Grecia (hellas) VI. Historia Moderna y Contemporánea. HIST.
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Historia
1. La dominación turca. La historia moderna de G. es la historia de la sumisión del pueblo griego al Imperio otomano. La conquista de G. por los turcos (v.) osmanlíes iniciada a mediados del s. XIV con la ocupación de Tracia, Macedonia y Tesalia, quedó prácticamente concluida entre 1458, año de la abolición del ducado de Atenas, y 1461, sujeción del despotado griego, aunque la república de Venecia (v.) conservase diversas posesiones en suelo heleno durante más de dos siglos: Eubea hasta 1470; Quíos, 1566; Chipre (v.), 1571; las Cícladas, 1579; Creta, 1669; últimas plazas del Peloponeso, 1717 (v. v). Asimismo la isla de Rodas quedó en poder de los caballeros hospitalarios. La conquistaron los turcos en 1522, y no retornaría a la nación griega hasta 1947.El sistema de dominación turco era bastante simple y no demasiado opresivo. Se dividió el territorio para su administración en seis provincias; la tierra, perteneciente al sultán, fue cedida a la aristocracia militar turca, aunque previo tributo se permitía el usufructo a algunos sometidos; pero las zonas lejanas e inaccesibles, islas pequeñas, montañas del Pindo, parte de Creta, permanecieron bajo agricultores griegos que dependían de sus propias autoridades. El dominador se ocupaba exclusivamente de la vida militar, por lo que dejaba a los helenos en libertad de ejercer la agricultura, la artesanía y el comercio. Esto permitió la creación de una flota mercante que sirvió para anudar importantes contactos con la Europa libre y con las distintas provincias del Imperio otomano. Junto a esta libertad en las actividades materiales, los helenos obtuvieron completa autonomía en el campo religioso (Mohamed II colocó en la sede de Constantinopla a Genaudis, defensor de la independencia respecto a Roma) y en la educación. Así, la religión y la lengua permanecieron intactas bajo el dominio turco y constituyeron las bases del nacionalismo griego. La administración de ciudades y pueblos era de tipo comunal, situándose al frente de ellas un notable como auxiliar de la administración turca; este régimen evolucionó hacia unas comunas prácticamente autónomas, ya en el s. XVIII. Frente a esta autonomía existían servidumbres: en primer lugar estaban los tributos, siendo el más importante el que se pagaba por cabeza o jaráy, seguido de la contribución territorial y de un impuesto indirecto sobre el comercio; todas las familias griegas debían, además, entregar un hijo varón de cada cinco para formar el cuerpo de jenízaros, práctica que fue abolida a fines del s. xviii.Consumada la conquista, los antiguos cuerpos dirigentes helenos fueron introduciéndose en el nuevo engranaje político-administrativo; así, la vieja aristocracia bizantina se agrupó junto al Patriarca en Constantinopla y formaron una importante colonia en el barrio del Fanar (de ahí su nombre de fanariotas), que empezó a ocupar pronto puestos en la Administración turca. Gracias al comercio surgió una clase nueva que sería el germen de la burguesía mercantil del s. XVIII; como defensores de la frontera aparecieron los armatoloi, milicias griegas al servicio de los turcos, que pronto tuvieron que luchar contra las bandas de campesinos rebeldes, kleftai, quienes, refugiados en las montañas, llegaban a atacar las propiedades turcas o de los notables griegos.El poder adquirido por estos grupos dirigentes hizo posible la liberación, pero a la vez la retrasó, ya que la autonomía que les dejaban los otomanos demoraba la aparición de un sentimiento de enfrentamiento común contra la injerencia en la vida nacional de un pueblo extraño. Sin embargo, a lo largo de los cuatro siglos de dominación hubo movimientos de resistencia, si bien a veces promovidos por las potencias europeas. Coincidiendo con Lepanto (v.) se alzaron el Peloponeso, Macedonia e islas del Egeo, pero los turcos reaccionaron de modo brutal y las naciones cristianas no ayudaron a los sublevados; del mismo modo