Grandes Lagos Americanos GEOG.
Categoria:
Geografía
Situados en la frontera entre Canadá y Estados Unidos, constituyen los más extensos lagos de agua continentales de América con una superficie total de 245.500 Km2, aproximadamente la mitad de la península Ibérica. Forman dos grupos entrelazados: el occidental, con el lago Superior (83.000 Km2), Michigan (58.200 Km2) y Hurón (59.800 Km2), de disposición lobulada y divergente, y el oriental, mucho más pequeño, con el Erie (25.800 Km2) y Ontario (18.200 Km2). Su navegabilidad, el fácil acceso desde las orillas y la cómoda relación con las regiones vecinas, y sobre todo los inmensos recursos mineros que los bordean, han hecho de la región de los G. L. el corazón económico de los Estados Unidos y una de las zonas industriales más poderosas del mundo y más densamente urbanizadas.Formación de los lagos. Como la mayor parte de los lagos de América del Norte, los G. L. son herederos de las glaciaciones cuaternarias, restos de la fusión del indlandsis canadiense en su progresiva retirada hacia el NE. Sin embargo, su génesis es mucho más compleja, puesto que antes de las glaciaciones, el compartimiento que actualmente ocupan los lagos fue escenario de dislocaciones tectónicas que dieron lugar a la formación de fosas o depresiones orientadas al S, en un zócalo precámbrico fosilizado con depósitos paleozoicos continentales. Así, pues, existía ya un dispositivo estructural definido al sobrevenir la invasión del hielo cuaternario. Indudablemente, la excavación glaciar acentuó estas fosas, y sobre todo la acumulación de morrenas frontales preparó una represa natural para retener las aguas de fusión.La irradiación del indlandsis tuvo lugar del NO del Canadá al SE, en la dirección de mayor a menor humedad. Inversamente, la retirada del hielo se hizo de SO a NE, de forma que las aguas de fusión se fueron alojando en las depresiones a medida que éstas quedaban libres de los hielos, dando lugar a la formación de tres lóbulos, boceto inicial de los lagos Superior, Michigan y Erie. A medida que el retroceso glaciar progresaba, los lagos fueron ganando terreno hacia el NE, hasta que apareció, en el emplazamiento actual de la bahía de Saginaw, un esbozo del lago Hurón. Los cuatro lagos iniciales desaguaban en el río Misisipí (v.), a través de un emisario común situado en el actual emplazamiento del río Chicago. Cuando el glaciar comenzó su retirada del sector oriental, el lago Hurón se amplió en la actual bahía Georgiana y apareció el lago Ontario. En ese momento, las aguas de los lagos encontraron salida más directa hacia el Atlántico, a través de la depresión de Mohawk, y el emisario del Chicago cesó definitivamente de funcionar. Las transgresiones marinas posglaciares hicieron penetrar el mar, a través del estuario del San Lorenzo (v.), hasta el lado Ontario, captando definitivamente el avenamiento de los lagos en esa dirección.La formación de los lagos es, pues, un acontecimiento muy reciente, y esa juventud se pone de manifiesto en lo imperfecto de la red fluvial que entrelaza los lagos con el mar. Entre los lagos Superior y Hurón están las cataratas del salto de Santa María, los rápidos del río Sannt-Clair entre el Hurón y el Erie, y las famosas cataratas del Niágara (v.) entre el Erie y el Ontario. Pero a estos inconvenientes se unen las ventajas, comparativamente mayores, de las excelentes vías de acceso a los lagos abiertas por los antiguos emisarios de los ríos Chicago, Fort Wayne, Mohawk y Ottawa, espléndido acondicionamiento natural para la circulación y enlace con las regiones del Misisipí, costa atlántica y Este canadiense.Explotación y acondicionamiento de la gran vía acuática. El principal atractivo que ofreció y sigue ofreciendo la región de los G. L. es la de disponer de un ramificado mar interior que facilita los desplazamientos y está magníficamente comunicado con el Atlántico y las llanuras centrales del país. Sólo era necesario retocar, con obras de ingeniería, lo que la Naturaleza había dejado inconcluso por efecto de la rápida evolución. Estas obras comenzaron tardíamente, después de dos siglos del primerestablecimiento humano en las orillas de los lagos, y de una larga etapa de explotación primitiva y de comercio de pieles y maderas, realizado utilizando las ligeras embarcaciones indias.
