Gómez, Juan Vicente
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Biografía GER
Estadista venezolano. N. el 24 jul. 1859 en San Antonio de Táchira. M. el 17 dic. 1935 en Maracay. Antiguo tratante de ganado, apoyó personal y económicamente la Revolución Liberal Restauradora de Cipriano Castro (v.). Vicepresidente desde 1904, se encargó provisionalmente del poder el 24 nov. 1908, al ausentarse Castro a Europa por razones de enfermedad, pero el 19 de diciembre del mismo año se hizo con la presidencia, mediante un golpe de Estado y con el apoyo de la escuadra norteamericana que, anclada en La Guaira, garantizaba la estabilidad del Gobierno gomecista, etapa dictatorial de 27 años que se conoce con el nombre de Rehabilitación Nacional.. Prácticamente G. gobernó durante todo este tiempo, hasta su muerte, aunque no lo hiciera directamente. Fue presidente constitucional en 1910-14, 1915-21, 1922-29 y 1931-35; y comandante en jefe del Ejército en los intervalos, durante los cuales ejercieron la presidencia: José Gil Fortoul (1913-14), Victorino Márquez Bustillo (1914) y Juan Bautista Pérez (1929-31).Bajo el lema "paz, unión y trabajo" se propuso mantener el orden interno, pagar la deuda pública y asegurar buenas relaciones internacionales. Ciertamente, lo consiguió. Robusteció el poder central y el concepto de Estado, a base de un autoritarismo bajo el cual la justicia fue conculcada, la prensa amordazada, los partidos políticos y el caudillismo suprimidos y las libertades recortadas. G. liberó de las cárceles a los anticastristas, sustituyéndoles por los antigomecistas, y exageró aún más las medidas de represión con torturas y expulsiones forzosas del país. También consiguió enriquecerse, haciendo de casi toda Venezuela una gran propiedad a la que únicamente tenían acceso sus familiares y amigos, que sirvieron de testaferros en el gran negocio del petróleo, del que se beneficiaron más que nadie las compañías extranjeras. El pueblo permaneció al margen de la prosperidad económica que supuso para Venezuela la explotación del petróleo desde 1912. Ni se mejoraron sus condiciones laborales ni higiénicas. El absentismo provocó el abandono del campo. La mala alimentación y el deficiente estado sanitario extendieron el paludismo y la tuberculosis. El mundo laboral quedaba a merced de los empresarios sin más trabas que su capricho o su provecho. No obstante, G. recibía entre otros muchos títulos el de Benefactor. No se preocupó de la instrucción, necesaria para un país con un 80% de analfabetos, porque la consideraba un enemigo de la dictadura. En cambio dedicó gran atención al equipamiento del Ejército y a la construcción de carreteras. Cuando murió, dejando 200 millones de dólares a sus herederos, el pueblo miró con nuevas esperanzas la posibilidad de una democracia bajo la presidencia del general López Contreras.CARLOS R. EGUÍA.
BIBL.: G. MOREN, Historia de Venezuela, 4 ed. Madrid 1966, 452-466; R. GALLEGOS, La historia política de Venezuela, Caracas 1960, 105-153; T. ROURKE, Gómez, tirano de los Andes, Buenos Aires 1959.
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