Gran Bretaña (Great Britain) IX. Arte. ARTE
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Arte
G. B. no es un término artístico, sino político, y excluye a la República de Irlanda. En este artículo, sin embargo, se tratará también el arte irlandés (v. IRLANDA, REPÚBLICA DE VI), ya que en los comienzos del periodo a tratar es un elemento claramente distinto y formativo, mientras que después de la Edad Media es apenas posible distinguirlo del arte de las otras regiones de las islas Británicas.1. Arte primitivo cristiano y medieval (410-1530). La Britania romana cayó en poder de los invasores sajones paganos en el s. V, mientras que Irlanda, convertida por monjes coptos, mantuvo vivo el cristianismo. El arte del periodo anglosajón (v. ANGLOSAJONES) es, por tanto, una fusión de motivos célticos, coptos, germánicos, escandinavos y romanos tardíos (p. ej., entrelazados, volutas, animales en forma de cinta y figuras humanas). El Evangeliario de Lindisfarne, inglés (ca. 698 d. C.), y el Libro de Kells, irlandés (760-820), magníficamente iluminados con rico colorido y complicados dibujos, son las grandes obras de arte del periodo. Motivos parecidos reaparecen en las monumentales cruces célticas. Cruces de Donaghmore y Muiredach en Irlanda, Cruz de Ruthwell en Escocia, y la Cruz de Bewcastle en Inglaterra. Dichos motivos derivaban de los utilizados en joyas y objetos de metal por los que los anglosajones obtuvieron merecida fama. Sirvan de ejemplos la joya de Alfredo y el broche de Kingston, ambos engastados; la hebilla incrustada de Sutton Hoo; y la vasija de Halton Moor. Los bordados anglosajones (opus anglicanum) hallaron gran demanda en el Continente, siendo el ejemplo más famoso de ellos el tapiz de Bayeux (ca. 1085), que relata la historia de la conquista normanda de Inglaterra en 1066).Pocos ejemplos de arquitectura anterior a 1066 han llegado hasta nuestros días, debido a que la mayoría de los edificios eran construidos en madera. No obstante, en la iglesia de Escomb, Durham, del s. VII, podemos todavía observar la sencillez de la planta y fábrica de una típica iglesia anglosajona, mientras que la iglesia de Brixworth, en Northamptonshire, da idea de la gran escala a la que se construían las iglesias de la época. La torre del s. X de la iglesia de Earl’s Barton, también en Northamptonshire, muestra el gusto inglés por la decoración lineal que en este caso aparece en motivos reticulados derivados del trabajo en madera. Después de la conquista normanda, comenzó la construcción a gran escala en el estilo románico (v.) normando: catedrales de Southwell, Rochester, Ely, Winchester, Saint Albans y Peterborough. Estas iglesias tienen planta cruciforme, ábside deambulatorio, y con una torre sobre el crucero y otras dos flanqueando la fachada occidental. Macizos pilares redondos unidos por arcos de medio punto y coronados por dos hileras más de arcadas (la tribuna y el triforio) sostienen el techo de madera sin abovedar. Esta planta básica sirvió de modelo para todas las iglesias posteriores, con la excepción de que muchos techos fueron, finalmente, abovedados en piedra, de que los ábsides redondeados se convirtieron en ábsides cuadrangulares, y de que el deambulatorio tendió a desaparecer. Las iglesias solían tener mayor longitud que las del Continente. La decoración normanda es severa y geométrica como puede apreciarse en los pilares de la catedral de Durham, la suprema realización de la arquitectura normanda que constituye al mismo tiempo un edificio clave en la historia de la arquitectura, ya que su revolucionaria bóveda hizo posible el desarrollo del gótico (v.) francés.La arquitectura gótica británica suele clasificarse en los tres estilos siguientes: a) inglés primitivo (1175-1250): el coro de la catedral de Canterbury, obra de Guillermo