Guerrilla I. Estudio Militar. HIST.
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Historia
Guillermo Rustow (1821-78) definió la guerra de g. como el conjunto de operaciones bélicas destinadas a obtener resultados secundarios y llevadas a cabo con fuerzas reducidas en proporción a las del ejército, que atiende al objeto principal. Dividía tales operaciones en tres grupos: 1) servicio avanzado y de reconocimiento; 2) operaciones en teatros secundarios; 3) operaciones contra la retaguardia o las líneas de comunicaciones del enemigo. Estas últimas podían efectuarlas indistintamente tropas del ejército regular, cuerpos de voluntarios militarizados o habitantes del teatro de la guerra. Sólo este tercer grupo de operaciones era esencialmente guerra de g. y dentro de él sólo los citados en último lugar eran verdaderos guerrilleros.Origen. La g. por excelencia es la española; es una manera de combatir hispánica, copiada después en todo el mundo y cuyo nombre se ha consagrado en su idioma original. La voz no existía en 1809, y se había generalizado en 1812, acaso derivada de la expresión napoleónica "pequeña guerra" de los españoles. No es que nazca en la guerra de la Independencia, sino que entonces se da este nombre a lo que antes se llamaban bandas, partidas y cuadrillas.Los concursare contra Roma y los guerrilleros contra Napoleón surgieron espontáneamente y sus acciones fueron sentidas en los ejércitos de ambos imperios. Tito Livio escribió: "Hispania fue la primera conquista iniciada por Roma y la última que consiguió". Veleyo Pertéculo observó que Roma consumía frente a Hispania los mejores generales y soldados. Para Estrabón era "la guerra del fuego"; para Polibio "la guerra del terreno"; para Napoleón "el ejército invisible"; para el mariscal Suchet "más peligrosa y aniquiladora que todos los combates" y, ciertamente, las g. causaron a las tropas imperiales más bajas que toda la campaña de Austria en 1809.Reglas y reglamentos. La movilidad es la esencia de la g. El arma primitiva principal del guerrillero son los pies, dispersión en el campo, con la máxima ocultación posible para concentrarse sobre el enemigo en el lugar más inesperado y, tras un golpe rápido y potente, volver a dispersarse, para esquivar la réplica. La infiltración y el combate en retaguardia son las típicas acciones guerrilleras. Sus reglas tácticas son sencillas e invariables a través de los siglos: atacar cuando el enemigo se retira; retirarse, si avanza; huir o dispersarse cuando la acción es inútil o imposible; utilizar al máximo los recursos psicológicos. Es la maniobra elástica ejecutada por una tropa muy ágil.En la g. se obliga al invasor a luchar contra la geografía; por eso la llamaba Polibio "la guerra del terreno". Se atacan con preferencia las líneas de comunicaciones y los convoyes, para aprovisionarse a costa del enemigo; la superioridad se logra siempre por el conocimiento del terreno, combinado con la sorpresa, la audacia y la coordinación de las acciones. Es guerra de desgaste: fugaz, sorprendente y reiterativa, guerra de movimiento, con muy variada gama de golpes de mano.El primer reglamento de g., promulgado en Sevilla por la junta Suprema el 28 dic. 1808 con el título de Reglamento de Partidas y Quadrillas, consta de 34 artículos sobre la organización, el servicio y los deberes y derechos de los guerrilleros. Establece que cada partida constará de 50 hombres de a caballo, poco más o menos, y otros tantos de a pie, "que montarán a la grupa en caso necesario". Se castiga la insubordinación con las mismas normas que en la "tropa viva", y las faltas y delitos con arreglo a las reales órdenes. Se concede a los guerrilleros todo eJ botín del enemigo que vencieren por sí mismos. Se deja al arbitrio del jefe de la g. la elección de armas y, "en cuanto al traje, cada cual llevará el que le acomode".La doctrina moderna. La guerra de g. ha constituido la forma más frecuente de lucha después de la II Guerra mundial. Los pequeños libros de Mao Tse-tung y Ernesto Che Guevara sobre táctica de la guerra de g., así como las instrucciones de Ho Chi-min y Hoang Van tha, han desencadenado a través de los años consecuencias políticas y bélicas de gran alcance. La difusión dirigida de sus textos ha sido extraordinaria. China, Filipinas, Burma, Argelia, Malasia, Cuba, Vietnam, etc., países que suman más de mil millones de