a fines del XVI y comienzos del XVII hubo movimientos de rebeldía en Valaquia (Miguel el Bravo) y Tesalia (el arzobispo de Trikala, Dionisio el Filósofo), igualmente infructuosos. Solamente la intervención rusa en el s. XVIII inició la serie de levantamientos que culminaron con la independencia.2. La lucha por la independencia (1770-1827). El despertar nacional griego está ligado a acontecimientos extrahelénicos. En primer lugar, a las guerras ruso-turcas promovidas por Catalina II de Rusia (v.), que aspiraba a abolir el Imperio otomano. La propaganda antiturca lanzada por sus agentes en la península Balcánica hizo su efecto, y en 1769 los notables y prelados del Peloponeso protagonizaron una revuelta que, pese a surgir por impulsos extraños, prendió en todo el pueblo, que incluso se apuntó victorias importantes (Tschesmé), aunque al final fuera ahogada la revuelta; en la segunda guerra (1788-92), las rebeliones fueron organizadas en tierra por los kleftai y armatoloi, y en el mar por una flotilla bajo el mando de L. Katzoni. Un segundo factor fue la anarquía interior del Imperio otomano: excesivo poder de los jenízaros, independencia de los pachás. Uno de estos gobernadores, Alí Pachá Tepelené de Janina (1788) extendió su poder por toda la península Balcánica y proyectó un Estado albano-griego independiente, aceptando la lengua helena como idioma oficial (v. ALBANIA III). Un tercer acontecimiento fue la Revolución francesa; a través de las colonias griegas en Francia llegaron a la Hélade las ideas revolucionarias, que originaron un sentimiento nacionalista frente a los turcos, además de cargar la revuelta de contenido social. Resultado de estos impulsos fueron los movimientos de campesinos y la sublevación de Rhigas Feraios, idealista que quería liberar a todos los pueblos balcánicos. Importancia vital para la revolución tuvieron las logias surgidas, también en respuesta de las francesas, en Atenas (Filomusas) y en el seno de la colonia griega de Odessa (Filiki Hetairía), que prescindiendo de sus diversas tendencias se unieron para lograr la ansiada liberación.Como antecedente del estallido nacionalista podemos considerar la elección de un conservador, A. Ypsilantis, como jefe de la Hetairía. Sin embargo, los elementos avanzados, a la vista de las favorables circunstancias (revuelta de los pachás, movimientos revolucionarios en España y en Italia), decidieron proclamar la revolución. Las fuerzas con que contaba G. no eran escasas: una población de tres millones de hab., los fondos acumulados por los banqueros en el exterior y por los armadores de las islas del Egeo, decenas de millares de kleftai y armatoloi, bien entrenados militarmente, aparte de la flota comercial de las islas armada a causa de los piratas.En 1821 Ypsilantis proclamó la revolución en Moldavia (v. MOLDAVIA II) y Valaquia (v. VALAQUIA II), pero encontró poco apoyo en la población, con lo que aquélla fue rápidamente abortada. Dikaios Papaflessas, al mando de otros jefes de la Hetairía, proclamó la revolución en el Peloponeso, G. continental e islas del Egeo más próximas. Theodoros Kolokotronis destrozó la más notable expedición turca en los desfiladeros de Dervenakia (1822), y la flota griega con ayuda de los klef tai se apoderó de los más importantes puertos del país. En enero de 1822 se constituyó la primera Asamblea Nacional que formó un Gobierno general para toda la Hélade, además de votar una Constitución de tipo liberal, en la que se proclamó la independencia del país y se definió la lucha antiturca como una revolución nacional, para atraerse el favor de la Europa liberal. En consecuencia, el poder quedó en manos de la oligarquía que constituía el cuerpo de electores, lo que provocó la reacción del campesinado y del Ejército, injustamente postergados.En 1823-24, las fuerzas conservadoras impusieron la segunda Asamblea de Astros. Sin embargo, la unión entre isleños y el grupo liberal de Kolokotronis logró vencer a los moderados y formó un Gobierno dirigido por Kunduriotis y Mavrokordatos. La contraofensiva