Gómez Pereira, Antonio
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Biografía GER
Filósofo y médico español, n. en Medina del Campo (1500) y m. después de 1558. Llamado por algunos el "Descartes español", uno de los más notables del grupo de médicos-filósofos del Siglo de Oro (A. de Vilanova, R. de Sabunde, M. Sabuco, Huarte de San Juan; v.), estudió ambas ciencias en Salamanca, donde, según Zubiri, parece muy verosímil que influyera sobre él Durando, es decir, el coletazo europeo del nominalismo (v.). Católico independiente, filosóficamente ecléctico y poco sujeto a autoridades a priori, sino a la experiencia y a la razón. Algo superficial, concede prioridad al conocimiento sensible sobre el intelectual y trata de radicalizar y universalizar el principio de que la teoría se contrasta por la experiencia. Sus teorías serían combatidas desde la diatriba epistolar de un Miguel de Palacios (1555) a la ironía burlona de un Francisco de Sosa (1556). Aunque escribió un tratado de medicina (Novae veraeque medicinae, experimentis et evidentibus rationibus comprobatae, Medina 1558), la obra que le dio fama es la curiosamente titulada Antoniana Margarita, opus nempe physicis, medicis ac thologis non minus utile quam necessarium, Medina 1554.Su Antoniana Margarita, llamada así en memoria de sus padres, es una mezcla abigarrada de psicología y metafísica, reiterativa y desordenada. Pero su importancia radica en que trata, por primera vez en la Historia de la Filosofía, de una serie de cuestiones de psicología experimental y, sobre todo, porque en su desprecio sistemático de las "autoridades" para recalar en la "sola razón", constituye un claro precursor del método y el dualismo cartesiano. En su estudio comparado del mundo animal, adopta una postura pendular: frente a quienes defienden (polémica muy de la época) que los animales tienen inteligencia, llega a afirmar que ni siquiera sienten; al menos, no sienten emociones o pasiones, aunque de algún modo reciben información; y parece mejor así, ya que las sensaciones son ventanas del conocer y del pensar... Pero ¿cómo se explican los movimientos de los animales, que no pueden ser meros automatismos? G. P. explica esos movimientos por automatismos físicos (como el imán), por recuerdos sensoriales archivados en el cerebro, por "amaestramiento" y por instintos provocados por el hombre.En cuanto al hombre adopta la postura platónica y prefiere distinguir en él cuatro elementos, es decir, alma y cuerpo cada una con su materia y forma; no hay, pues, relación profunda alma-cuerpo. Como resume Menéndez Pelayo, G. P. "identificó el hecho del conocimiento con la facultad de conocer, y ésta con la sustancia del alma; afirmó que las cualidades sensibles no son accidentes entitativos de los cuerpos; refutó la antigua teoría de las especies inteligibles, defendiendo la del conocimiento directo; echó por tierra las formas sustanciales, propugnando el atomismo".También como médico es experimentalista y niega las autoridades, no sólo árabes sino incluso a Galeno. Pero, donde destaca más espectacularmente en esa época renacentista, es en psicología, donde niega la posibilidad del conocimiento intuitivo ("el conocimiento principia por la sensación"), a pesar de lo cual M. Pelayo le niega la calificación de sensualista resaltando su insistencia en la "experiencia interna" que le hace precursor de los escoceses (v. SENSISMO ESCOCÉS). Su "poderosa y violenta libertad de criterio" ha podido calificarse, en contraste al realismo de Vives, de subjetivismo (R. Aranda).¿Hay antinomias insolubles en G. P.? Así parece, pues aunque comienza haciendo profesión de fe (al menos, dice que no se rendirá sino a la razón, exceptuando lo tocante a religión, lo que ya es una salvedad), luego llega a dudar que sea posible demostrar la inmortalidad del alma. Al fin parece hallar pruebas y se basa en el dualismo humano, en la función de forma que el alma asume frente al cuerpo aun considerándolas sustancias autónomas, y en la identidad del alma a lo largo de la vida.El planteamiento filosófico de G. P. intenta superar el de la escolástica para reconstruir lo mismo en forma nueva, pero cae en equívocos. El paralelo con Descartes (v.) es inevitable, y aunque no se sabe si éste conoció la obra de G. P. su influencia es evidente. Especialmente cuando G. P., para quien el alma es autoconsciente al reflexionar sobre sus actos, concluye: "Nosco me aliquid noscere, et quidquid noscit est, ergo ego sum".V. t.: ALMA I; RENACIMIENTO II; DESCARTES.E. FERNÁNDEZ CLEMENTE.
BIBL.: M. MENÉNDEZ PELAYO, La "Antoniana Margarita" de Gómez Pereira, en La Ciencia Española II, Madrid 1953; N. ALONSO CORTÉS, Gómez Pereira y Luis de Mercado, Valladolid 1930; E. BULLÓN, Los precursores españoles de Bacon y Descartes, Madrid 1905.
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