Haití (haiti) I. Geografia. GEOG.
Categoria:
Geografía
País que ocupa la porción oeste de la isla La Española (v.) y abarca una tercera parte de su extensión (27.750 Kmz). La isla ocupa el segundo lugar por su área entre las Antillas. Sus límites son: al N, un canal oceánico que la separa de los bancos e islas Bahamas; al O, el Paso de los Vientos, que separa el nordeste haitiano de la isla de Cuba, y el estrecho de Jamaica que se encuentra entre la isla de ese nombre y el sudeste haitiano; y al E la República Dominicana (v.).1. Medio físico. Relieve. Su historia geológica, que comienza en el periodo jurásico de la era mesozoica, se caracteriza, como la de las islas de Cuba, Jamaica y Puerto Rico, por sucesivos hundimientos y levantamientos que terminaron con la definitiva emergencia del periodo mioceno superior. La Española pertenece a la masa terrestre centroamericana-antillana, que Ch. Schuehert supone se originó en el periodo pensilvánico, aunque las pruebas reales de que la isla perteneció a dicha masa datan del jurásico, como se ha dicho, y que con notables vicisitudes subsistió hasta el oligoceno superior, en el que tuvieron lugar importantes fenómenos orogénicos. La isla se sumergió en las etapas correspondientes al eoceno medio y superior (Macizos del Sudoeste), al oligoceno medio (Montagnes Noires) y al mioceno inferior y medio (llanura de Artibonite); y, en contraste con los hundimientos, la isla emergió sucesivamente en el eoceno inferior, oligoceno inferior y superior y mioceno superior; la naturaleza de las formaciones de origen marino y terrestre, correspondientes a las etapas antes mencionadas, atestiguan los sucesivos movimientos isostáticos que las originaron. Por otra parte, es notable la antigua actividad volcánica del eoceno inferior, contemporánea a la de Cuba y otras Antillas, que está representada por lava de andesita, dacita y basalto en el norte de la isla, según W. P. Woodring. La orogenia que dio lugar a la formación de montañas, en ésta como en otras Antillas, comienza en el oligoceno inferior y es de gran intensidad en el mioceno superior, etapa en la que comienza una moderna actividad volcánica que perdura hasta el pleistoceno. Las plataformas de arrecifes de coral en algunas regiones costeras atestiguan levantamientos recientes. La morfología de la isla es la más complicada en las Antillas, pues en su relieve alternan numerosas montañas y depresiones. En el extremo más septentrional se halla la llanura del Norte, de H., constituida por calizas miocénicas cubiertas por materiales aluviales de los últimos periodos de la era mnozoica. Al sur de dicha llanura se encuentran los Macizos del Noroeste y del Norte que forman parte de la península del Noroeste de H., con rumbo O-E, y separados entre sí por el valle de los Trois Riviéres; estos macizos y cordilleras forman parte de la cordillera principal de La Española. Este sistema montañoso está formado por una compleja geología en la que se encuentran rocas intrusivas, extrusivas, metamórficas y diversas sedimentarias; la cordillera Principal de H., a su vez, una prolongación de la Sierra Maestra de Cuba; la altura principal de esta cordillera es Chapelet, con 1.400 m. de altitud. La siguiente unidad morfológica es una depresión que se halla entre la cordillera Principal y la cordillera Media, que se describirá más adelante; esta región, en la que predominan rocas cenozoicas de diversos periodos, está constituida principalmente por la meseta Central así como por diversas llanuras, entre ellas la llanura y el valle de Artibonite; en estas llanuras y depresiones se levantan algunas elevaciones como las Montagnes Noires (1.793 m.), constituidas por rocas de materiales elásticos del oligoceno. Al sur de esta región de depresiones y sierras, se localiza la cordillera Media de La Española, formada por la Chame des Matheux (1.572 m.) y las Montagnes du Trou d’Eau (1.475 m.), haitianas. A