turca dirigida por Ibráhim Pachá consiguió derrotar en 1826 a las fuerzas griegas con sus aliados en Misolungi, cayendo la Acrópolis poco después en manos de los turcos, dueños así de nuevo de la G. continental. La resistencia contra esta nueva invasión fue organizada por Kolokotronis en el Peloponeso y por Karaiskakis en G. continental; la lucha en el mar la dirigieron Miaulis y Sachturis. Por otra parte, las potencias europeas se vieron precisadas a intervenir movidas por el eco de simpatía que despertó la lucha griega y por el temor con que, especialmente Inglaterra y Francia, asistían a la influencia rusa en los Balcanes (v. BALCANES III). Después de largas discusiones, Rusia, Inglaterra y Francia concluyeron en 1827 la Triple Alianza, que preveía la autonomía de G., conservando al sultán como soberano nominal. La Puerta rechazó las conclusiones; y los griegos, lejos de deponer las armas, destrozaron la flota turcoegipcia en la rada de Navarino (20 oct. 1827).3. La independencia. Tras Navarino y el tratado de Adrianópolis (1829), que corroboraba la independencia griega, los helenos se enfrentaban con el primer intento de organización seria del nuevo Estado, tarea encomendada a J. Capodistria, antiguo ministro del zar, que con ayuda de algunos capitanes, entre ellos Kolokotronis, impuso un régimen casi dictatorial. Sin embargo, las potencias buscaron una solución más ortodoxa para G. temerosas de la política filorrusa de Capodistria; el protocolo (febrero 1830) declaró a G. independiente bajo una monarquía hereditaria. El trono fue ofrecido a Leopoldo de Sajonia-Coburgo, que rechazó la corona. Capodistria, que se había atraído la enemistad de la bur. guesía, fue asesinado (1831) por dos miembros de la familia Mavromijalis. Pese a la formación del triunvirato de J. Capodistria, I. Kolettis y Kolokotronis, el país fue presa de la anarquía, hasta que por la convención de Londres (mayo 1832) se estableció a G. como reino independiente, bajo la protección de Rusia, Inglaterra y Francia. El límite norte de la frontera fue fijado en el golfo de Volos hasta el de Ambrakikós, incluyendo algunas islas, pero no Samos ni Creta. Otón 1 de Baviera ocupó el trono, tras desembarcar en Nauplia (1833) acompañado de consejeros y tropas bávaras. La época otoniana (en la que el gobierno fue durante diez años un monopolio bávaro) trajo a G. algunas reformas: la capital fue trasladada a Atenas, se establecieron relaciones diplomáticas con Turquía (v. TURQUÍA IV) y fue creada la primera universidad griega; sin embargo, tales medidas no fueron suficientes para acallar el descontento creciente en los grupos de veteranos de la guerra que se veían apartados del poder.Aunque en 1837 fue creado un Gobierno griego, presidido por Zografos, en la noche del 2 al 3 sept. 1843 el palacio real fue rodeado por los grupos liberales que exigían la retirada de los bávaros y el establecimiento de una Constitución. El rey aceptó, convocando una Asamblea Nacional (noviembre 1843-mayo 1844), que votó una Constitución en extremo moderada; el poder legislativo se repartía entre el rey, una Cámara baja (voulis) electiva y un Senado (gerousía) nombrado por el rey con régimen vitalicio; el poder ejecutivo lo ejercían el rey y sus ministros. El golpe de Estado significó el acceso al poder de una serie de gobernantes preocupados fundamentalmente, no por la reorganización de G., sino por la realización de la "Gran Idea" (megali idea), del deseo de los griegos de formar una sola nación balcánica, propósito que atrajo al Gobierno la enemistad de Inglaterra y el acercamiento de Rusia, que pretendía contrarrestar así la influencia inglesa en el Mediterráneo oriental. Este cambio de alianzas motivó que en la guerra de Crimea (v.), G. se pusiera al lado del zar; pero las tropas anglofrancesas la obligaron a permanecer neutral. En el Congreso de París, donde no fue admitida G., las fronteras permanecieron inalterables. El fracaso de la política exterior significó la creciente oposición a la postura anticonstitucional del rey, que