Grecia (hellas) I. Geografía. GEOG.
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Geografía
G. es un Estado europeo situado en el extremo meridional de la península Balcánica (v. BALCANES). Sin embargo, es un país más mediterráneo que balcánico. Tiene forma triangular, con una extensión de 131.944 Km2 y una población de 8.736.367 hab. (1971), es decir, 66,9 hab. Km2, poco más o menos la misma densidad que España. Limita al N con Yugoslavia, Bulgaria y Albania; al E, con el mar Egeo y Turquía; al S y O, con el mar Jónico. Nació como Estado en 1830, habiéndose completado su territorio después de la I y II Guerras mundiales (v. vi).Es el país más marítimo de todos los balcánicos, con gran cantidad de islas y promontorios que le unen prácticamente a Asia. A este fácil enlace con el otro continente debe la antigüedad de su civilización. Lo geográfico y lo histórico están íntimamente ligados en este país antiguo; ambos aspectos han impuesto a los griegos condiciones que se reflejan perfectamente en su economía y formas de vida. Es un país de contrastes, con dos partes bastante diferentes. Al igual que en Italia, el Norte continental, unido a la Europa balcánico-danubiana se distingue del Sur, netamente mediterráneo. En él aún hay que distinguir entre la costa del Este, más abierta al mar y unida por las islas a Asia, y el Oeste, más húmedo y menos insular. Estos contrastes, más que de relieve son de tipo climático y paisajístico.1. Medio físico. Relieve. En general, se distingue de N a S en franjas paralelas, que se continúan a través de las islas. Lo más destacado del relieve es la distinción entre una parte occidental, de formación relativamente joven, y otra oriental vieja, cristalina. Ambas están superpuestas en el Peloponeso (v.). En la parte occidental, se distingue la cordillera del Pindo, que al igual que los Apeninos en Italia, hace de columna vertebral del país, extendiéndose de NO a SE, pasando al Peloponeso y continuándose hasta el extremo más meridional, el cabo de Maléas. Constituye la divisoria de aguas entre el mar Jónico y el Adriático. Sus principales cumbres están al norte. El Smólikas, cerca de la frontera con Albania, alcanza 2.632 m. Está formada por materiales blandos, calcáreos y atravesado por numerosos valles. La parte central del Pindo es mucho más ancha, con una estructura de pliegues muy simétricos. En el Este, cubierto de encinas, es por donde el Pindo se une al Otris, cadena montañosa más pequeña, casi perpendicular a la anterior. El Oeste se precipita sobre el Jónico en una región de valles y barrancos poco conocida, en la que abundan los cañones y manantiales.La tectónica más frecuente en el Pindo es la de pliegues y mantos superpuestos. En las cumbres, hay abundantes restos de glaciares; hacia el S, las fallas son muy numerosas y constituyen grandes fosas, como la que da lugar al golfo de Corinto. En este conjunto, la erosión fluvial actúa formando valles transversales. En otras ocasiones, menos frecuentes, siguen la orientación de la cordillera. De aquí que la disposición de la red hidrográfica sea bastante complicada. La elevación máxima es el Taigeto. Dos bloques cristalinos, que encierran la cuenca de Tesalia, parten del Pindo hacia el Este. El más importante es el Olimpo, situado al Norte, con la mayor elevación del país (2.918 m.). Separa dos comarcas griegas: la de Tesalia al S y la de Macedonia meridional al N. Se prolonga hacia el S por la pirámide de Ossa (1.978 m.) y el Pélion, que llega hasta el golfo de Bólos. Otro macizo, más meridional, es el Otris, que se prolonga hasta la isla de Eubea. Estos macizos de la G. del Este se caracterizan por estar separados unos de otros por fosas tectónicas; están constituidos indistintamente por rocas calcáreas con toda la gama de formas típicas cársticas y por macizos cristalinos.Sin ninguna relación con el Pindo, en el Norte del país está el Rodópe. Es un macizo cristalino, parecido a los macizos hercinianos de Europa occidental. Casi todo él se encuentra en Bulgaria, pero la parte más meridional penetra en la Tracia y la Macedonia griegas, llegando hasta las costas del Egeo en la península de Calcidia, donde se ramifica. Alcanza 2.000 m. en el monte Pangeo. La dureza de su roca se traduce en una estructura fallada con horst y depresiones rellenas. Entre las montañas, las llanuras son de dos tipos: cuencas interiores, como la de Tesalia, Beocia y Ática; y aluviales, como la de Macedonia, Tracia y, al O, Etolia.Clima. Dentro del general predominio del clima mediterráneo, destacan