Gogol, Nikolai Vasilievich
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Biografía GER
Biografía. Destacado novelista y dramaturgo ruso, creador del realismo crítico, humorista mordaz y profundo, de decisiva influencia en la literatura rusa posterior. N. el 20 mar. 1809, en Sorochintsi, región de Poltava (Ucrania). Procede de una familia de nobleza rural de mediana fortuna. A los 15 años pierde a su padre, conocido como autor de vodeviles humorísticos. Cursa sus estudios en el Liceo minoritario de Niezhin, que se especializaba en preparar los alumnos para la administración estatal. Poco agraciado, egocéntrico y susceptible, G. no resulta simpático a los demás, cuyas debilidades sabe apuntar con agudo don de observación satírica. Su gran pasión es el teatro; le encanta interpretar distintos personajes y destacar en las funciones escolares. Terminado el Liceo, G., que tiene sueños románticos de emprender una obra grande en pro de su patria, se dirige a San Petersburgo en 1828. Pronto pierde sus ilusiones, amargado por lo que allí encuentra: frialdad, indiferencia, poco carácter ruso y una insoportable rutina burocrática. Por haber sufrido su madre reveses económicos tiene que entrar, sin embargo, en la administración zarista. Aunque su empleo es mal retribuido y no dura mucho tiempo, tiene la ventaja de suministrarle un riquísimo material de observaciones para su futura producción.Al no lograr su objetivo de colocarse como actor, empieza a escribir, pero eJ fracaso de su primera obra en verso, Hans Küchelgarten (1829), cuya acción se situaba en una Alemania idealizada y completamente desconocida para el joven autor, le inclina a ocuparse de la historia. Gracias al conocimiento de esta disciplina, entra en la universidad como profesor, trabajo que abandona pronto por aparecer en su vida un factor importantísimo: la protección e influencia del gran poeta Alexander Pushkin (v.), promotor de la dedicación exclusiva de G. a la literatura (1831). Pushkin fue uno de los primeros en reconocer, en una crónica elogiosa, los valores nuevos de un tomo de cuentos de G. dedicados al folklore ucraniano y titulados Veladas en una granja cerca de Dikañka (1831-32). Estimulado de este modo, G. ofrece al público en 1835 Mirgorod y Arabescos; luego, La nariz (1836) y El abrigo (1841). La popularidad alcanzada por su extraordinaria comedia El inspector (1836), inquieta a la censura y G. se ve obligado a emprender un largo viaje al extranjero.Después de una estancia en París, donde le llega la noticia de la trágica muerte de Pushkin, fija su residencia en Roma y prosigue la realización de su obra maestra, empezada en Rusia, la célebre novela Almas muertas. La publicación de ésta en 1842, durante una breve estancia del autor en su patria, le acarrea serias desavenencias con la censura. De nuevo en Roma, se sumerge en un misticismo religioso cuyo impacto influye en la segunda parte de Almas muertas. No la da a conocer, publicando en su lugar otra obra, titulada Fragmentos escogidos de la correspondencia con los amigos (1847), que marca el fin de su gran genio creador. G., que había regresado definitivamente a Rusia en 1842, después de un viaje extenuante a Tierra Santa, amargado y víctima de una depresión nerviosa que le amenazaba desde su juventud, quema la segunda parte de Almas muertas, y muere poco después, el 21 feb. 1852, en Moscú, donde residía desde su vuelta.Obra. El verdadero debut literario de G., Veladas en una granja cerca de Dikañka, tiene por telón de fondo el campo ucraniano y la vida sencilla de los campesinos y cosacos. Su origen se debe al interés romántico general por las costumbres y leyendas populares, y en el caso de G. por las de Ucrania, su tierra natal. Los protagonistas de estos cuentos rebosan humor, fantasía y sencillo optimismo. Emprendedores y jactanciosos, saben convivir del modo más natural con el diablo y las brujas, resultando ser a menudo más avispados que aquéllos. Teñidas a veces de melancolía, típica de Ucrania, las Veladas contienen también bellísimas descripciones del paisaje. En medio de los elementos románticos y realistas, humorísticos y grotescos, tratados con absoluta novedad de visión y lenguaje, asoman ya los rasgos típicos de la producción posterior de G. La antología de cuentos, titulada Mirgorod, a la que G. ha puesto el subtítulo de "Continuación de Veladas", contiene aún algunos relatos de tema ucraniano. Entre ellos, destaca por su vigor y dinamismo Tarás Bulba, historia de un rudo y valiente cosaco que pugna por la unidad entre los suyos en lucha contra los polacos. Grotesco, aunque con evidentes rasgos realistas, es el cuento titulado Cómo regañó Iván Ivanovich con Iván Nikiforovich. En Gentes a la antigua vuelve la evocación del campo aparentemente patriarcal e idílico, en realidad trivial y atrasado. En el segundo volumen de cuentos Arabescos sobresalen los llamados "de Petersburgo", unos románticamente fantásticos con influencia de E. T. A. Hoffmann (v.), y otros realistas. En el titulado Prospecto de Neva, evoca G. el aspecto engañoso de esta famosa avenida, seductor en ciertos momentos, despiadado e inhumano en otros. Defender el arte contra el materialismo es el objeto del cuento fantástico titulado El retrato, cuadro que trae mala suerte a quienes lo poseen. Memorias de un loco es la primera acusación contra el sistema burocrático.Todos estos y otros cuentos dan testimonio de las inquietudes del joven autor y revelan su excepcional talento renovador, perfectamente captado por el crítico Bielinski, que le