habitantes, conocen de hecho la guerra revolucionaria con aplicación de las g. Los referidos libros ofrecen una clara panorámica de la táctica, métodos, posibilidades y resultados de la guerra de g.La idea de desarrollar la revolución por medio de la g. política fue original de Lenin y sobre todo de Mao Tse-tung, que la expuso en 1937 en su folleto Yu Chi Chan (La guerra de guerrillas). En resumen, la doctrina táctica de Mao preconiza: unir la fuerza del ejército con la del pueblo; golpear en los puntos débiles, en los flancos, frente y retaguardia del enemigo; hacerle la guerra en todas partes, produciendo la dispersión de sus fuerzas y la disipación de su potencia. Lo que distingue a la g., según Mao, es el apoyo popular, que falta a la contrarrevolución, y explica: "es vital que estos ingenuos militares se den cuenta de la relación que hay entre los asuntos políticos y los del ejército". Opina que "la guerra de guerrillas contrarrevolucionaria es imposible", pero también reconoce que las g. por sí solas nunca lograrían el triunfo final, constituyendo sólo un medio y una fase de la lucha.El libro de Ernesto Che Guevara, La guerra de guerrillas, constituye una tesis a posteriori, que sólo nació y se propagó como doctrina para Hispanoamérica después de la victoria de Fidel Castro, condensando experiencias de hechos no planeados previamente. Con el mismo título que el libro de Mao Tse-tung, en cierto modo es un reflejo de las ideas de éste, aunque Guevara insiste en que los guerrilleros cubanos no se inspiraron en el ejemplo chino. Dos de sus principios esenciales se apartan de los correspondientes de Mao: el que afirma que las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el ejército y el que asegura que para hacer una revolución no siempre hay que esperar a que se reúnan todas las condiciones favorables, ya que éstas puede producirlas el foco insurreccional.Las características principales de la g. moderna siguen siendo las de la antigua: gran movilidad y rapidez para ejecutar acciones violentas con astucia, engaños y estratagemas. Sus medios más característicos son el sabotaje y la emboscada. El sabotaje es una acción violenta para destruir la organización de guerra enemiga y quebrantar su moral, para lo cual se busca primero paralizar al enemigo para destruirlo después. La emboscada es una acción ofensiva en la que se ataca por sorpresa, con engaño, entorpeciendo o paralizando la maniobra enemiga y destruyendo o estorbando sus abastecimientos.Los medios. Las g. modernas utilizan todos los medios bélicos: armas portátiles automáticas, morteros, cañones sin retroceso contra carros, etc.; los explosivos son de empleo básico y constante; la radio es el medio habitual de coordinación; los automóviles son especialmente indispensables a los mandos. El avión tiene interés en el abastecimiento y en misiones de apoyo a los guerrilleros. Su entrada en acción tuvo lugar en el auxilio a las g. yugoslavas durante la II Guerra mundial; en otoño de 1943 se organizó un cuerpo inglés, la RAF de los Balcanes, que, cooperando con los guerrilleros, prestó su mayor servicio en el ataque a las fuerzas alemanas de Dalmacia y Herzegovina. Aún fue mayor la cooperación aeroguerrillera en la operación Ratweek en verano y otoño de 1944, en que cada grupo importante de guerrilleros llevaba oficiales de aviación aliados, que tenían contacto por radio con el mando de la Balkan RAF y el mando supremo aliado de Italia.El paracaidismo (v.) se presta a numerosas aplicaciones en la guerra de g. Es el medio más rápido de situar guerrilleros o técnicos a su servicio en las zonas de acción previstas y suministrarles elementos de vida y de combate con los que realizar golpes de mano.J. M. GÁRATE CÓRDOBA.
BIBL.: A. CASSINELLO, operaciones de guerrillas y contraguerrillas, Madrid 1966; A. BAYO, Teoría e pratica della guerra di guerriglia, Milán 1968; R. COSTE y OTROS, Guerre révolutionnaire et conscience chrétienne, París 1963; L. M. CASSIN, La conquista de China por Mao Tse-tung, Madrid 1967; ESTADO MAYOR CENTRAL DEL EJÉRCITO, Aspectos generales de la lucha de guerrillas, Madrid 1957; G. LÓPEZ MUÑIZ, Guerrilla, en Diccionario Enciclopédico de la Guerra, Pamplona 1958, 684-703; W. Rustow, Guerra en pequeña escala, Barcelona 1877; STIR, Elementos y métodos de la guerrilla comunista, Madrid 1966.
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