dos hechos: 1) el contraste entre la fachada jónica y la del Egeo, debido a la muralla natural que supone el Pindo; 2) la degradación de la vegetación a medida que avanza hacia las cubetas interiores, donde adquiere un carácter más continental. En la fachada jónica, el clima es mediterráneo húmedo, con precipitaciones del orden de los 1.000 mm. y una estación seca que dura dos meses en el Norte y cuatro en el Peloponeso. Esta humedad se debe a la exposición a los vientos del Oeste. Aquí se dan las condiciones óptimas para la agricultura. Las llanuras suelen ser fértiles. La vegetación es de encinas en las partes más húmedas y de chaparros en las laderas y en los sitios más secos. Las temperaturas de invierno son suaves: de 5° sobre cero.Por contraposición a esta fachada, la egea es mucho más fría en invierno y más cálida en verano. Las precipitaciones son escasas en el Egeo, aunque con no pocas diferencias. En las vertientes del Olimpo y el Pélion, son más abundantes a causa de los vientos del Nordeste, con lluvias típicas de otoño. Esta mayor humedad da un bosque de robles y hayas que marcan el límite más elevado de la vegetación arborescente. En las islas hay mayor humedad. En la de Skopelos, vecina del Olimpo, las precipitaciones son de 870 mm. En Eubea, el Nordeste es más húmedo. Hacia el S, la aridez es más notable. Menos de 500 mm. en las llanuras y cinco meses secos, aunque en mayo y junio se registran algunas lluvias de tipo tormentoso. En esta parte, la vegetación es mediterránea típica muy degradada. En las llanuras interiores, el clima se hace más continental y la vegetación, casi esteparia. Las temperaturas de verano pasan de 27°. En invierno, pueden alcanzar los -19°, como en Trikala, donde el olivo se excluye del todo. Hacia las vertientes de estas depresiones, la vegetación es más mediterránea. Esto es lo que ocurre en las laderas del Otris orientadas hacia Tesalia. En el Peloponeso, se observa el mismo contraste, al igual que en Creta, donde además se distingue el norte del sur de la isla. En las llanuras de la costa oriental del Peloponeso, el clima es más cálido, consiguiéndose cultivos semitropicales como la banana. La sequedad es muy acentuada por el clima y por los suelos calcáreos. En las islas, los veranos son más frescos, aunque las lluvias son igualmente escasas. De ahí su aspecto, con frecuencia desolado.2. Población. La homogeneidad de los griegos es notable. Los elementos extranjeros, incluso los numéricamente fuertes, han sido asimilados perfectamente. Los elementos alógenos son minoritarios. Sólo alcanzan el 6% del total de la población. Pertenecen a él pequeños grupos de judíos (sefardíes) y musulmanes refugiados tras su expulsión de España, y pequeños grupos étnicos eslavos, armenios y valacos. También se consideran minorías los griegos no ortodoxos, procedentes de la dominación veneciana. Los aglutinantes del helenismo son la religión y la lengua. En cuanto a la primera, se trata de la Iglesia ortodoxa (v.), autocéfala, gobernada por el sínodo de obispos presidido por el metropolitano de Atenas. En cuanto al idioma, procede del griego antiguo, aunquetrasformado por una larga evolución. Hay una lengua oficial, docta, y un lenguaje popular, el demótico (v. XIV). A partir de 1830, la población ha experimentado un rápido aumento por tres causas: la anexión de territorios, los refugiados de Turquía y el incremento del índice de natalidad, que en 1939 alcanzaba su máximo con un 31%. La guerra supuso una grave catástrofe. El índice de mortalidad aumentó de 13,3% en 1938 a 44% en 1942. Pero, a pesar de todo, la población no ha dejado de aumentar. El coeficiente de crecimiento anual para el periodo 195864 era de 0,7%. La densidad de población se ha elevado. Son también numerosos los griegos que viven fuera del país. Se calcula una emigración, en 1820-1934, de 520.000 personas, de, las cuales sólo menos de un tercio volvió a la Península. Los grupos más numerosos se encuentran en EE. UU., Francia, Egipto, Etiopía, Madagascar y Río de la Plata. Las importantes comunidades griegas que existían en otro tiempo en todas las grandes ciudades turcas han desaparecido. Sus miembros se refugiaron en G. Sólo la de Estambul conserva cierta importancia. Hay que contar además con los griegos de Chipre y del Epiro del Norte, anexionado a Albania, que salvaguardan celosamente su helenismo y donde se mantiene incesantemente el deseo de incorporación a G.Durante mucho tiempo, la población fue esencialmente rural. La mayoría vivía en pueblos de apenas 2.000 