Heptarquía HIST.
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Historia
Hacia mediados del s. v, los pueblos germánicos (anglos, frisios, sajones, yutos, etc.) conquistaron Inglaterra en sucesivas invasiones. Apenas encontraron resistencia, salvo en Cornualles, donde las tribus bretonas resistieron hasta el s. ix, y Gales, donde los grupos célticos se mantuvieron hasta el s. xIIi. Los yutos y suevos, procedentes de Judandia y Noroeste de Alemania, se asentaron en el Sudeste de Gran Bretaña y fundaron el reino de Kent, poblando las islas de Wight en la segunda mitad del s. v. Los anglos, situados en el Nordeste, crearon el reino de Est Anglia, formado por dos comarcas distintas, las del Norte y las del Sur, y unificado a fines del s. vi por Redbaldo. Pero fueron los sajones los que crearon más reinos. Los del Este dieron origen al de Essex; los del Sur, al de Sussex, hacia el último tercio del s. v, en la cuenca del Támesis. En la primera mitad del s. vi, los sajones del Oeste formaron el de Wessex. Los frisios y anglos establecieron al Norte del río Humber los reinos de Northumbria y Mercia, quedando así constituida la H. anglosajona.Las investigaciones modernas señalan la existencia de otros reinos más efímeros: el de Surrey, bajo el control del de Kent, y más tarde del de Wessex; los reinos costeros de Deira y Bernicia, fusionados en el de Northumbria; el de Anglia-Media, creado por el rey Penda para su hijo, y dependiente del de Mercia, que no subsistió por falta de unidad entre las tribus. Durante el s. vii, hubo luchas entre los reinos, sobresaliendo entre ellos el de Mercia, que sometió, bajo Wulfera (659-675), a los habitantes de Londres, que se habían conservado independientes entre los sajones, y que ejerció su hegemonía durante todo este siglo y, ya en el s. VIII, tuvo dos excelentes reyes: Etebaldo (716-757) y Offa (757-796). El reino de Wessex sucedió en prestigio al anterior, se incorporó al reino de Sussex (728), alcanzó gran esplendor a comienzos del s. ix con el rey Egberto (802-829) y dirigió también los destinos del reino de Kent, que mantenía su independencia nominalmente. A finales del s. vIII, los reinos de la H. quedaron reducidos a tres: Northumbria, Mercia y Wessex. Las invasiones escandinavas del s. ix constituyeron grave peligro para los dos primeros, situación que favoreció la unificación de la Inglaterra anglosajona por los reyes de Wessex, que, a su vez, se encontraban entre los bretones galeses al O y daneses al N y E. Durante el predominio de los anglosajones (v.), s. vi-VIII, los celtas dominaron Irlanda y los bretones de Cornualles y país de Gales emigraron a la Armórica, extremo NO de la futura Francia. De estos emigrantes recibió su nombre de Bretaña. Los escotos de Irlanda vencieron a los pictos de la Dalríada, y constituyeron la primera base del Estado escocés que apareció en el s. ix.La sociedad. La penetración germánica en las islas Británicas tuvo algunas características dominantes, entre ellas cabe destacar que la conquista fue lenta; de E a O comprende un periodo de cinco generaciones aprox. Durante siglos, perduró en Kent y Sussex la repartición en unidades tribales o regionales, existiendo circunscripciones intermedias entre el condado y la centena (hundred). Hubo núcleos importantes de gentes célticas, pese a las matanzas o emigraciones, reducidas o no a la esclavitud, pero que difícilmente fueron asimiladas. Los jefes germánicos fueron los fundadores de las dinastías reales en los distintos reinos, rodeados por sus nobles (gesith), que constituían su Corte y Consejo. La elección se hacía a través del Consejo, pero pronto se concedieron derechos hereditarios. Entre las clases sociales, según las leyes de Etelberto de Kent (600), se distinguían: los nobles (earls), jefes militares y terratenientes; los terratenientes libres (ceorls), numerosos y de gran posición; los hombres libres (laets o loetas), de posible origen celta, con pequeñas propiedades cultivadas por ellos mismos; y los siervos (theowas), dedicados a los trabajos más pesados, servicio doméstico o artesanía familiar. Hacia el 700, sólo se mencionan dos clases de hombres libres (nobles y campesinos). En las leyes posteriores, aparecen de nuevo los loetas.Los lazos de linaje eran muy importantes en las relaciones sociales.Organización