Guatemala (país) V. Lengua y Literatura. LIT.
Categoria:
Literatura
1. Lengua. G. es un país multinacional desde el punto de vista lingüístico. Actualmente se hablan 23 idiomas y dialectos sin contar el español, que es la lengua oficial. Las lenguas indígenas son habladas por más de 1.700.000 guatemaltecos, que están al margen de toda cultura, a no ser la suya primitiva. El quiché (etimológicamente, muchos árboles) es la más importante, y se distingue por la riqueza de su vocabulario, por su estructura gramatical y por ser lengua madre de otros idiomas y dialectos. La fonética del quiché tiene un marcado acento gutural, cuya expresión más sensible es el fonema g; abundan las vocales y los términos polisílabos; la escritura es jeroglífica.Fray Francisco Jiménez hace esta aserción fundamental sobre el quiché: "Se funda toda la lengua en unos ecos o sonidos originados de las cantos, sonidos o naturaleza de las cosas". De ahí que en el quiché abundan las onomatopeyas, y como próximo a su origen natural, no alcanzó a adquirir muchas desinencias de las lenguas de flexión, siendo notable la carencia de declinación. Los nombres concretos cambian de género y número anteponiéndoles o posponiéndoles una partícula;p. ej., coh(león), ixok coh (leona); los abstractos se forman con los sufijos al, el, il, ol, ul: nima (grande), nimal, (grandeza); utz (bueno), utzil (bondad). Tiene pronombres personales y posesivos. Los tiempos verbales y los derivados verbales, adverbios y participios, se forman por medio de partículas agregadas al verbo.
El quiché carece del verbo sustantivo ser, y la conjugación no tiene los pretéritos imperfecto y pluscuamperfecto, que se sustituyen por circunloquios. Aún más notable es la carencia de los modos subjuntivo y optativo. Los verbos irregulares son muy pocos; posee verbos deponentes, que son pasivos por la forma y activos por la significación. También es notable la cantidad de adverbios, no así la de preposiciones y conjunciones.El español. Es la lengua de 3.300.000 hab. de G., y se introdujo con la conquista en 1524.El contacto de los españoles con una Naturaleza que presentaba una flora y fauna diferentes de las de España; con usos, costumbres y lenguas extrañas, y con algunos fenómenos naturales desconocidos para ellos, produjo en seguida modificaciones en su idioma. Según el filólogo guatemalteco Batres láuregui, los vicios de lenguaje del país proceden de que no siempre se respeta el género de los sustantivos; se añaden y suprimen letras a muchas palabras; se dan terminaciones antojadizas a algunos derivados; se forman verbos de muchos sustantivos castellanos; se trastruecan las preposiciones; se prefieren las palabras vulgares a las cultas, y se muda la significación de las palabras en muchos casos. Pero la más viciosa alteración del idioma fue hecha por los propios peninsulares, como veremos posteriormente.Los provincialismos, que con más propiedad pueden ser llamados guatemaltequismos, son los derivados de las lenguas indígenas, como cacaxte, tapexco, chirmol, tayuyo, tusa, tecomate, temascal, tepocate, tenamaste, huipil y chichigua. El árbol frutal recibe el nombre de la plantación, y se dice naranjal, anonal, manga], granadal, etc., por naranjo, anono, mango, etc. Existe el uso y abuso de los diminutivos de sustantivos, adjetivos y adverbios : tantito, todito, lueguito, airecito, ahorita, alentadito, solito, etc.Solecismos. Los solecismos más vitandos ocurren en la articulación de las personas y tiempos verbales. Personas instruidas y hasta dedicadas a las letras dicen: habían muchos visitantes; hubieron festejos... Pero la mayor violencia hecha al idioma en este punto, en G. y en el resto de Centroamérica, es el general uso del pronombre vos en vez de tú en la conversación y en la literatura regionalista: Vos tenés, vos venís, ¿qué querés vos?, hacé vos. Corresponde este uso a los colonizadores del s. XVI. El uso correcto del pronombre vosotros está limitado a los discursos solemnes, pues en la generalidad de las ocasiones en que se habla en público se emplea el pronombre ustedes. Los verbos irregulares son víctimas de incorrecciones, que se cometen obedeciendo a las leyes fonéticas del menor esfuerzo, de asimilación y disimilación; son los analfabetos, por supuesto, los que más incurren en yerros: Andé, andó, andaron, vide (vi), traje (traje), haigd (hay), forzo (fuerzo), coso (cuezo), íbamos (íbamos), veníanos (veníamos), cayen (caen).Léxico, expresiones y refranes. El pueblo ha formado verbos como atipujar (hartar); cacaraquear (cacarear); contramatarse (hacerse grave daño al caer o de otro modo); cuerear (azotar, fustigar); destornudar (estornudar); jeder (heder); tataratear (tartalear); sobijear (acariciar), etc.; y sustantivos y adjetivos como huisache (tinterillo); sacón (adulador); choteado (desacreditado); pisto (dinero); mujerero (mujeriego); patojo (muchacho); papo’ (bobo, tonto); codo (miserable, cicatero), etc.Las expresiones o giros idiomáticos creados por el guatemalteco de la calle son numerosos. He aquí algunos: ¡Ah, cosa! ( ¡qué idea! ); amarrarse los calzones (afrontar una situación con valor); a medio palo (medio borracho); ándate a la droga (vete); dialtiro (del todo, de una vez, por completo); echar pan a su matate (tomar precaución); en esto (al punto); ¡qué capaz! (imposible), etc. Para manifestar el acuerdo con el interlocutor se dice: Seguro, o bien: si pues. Cuando se habla de un ausente es insustituible el pronombre aquél: Aquél es así; no sé donde vive aquélla. El vocativo muchá (muchachos) es de uso constante en la juventud: Muchá, vamos al cine; adiós, muchá.La paremiología guatemalteca ofrece un puñado de dichos y refranes que revelan su origen popular. He aquí algunos: "A cualquier perro se le atora el hueso" (cualquiera puede fracasar); "no hay que sonar tusas donde hay ganado flaco" (no mentar la soga en casa del ahorcado); "ser coyotes de la misma loma" (compañeros de fechorías); "ya te conozco pepita antes que fueras melón" (ironía para aludir a los antecedentes de una persona); "no se hizo el tecomate para nadar", o "no se hizo la miel para el pico del zope" (alguien no merece determinada cosa); "adónde ha de ir el buey que no are" (en todas las circunstancias le toca igual suerte).2. Literatura. De la época precolombina a la Ilustración. Relacionando el desarrollo literario con el proceso histórico, la literatura guatemalteca abarca cuatro periodos: precolombino, colonial, republicano federal y republicano unitario. Los indígenas cultivaron la poesía lírica y la usaron mucho en sus danzas; pero desgraciadamente apenas quedan huellas de ella. De su arte dramático se conserva una pieza llamada Rabinal Achí, que es un diálogo de dos señores poderosos, acompañado de danzas y música. Un libro de máxima importancia y único en su género en la literatura de América precolombina es el Popol-Vuh, relato cosmogónico y genealógico del hombre y de los reyes quichés. El Popol-Vuh, además de su interés intrínseco, ha cobrado importancia como fuente histórica, siendo ya varias, por no decir muchas, las dilucidaciones logradas, como lo ha hecho Girard, aunque ellas han sido objeto de polémicas. También ha tenido ese libro influencia literaria por su estilo y por las leyendas que refiere (v. III).Las letras guatemaltecas en español tienen su iniciación en las cartas del conquistador Pedro de Alvarado (v.) a su jefe Hernán Cortés; son un relato de proezas y crueldades. Interesante es el momento de transición de las letras hispánicas a las hispanoguatemaltecas. Bernal Díaz del Castillo (v.) escribió la Historia Verdadera de la conquista de la Nueva España, en Santiago de los Caballeros de Guatemala en 1570-75. La producción literaria colonial la comparten los frailes dominicos y franciscanos, y los cronistas laicos, hombres de armas y funcionarios. Los primeros se ocupan mucho de las lenguas aborígenes, de los sucesos históricos de la conquista y catequización, de las costumbres y supersticiones de los indígenas, de las biografías de los misioneros de su orden y no poco de combatir a sus adversarios. La orden de predicadores cuenta con Fray Francisco Jiménez (1669-1729), conocido, más que por las obras que escribió, como descubridor y primer traductor del Popol-Vuh. Los cronistas laicos dejaron un enorme cúmulo de noticias de la conquista y sucesos posteriores, el gobierno, la población indígena, los capitanes generales y acontecimientos contemporáneos suyos. Frailes y laicos escribieron como letrados acuciosos, y a pesar de las contradicciones en que incurrieron, su obra es utilísima; pero ninguno puede ser señalado por méritos estilísticos. La pesía tuvo cultores e, igual que en el caso de los cronistas, los primeros poetas fueron españoles. Juan de Mestanza y Baltasar de Orena tienen sus nombres vinculados a la inmortalidad por la estrofa que les dedica Cervantes, al primero en Viaje al Parnaso, y al segundo en la Galatea. Un intento de gran poema épico hizo Fray Diego Sáenz al escribir La Thomasiada (1667). En el s. xvtii nació el primer gran poeta guatemalteco, Rafael Landívar (1731-93), quien, desgraciadamente, escribió en latín la Rusticatio Mexicana, justicieramente celebrada por Menéndez Pelayo.De la Ilustración a la época contemporánea. Las luces de la Ilustración (v.) llegaron a la Univ. de