habitantes (el 58% en 1928, el 51% en 1940). Después de la II Guerra mundial y como consecuencia de la afluencia de refugiados, la población urbana aumentó. El origen de la población de las ciudades griegas se distribuye, por término medio, así: nativos 35%; campesinos inmigrados 33%; refugiados 31,7%. Las ciudades más beneficiadas han sido la gran Atenas (incluye El Pireo), la capital, con 2.530.207 hab. (1971), Salónica (339.496) y Patrás (111.238). La actividad agrícola ocupa a la gran mayoría de la población activa. Sólo el 18,3% se dedica a la industria.3. Economía. Caracteres generales. G. es un país antiguo por sus medios de vida, pero joven por los recientes progresos y las nuevas técnicas implantadas. Junto a sistemas anticuados y rutinarios de labrar la tierra, surgen granjas modelo con los mejores adelantos técnicos. La industria sigue ocupando a la menor parte de la población activa, pero progresa con técnicas y capital extranjeros en el marco de una economía liberal. Las importaciones pesan duramente. Las exportaciones son escasas. La balanza de pagos se nivela difícilmente. Pero la moneda nacional, el dracma (30 por 1 dólar en 1971), antes fluctuante y sometida a las crisis, se ha afianzado. Una nueva G. se anuncia en el horizonte económico, lanzada a la aventura de la asociación a la CEE.Después de la población, el agua es la riqueza natural más grande del país. En efecto, las cadenas marginales de la frontera norte, el Pindo y los macizos aislados del Parnaso y del Olimpo, cubiertos de nieve en invierno, son para el país verdaderos surtidores de agua que provocan corrientes subterráneas de donde manan ríos bien alimentados. La totalidad del suelo se distribuye así: 30% de llanuras: 43% de montañas y el resto terreno semimontañoso. Pero las llanuras, aunque escasas, son fértiles; los nuevos métodos obtienen de ellas cosechas abundantes.La montaña y las islas son más ingratas, pero tienen condiciones para una economía silvo-pastoril. En cuanto al subsuelo, se han revelado yacimientos de explotación rentable y gama variada de minerales: cromo, níquel, manganeso, plata, bauxita, plomo, hierro y lignito son los principales. No pocos de los inconvenientes de la economía griega, que frenan la explotación de los recursos citados, derivan de su geografía. En primer lugar, la fragmentación y poca extensión de las unidades naturales de economía, lo que hace imprescindible el transporte con su consecuente aumento del coste de la explotación. Otro inconveniente se deriva de su situación geográfica apendicular respecto al resto de Europa. La Historia también ha añadido cierto lastre a la economía. El nacionalismo, exacerbado desde 1830, se ha preocupado más de las grandezas helenas que de equipar seriamente al país con medios eficaces de producción. Desde el punto de vista demográfico, la afluencia de refugiados no ha dejado de tener su influencia económica. Por una parte, el encontrar puestos de trabajo para una población de refugiados que se elevó a 1.200.000 en un país de cinco millones de personas, supuso un fraccionamiento de la propiedad agraria; aunque por otra parte, la mentalidad de los recién venidos ejerció un influjo bienhechor entre los viejos griegos. El modesto desarrollo iniciado durante el periodo de entreguerras fue totalmente arruinado en la segunda conflagración. Hubo que recomenzar partiendo de cero. Las crisis, las fluctuaciones del dracma y el déficit comercial estuvieron a la orden del día hasta 1953. A partir de entonces, la moneda se estabilizó, los depósitos bancarios se duplicaron, disminuyó el déficit comercial y aumentaron los índices de producción en un 7,5% anual en 1954-61. El crecimiento no es, sin embargo, uniforme, y está demasiado ligado a la agricultura y a las coyunturas económicas.La renta nacional bruta pasó de 202 dólares en 1952 a 470 en 1965. En ese mismo año, la parte correspondiente a la agricultura había bajado de un 37,5% a un 24,6%, sobrepasada por la industria (28,7% comprendidas las minas y la construcción). El ahorro interior ha sido importante y la inversión privada ocupa los 2/3 del total. El equipamiento del país en carreteras y recursos energéticos no deja de aumentar. En 1962, se trazó un plan quinquenal que trata menos de planificar que de prever para el futuro y, presentar al mismo tiempo ante los organismos internacionales una imagen seductora de la economía del país. A partir de 1963, la ayuda extranjera ha sido de excepcional importancia; en primer lugar, la americana, que ascendió a 1,7 mil millones de