Gótico, Arte II. en Hispanoamérica. ARTE
Categoria:
Arte
La generación que lleva a cabo el descubrimiento de América no puede prescindir de su formación medieval; por ello el Nuevo Continente recibe todavía un fuerte legado de la Edad Media. Por otra parte, no hay que olvidar que en la misma España, si bien el Renacimiento domina en las fachadas y en la decoración, la estructura y las cubiertas de muchos monumentos son aún góticas y ello sucede hasta el primer tercio del s. xvi. Los estilos viven con cierto retraso con respecto a los ciclos de la Península y, por ello, no ha de extrañar la existencia de formalismos góticos casi hasta finales del s. XVI; a la persistencia de las formas góticas en el mundo americano contribuye la mayor estabilidad de estas estructuras, que son más resistentes para aguantar los frecuentes sismos.Razones funcionales y otras de psicología de los estilos en América explican la pervivencia de estas formas con un evidente anacronismo. Como los tipos arquitectónicos representan valores religiosos y están cargados de recuerdos colectivos, es natural que fueran trasplantados a América, principalmente desde España, pero se produjo una regresión hacia modelos ya pasados de moda, como las iglesias fortificadas. Las iglesias conventuales de México, a mediados del s. XVI, responden en general a una estructura gótica, con bóveda de crucería, de una nave y rara vez con crucero; algunas, como la de Tepeaca, tienen arcos rehundidos en los gruesos muros, tipo semejante al que diseñó Diego de Siloé (v.) en la zona granadina; tanto las unas como las otras son simplificaciones de iglesias isabelinas del tipo de la del Parral (Segovia). El modelo de iglesia salón o Hallenkirche fue el preferido del s. XVI, pues contaba con precedentes tan ilustres como las catedrales de Zaragoza y la de Sevilla. La primera americana fue la catedral de Santo Domingo, que responde al mismo modelo de las mexicanas de Lérida (1563-99) y Guadalajara (1571-1618). Son numerosos, además, los elementos góticos que han pervivido unidos a formas renacentistas, manieristas y, especialmente, barrocas.SANTIAGO SEBASTIÁN.
BIBL.: D. ANGULO, Historia del arte hispanoamericano, I, Barcelona 1945-56; F. CHUECA, Invariantes en la arquitectura hispanoamericana, "Rev. de Occidente" 38, Madrid 1966.
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