este elemento morfológico le sigue hacia el sur una depresión, que está relacionada tectónicamente con la parte del golfo de Gonáve donde se halla la isla Gonáve; a la depresión pertenece el Cul-de-Sac haitiano, hoya localizada a 50 m. bajo el nivel del mar, con lagos de agua salada recientemente separados del mar Caribe. A esta depresión le sigue hacia el sur la cordillera Meridional de La Española, constituida principalmente por calizas eocénicas existentes en los Macizos de la Hotte (2.400 m.) y de la Selle (2.680 m.) de la península del Sudoeste de H.; algunos batolitos cretácicos los relacionan con las Blue Mountains de Jamaica. La naturaleza reciente de la orogenia, que ha influido en el desarrollo de las montañas de La Española, explica por qué en la isla son frecuentes e intensos los terremotos.Los ríos. El sistema hidrológico de H. consta de tres vertientes: al norte la del océano Atlántico y al sur ladel mar Caribe, que son comunes a Santo Domingo y H., y al oeste la del golfo de Gonáve. El sistema montañoso determina la naturaleza y orientación de las principales cuencas: al norte vierten sus aguas al oceáno Atlántico, con rumbo S-N, el río Masacre, límite entre H. y la República Dominicana, que desagua en la bahía de Manzanillo, y el Grande Riviére du Nord, así como los Trois Riviéres, situados entre los Macizos del Norte y del Noroeste. Las cuencas de la depresión situada entre las cordilleras Principal y Media tienen escurrimientos tanto hacia el golfo de Gonáve como hacia el mar Caribe: el río Macasía y el río Artibonite, cuyo principal afluente es el río Guayamouc; la cuenca del Macasía-Artibonite tiene una orientación que es principalmente NO-SE y es muy importante. Al norte de esta cuenca, en la misma depresión, se halla la del Riviére de 1’Estére, que corre más o menos en la misma dirección. En la depresión entre la cordillera Media y la Meridional existe una cuenca que vierte sus aguas en el golfo de Gonáve: el Grande Riviére du Cul-de-Sac, que desagua en el golfo de Puerto Príncipe; y otra, endorreica, que corresponde al lago Saumátre, de 180 Km’ de extensión. Al golfo de Gonáve vierten sus aguas, desde la cordillera Meridional correspondiente a la península del Sudoeste de H., los siguientes ríos, que corren de S a N: Léogane o Momance, Nippes y el Jérémie. Al mar Caribe, desde las mismas cordillera y península, corren de N a S el Grande Riviére de Jacmel, el Cavaillon y 1’Ilet en Les Cayes.Clima, suelos y vegetación. El clima de H. se caracteriza por una temperatura media mensual superior a los 18° durante todos los meses, con máxima en la media de julio a agosto y mínima en la media de enero; sólo en los Macizos de la Selle y de la Hotte, el régimen térmico acusa una temperatura media mensual inferior a 18° en invierno; el máximo pluviométrico mensual tiene lugar, en la mayoría de los casos, de julio a septiembre. La lluvia de verano se origina principalmente por la invasión de las masas de aire relacionadas con los vientos alisios que soplan de nordeste y de este-nordeste al sudoeste; esa lluvia está complementada por la que se debe a los huracanes, o ciclones tropicales, que se forman en el mar Caribe, principalmente en otoño. Además, durante el invierno, a consecuencia de la invasión de masas de aire frío, determinantes de frentes fríos que afectan la región situada al pie de las cordilleras del norte de la isla, también adquiere importancia la lluvia de esta estación (Cap-Haitien). Como consecuencia de la convección ascendente afecta a las masas de aire que atraviesan el país, la precipitación es más copiosa en las laderas que miran al norte y nordeste, y de menos importancia en las que se orientan al sur y sudoeste, con excepción del declive sur de los macizos de la península del sudoeste. La máxima en la altura de la lluvia media se localiza en los Macizos de la Hotte y de la Selle y la mínima en el departamento de Gonáve. El