política. La principal característica de la H. fue la continua debilidad de sus reinos, por el fraccionamiento e ineficacia de sus cuadros políticos. Hasta fechas tardías no se logra la unificación (s. ix). La fuerza del rey era la de sus fieles guerreros, con los que iba de un dominio a otro, y al mismo tiempo formaban su Consejo y Corte itinerante. Dentro de esta estructura, destacó la figura del bretwalda, rey superior a los demás, que reconocían también su autoridad. Este dominio personal no suponía la supremacía de un reino sobre los restantes, sino el de un rey sobre sus vecinos, quienes le pagaban tributo y estaban unidos a él por lazos personales, rotos a la muerte del bretwalda; ésta no significó nunca una unificación política. La organización política y administrativa de cada reino no se conoce aún con todo detalle. La primitiva unidad territorial fue la centena (hundred), territorio formado por unidades de tierras (hides), en número de 100, y que poseía su propio tribunal. El condado, formado por varias centenas, lo administraba un conde. Además de las asambleas locales, a las que asistirían los hombres libres, existieron las asambleas tribales de los personajes más destacados de la comunidad (witenagemote). La estructura política de los reinos anglosajones, por tanto, se centró en torno al rey y sus consejeros, grupo que dirigía la política. Los ceorls en armas componían la organización militar. El cuerpo de ejército o fyrd era dirigido por el rey o por sus fieles nobles (gesiths). El desarrollo urbano es de escasa importancia hasta la unificación política.Economía. Está basada fundamentalmente, como en los restantes reinos germánicos, en la agricultura y la ganadería. Grupos de familias, entre los ceorls, hasta 20, formaban una aldea, con campos abiertos, que fertilizaba el ganado, y se cultivaban, mediante rotación, por los miembros de la comunidad, que se repartían las parcelas. Cada aldea disponía de zonas de pastos y bosques comunales. Pagaban al rey un tributo en especies según la extensión de las propiedades de cada ceorls y de sus rentas, que consistían en pan, miel, cerveza, gallinas, huevos, queso, mantequilla, etc. El reino de Kent sostuvo un importante comercio exterior con los frisones y francos de la Galia merovingia. Los esclavos se vendían en Francia (Verdún), y en Italia. Londres, ya en el primer tercio del s. viii, se había convertido en gran mercado, con colonias de mercaderes extranjeros. A través de Kent y Londres llegaban a los demás reinos de la H. las mercancías del continente. Por los hallazgos arqueológicos (Canterbury, s. vi; Suffolk, s. vi-VII; Crondall, a. 670), sabemos que la economía fue de subsistencia durante la conquista. Desde finales del s. vi hasta el 675, Inglaterra entró en los intercambios del mar del Norte; desde entonces su moneda de plata, las sceattas, fueron durante un siglo el vehículo normal de los intercambios comerciales en este mar.Cultura. Llevaron los germanos al archipiélago británico una literatura oral, basada en sus ritos mágicos, creados por su régimen de vida; poesía épica sencilla, pero cantada y con acompañamiento musical, cuyo tema eran las escenas guerreras. Con la cristianización se establecen escuelas, se copian manuscritos, se realizan miniaturas, y, junto a la literatura religiosa, se recopilan en prosa vernácula las leyendas heroicas nativas. Con el monacato es realmente cuando se amplía y extiende la cultura. La figura más sobresaliente de la cultura anglosajona fue Beda el Venerable (v.), conocedor de la cultura clásica, y primer historiador de la H., en su Historia Eclesiástica (ca. 731), que puede considerarse fuente básica. Su discípulo Egberto fundó la escuela de York. El poema del Beowulfo simboliza la épica cortesana, y el campesino Caedmon (s. vii) interpreta la primitiva poesía cristiana popular.C. TORRES DELGADO.
BIBL.: R. G. COLLINWOOD y J. L. MYRES, Roman Britain and the English seulements, en The Oxford history o/ England, 1, Oxford 1936; F. M. STENTON, Anglo-saxon England, en The Oxford history ol England, II, Oxford 1943; G. M. TREVELYAND, History ol England, Londres 1945; G. O. SAILES, The medieval loundations ol England, Londres 1948; A. MAUROis, Historia de Inglaterra, Barcelona 1954.
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