Hebraistas I. Estudio General. HIST.
Categoria:
Historia
Según la definición más usual, h. es el que cultiva la lengua y literatura hebreas. El concepto puede, sin embargo, extenderse a quienes estudian la historia judía, la religión judía, el judaísmo (v.) en general. No obstante, dicho concepto ha venido sufriendo tradicionalmente ciertas; restricciones. Por un lado, la voz h. se ha entendido limitada a h. cristianos y, por otro, en muchas ocasiones, se ha referido a gramáticos únicamente. Nos limitaremos aquí a los h. cristianos (sólo ocasionalmente citaremos h. judíos) y daremos una mayor importancia a los gramáticos.Hebraístas anteriores al Renacimiento. La exégesis bíblica fue la razón primaria y principal que llevó a algunos Padres de la Iglesia al estudio del hebreo en los primeros siglos de nuestra Era. Destacaron en el conocimiento de dicha lengua Justino Mártir, Clemente de Alejandría, Afrahates, Efreim el Sirio y, sobre todo, Orígenes y S. Jerónimo (v. voces correspondientes). El último, principalmente, ejerció una gran influencia sobre los h. cristianos posteriores a través de sus diversas obras y, muy especialmente, por su versión latina de la Biblia, la Vulgata (v. BIBLIA vi, 3).El estudio del hebreo entre los cristianos decayó considerablemente después de S. Jerónimo. Aunque se ha hablado de Beda el Venerable y de Alcuino como cultivadores de esta lengua, es hoy muy dudoso que llegaran a dominarla. Algún mayor conocimiento debió tener Rábano Mauro (v.). A partir del s. x se despierta entre los judíos, por su contacto con la cultura árabe, el gusto por los estudios gramaticales del hebreo, estudios que más tarde serán básicos para los h. cristianos. Los gramáticos judíos principales de la Edad Media, aparte Saadya Gaón (v.), son todos españoles. Descuellan: Ménahem ben Sarúq, Yehudah ben David Hayyug (v.), Y6nah ben Ganah, Abraham ben Ezra (v.) y la familia Qimhi, especialmente David Qimhi.El desarrollo de la polémica judoo-cristiana fue la causa de que se reavivase el interés de los cristianos por la lengua hebrea a partir del s. XIII. Destacaron entonces el español Raimundo Martín, autor del famoso Pugio fide¡, y Nicolás de Lira (v.). Otro español, Raimundo Lulio (v.), tuvo decisiva influencia en el establecimiento de cátedras de hebreo, arameo y árabe decidido por el Conc. de Viena (1311), buscando una mayor eficacia en los intentos de conversión al cristianismo de judíos y árabes.Renacimiento y Reforma. El Renacimiento (v.) supone para el estudio del hebreo un cambio de gran importancia. Los humanistas del s. xvi consideraron al hebreo como parte principal de la cultura. Por otro lado, la Reforma (v.), al considerar enfáticamente a la Biblia como única regla de fe, empujó notablemente el deseo de conocer el texto bíblico en sus lenguas originales. Todo ello hizo que se extendieran las cátedras de hebreo por las universidades europeas y, en consecuencia, que surgieran hebraístas brillantes. Otra razón de que se ampliaran los estudios hebraicos fue el interés por la Cábala (v. CABALISMo), que introdujo entre los cristianos Pico della Mirándola (v.).Durante los s. XVI-XVIII, la ciencia del hebraísmo pasó de los judíos a los cristianos. La última gran autoridad judía fue Elías Levita, amigo y maestro del card. Egidio de Viterbo y de otros h. cristianos. Las primeras figuras del hebraísmo del s. xvi son Alfonso de Zamora (v.), Conrad Pelicano y Juan Reuchlin, a los que seguirían Sebastian Münster, Pagnino. Arias Montano (v.), Vatablo, Paracelso (v.), Daniel Bomberg, Genebrardo y Zorzi, entre otros. Por regla general, la base de la actividad de estos h. del s. xvi fue el trabajo de los anteriores gramáticos y exegetas judíos.Juan Buxtorf el Viejo marca un cambio en el hebraísmo, ampliando los estudios a la literatura rabínica. Además, la publicación de varias Biblias Políglotas (v. BIBLIA vi, 8), durante los s. xvi-xvii despiertan el interés por otras lenguas semíticas emparentadas con el hebreo y, en consecuencia, el estudio filológico de la lengua hebrea a través de su comparación fundamentalmente con el árabe. Durante el s. xvii puede decirse que nace el orientalismo en su más amplia acepción, que incluye como parte esencial, naturalmente, el hebreo. Esta nueva tendencia está representada, junto a Buxtorf el Viejo ya citado, por las obras de Buxtorf el