conjunto de los datos mencionados explica por qué el clima tropical con intensa lluvia en verano (Amw) se presenta en la península del Sudoeste; el tropical con lluvia en verano (Aw), en más de la mitad del territorio de La Española, y el seco estepario cálido con escasa lluvia en verano, en el departamento de Gonáve.Los suelos que predominan son los pedalfers, que corresponden a las condiciones climáticas de la isla; y son, desde lateríticos en las depresiones hasta podzólicos en las cordilleras; pero también tienen importancia los aluviales en las llanuras; los que más se han estudiado, en las cuencas de los ríos Artibonite y de l’Estére, siguen siendo de gran utilidad agrícola, a pesar de la explotación exhaustiva que se ha hecho de los mismos.La vegetación fue fundamentalmente boscosa antes que los colonizadores introdujeran la agricultura de tipo occidental; a pesar de la intensa desforestación sufrida, todavía se conservan bosques en las cordilleras, especialmente en la llamada cordillera Central, los bosques de las montañas de H., en las penínsulas del Noroeste y del Sudoeste, ocupan pequeñas áreas. La destrucción de los recursos forestales en las depresiones y llanuras, que fue consecuencia de la expansión de la agricultura, continúa, en la actualidad, principalmente en las montañas, aunque la tala actual se debe al suministro de madera, leña y carbón vegetal.En las montañas predominaban (ahora se encuentran en menor cantidad) árboles de la familia de las pináceas (Pinus caribeae) y diversas variedades de encinas (Quercus sp.); son típicas de los bosques en las llanuras la caoba (Swietenia mahogani), el cedro rojo (Cedrela sp.) y la ceiba o mapou (Ceiba pentandra); de las sabanas naturales o secundarias es muy característica la palma real (Roystonea regia); muchas regiones, ahora de sabanas, antes eran boscosas, por lo que predominan las asociaciones de vegetación herbácea tropical; las xerófitas, que en el pasado sólo ocupaban algunas zonas del departamento de Gonáve, en la actualidad se han extendido a aquellas donde la erosión o el agotamiento del suelo han facilitado su expansión, especialmente en las llanuras y hasta en algunas montañas de H.; entre las xerófitas pueden mencionarse el bayahonde (Prosopis juliflora), algunas acacias (Acacia sp.), varias cactáceas (géneros Opuntia y Cereus); por último, pueden mencionarse los manglares costeros de Avicennia nitida.La fauna carecía de mamíferos superiores, lo cual es explicable por los frecuentes hundimientos y levantamientos de la isla; el mamífero inferior más típico es la jutía (Selenodon paradoxus).2. Poblamiento y población. La población de H. es predominantemente de origen africano y negra. La isla estaba habitada por indios taínos, de la familia lingüística arauaca (v. ARAUACOS ii), que sufrieron matanzas y fueron afectados por epidemias, por lo cual los supervivientes se vieron obligados a refugiarse en las montañas y regiones apartadas. Las tradiciones de los aborígenes han desaparecido y sólo perduran escasos topónimos indígenas. Debido a que los colonizadores españoles se establecieron en las fértiles tierras del Nordeste y en otras regiones orientales, la ocupación española de la actual región haitiana fue más bien simbólica (v. iii). La isla de la Tortuga, situada al norte y cerca de las costa haitiana, fue hacia 1630 la cuna de los bucaneros que eran piratas franceses y de otros países, los cuales tenían a su servicio negros africanos libertes y esclavos, dispuestos todos a alistarse en las naves o flotas de sus congéneres procedentes de Europa para incursionar en las colonias españolas de América; el hábito de alimentarse con comida asada (boucan), especialmente carne, pues robaban el ganado de La Española y otras Antillas, originó el nombre de bucaneros. La isla de la Tortuga fue el principal centro de origen de los saqueos e incursiones que sufrieron los habitantes de La Española