destronamiento del rey Cosroes II, y donde su hijo Kavadh Siroe firmó la páz (3 abr. 628).Heraclio regresó victorioso a Constantinopla (agosto 629), llevando consigo la reliquia de la cruz, en la que Cristo fue crucificado (Vera Cruz) y que trasladó en persona a Jerusalén (marzo 630). Con esto, su prestigio aumentó considerablemente en toda la cristiandad. Sin embargo, los árabes, temible peligro para el Imperio, ocuparon durante ocho años (634-642) Siria, Palestina, la Mesopotamia bizantina, Armenia y Egipto, mientras que en España se perdían las posesiones bizantinas (629) en tiempos de Sisebuto y Suintila. La recuperación política bizantina fue efímera; no obstante, Heraclio organizó el ejército, la administración central y provincial, obras que perduraron durante los dos siglos siguientes. El Imperio se orientalizó mucho más, y el griego fue la lengua oficial.En el aspecto espiritual, volvió a plantearse el problema monofisita (v. MONOFISISMO). Buscando una solución, se cayó en la doctrina contraria del monotelismo (v.), impuesto en el edicto llamado Ekthesis (exposición), en el 638, muy pronto recusado. Creador de la dinastía H. (610-717), estableció la corregencia en el sistema sucesorio que permitía nombrar en vida uno o más coemperadores (mikros basileus) con participación en las tareas de gobierno. A su muerte (641), el Senador de Constantinopla "con la ayuda de Dios" destituyó a sus dos hijos y designó emperador a su nieto Constante II Pogonatos (641-668), en cuyo reinado el Senado recobró su antigua importancia, como consejero de la corona y tribunal supremo de justicia.Los árabes continuaron su avance por el norte de África: Alejandría (642), Trípoli (643), Egipto (646); y por Asia Menor: Armenia (643) y Capadocia (647). A partir del 649, cayeron bajo su dominio las islas del Mediterráneo oriental: Chipre, Rodas, Creta y Cos. Su política religiosa tuvo graves repercusiones en Occidente. Ante el peligro exterior y las dificultades religiosas, Constante propuso una solución de compromiso (edicto llamado Typos, la regla, en el 648), prohibiendo con severos castigos toda discusión en torno a la existencia de una o varias voluntades en Cristo. El papa Martín I (649), sucesor de Teodoro I (642-649), condenó en el concilio, celebrado en la basílica de Letrán (V. LETRÁN, CONCILIOS DE) con la asistencia de 105 obispos, la Ekthesis y el Typos (octubre 649). El Emperador apresó al Papa (junio 653) y le condenó a muerte, pero por intercesión del hexarca de Rávena, Teodoro Kalliopas, fue conducido a Constantinopla (17 sept. 654), juzgado y desterrado a Quersoneso, donde murió después de un largo martirio el 16 sept. 655. Constante luchó contra los lombardos de Benevento (663) y fijó su residencia en Siracusa, donde murió asesinado (668).El reinado de Constantino IV (668-685) fue decisivo para las futuras relaciones con los árabes, pues su victoria sobre la flota musulmana ante Constantinopla en el 678 obligó a los musulmanes a firmar la paz por 30 años y pagar un tributo a Bizancio. Se sometieron a su autoridad los eslavos y ávaros de los Balcanes. No obstante, la llegada de los turcos búlgaros a la desembocadura del Danubio constituyó un nuevo peligro para el Imperio. El problema religioso se solucionó por su iniciativa personal, estableciendo contactos con los papas Dono y Agatón (678-679), pese a la oposición del alto clero. Consiguió la reunión del VI Concilio ecuménico en Constantinopla, del 7 nov. 680 al 16 sept. 681 (v. CONSTANTINOPLA, CONCILIOS DE), que restableció la unidad de la Iglesia. Su reinado termina con su muerte repentina (685) a la edad de 32 años.El programa de Justiniano 77 (685-695 y 705-711), sucesor de Constantino, fue asegurar la defensa permanente de las fronteras. Durante su reinado, se desarrolló la institución de los thetnas. El Imperio había quedado reducido a los Balcanes, Asia Menor, hexarcado de Rávena y otros dominios en el centro de Italia, con la Apulia, Calabria y, entre las islas del Mediterráneo, Sicilia, que ya comenzaba a sufrir las incursiones árabes desde la fortaleza de Qayrawán (669). Una revuelta entronizó al estratega Leoncio (695-698), quien mutiló a Justiniano cortándole la nariz, y le desterró a Quersoneso, factoría bizantina en el mar Negro. Las turbulencias internas y la sublevación de los marinos de la flota en favor de su vicealmirante Apsimer, originaron la caída de Leoncio, y la exaltación al poder de Apsimer, que reinó con el nombre de Tiberio III (698-705). Con él continuaron los desórdenes interiores y el avance árabe (ocupación de Ceuta en el 711), pese a sus sinceros esfuerzos por defender el Imperio.Justiniano II (705-711) logró recuperar el trono con la ayuda de los cázaros y los búlgaros de Terbel, convirtiéndose en un tirano, por lo que fue perdiendo partidarios, hasta ser hecho prisionero y decapitado (diciembre 711), víctima de la revuelta del armenio Bardanés. Con él se extinguió la dinastía H., y el Imperio quedó en manos de los aventureros. La época heracliana fue rica en luchas heroicas y en creaciones políticas, militares y administrativas, pero en cambio fue pobre en actividades culturales,, artísticas o literarias. Los últimos tiempos de esta dinastía fueron de completa decadencia del poder imperial. Un hecho importante fue la hostilidad con el poderío islámico, que suplantó a la tradicional rivalidad con los persas, y que perduró durante toda la futura historia de Bizancio. La gloria de esta dinastía se basa en que fue la primera en sufrir las invasiones árabes, detenidas por tierra al sur de los montes Tauro; por mar, todos los asedios a Constantinopla fueron rechazados durante los a. 673-677, terminando cQn la paz del 678.C. TORRES DELGADO.
BIBL.: L. BREHIER, Vida y muerte de Bizancio, en La evolución de la Humanidad, 48, México 1956; 1. M. LACARRA, Historia de la Edad Media, 1, Barcelona 1960; C. DIEHL, Grandeza y servidumbre de Bizancio, Madrid 1963; N. H. BAYNES, El Imperio bizantino, Buenos Aires 1966.
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