culminó en la revuelta de la guarnición de Nauplia (febrero 1863) y el levantamiento general del país. Depuesto Otón, Inglaterra, que había favorecido la insurrección, propuso la candidatura real de Guillermo Jorge Glycksburg, hijo de Cristián IX de Dinamarca, entronizado como Jorge I de G. (octubre 1863), cediendo al año siguiente las islas Jónicas.4. La Grecia moderna. El medio siglo que permaneció en el trono Jorge I significó para G. una época de estabilidad política, que permitió el desarrollo de su debilitada economía y la aparición de una poderosa burguesía de negocios y un incipiente proletariado industrial. A partir de 1880, las diversas tendencias políticas se concentraron en dos partidos: el liberal de Jarilaos Trikoupis, gran figura de 1881 a 1896, en que fue primer ministro con escasos hiatos; y el conservador, cuya dirección recogió Theodoros Deliyannis a la muerte de Conmoduros. Trikoupis favoreció las obras públicas (carreteras, ferrocarriles), funcionalizó el Ejército y la Administración e independizó el poder judicial de los vaivenes políticos; para sanear las finanzas atrajo capitales extranjeros y recurrió a empréstitos internacionales. Deliyannis, por el contrario, olvidaba a menudo la vía reformista para lanzarse por el camino de las reivindicaciones fronterizas. La cuestión cretense fue el problema más importante del cambio de siglo. Los insatisfechos deseos cretenses de fusión con la metrópoli originaron considerables revueltas en la isla. Socorrida por Atenas, ello provocó una ruinosa guerra con Turquía, que llevó la lucha al continente, derrotando al príncipe heredero Constantino e invadiendo Tesalia; la intervención de las grandes potencias salvó del desastre a G., que por la paz de diciembre de 1897 recobraba aquel territorio, mientras Creta era declarada autónoma bajo un gobierno nacional, dirigido por el príncipe Jorge, segundo hijo del rey, pero bajo la soberanía nominal del sultán. Este status, poco satisfactorio para gran parte de los sectores del país, terminó al aparecer en la escena política Eleutherios Venizelos (v.), quien se alzó desde su puesto de ministro de justicia cretense contra el mandato del príncipe y, tras formar un Gobierno provisional en Therison (1906), condujo la Administración con tanto éxito que las potencias protectoras decidieron abandonar la isla en 1908.Casi al mismo tiempo, la revolución de los jóvenes Turcos (v.) en Salónica suscitaba la cuestión de Macedonia, disputada por Turquía, Bulgaria, Servia y G., mientras simultáneamente Venizelos decidía la anexión a G. de la isla de Creta. Los altos jefes del Ejército constituyeron una Liga militar (1909), que exigió importantes reformas de las fuerzas armadas y de la Administración y apoyó frente al rey la política de Venizelos. Disuelta la Liga en marzo de 1910, se reunió en agosto una Asamblea nacional que Venizelos, elegido primer ministro, licenció por no prestarse a secundar sus iniciativas. Con amplia mayoría en una nueva Asamblea, que votó la Constitución de Junio de 1911, Venizelos pudo realizar sus proyectos: reorganización de todos los servicios del Estado; ensayo de los primeros intentos de reforma social, favoreciendo a los pequeños agricultores y anulando las exenciones de impuestos; reconocimiento de las asociaciones obreras.La revuelta de los jóvenes Turcos en Salónica hizo precaria la situación de los principados cristianos sometidos. En 1912 Servia, Bulgaria y G. presentaron peticiones de reforma a Turquía, que, considerándolas inaceptables, abrió las hostilidades contra las dos primeras naciones. Tras declarar también la guerra a Turquía, las tropas griegas ocuparon Salónica, Janina, Párga y Préveza, mientras la flota liberaba la isla de Creta y las Jónicas ocupadas. Por el tratado de Londres (mayo 1913), reinando ya Constantino 1 (marzo 1913-junio 1917), las fronteras de G. se situaron en el río Euros y se reconoció la anexión de Creta. El reparto de Macedonia originó un nuevo conflicto entre los vencedores. El ataque de Bulgaria a Servia y G. en junio