dólares.Agricultura. Presenta dos grandes problemas: el de los factores técnicos y el de la estructura agraria. Los factores técnicos, por orden de importancia, son: la irrigación, la fertilización y la mecanización. Los riegos abarcan un total difícil de evaluar y que oscila, según varias opiniones, entre 400 y 500.000 Ha., es decir, del 10 al 13% de la superficie nacional. Son susceptibles de irrigación tierras que completarían el millón de Ha. Pero este regadío es, en conjunto, bastante pobre, de tal manera que el 35% depende de los pozos. Sin embargo, los recursos hidráulicos son considerables. La fertilización, a pesar de haber alcanzado progresos notables, aún está por debajo del nivel óptimo. La mecanización, al igual que toda la agricultura, ha hecho grandes progresos, pero éstos son muy locales y están mal distribuidos. Tesalia y Macedonia son las regiones más favorecidas. La estructura agraria sigue siendo un obstáculo por la pulverización de la propiedad rural. La reforma agraria subsiguiente a la instalación de los refugiados acabó con el latifundio tradicional. Nueve de cada diez campesinos son pequeños propietarios que cultivan menos de 5 Ha.El producto final bruto correspondiente a la agricultura asciende a 24.000 millones de dracmas. Se observa un neto progreso, cuya causa puede atribuirse al aumento de la producción y a los cultivos. Los cereales están en franca regresión, lo que parece favorecer la economía. Habría que exceptuar de esta tendencia al arroz, que ha alcanzado 105.000 t. El trigo ascendió a 2 millones de t. en 1965. Su localización es muy dispersa.El olivo y la vid, cultivos tradicionales, están atravesando momentos difíciles. La producción de aceite es de 190.000 t., a las que hay que añadir 50.000 de aceitunas de verdeo. La vid, esencial para muchos agricultores, fluctúa a merced de las variaciones del mercado. Igual ocurre con las uvas pasas de Corinto, de las que se producen 170.000 t.. Los cultivos industriales están alcanzando gran importancia. El tabaco, controlado por el Estado, eleva su producción a 115.000 t., nivel record después de una pequeña crisis. El tabaco supone 1/3 de las exportaciones del país. Un campesino de cada diez se dedica a su cultivo. El algodón, igualmente estimulado por la Administración, alcanzó 200.000 t., que sobrepasan con mucho las necesidades internas. La remolacha, favorecida también, se desarrolla al amparo de la instalación de enormes azucareras (Larisa, Salónica, etc.).Los frutos están alcanzando un rápido desarrollo por su buena acogida en el mercado europeo. Son famosos los higos secos de Mesenia. En Macedonia se están estableciendo cultivos intensivos de melocotón y manzana. Este desarrollo agrícola no es paralelo en la ganadería que, sin modernizarse, atraviesa una grave crisis. Sin embargo, hay posibilidades para el progreso pecuario. La pesca ocupa a 50.000 personas, y las capturas cubren 4/5 de la demanda interior. En general, se consume poco pescado, y su industria se encuentra a nivel artesanal. La flota pesquera dispone sólo de 10 navíos frigoríficos.Industria. En 1961, ocupaba el 18,6% de la población y suponía el 26,6% de la renta nacional bruta, en la que las mayores contribuciones correspondían a la alimentación y bebidas, con un 27% de la renta final; los textiles y calzados, 21%; la metalurgia, 15%, y el tabaco, 12%. Entre los problemas de la industrialización, puede mencionarse la estrechez del mercado interior de consumo. A esto hay que añadir el alejamiento de los centros industriales europeos, la ausencia de una auténtica tradición del espíritu de empresa y la insuficiencia de buenos cuadros técnicos y de mano de obra especializada.Por otra parte, el Estado se debate entre una serie de problemas: atraer al capital extranjero, proteger a las débiles empresas nacionales, respetar las reglas del liberalismo económico, muy arraigadas en el país, y asumir subsidiariamente a las empresas nacionales deficitarias. Otro gran problema para la industrialización lo constituye la estructura de la industria, en estado bastante atrasado. Las empresas modernas son escasas. Atenas con el 40% de la población industrial, Salónica con el 8% y Patrás con el 3%, son los únicos núcleos considerables alrededor de los cuales se polariza la mayoría de las empresas importantes. Un aumento de los recursos energéticos y de las extracciones mineras es la base de la moderna industria. La potencia eléctrica instalada, en 1964, era de 851.000 Kwh., de los que el 31% correspondía a la energía hidroeléctrica.