de Sens (1175-84) y las catedrales de Beverley y Salisbury. b) Ornamentado (1250-1450): coro de Ángeles de la catedral de Lincoln, las catedrales de Lichfield y Exeter, y el complicado abovedamiento del coro de las catedrales de Gluocester, Norwich y Oxford. c) Perpendicular (14501530), que constituye la contribución más distintiva de G. B. a la arquitectura gótica, y que puede apreciarse en la capilla de San Jorge en Windsor, en el claustro de la catedral de Gloucester, y en la capilla del King’s College, en Cambridge, p. ej. Los sencillos arcos apuntados del estilo gótico primitivo inglés dieron paso a los contornos más complicados y a la tracería del periodo ornamentado, mientras que los capiteles, portadas, y molduras se vieron enriquecidos con bellas esculturas de animales y plantas. Durante el periodo perpendicular los arcos se rebajaron, las ventanas aumentaron de tamaño, las paredes se hicieron más finas y los techos se vieron soportados por las fantásticas bóvedas de abanico, derivadas de las complicadas bóvedas decorativas del periodo anterior. La decoración es predominantemente lineal. La escultura en madera y piedra floreció en todas las grandes iglesias del periodo gótico.G. B. mantuvo su lugar preeminente en el arte de iluminación de libros (v. ILUSTRACIÓN DEL LIBRO), evolucionando del estilo carolingio, favorecido por la escuela anglosajona de Winchester (Libro de Bendiciones de S. Ethelwold, 976), al estilo narrativo más animado de la Biblia de Winchester (1160), para continuar luego al estilo gótico puro del Salterio de Evesham (ca. 1250) y de la Biblia de Holkham (ca. 1330), en que la decoración está organizada con mayor libertad y las figuras humanas y los motivos vegetales son más naturales. Las pinturas murales y las vidrieras de la época sufrieron a manos de los fanáticos religiosos durante la Reforma (ca. 1536) y la guerra civil (1642-60), pero lo que ha perdurado muestra una excelente calidad: los murales de Eton College, Windsor (s. XIV); díptico de Wilton (ca. 1400); vidrieras de la catedral de York y de la iglesia parroquia de Fairford. En todos estos aspectos artísticos hallamos la afición típicamente inglesa por lo narrativo y lo anecdótico, unida a un deleite de los diseños lineales.2. Renacimiento y Reforma. El arte religioso declinó durante la Reforma, pero las artes que glorificaban al hombre (retrato, arquitectura doméstica, jardinería y decoración de interiores) florecieron bajo la égida de los nuevos ricos cuyas fortunas tenían sus orígenes en la expoliación de la Iglesia (v. v). Este florecimiento de la arquitectura civil puede trazarse en un repaso cronológico de las principales mansiones de la época, a saber: Compton Wynyates, Warwickshire (1480-1528); Hampton Court, Londres (1514-36); Burghley House, Huntingdonshire (1552); Longleat House, Wiltshire (1568); Wollaton Hall, Nottinghamshire (1580-88); Hardwick Hall, Derbyshire (1591); Audley End, Essex (1603) y Hatfield House, Hertfordshire (1607). Compton Wynyates y Hampton Court pertenecen por su concepción a la Baja Edad Media y poseen algunos elementos procedentes del castillo medieval, como el portal fortificado. Las casas de épocas posteriores, sin embargo, tienen todas tres pisos, son relativamente simétricas y presentan muchos vanos y decoración exterior. Sus perfiles con gran número de chimeneas, cúpulas y fantásticos aleros al gusto renacentista holandés forman parte esencial de su atractivo. La planta suele ser en forma de E o de H. En relación con Longleat, Wollaton y Hardwick surge el nombre del primer arquitecto inglés digno de mención: Robert Smythson. Junto con estas mansiones de nuevo estilo, continuó la tradición medieval de construcción parcial en madera y blanco y negro; tradición que no sufrió la menor influencia por parte del