proclamó, ya entonces, jefe de la nueva literatura rusa. En esta época publica G., en la rev. "El Contemporáneo", La nariz, cuento satírico y grotesco. La nariz de un modesto empleado que sueña con ascensos, se separa de su propietario y se pasea por las calles de la capital con el uniforme de consejero de Estado sin llamar la atención su extraña personalidad, puesto que todos miran el uniforme y no la persona que lo lleva. El máximo acierto de G. es el cuento El abrigo, donde la sátira se suaviza con humor y profunda piedad hacia los desheredados sin defensa, tema frecuente en la literatura rusa posterior. Un viejo y humilde empleado llega a comprarse, a fuerza de innumerables sacrificios, un confortable abrigo de uniforme, sueño de toda su vida, pero la misma noche de estrenarlo se lo roban en la calle. En vano busca justicia entre sus superiores: todos le demuestran indiferencia o le riñen por importunarles con tamaña ridiculez. Abandonado a su soledad, cae enfermo y muere; pero G., en un arrebato de humor, le permite volver a este mundo como fantasma para, a su vez, arrancar los abrigos a los respetables funcionarios.Capítulo aparte constituye el teatro de G. que, después de algunas obras, produce La boda (1835), comedia que inspirará a Goncharov su célebre figura de Oblomov. El apogeo del talento dramático de G. se manifiesta en la brillante comedia El inspector, considerada como obra maestra del teatro ruso y una de las más originales del teatro universal. Un joven empleado, Jlestakov, que perdió su dinero en el juego, llega a una pequeña ciudad de provincia, cuyas autoridades creen ver en él a un inspector de San Petersburgo que viaja de incógnito. Asustados ante el abandono y el mal funcionamiento de todas las instituciones de su jurisdicción, y para evitar el castigo, tratan de conseguir la indulgencia del seudoinspector ofreciéndole dinero, regalos e incluso la mano de la hija del alcalde. Jlestakov, que de este modo recoge una pequeña fortuna, desaparece del pueblo en el momento de anunciarse la llegada del auténtico inspector. Partiendo de una anécdota sugerida por Pushkin, G. en un arranque de su enorme talento, llega a mofarse cruelmente de toda la administración zarista castigando con su "risa amarga" la pereza, el servilismo y la venalidad de los empleados frente a un superior igualmente corrompido.El impacto causado por El inspector queda superado por la impresión producida por la obra maestra de G.: Almas muertas. Satírica y despiadada, esta novela, cuya idea primordial se debe también a Pushkin, cala muy hondo y descubre la lacra que representaba para la sociedad rusa la existencia de la enorme masa de campesinos siervos, objeto de compraventa para sus dueños. El protagonista de la novela, Chichikov, arribista listo y con don de gentes, inventa un negocio que consiste en comprar a bajo precio "almas muertas", o sea, siervos fallecidos por los que los señores rurales tenían que pagar impuestos sin poder darles de baja hasta el censo próximo. Chichikov, que sabe cómo revender luego su mercancía, consigue el consentimiento de los propietarios, ávidos de ganancia, sin mayor dificultad. Los viajes que tiene que hacer por el campo para llevar a cabo sus sospechosas transacciones, proporcionan a G. estupenda ocasión para presentar un desfile de los terratenientes de entonces. Vacíos interiormente, ni muy buenos ni muy malos, parecen a su vez auténticas "almas muertas", cuya seudoexistencia trivial no aporta nada y es nula para la nación. G. está en la plenitud de sus fuerzas creadoras. A grandes rasgos, pinta con amargo humor y autenticidad sus inmortales personajes, arraigados en la vida rusa, pero al mismo tiempo universales. Surge el G. moralista, cuya visión mordaz, infalible y grotesca, recuerda la novela picaresca (v.) española. El éxito de Almas muertas fue enorme y el crítico Bielinski subrayó la importancia de esta novela, punto de partida del realismo (v.) crítico en Rusia. La última obra de G., Fragmentos escogidos de la correspondencia con los amigos, levanta una oleada de repulsa entre los elementos progresistas del país. G., influenciado por el misticismo religioso y creciente neurastenia, se muestra en ella conforme con el régimen y trata de idealizar las condiciones de la vida en el campo. En la segunda parte de Almas muertas, de la que se han salvado algunos capítulos, pensaba emprender la rehabilitación de la Rusia tradicional, pero quemó la obra, que no le satisfacía plenamente, en un ataque de depresión.Crítico severo de ciertos estamentos sociales, G. no dejó nunca de creer, sin embargo, en las posibilidades del pueblo ruso, del que admiraba su fuerza moral, su vitalidad e ingenio innato. Dijo el crítico Chernishevski que, merced a G., Rusia llegó a conocerse a sí misma. En efecto, el genio personal, brillante e inimitable de G., tuvo una influencia esencial en el destino de la literatura rusa. Le deben mucho autores como Dostoievski (v.), Leskov (v.), Schedrin, Goncharov y otros. A la lengua literaria renovada por Pushkin, G. añade fuerza y amplitud, por introducir palabras y giros de distintos ambientes y regiones. En su lápida sepulcral se puede leer esta inscripción: "Me reiré con mis palabras amargas".GABRIELA MAKOWIECKA.
BIBL.: D. S. MIRSKY, Histoire de la littérature russe, París 1969; CH. E. PASSAGE, The Russian Hoffmannists, La Haya 1963; D. MAGARSHACK, Gogol. A life, Nueva York 1957; J. LAVRIN, Gogol, Londres 1952; V. V. NABOKOV, Nikolai Gogol, Londres 1947.
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