del mismo año motivó una contraofensiva de Rumania, Servia y Grecia, y, finalmente, la derrota del país del que había partido la agresión. Por la paz de Bucarest (10 ag. 1913), G. obtuvo Salónica, la Calcídica, el sur del Epiro y las islas del Egeo, excepto el Dodecaneso, Imbros y Tenedos. Las dos guerras no solucionaron el problema de las reivindicaciones de los nuevos Estados balcánicos. G. prosiguió en sus aspiraciones sobre Epiro del Norte, una parte del recién creado Estado albanés, las islas aún turcas y las del Dodecaneso, ocupadas por Italia.La I Guerra mundial enfrentó al país con una difícil alternativa: el rey Constantino favorecía la alianza con las potencias centrales, mientras Venizelos y los liberales propugnaban la adhesión a la Entente (v. ENTENTE CORDIAL). G. había prometido ayuda a Servia si Bulgaria la atacaba (tratado de 1913), y Venizelos estaba dispuesto a cumplir su compromiso, así como a la colaboración con la Entente, si Turquía entraba en guerra a favor del bloque alemán, lo que ocurrió en noviembre de 1914. J. Metaxas, jefe del Estado Mayor, apoyaba la política real, lo que dio oportunidad a Constantino para retirar del poder a Venizelos, siendo elegido en su lugar Dimitrios Gounaris, que, sin embargo, se mostró partidario del ex ministro frente a Bulgaria. Las elecciones de agosto de 1915 colocaron de nuevo a Venizelos al frente del país; cuando se produjo el ataque de Bulgaria a Servia, el primer ministro permitió la entrada de las tropas de la Entente en Salónica; a consecuencia de esta medida, el monarca le obligó a dimitir y las elecciones de diciembre dieron el poder a los realistas (Zaimis).Pero la neutralidad no era posible. El frente Reuter se rendía a los germano-búlgaros en mayo de 1916. Venize, los se retiró a Salónica, donde formó un Gobierno provisional en triunvirato con Kunduriotis y Danglis, proclamando la revolución. La ayuda francesa permitió el triunfo de Venizelos, la declaración de guerra a los Imperios centrales y el exilio del rey, sustituido en el trono por su segundo hijo, Alejandro (julio 1917-octubre 1920). Por el tratado de Neuilly (noviembre 1920), Bulgaria le cedía la costa egea hasta el Euros; el de Sévres le otorgaba la Tracia oriental, Imbros, Tenedos y las islas ya conquistadas, y la administración de Esmirna. Sin embargo, al desembarco griego en Jonia respondió Mustafá Kemál con una briosa resistencia, que culminó con el incendio de Esmirna y la expulsión de los helenos de Asia Menor (septiembre 1922). El tratado de Lausana (1923) solucionó el conflicto greco-turco por el mismo procedimiento que la convención greco-búlgara de 1919: el trasvase de la población griega fuera de aquellos territorios y viceversa; como resultado, G. hubo de acoger a un millón y medio de refugiados. En medio de una ola de descontento social e intrigas políticas, Jorge II (septiembre 1922-marzo 1924) fue obligado a salir del país, siendo proclamada la república el 25 mar. 1924 con Kunduriotis como presidente y Papanastasiu como jefe de Gobierno.5. República y restauración. La inestabilidad del nuevo régimen en sus comienzos permitió que se produjeran algunos intentos dictatoriales, como el protagonizado por el general Theodoros Pangalos (junio 1925), quien estuvo a punto de provocar una nueva contienda (octubre). Otro golpe de Estado organizado por Georgios Kondylis (agosto 1926) derrocó a Pangalos, reponiendo a Kunduriotis. Una nueva Constitución votada en junio de 1927 permitió el regreso de Venizelos, quien obtuvo fuerte mayoría en las elecciones, permaneciendo en el poder hasta 1932. Su gobierno intentó un precario equilibrio entre las fuerzas ultraderechistas monárquicas y los nacientes cuadros de la izquierda socialista; en el exterior, reguló las relaciones de G. con los países vecinos, firmando tratados con Yugoslavia (octubre 1928), Albania (noviembre 1928), Bulgaria (negociaciones de 1929), Austria, Hungría (1930) y Turquía (junio 1930). Su abstencionismo ante la revuelta de Chipre (inglesa desde 1878) le hizo perder las elecciones