Renacimiento y que produjo obras de arte como Little Moreton Hall, Cheshire (1559-80).Al mismo tiempo se ponían los cimientos a la retratística inglesa, gracias principalmente a la influencia del alemán Hans Holbein el joven (v.). La claridad, precisión lineal y sensibilidad para captar el carácter humano se acoplaban bien con el sentido artístico inglés y, aunque muchas pinturas de la época sean anónimas, la influencia de Holbein queda manifiesta en los retratos de El hombre de la Gorra Negra (1545) de John Bettes y Lady Kytson (1573) de George Gower. El retrato simbólico y alegórico, inspirado por la obra de Hans Eworth, un flamenco residente en Inglaterra desde 1550 a 1574, dio lugar a la casi hierática majestad del retrato de Ditchley de la Reina Isabel I de Inglaterra (1593). En los Países Bajos el arte de la iluminación de libros derivó en la pintura de miniaturas que, bajo la influencia de Holbein, enraizó en Inglaterra durante este periodo y en él sobresalieron artistas ingleses como Nicholas Hilliard (1547-1619) y su discípulo, Isaac Oliver (m. 1617). Muestras de su arte son Joven de pie apoyado en un árbol entre rosas de Hilliard, y Richard Sackville, de Oliver.3. Palladianismo y neoclasicismo. La arquitectura del s. XVII se ve dominada por la obra de estilo italianizante, con gran influencia de Palladio, de Iñigo Jones (v.) (la Casa de la Reina en Greenwich, 1616-35, el primer edificio clásico de G. B.), y por la obra de estilo clasicista, ligero, digno y restringido, de sir Christopher Wren (v.) y sus notables ayudantes sir John Vanbrugh (1664-1726) y Nicholas Hawksmoor (1661-1736). Aunque era ésta la época del barroco, este arte no llegó nunca a enraizarse en G. B. e incluso la obra de Vanbrugh (Blenheim Palace, Oxfordshire, 1705-22, Castle Howard, Yorkshire, 1699-1712 y Seaton Delaval, Northumberland, 1718-28), que se aproxima más al barroco europeo, es notablemente moderada. La claridad de las líneas estructurales típica de la tradición inglesa se mantiene contra la tendencia del barroco a oscurecer la línea y dar énfasis al volumen. Wren y sus compañeros tuvieron la suerte de participar en el periodo más fructífero en la construcción de iglesias conocido desde la Edad Media. Entre 1675 y 1705 edificaron 53 iglesias en Londres, culminando su obra en la espléndida catedral de S. Pablo (finalizada en 1710). En 1711 el Parlamento les encargó la construcción de 50 iglesias más. El escocés lames Gibbs (1682-1754) fue el sucesor de Wren en el puesto de honor entre los arquitectos ingleses, y su estilo, más pesado y grandilocuente, puede apreciarse en sus mejores obras: S. Martin in the Fields (1722) y S. Mary le-Strand (1714-17), en Londres; Radcliffe Camera (1739-48), en Oxford. Al mismo tiempo, el gusto por las villas de estilo italianizante a lo Palladio revivió con lord Burlington (16941753) y el polifacético William Kent (1685-1748). Los mejores ejemplos de su obra son Holkham Hall, Norfolk (1734) de Kent, Chiswick House, Londres (1727-36) de Burlington.Sin embargo, otro arquitecto escocés, Robert Adam (v.), reaccionó contra este gusto a su regreso de Italia, en 1758. Sus edificios clásicos experimentales y sus diseños de interiores, ambos basados en modelos romanos, dominaron el gusto artístico durante la segunda mitad del s. XVIII. Ejemplos de su obra son Syon House (1761); Kenwood (1767) y Osterley Park (desde 1761), en Londres; Charlotte Square (ca. 1790) y Register House (1771), en Edimburgo. Una multitud de arquitectos neoclásicos menores trabajaron a la sombra de Gibbs, Kent y Adam, entre los que conviene recordar a sir William Chambers (1723-96), James Wyatt (1746-1813), John Wood (1704-54), sir John Soane (1753-1837) y John Nash (1752-1835) en Inglaterra; Richard Castle y sir Richard Morrison, en Irlanda; y William