S. Carlos de Guatemala. Allí se formaron los hombres de la independencia de Centroamérica, entre los cuales hubo varones de pluma y de elocuencia. El carácter de casi todo lo que escribieron es el acento político, doctrinario y polémico, como correspondía al enfrentamiento de dos épocas, de dos sistemas políticos, el colonial agonizante y el republicano naciente. En los años subsiguientes se oyó la voz del poeta José Batres Montúfar (1809-44), "el poeta de Guatemala", según la sentencia de Menéndez Pelayo, que lo es todavía. Las leyendas Don Pablo, Las falsas apariencias y El Reloj, contadas en octavas reales perfectas, llenas de gracia e ironía, no tienen pares en la poesía narrativa del país. En el decurso del s. XIX G. tuvo poetas, novelistas, oradores, historiadores y periodistas. Los maestros españoles y la Real Acad. Española eran los guías. El realismo español y el romanticismo tienen reflejos fieles, sobre todo en las novelas de José Milla y Vidaurre (1819-82), enraizadas en el pasado colonial.En las dos primeras décadas de este siglo, el modernismo (VIII) predominó en la nueva generación. Desde 1892, y desde París, E. Gómez Carrillo (v.) ejercía un magisterio estético con sus incomparables crónicas escritas en prosa artística. El modernismo cumplió la tarea de pulir el estilo y depurar el gusto de los jóvenes. La obra de Rafael Arévalo Martínez (v.) se encuadra en esta época; ha cultivado la novela, creando el tipo de narración "psicozoológico", y la alegoría política. La reacción vanguardista se hace ostensible en los años treinta (v. VANGUARDISMO). París era la Meca y allá se fueron los más representativos de ellos, M. Á. Asturias (v.), Premio Nobel de Literatura 1967, y Luis Cardoza y Aragón (n. 1904).Miguel Ángel Asturias, reputado novelista, poeta y diplomático, reside en París. Destacan entre sus obras las novelas El señor presidente, Hombres de maíz, Mulata de Tal; sus libros de cuentos Week-end en Guatemala, Leyendas de Guatemala y El espejo de Lida Sal; los poemas de Sien de alondra. Éstas, junto a varias obras dramáticas, más numerosos ensayos y artículos sociológicos, políticos y literarios, lo han colocado en primera línea entre los escritores del mundo de habla hispana. En cuanto a estilo, Asturias está enmarcado en el surrealismo (v.) y sus obras en la llamada literatura comprometida; es el máximo intérprete del mundo mágico del indígena guatemalteco. Entre las figuras actuales sobresale asimismo Mario Monteforte Toledo (v.), novelista, periodista y sobre todo sociólogo, que ha tenido una carrera política brillante, en la que alcanzó la presidencia del Congreso de Guatemala. Actualmente es investigador de la Univ. de México, en donde ha dado a luz importantes monografías sociológicas y políticas.La revolución de 1944, que inauguró un periodo de 10 años de vida democrática, influyó notablemente en la literatura. En parte de este periodo (1945-51) ejerció la presidencia de G. Juan José Arévalo (n. 1904), cuya administración dejó una huella de progresos materiales, sociales y culturales. Este autor se distingue por la limpieza y claridad del estilo, que exhibe en sus obras filosóficas, pedagógicas y políticas. Su creación más notable es: Pedagogía de la personalidad, Viajar es vivir, La fábula del tiburón y la sardina, Discursos en la presidencia y Escritos filosóficos y pedagógicos. La contrarrevolución, auspiciada por los Estados Unidos, abolió el régimen democrático y desató una ola de persecución implacable que todavía priva. Todos esos hechos y vicisitudes se reflejan en las letras. Los caracteres que éstos han adquirido, ostensibles en la novela, el teatro, la poesía y el ensayo, son los siguientes: la protesta expresada en diversos grados de indignación contra los Estados Unidos; aproximación amorosa al paisaje natal; el indio, no ya como tema folklórico, sino motivo y problema serio que reclama imperativa atención; liberación del tutelaje norteamericano e independencia política por la independencia económica. Esto significa que esa literatura está coloreada de aspiraciones políticas y sociales. Las obras guatemaltecas más importantes en prosa y verso han sido escritas en el destierro.E. TORRES ESPINOSA.
BIBL.: A. BATRES JAUREGUI, Vicios de Lenguaje y provincialismos de Guatemala, Guatemala 1892; F. PIMENTEL, Cuadro descriptivo y comparativo de las lenguas indígenas de México, México 1874; R. A. SALAZAR, Historia del desenvolvimiento intelectual de Guatemala, Guatemala 1951; D. VELA, La literatura guatemalteca, Guatemala 1944-45; S. MENTÓN, Historia crítica de la novela guatemalteca, Guatemala 1960.
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