Joven, Schickard, Castell, Hottinger, Alting, Danz, Bartolocci, Pococke, Lightfoor, Bochart, Morin, Simon, Cappel, Spencer y el emperador Constantino. Esta línea tiene su culminación en la gramática, durante el s. xviii, con los holandeses Scultens y Schroeder. Son también h. notables de este siglo Michaelis, Wolf, Ugolini, de Sacy, Wáhner y Eisenmenger, entre otros. Sin embargo, en términos generales, se puede hablar de un decaimiento de los estudios hebraicos durante ese siglo, más inclinado al criticismo bíblico. No obstante, el interés en el texto bíblico trae como consecuencia un importante trabajo en la tarea de coleccionar manuscritos, labor en la que destacan Kennicott en Inglaterra y De Rossi y Assemani en Italia.Época moderna. Con el s. xix, especialmente en la segunda mitad, podemos decir que ingresa en el estudio del hebreo el espíritu científico, tal como lo entendemos hoy. El trabajo de los h. de esa centuria es el germen de la gran floración del hebraísmo en el s. xx; es a partir del siglo pasado cuando esta ciencia ha conocido un auge considerable, proliferando las cátedras de hebreo por todos los países cultos, así como las revistas especializadas, hoy ya numerosas. En esa época los judíos se reincorporan al hebraísmo, compartiendo con los cristianos el estudio científico de la lengua y cultura hebraicas.El s. xix es el de los grandes maestros de la gramática: Gesenius, Ewald, Olshausen, Bóttcher, Kónig y Luzzato. Su labor sería continuada entre ese mismo siglo y el xx por Stade, Siegfried, Delitzsch, De Lagarde, Strack, Driver; Kautzsch, Cowley, Bergstrásser, Dalman, Leander, Bauer, Nóldeke, Brockelmann, Kittel, Kahle, Joüon y Lambert, entre otros. Debido a su número considerable, prescindimos de relacionar nominalmente a los h. que han trabajado en los últimos 40 años, limitándonos a indicar que son numerosísimos los libros y artículos deHEBRAISTAS - HEBREO, LEÓNinvestigación hebraica publicados y que en la actualidad esta ciencia se halla muy extendida por Alemania, Gran Bretaña, EE. UU., Israel, Francia, Italia, España, Holanda, Suecia, Suiza, Rusia, México, Argentina y Australia.Hebraístas españoles. En líneas anteriores hemos dejado ya constancia de h. españoles anteriores al Renacimiento. Durante el Siglo de Oro los h. contribuyeron al esplendor de las Univ. de Salamanca y Alcalá, en la última de las cuales vio la luz la primera Biblia Políglota del mundo. Figuras señeras del hebraísmo en el s. xvi fueron Alfonso de Zamora (v.), Alfonso de Alcalá, Pablo Coronel, Arias Montano (v.), Martínez de Cantalapiedra, fray Luis de León (v.), Grajal, Nebrija (v.), Pedro de Salazar y Diego de León.Durante los s. XVII-XIX, decaen los estudios de hebreo en España en comparación con el xvi. No obstante, pueden señalarse como h. destacados: Pedro de Palencia, Bartolomé Valverde, Fenollet, Trilles, Martín del Castillo y Juan Bautista de Ávila en el xvii; Pérez Bayer, Diego de Quadros y los bibliógrafos Rodríguez de Castro y Tomás A. Sánchez, en el xviii; y Orchell, García Blanco, el ministro Severo Catalina, Jerónimo Masiá, Caminero, Viscasillas, Garriga y Mateos Gago, en el xix.En el s. xx, especialmente en los últimos 30 años, podemos decir que el hebraísmo conoce un nuevo renacimiento en España. A la labor que se realiza desde las cátedras de hebreo, viene a unirse la creación del Inst. Arias Montano en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y, en consecuencia, el número de estudiosos de esa lengua crece. Podemos citar como figuras descollantes: a principios de siglo, M. Gaspar Remiro, E. Nácar, B. Ubach y Bages Tarrida, Segundo M. Rodríguez, A. Ramírez y más tarde J. M. Millás Vallicrosa, F. Cantera Burgos, D. Gonzalo Maeso, A. Díez Macho, F. Pérez Castro, F. Díaz Esteban, David Romano, etc. Se publica en España una revista especializada, "Sefarad" (v. ii), y son numerosas e importantes las obras de investigación hebraica que han visto la luz desde esa fecha. V. t.: HEBREOS IV y V.J. L. LACAVE RIAÑO.
BIBL.: M. LEHRER, Hebraists, Christian, en The Universal lewish Encyclopedia, V, Nueva York 1941, 270-275; D. GONZALO MAEso, Hebraístas españoles (durante los últimos cien años), en Enciclopedia judaica castellana, V, México 1949, 325-328; M. STEINSCHNEIDER, Christliche Hebráisten, "Z,eitschrift für Hebráische Bibliographie" 1 (1896) 50-54, 86-90, 111-114, y II-V (18971901).
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