Playfair, en Escocia. Las últimas décadas del siglo vieron el desarrollo urbano a gran escala de Bath, Dublín, Cheltenham, Edimburgo y Londres, siendo John Nash el más destacado arquitecto en esta última ciudad, como lo demuestran, entre sus obras, la iglesia de All Souls’ Langham Place; Carlton House Terrace; y United Services Club. Ésta fue también la gran época para los diseñadores del mueble con la obra de estilo rococó de Thomas Chippendale (m. 1779) que luego derivó en la obra de elegancia más sencilla de George Hepplewhite (m. 1786) y Thomas Sheraton, 1751-1806 (v. MUEBLE t).En pintura el periodo se abre bajo la influencia flamenca, especialmente la de A. Van Dyck (v.) que trabajó en Inglaterra desde 1630 a 1641 y sentó el estilo del retrato inglés, aunque el pintor nativo William Dobson (1610-46) realizó excelentes pinturas en un estilo propio. Extranjeros como sir Peter Lely (1618-80), sir Godfrey Kneller (1646-1723) y Michael Dahl (1656-1743 dominaron la escena hasta que sir lames Thornhill (16751734) con su obra de estilo barroco en el Hospital de Greenwich y en la catedral de S. Pablo en Londres ganó para sí el honor de ser el primer pintor británico considerado a la misma altura que sus colegas extranjeros. En escultura y trabajo en metal la situación era semejante, con artistas extranjeros como C. G. Cibber, Van Nost, Le Sueur, F. Roubillac y Tijou a la cabeza, muy por encima de sus colegas nativos, Bacon, Chantrey, J. Nollekens y J. Flaxman, que permanecieron fieles a los modelos italianos y clásicos. Únicamente con el genial tallista y escultor Grinling Gibbons (1648-1720) surge un genio nativo original. Su obra puede admirarse en muchas villas inglesas, en la Capilla del Trinity College, Oxford, en la Bibl. de Wren, Cambridge, y en la catedral de S. Pablo, Londres. G. B. no produciría ningún escultor de categoría hasta el s. XX.El yerno de Thornhill, William Hogarth (v.) fue reconocidamente el primer gran pintor de la escuela inglesa. Su afición por la anécdota realista y el comentario social junto con su pasión por la línea ondulada le mantienen dentro de la más pura tradición británica, aunque no tuviera discípulos directos. El suyo, sin embargo, no es un caso aislado, ya que el llamado retrato de conversación o familiar (conversation piece) en el que Hogarth sobresalió, era un género practicado por hábiles artistas contemporáneos como Joseph Highmore (1692-1780), Francis Hayman (1708-76) y Arthur Devis (1711-87), ejemplos de cuyas obras pueden verse en la Tate Gallery londinense. Aparte de los retratos familiares en grupo en los que dichos pintores sobresalieron, hubo un retorno al retrato más formal y aristocrático dentro de la tradición de Van Dyck. Aunque el artista principal en este género fuera sir Joshua Reynolds (v.), que desde 1768 propagó sus ideas a través de la recién fundada Royal Academy, éste tuvo varios rivales de igual, si no superior, mérito, como T. Gainsborough (v.), G. Romney (v.) y su propio discípulo T. Lawrence (v.).El mismo periodo fue testigo de la aparición de varios otros pintores que practicaban diferentes subgéneros, entre ellos los retratistas de la escuela escocesa como Allan Ramsay (1713-84), sir Henry Raeburn (1756-1823) y también, a un nivel más modesto, los pintores de una escuela de paisajistas trabajando bajo la influencia holandesa, flamenca e italiana. Richard Wilson (1714-82), p. ej., uno de los primeros paisajistas ingleses, recibió su inspiración de pintores como C. de Lorena (v.), N. Poussin (v.) y Cuyp, mientras que Samuel Scott (1702-72), afortunado pintor de marinas, tuvo como modelo a W. Van de Velde y a Canaletto.Una escuela de acuarelistas, distintivamente inglesa, surgió con el pintor Alexander Cozens (1717-86) bajo la influencia de los lienzos dramáticos de Salvator