La minería supone el 5% del valor de la producción global de la industria y el 6,6% de las exportaciones. Los yacimientos están muy fragmentados, pero son de alta concentración metalífera. Entre 1959 y 1964, la producción global industrial ha crecido en un 9%. La industria química está experimentando una multiplicación constante aunque desordenada. Los abonos en Macedonia y la factoría Pirelli en Patrás son las más importantes entre las nuevas industrias del ramo. La metalurgia también progresa. En Eleusis, se han instalado los dos primeros altos hornos. La naviera Hellenic Shipyard emplea a más de 4.000 obreros en su factoría de la bahía de Eleusis. En Fócide, se ha instalado una enorme fábrica de aluminio que produjo 52.000 t. en 1965 y en la que se han invertido 75 millones de dólares. El capital norteamericano está creando un enorme complejo, sin precedentes en el país.
Junto a estos recursos hay que tener en cuenta el papel importante que juega en la economía griega la marina y el turismo. La marina mercante cuenta con 7 millones de t. de matrícula nacional, a los que hay que añadir otros siete fuera de Grecia.
La actividad turística es un recurso no despreciable para suavizar el déficit de la balanza comercial. Las divisas proporcionadas por él suponen la mitad de las que suministran las exportaciones. Se están efectuando para favorecer el desarrollo turístico. A ello se opone la deficiencia de la infraestructura del transporte. Las carreteras de peaje, al igual que en otros países mediterráneos, intentan ofrecer una solución. Ya hay dos construidas: Atenas-Salónica y Atenas-Corinto.
Con todo, la balanza comercial experimenta un desequilibrio alarmante. Las importaciones no cesan de aumentar, mientras que las exportaciones permanecen estacionarias, siendo casi siempre éstas un tercio de las primeras. En 1966, las importaciones supusieron 36.686.000 nuevas dracmas, y las exportaciones 12.179.000. El tabaco, el algodón, los frutos secos y los minerales son, por este orden, los principales productos exportados. Los intercambios comerciales se realizan sobre todo con Europa occidental y EE.UU.
G. está asociada desde 1962 a la Comunidad Económica Europea (v.), conservando una serie de privilegios. Sus productos tienen acceso al Mercado de los Seis con las mismas ventajas aduaneras, mientras que se mantiene la protección arancelaria para los artículos europeos que se producen en el país. En 1974, habrá una abolición parcial de estos privilegios, y en 1984 G. entrará a formar parte de la CEE con plenitud de derechos y obligaciones. Para entonces, la economía griega debe haber encontrado su propio camino o sucumbirá al alud de la economía de los restantes países volcados sobre el mercado de consumo griego.
4. División regional. Grecia continental. Macedonia griega (v.) y Tracia (v.), los territorios más recientemente incorporados al país, por su estructura, clima y antecedentes político-históricos, tienen personalidad propia. Por esto son objeto de una división regional independiente, a la que llamamos G. continental para distinguirla de la Península propiamente dicha, que presenta las típicas características griegas. Los actuales límites de las dos regiones proceden del tratado de Lausana de 1923. Se ha llevado a cabo una serie de intercambios de población fijados en la conferencia. Por tanto, no es raro que, hasta hace poco, estas comarcas se hallasen en un esta- do oscilante tanto desde el punto de vista social como económico.