frente al realista Panayotis Tsaldaris, que en previsión de un golpe de Estado venizelista formó coalición con Kondylis para proclamar la restauración monárquica (3 nov. 1935), encarnada tras plebiscito en el depuesto Jorge II (noviembre 1935abril 1947). En las derechas monárquicas militaban Kondylis, Metaxas y Tsaldaris; la jefatura de los liberales pasó a Temístocles Sofoulis, sucesor de Venizelos. En 1936 Metaxas se erigió en dictador, poniendo como excusa una infiltración comunista y traicionando las esperanzas de los elementos liberales. En estos momentos estalló la II Guerra mundial.Aun estando a favor de los aliados, Metaxas no se decidió a intervenir hasta la caída de Francia. Desde junio de 1940 hasta abril de 1941, las tropas griegas combatieron con éxito a los italianos (toma de Goritza, evacuación del valle de Kalámai), pero en aquella última fecha Alemania atacó a G., provocando la huida del rey y el Gobierno Papandreu a Londres. Las tropas hitlerianas impusieron al país el Gobierno satélite de Tsolakos. Pronto fue organizada la resistencia: surgió el frente Nac. de Liberación (EAM), formado por grupos socialistas y de la democracia popular, que a la vez creó el Ejército Popular Griego de Liberación (ELAS). Más tarde, ante el acento comunista del EAM se constituyeron la Liga Nac. de Liberación (EKKA) y el Ejército Griego Democrático Nac. (EDES), de tendencia derechista. Coincidiendo con el repliegue general de las potencias del Eje, los alemanes evacuaron G. en octubre de 1944, y el 17 del mismo mes desembarcaron los ingleses. Apoyados por las democracias occidentales, los monárquicos ganaron las elecciones generales convocadas en mayo de 1946. El plebiscito de septiembre, que permitía el regreso del rey, motivó la formación en las montañas del Norte de un Gobierno de extrema izquierda presidido por el general Markos Vafiades, iniciándose un periodo de guerra civil que no terminó hasta octubre de 1949, reinando ya Pablo I (abril 1947-mayo 1964).G. supo aprovechar su situación estratégica de enclave democrático-liberal en la Europa oriental gracias a. la ayuda americana, siendo más tarde admitida en la OTAN. Tras los Gobiernos del general Plastiras, jefe del partido de centro-izquierda (1950-52) y del general Papagos (1952-55), se instauró un periodo político presidido por la Unión Nac. Radical (ERE), bajo la égida de Karamanlis, hasta 1963. En los años 60, la democracia griega funcionó sobre un andamiaje político formado por un reducido grupo de partidos: Unión del Centro, liberal centrista; el ERE, conservador; la Izquierda Democrática Griega (EDA), coalición de progresistas; el partido Liberal Democrático del Centro, escisión de la antigua Unión del Centro, y el partido Progresista, de carácter conservador. Las elecciones de dic. 1963 las ganó Georges Papandreu, cuya dimisión en jul. 1965 abrió paso a un periodo turbulento y progresivamente antimonárquico. El 21 abr. 1967 el coronel Patakos dio un golpe de Estado e impuso el "régimen de los coroneles"; un mes después, tras un fallido contragolpe, el rey Constantino hubo de exiliarse. En 1974 se restablecen las libertades democráticas (v. II) y se celebran elecciones en 1974 y 1977, ganadas ambas por Constantino Caramanlis -elevado al rango de Primer Ministro- en calidad de líder del partido Nueva Democracia (v. t. COMUNIDAD ECONÓMICA EUROPEA, 7).V. t.:II.M. C. CLAVIJO LEDESMA.
BIBL.: La mayor parte de la bibl. disponible sobre el tema se halla en griego. En otros idiomas se pueden citar: N. SVORONOS, Histoire de la Grèce moderne, París 1964; E. S. FORSTER, A Short History of Modern Greece, 1821-1956, Londres 1958; R. GROUSSET, V Empire du Levant, París 1946; E. DRIAULT y M. LHÉRITIER, Histoire diplomatique de la Grèce, de 1821 à nos jours, París 1925; G. STADTMÜLLER, Geschichte Südosteuropas, Munich 1950; R. SETON-WATSON, The rise of nationality in the Balcans, Londres 1937; B. SWEET-ESCOTT, Greece: a political and economic Survey, 1939-1953, Londres 1954.
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