Rosa; su hijo John continuó la tradición. Sin embargo, la más apacible campiña inglesa, finalmente, inspiró paisajes de mayor mérito, comenzando con la obra de Paul Sandby (1725-1809), pasando por las admirables acuarelas de Thomas Girtin (1778-1802) y J. M. Turner (v.) y produciendo la única escuela local de arte inglés desde la Edad Media: la escuela de Norwich, representada por John Crome (1768-1821), John Sell Cotman (1782-1842) y su círculo. No obstante, los resultados más sobresalientes de la tradición paisajista se deben sin género de duda al pincel de Turner, de J. Constable (v.), y de R. P. Bonington. La vena anecdótica y naturalista del arte inglés se vio suplementada por otra mística y romántica encarnada en los líricos grabados y acuarelas de William Blake (v.), los paisajes intensamente visionarios de Samuel Palmer (1805-81) y las piezas idílicas casi medievales de Edward Calvert (1789-1883).4. El siglo XIX. Se atribuye de generalmente a este periodo un vacío artístico, con serios moralistas y pintores que se rebelan en vano contra la vulgaridad sentimental de la era de la máquina. Los pintores que alcanzaron mayor popularidad fueron los que poseían un don especial para lo anecdótico (Frith), lo sentimental (Martineau, Watts) o lo grandioso e histórico (Leighton, AlmaTadema). Sin embargo, este periodo es testigo del nacimiento de varios movimientos artísticos aliados con ideologías que buscaban tratar los problemas tanto estéticos como sociales de la época. A. W. N. Pugin (181252), converso al catolicismo y planificador de Scarisbrick Hall, Lancashire (1837) y de Westminster Palace (desde 1840), abogó por el resurgimiento de la arquitectura cristiana, esto es, gótica aunque ya en el s. XVIII hubiera comenzado a sentirse al gusto por lo gótico (v. NEOGOTICISMO). Por su parte, John, Ruskin (18191900), el crítico de arte, y William Morris (v.) abogaron por el retorno al arte medieval por razones tanto estéticas como sociales. La Hermandad Prerrafaelista (v. PRERRAFAELISTAS I), activa principalmente entre 1850 y 1860 y a la que van unidos los nombres de pintores como J. E. Millais, D. G. Rossetti (1828-82), W. Holman Hunt (1827-1910), E. Burne-Jones (1833-98), W. Morris y F. Madox-Brown (1821-93), trató de revivir los brillantes y ricos colores del Perugino (v.f y otros artistas anteriores a Rafael, ejecutando al mismo tiempo los detalles de la naturaleza con exactitud fotográfica: El Pastor asalariado, de Holman Hunt; Trabajo, de Madox-Brown; El rey Cophetua y la mendiga, de Burne-Jones. En este ambiente altamente moral y doctrinario, no es sorprendente que la actitud puramente estética de J. A. Whistler (v.) se viera ridiculizada y que el impresionismo (v.) francés no fuera aceptado en G. B. hasta finales de siglo, cuando surgió la escuela impresionista inglesa bajo la dirección de Sickert (1860-1942), Steer (1860-1943) y Gilman (1876-1919). En diseños, sin embargo, el siglo fue más fructífero, con Morris en Inglaterra y C. R. Mackintosh en Escocia, como pioneros de Art Nouveau y el movimiento moderno (v. MODERNISMO Iv). Es expresiva de este estilo la School of Art de Glasgow, de Mackintosh.5. El siglo XX. La pintura reciente en G. B. se ha caracterizado por su insularidad e individualismo, si bien muchos pintores se han visto influenciados igualmente por movimientos artísticos_ europeos; p. ej., Wyndham Lewis, 1884-1957 (iniciador del vorticismo), por el futurismo (v.); T. Hillier, por el surrealismo; Marthew Smith, por el fauvismo (v.); Robert Colquhoun (n. 1914), por el cubismo (v.) y por Picasso. Es imposible generalizar cuando se trata de la obra de los maestros de la generación anterior, como Stanley Spencer (1892-1959), John Piper (n. 1903), Graham Sutherland, Ben Nicholson (1894), Víctor Pasmore (1900) y Augustus