Grecia peninsular del Norte. Comprende Tesalia (v.) y Epiro (v.). La primera, al E, llana y rodeada de montañas, es una de las regiones más atrasadas. Epiro, al O de Tesalia, se divide políticamente entre G. y Albania, a cuyo país corresponde la parte norte. Es una región montañosa formada por cadenas calcáreas; plegada en anticlinales que son a veces grandes abombamientos y en sinclinales que constituyen valles por donde corren los ríos.
Grecia central. Es una ancha faja de terreno que se extiende de E a O incluyendo las tres regiones peninsulares de Atica y Beocia, Fócide y Fthiotis, Acarnania y Etolia, con la gran isla de Eubea al E y las Jónicas al o. Se distinguen dos zonas, oriental y occidental, entre las que existen vivos contrastes. Están separadas por unas tierras altas que marcan los confines orientales del territorio de Etolia. En la zona oriental, las cadenas montañosas separan tres series de llanuras, la articulación de la costa con sus golfos y canales hace fácil el acceso al mar. Pero en la occidental no hay más que una sola tierra baja: la depresión de Etolia recorrida por el rápido Aspropótamo cargado de aluviones y que desemboca en el inhospitalario golfo de Patrás, al N del cual imponentes montañas bordean la costa. La parte oriental está limitada al N por la cordillera transversal del Otris. A partir de ella, la vida se asienta principalmente en las tres llanuras separadas por montañas: Atica, Beocia y Spercheiós. En todas ellas hay dos elementos esenciales: la protección y la presencia de tierras bajas productivas.
Atica está protegida por cuatro montañas que hacen el papel de murallas. El Sur da cara al golfo de Egina. Al SE, Lávrion, con sus antiguas minas de plomo argentífero, y al O, las montañas del istmo, hacen difícil el paso al Peloponeso. Estas fronteras naturales, aunque nunca hayan cerrado el Atica, le han dado cohesión humana y política. La porción más rica es la llanura de Eleusis, que gracias al Cefiso ofrece buenas posibilidades de irrigación. La de Atenas, aunque mayor que la de Eleusis, es algo más árida. Otras llanuras son Mesogea y la pequeña de Maratón.
Atenas (v.) es, con mucho, la principal ciudad, no sólo de Atica sino de todo el país. En Fócide y Beocia está la segunda serie de cuencas y llanuras de la G. central.
En ellas, además de los cereales sembrados en otoño y de una importante cantidad de pastos, se pueden recoger cosechas de verano como algodón, maíz, tabaco y arroz. La superficie cultivable es susceptible de aumento gracias a los trabajos de avenamiento en realización. Los núcleos de población tienden a ser pequeñas ciudades de mercado asentadas en los lugares más secos. Lebádeia, con 16.000 hab., es la principal. La tercera serie de llanuras en la parte oriental de la G. central es la atravesada por el río Spercheiós, sembrada de cultivos variados e industriales. Lamía es la ciudad principal.La isla de Eubea, con sus masas montañosas en el Norte, Centro y Sur, dejando entre ellas zonas bajas, debe a su posición un régimen de lluvias más abundante y una mayor benignidad del invierno que el Atica. En la parte meridional, pueden cultivarse frutos agrios. Calcis es el punto de enlace con la tierra firme.
La zona occidental es diferente del Este, con sus líneas de comunicación naturales a lo largo de las cuales se extienden fértiles cuencas. En general, Etolia es un país pobre. Hay una fachada marítima, llena de marismas y sin ninguna gran llanura aluvial, un cinturón de montañas áridas y poco pobladas, y una cuenca interior. Las comunicaciones son difíciles, y la economía ganadera trashumante más balcánica que griega. En las partes bajas, se cultiva maíz y tabaco; en las laderas, viñas para vino y pasas. La situación es mejor en las islas Tónicas. Cefalonia, la más elevada, Ítaca y casi todas, poseen depresiones en las que se cultivan de modo intensivo las aceitunas, las pasas y los frutos agrios.