En 1829, los canadienses abrieron el canal Welland, entre el Erie y el Ontario, salvando el obstáculo de las cataratas del Niágara. En 1832, se abrió una vía de penetración hacia el valle del Ohio, con la construcción del canal del mismo nombre que unió el río con el lago Erie desde Portsmouth a Cleveland; el acceso al Ohio se completó después con una nueva vía, la del canal Miami, excavado entre Cincinnati y Toledo, y con el canal que une el Wabash con el lago Erie. De 1843 a 1848, se abrió el canal Michigan-Illinois, que desde Chicago a Rock-Island enlaza el lago Michigan con la arteria circulatoria del Misisipí. Finalmente, el canal del Salto de Santa María, construido en 1856, permitió el acceso al lago Superior. El efecto que produjo este primer acondicionamiento fue espectacular. Si en 1810 las riberas de los G. L. sólo contaban con una población blanca de 5.000 almas, en 1830 se incrementó a 300.000 y en 1850 a 703.000. Las obras para el perfeccionamiento de las vías de tráfico acuático prosiguieron más tarde con una nueva orientación, la de mejorar la ruta O-E con descuido de las rutas del Ohio-Misisipí. De esta forma, se abrieron nuevas esclusas en el salto de Santa María, se dragó el río Sannt-Clair entre el Hurón y el Erie, se construyó un nuevo canal Welland, y, más recientemente, se mejoró definitivamente el paso del San Lorenzo.El tráfico acuático y la actividad industrial. El acondicionamiento de los G. L. ha permitido la rápida y barata circulación de los abundantes recursos mineros y agrícolas que se localizan en la proximidad de sus orillas. El mineral de hierro está en cabeza entre las mercancías transportadas. Efectivamente, las minas se encuentran situadas muy cerca del vértice occidental del lago Superior, en los famosos yacimientos de Mesave, Vermillion y Cuyan, que comenzaron su explotación en 1884. El mineral se embarca en los puertos de Duluth y Tow Harbours, en los steamers, barcazas de gran tonelaje especialmente diseñadas para el transporte masivo del mineral. El hierro sigue la ruta del E en busca de los puertos del Erie para su desembarco y transporte a los centros siderúrgicos de Pensilvania; en flete de retorno las embarcaciones llevan carbón de las cuencas hulleras apalachianas desde los puertos de Toledo, Sandusky y Ashtabula. Este flujo de torno y retorno puede movilizar anualmente de 80 a 90 millones de t., de las cuales sólo una octava parte corresponde al carbón. Sigue a continuación en importancia el transporte del trigo desde las praderas americanas y el Oeste canadiense, para el que es preferible, por su mayor baratura, la vía acuática, en busca de los centros consumidores y puertos; el mismo rumbo emprende el petróleo canadiense. Si a este tráfico de gran alcance añadimos la intensa navegación de cabotaje, se comprende fácilmente que el volumen total de mercancías trasegadas por la flota de los L. supere, con mucho, al tonelaje total de los puertos atlánticos de los Estados Unidos, y que por el salto de Santa María circule en ocasiones un tráfico superior a los de los canales de Panamá y Suez reunidos.Esta encrucijada de circulación, sin ninguna duda la más importante de la Tierra, fecunda una potente industria que busca los emplazamientos ribereños y portuarios, donde se trafican las mercancías a coste muy reducido. El mineral de hierro recibido en el Erie, en ruta hacia los Apalaches, queda en buena parte retenido en los puertos de Buffalo, Cleveland y Toledo, donde es transformado en acero con el carbón que llega desde el Sur por ferrocarril. Así ha surgido una poderosa industria siderúrgica localizada en las riberas meridionales del lago Erié, que ya compite con la tradicional de Pensilvania, y que ha sido rebasada por el núcleo siderúrgico ribereño instalado en el vértice meridional del lago Michigan, en Gary, suburbio de Chicago. Equidistante entre los yacimientos de hierro y de carbón, este núcleo siderúrgico lleva los pasos de convertirse en el más importante de la nación. La siderurgia ha desencadenado el nacimiento de industrias mecánicas de todo tipo. La industria del automóvil es la más importante y tiene su sede principal en Detroit (v.), donde están instaladas las fábricas Ford, Chrysler y General Motors. En torno a esta ciudad, capital mundial del automóvil, hay una corona de pequeñas ciudades con fábricas de automóviles como son Flint, Saginaw, Pontiac y Cleveland, patria del jeep. En la orilla canadiense, Windsor es una réplica de Detroit. Chicago (v.) es sede de las más importantes industrias de maquinaria agrícola y material ferroviario. Akron es la capital de los neumáticos y del caucho, etc. El trasiego de granos y productos ganaderos ha hecho brotar también en los puertos una floreciente industria alimenticia.Una región intensamente urbanizada. La región de los G. L. forma, junto con la costa atlántica, el área metropolitana más importante del mundo. Los Estados de Michigan y Wisconsin, los únicos integralmente situados en la región, han pasado de 703.000 hab. en 1850 a 13.293.016 en 1970. Toda esa población y la de los Estados que rozan los lagos (Illinois, Indiana, Ohio y Nueva York) se concentra en grandes urbes cuyas cabezas son Chicago (3,322.855 hab.) y Detroit (1.492.914).SALVADOR MENSUA.
BIBL.: J. GOTTMANN, América, Madrid 1966; R. BLANCHARD, Estados Unidos, Canadá y Alaska, Barcelona 1944.
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