John, aunque muchos de ellos reconocen su deuda con Blake y Palmer y tienen, como éstos, fuertes creencias religiosas. La obra obsesiva y casi goyesca del irlandés Francis Bacon (1910) ha causado gran impresión durante la última década, al igual que las pinturas, collages y escultura del escocés de origen italiano, Eduardo Paolozzi (1924).En escultura G. B. ha producido recientemente dos artistas de rango internacional, a saber, Henry Moore (1898) y Barbara Hepworth (1903), ambos alejándose de la tradición figurativa. Henry Moore (v.) trata de captar las formas fundamentales de las figuras humanas, mientras que Barbara Hepworth se interesa en la creación de formas abstractas relacionadas en el espacio.La arquitectura británica moderna no ha producido obras relevantes, y los jóvenes arquitectos han vuelto de nuevo a Italia en busca de inspiración. Los edificios que llaman más la atención del público son la catedral de Coventry (1962) de sir Basil Spence, y la catedral Metropolitana Católica de Liverpool (1962) de Frederick Gibberd. Menos ambiciosos, pero quizá más originales son los edificios de estilo funcional construidos en las universidades inglesas durante los años 60; p. ej., el bloque de Ingeniería de la Univ. de Leicester.En conjunto, puede juzgarse, pues, cuánto ha dependido G. B. de las influencias extranjeras en el campo de las artes visuales y plásticas, y la escasa influencia que por su parte ha tenido en Europa desde finales del s. XIII. Sin embargo, todo cuanto G. B. ha tomado prestado de fuera se ha visto pronto transformado e imbuido, siempre que fuera apropiado, por características típicamente inglesas, como son el deleite en la narración, el realismo anecdótico, la moderación grave y digna, y la intimidad familiar. El esfuerzo artístico de G. B. se halla fundamentado por una afición a la línea en oposición al volumen y por un placer en la decoración lineal. Aunque frecuentemente las aspiraciones morales, literarias y periodísticas han dañado ciertos aspectos del arte británico, especialmente en el campo de la pintura, éste se ha visto con la misma frecuencia redimido por una sensibilidad hacia las disposiciones más sutiles de la naturaleza y del carácter humano. Si en muchas ocasiones G. B. ha sido discípulo de Europa en las bellas artes, puede decirse que pocos discípulos han hecho uso tan competente y original de las enseñanzas de su maestro.6. Principales museos y galerías. En las capitales destacan: British Museum (v.), National Gallery (v.), National Portrait Gallery (retratos históricos), Royal Academy of Arts (Reynolds), Tate Gallery (arte moderno), Victoria and Albert Museum y Wallace Collection, en Londres; Edimburgo: Scottish National Gallery, y otras de retratos y arte moderno; y Cardiff: National Museum of Wales. Además, los museos de Birmingham, Cambridge (Fitzwilliam Museum), Glasgow, Liverpool (Walker Art Gallery), Manchester y Oxford (Ashmolean Museum).DOUGLAS PICKETT.
BIBL.: VARIOS, The Oxford History of English Art, 15 vol., Oxford 1949 ss.; DRIVE PUBLICATIONS LTD. AND AUTOMOBILE ASSOCIATION, Treasures of Britain, Londres 1968; R. BOULANGER, Les Iles Britanniques, Guides Bleues, París 1969; W. GAUNT, A Concise History of English Painting, Londres 1964; D. YARWOOD, The Architecture of England, Londres 1963; J. SUMMERSON, Architecture in Britain 1530-1830, Londres 1953; H. FELTON y J. HARVEY, The English Cathedral, Londres 1956; B. ARNOLD, A Concise History of Irish Art, Londres 1969; T. D. KENDRICK, Anglo Saxon Art to A. D. 900, Londres 1938; J. ROTHENSTEIN, British Art Since 1900, Londres 1962; E. WATERHOUSE, Painting in Britain 1530-1790, Londres 1953; B. LONG, British Miniaturists 1520-1860, Londres 1966; J. ROTHENSTEIN, The Tate Gallery, Londres 1966.
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