y como consecuencia de ello desapareció la influencia española en el Oeste de la misma, donde sólo perduran escasos topónimos en castellano.Su pueblo es el único de origen negro africano en el Continente y el primero de este grupo étnico en el mundo, en proclamarse independiente. Los africanos que constituyeron el pueblo haitiano eran de varias regiones de África, hablaban distintos idiomas y tenían creencias religiosas diversas; su condición de esclavos les impidió compenetrarse del todo con la cultura y la religión cristiana de sus amos; provenían de zonas de África que se extienden de Senegal al Congo, aunque los que ejercieron mayor influencia entre los demás fueron los originarios de Dahomey y de la actual Nigeria, según los estudios de Herskovits; de acuerdo con el estudio del mencionado antropólogo, en el país contrasta la actividad colectiva (combite) y algunas prácticas agrícolas como la siembra, de origen africano, con los aperos de labranza, el arado y el machete, de procedencia europea; junto al matrimonio católico persiste la poliginia; las danzas y algunas formas de recreo entroncan con las actividades africanas de esta índole; la preparación de los granos se realiza a la usanza del occidente africano; la literatura popular conserva fábulas, consejas y otras formas que se expresan en el idioma vernáculo; las actividades económicas pecuniarias son propias de la cultura occidental; la indumentaria tiende a ser europea, pero el pañuelo que usan las mujeres en la cabeza es el típico de todo el oeste de África; el vudú, o ceremonia religiosa dahomeyana, que permite la comunicación con los seres sobrenaturales, coexiste junto al culto católico (v. tv); es decir, la cultura, la organización social y la religión haitianas son el resultado de un proceso de sincretismo francés y africano, principalmente dahomeyano-nigeriano, que se interrumpió con la liberación de los esclavos. En el país se hablan dos idiomas (v. v), el francés sólo lo conoce el 15% de la población, constituida por una minoría de mulatos y negros, en Puerto Príncipe y otras ciudades; el criollo es un idioma con formas dialectales en la diversas regiones del país, que se habla en todo el ámbito nacional, aunque es de uso exclusivo en el medio rural.Puede estimarse en más de 700.000 el número total de predios rurales en 1970 y en 1,9 Ha. el promedio de extensión de dichos predios, por lo que es uno de los países del mundo en el que el minifundio tiene máxima significación. La ocupación militar estadounidense, de 1915 a 1930, cuya finalidad, según un autor norteamericano, era la intervención de las aduanas con el fin de cobrar la deuda pública exterior de H., ocasionó la pérdida de numerosas vidas y sólo estimuló el mejoramiento de la salubridad (creación de una escuela de medicina, mejoramiento profesional de los médicos, establecimiento de hospitales y clínicas rurales, aunque el paludismo y las enfermedades intestinales no fueron erradicadas), así como la construcción de algunas carreteras y la realización de importantes estudios sobre la geología, los suelos y la población. Es lamentable que en 1937 las persecuciones originadas por motivos étnicos dieran lugar a la pérdida de la vida de miles de haitianos en territorio dominicano.La población total de H. asciende a 4.581.000 hab. (1970); la densidad ha seguido el curso siguiente: en 1888, 21 hab/Kmz; en 1923, 55; en 1970, 165; el país ofrece un auténtico caso de superpoblación que contribuye a la destrucción de los recursos naturales. La población actual es casi exclusivamente negra (95%), con escasa minoría mulata y 5.500 extranjeros en los centros urbanos, principalmente en Puerto Príncipe, la capital. Menos del 20% de la población es urbana (1965), y las principales ciudades son Puerto Príncipe (240.000 hab.; v.) y Cap-Haitien (35.000 hab.); hay una universidad en la capital. La tasa de natalidad fue de 47,5°% y la de mortalidad