El Peloponeso. Es, prácticamente, una isla formada por viejas montañas. Su alineación principal es una continuación del Pindo, desde Patrás, en que se ramifica hasta el mar en el cabo de Maléas. Son montañas de cortas alineaciones, bajas y muy fragmentadas. En el interior, existen cuencas endorreicas, cuya sequedad se acentúa por los suelos calcáreos que favorecen la filtración. La gran variedad y fraccionamiento del relieve impide la unidad de la Península, influyendo en ello también la división de la población con sus frecuentes luchas internas.
Las islas del Egeo. Las Cícladas (v.) pertenecen a una misma alineación y están formadas por un antiguo zócalo cristalino que aflora en casi todas ellas. La juventud de su tectónica se traduce en fenómenos de vulcanismo y frecuentes terremotos. Las lluvias son escasas, el Norte es más húmedo debido a los vientos etesios. El bosque ha sido talado en beneficio de la agricultura, que trepa por las laderas (trigo, vid, cebada, higueras), quedando reservado el regadío a las partes bajas.
Creta (v.), con su costa alta y recortada, está también constituida por un zócalo cristalino, en cuyos afloramientos crece el matorral, y por sedimentos calcáreos cubiertos de chaparral. Los cultivos tradicionales son el olivo y la vid. Se favorecen el aceite, la uva fresca y la pasa para su exportación a Europa central. También se están implantando nuevos cultivos de frutos mediterráneos.
El Dodecaneso (doce islas) pasó a dominio griego en 1947. Las mayores son Rodas ( antiguamente no pertenecía al Dodecaneso), Cárpatos y Kásos. La población se compone de turcos, italianos, griegos y judíos sefardíes. Se cultivan cereales para el consumo interior, así como uvas, agrios, tabaco, aceitunas y hortalizas para la exportación. La pesca de esponjas y la actividad marinera son tradicionales.
5. División político-administrativa. G. se divide en las siguientes provincias o nomoi: Etolia y Acarnania (Mesolóngion 12.368 hab.), Atica (Atenas 862.133), Beocia (Lebádeia 16.029), Fthiotis (Lamía 38.495), Fócide (Am- fissa 6.580), Eubea (Calcis 36.381), Evrytania (Karpenésion 4.643), El Pireo (El Pireo 183.877), Lárisa (Lárisa 72.762), Tríkala (Tríkala 38.150), Kardítsa (Kardítsa 25.523), Magnesia (Bólos 51.340), Corfú (Corfú 29.374), Cefalonia (Argostólion 7.521), Zante (Zante 9.281 ), Léucade (Léucade 7.118), Argólide (Nauplia, 9.278), Corintia (Corinto 20.819), Arcadia (Trípoli 20.327), Acaya (Patrás 111.238), f.lide (Pyrgos 20.380), Laconia (Esparta 11.981), Mesenia (Kalánae 39.346), Hébros (Alexandrópolis 25.124), Rodópe (Komotené 32.123), Xanthe (Xanthe 22.884), Salónica (Salónica 339.496), Grebená (Gre- bená 8.387), Sérrai (Sérrai 41.124), Dráma (Dráma 30.592), Calcídica (Polygyros 4.402), Kabála (Kabála 16.679), Pélla (Édessa 16.521), Kilkís (Kilkís 12.425), Emathía (Béroia 30.430), Piería (Catarina 29.151), Kozáné (Kozáné 23.884), Florina (Florina 11.180), Kastoría (Kastoría 15.990), Hágion Oros (Karyaí 429), Árta (Árta 20.333), Yannina (Yannina 39.814), Thesprotía (Hégoumenítsa 4.395), Prébeza (Prébeza 12.816), Candía (Heraclion 77.783), Lasíthion (Hágios Nikólaos 5.170), Réthymnon (Réthymnon 15.367), Chanía (Chanía 40.452), Cícladas (Hermúpolis 13.460), Lesbos (Mitilene 24.157), Samos (Bathy 5.472), Quíos (Quíos 24.074) y Dodecaneso (Rodas 32.019). Datos estadísticos de 1971.
J. BOSQUE MAUREL.
BIBL.: P. BIROT y J. DRESCH, La Méditerranée et le Moyen Orient, II, París 1956; M. DERRUAU, Europa, Barcelona 1965; J. GOTTMANN, Geografía de Europa, Barcelona 1955; M. J. NEWBIGIN, Europa del Sur, Barcelona 1952.
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