de 22,5, por lo que la tasa de crecimiento natural fue de 25%o (1964-65).3. Economía. La economía se basó en el cultivo comercial del índigo durante el s. xvtii; al terminar ese siglo los más importantes cultivos comerciales eran la caña de azúcar, el café y el algodón. En la actualidad, el principal cultivo es el del cafeto, en las laderas de las montañas del sudoeste, noroeste y centro, y el café (1.100.000 t.) es el producto de exportación por excelencia; también son comerciales los cultivos de cacao, en el sudoeste y noroeste, y de sisal, en el centro; la caña (4.300.000 t.) que se concentra en el norte y centro, se dedica a la producción de azúcar (63.000 t.) y aguardiente, que es de consumo local; los cultivos de manutención son: maíz, arroz, fríjol, yuca, batata, ñame, coco y plátano; los dos cultivos comerciales de oleaginosas son: maní y algodón, del que también se emplea la fibra. EJ riego se practica principalmente en el centro (42.000 Ha.). Para la ganadería, el país cuenta con 550.000 Ha., de pastos y la cría de ganado se concentra en el nordeste y sudeste; las cabezas de ganado porcino son 1.504.000, las de caprino 1.117.000 y de bovino 769.000. La superficie forestal es de 700.000 Ha.En el país se extraen bauxita, cobre y sal para la exportación. La industria se concentra en Puerto Príncipe: productos alimenticios (molinos de trigo, fábricas de aceite vegetal y de galletas), textiles, destilerías y fábricas de costales de sisal, jabón, productos farmacéuticos, pinturas, vidrio y cigarrillos; existe una fábrica de cemento. El país importa alimentos, tejidos y maquinaria.Los ferrocarriles (376 Km.) comunican a Puerto Príncipe con St. Marc, Léogane, Varetes y Maneville; a Gonaives con Ennery, y a Cap-Haitien con Bahon. Las carreteras (3.258 Km.) parten de Puerto Príncipe a Les Cayes, Cap-Haftien (con un ramal de Gonaives a Port-dePaix), y Elías Piña, en la región fronteriza dominicana. Los principales puertos son Puerto Príncipe y Cap-Haitien. El país tiene un servicio nacional de aviación.H. es una república unitaria unicameral (v. II), cuenta con 5 departamentos y la capital, Puerto Príncipe (Portau-Prince), es sede de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial.4. División político-administrativa. H. se divide en cinco departamentos con sus respectivas capitales. Datos estadísticos de 1961: Artibonite (Gonaives, 19.097 hab.); Norte (Cap-Haitien, 36.165); Noroeste (Port-de-Paix, 6.500); Oeste (Puerto Príncipe, 239.000); Sur (Les Cayes, 15.213).V. t.: ESPAÑOLA, LA; DOMINICANA, REPÚBLICA 1.J. A. VIVÓ ESCOTO.
BIBL.: W. P. WOODRING, J. S. BROWN y W. S. BURBANK, Geology of the Republic of Haiti, Puerto Príncipe 1924; CH. SCHUCHERT, Historical Geology of the Antillean-Caribbean Region, Nueva York 1935; H. BLUME, Die Westindischen Inseln, Braunschweig 1968; F. GUERRA PEÑA, Contribución a la morfología de la isla de Santo Domingo, Santo Domingo 1946; íD, Las regiones fisiográficas de la isla de Santo Domingo, Unión Geográfica Internacional, Conferencia Regional Latinoamericana, II, México 1966, 209-225; íD, Hispaniola, Roma 1968; G. F. FREEMAN, Report on the Soil Survey of the Artibonite Plain, Puerto Príncipe 1926; O. CUCURULLO, Una carta climática de la isla de Santo Domingo, Santo Domingo 1952; R. CIFERRI, Studio geobotanico dell’isola Hispaniola (Antilla), Pavía 1936; B. PICHARDO, Resumen de Historia patria, Buenos Aires 1947; L. E. MOREAU DE SAINT-MÉRY, Description topographique, physique, civile et politique de la partie franpaise de l’ile Saint-Domingue, Filadelfia 1797-98; L. G. TIPPENHAUER, Die Insel Haiti, Leipzig 1893; J. PRICE MARS, Ainsi parla l’Oncle. Essais d’Ethnographie, Puerto Príncipe 1928; M. J. HERSKOVITS, Life in a Haiti Valley, Nueva York-Londres 1937; J. ROUMAIN, Gouverneurs de la Rosée, Puerto Príncipe 1944; R. BASTIEN, La familia rural haitiana, México 1951.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.