Goethe, Johann Wolfgang Von
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Biografía GER
Escritor y poeta alemán, n. en Francfort del Main el 28 ag. 1749, m. en Weimar el 22 mar. 1832. Es la figura más representativa de la literatura alemana, que alcanza con él una perfección clásica. En su larga y fecunda vida cultivó todos los géneros literarios: la lírica, el drama, la novela, el ensayo, el poema épico, el estudio histórico, el tratado científico y filosófico. Su obra culmina en un idealismo naturalista fundado en el concepto de humanidad. G. entiende por humanidad la unidad armónica del hombre, el concierto de naturaleza y espíritu. Toda obra de arte es creación del espíritu humano (genio) según leyes verdaderas y naturales. No existe discrepancia entre la naturaleza y el arte, ni entre la naturaleza y el espíritu creador de la obra de arte, que, de ser tal, es obra maestra de la naturaleza. Su ley es una intrínseca necesidad, fundamento de su rectitud última. Arte clásico es todo arte ejemplar; el modelo del arte clásico son las obras de los griegos. Bajo este ideal, el cultivo de la forma va evolucionando en G. al ritmo de su vida hasta alcanzar la perfección clásica.Infancia y juventud. G. vino al mundo en pleno siglo de la Ilustración (v.) Su padre, Johann Caspar (1710-82), había estudiado Leyes en Leipzig y ejercía en Francfort la abogacía. En 1748 contrajo matrimonio con Katharina Elisabeth Textor (1731-1808), hija del intendente de la ciudad. La familia era amante de la tradición y de las costumbres populares. En este ambiente cálido creció el pequeño Wolfgang junto con su hermana Cornelia, pues otros cuatro hermanos menores murieron en la infancia. Uno de los mayores cuidados del padre fue la educación de su hijo, quien ya en sus primeros años aprendió las lenguas clásicas. No menos beneficiosa fue la influencia de la madre, pues con su carácter alegre y vivaz fantasía supo compensar la rigidez paterna. Los acontecimientos más destacados de la juventud de G. fueron la ocupación de la ciudad de Francfort por las tropas francesas y la coronación de José 11 en la primavera de 1764.Primeras obras. De sus primeros ensayos poéticos únicamente se han conservado un fragmento dramático y una comedia en borrador titulada Amine. En 1765 compone el poema rimado Poetische Gedanken über die Hóllenfahrt Christi (Pensamientos poéticos sobre la bajada de Cristo a los infiernos), imitación de las odas de 1. A. Cramer. A los 16 años marcha a Leipzig a cursar estudios de Leyes. Leipzig era entonces la metrópoli de la elegancia y de la modernidad, un París en pequeño, y, sobre todo, el foco de la Ilustración y del clasicismo (v.) en Alemania. Aquí encuentra G. por vez primera un mundo literario del que nos da copiosos detalles en el libro séptimo de Dichtung und Wahrheit (Poesía y verdad). Pero los cursos de literatura de Gottsched y Gellert le decepcionan, y tampoco le apasionan los estudios de Leyes. Traba amistad con el profesor de dibujo A. F. Oeser y con el jurista E. W. Behrisch, a quien dedica sus primeras odas.Una violenta pasión amorosa hacia Káthchen Schónkopf le inspira las composiciones líricas recogidas en los tomos de poesías Annete y Neue Lieder (Nuevas canciones). Mas todos estos primeros ensayos poéticos no pasan de la forma juguetona del rococó literario de la época. A estos años de Leipzig corresponden las comedias Die Laune des Verliebten (La manía del enamorado), 1767, y Die Mitschuldigen (Los cómplices), 1768-69, igualmente en estilo rococó. La primera es un reflejo de sus recientes experiencias amorosas, y muestra las limitaciones del amor, tema que repetirá, bajo diversas variaciones, en muchas de sus obras. La segunda es una comedia de tipo costumbrista en la que, con fina ironía, se critican graves vicios de la sociedad. "Así comenzó -escribeaquella dirección de la que no pude apartarme en toda mi vida: la de transformar en una imagen o en un poema todo aquello que me alegraba, me apenaba, o me ocupaba de alguna manera, a fin de quedarme así en paz conmigo mismo y tranquilizado en mi interior. Nadie más que yo precisaba usar de tal procedimiento, pues mi naturaleza me hacía caer constantemente de un extremo a otro" (Dichtung und Wahrheit, vol. IX, Hamburgo 1955, 283). Una grave enfermedad le obligó a regresar a Francfort en el verano de 1768. A la enfermedad siguió una crisis espiritual y religiosa. Durante los largos meses de su convalecencia le cuidaba una amiga de su madre, mujer de espíritu pietista. Las lecturas místicas, teosóficas y alquimistas de este tiempo movieron a G. a buscar las huellas de la divinidad en los misterios de la naturaleza. Aquí nació su interés por el tema de Fausto y por los estudios de ciencias naturales.Estancia en Estrasburgo. En la primavera de 1770 marcha a Estrasburgo con el propósito de terminar allí los estudios de Leyes. Alsacia pertenecía entonces, lo mismo que hoy, a Francia. Aquí tuvo G. el primer contacto directo con la cultura francesa, la cual admiró toda su vida. En Estrasburgo le cautivó la belleza del paisaje, la intensa vida popular y, sobre todo, la magnífica catedral gótica, que dibujó repetidas veces y sobre la que escribió el ensayo Von deutscher Kunst (De la arquitectura alemana). En agosto de 1773 concluyó la carrera de Leyes con el título de Licenciado, luego que la Facultad se negó a imprimirle la tesis doctoral.Pero los dos acontecimientos más importantes de Estrasburgo fueron el encuentro con J. G. Herder (v.) y sus amores con Friederike Brion. En septiembre de 1770 había llegado Herder a la capital alsaciana. G. se vio ante un espíritu de grandes concepciones que le abrió la perspectiva de horizontes nuevos. Herder le habló de la fuerza religiosa y poética del sentimiento, le mostró el vasto campo de la historia universal, el lenguaje simple y expresivo de las canciones populares, y le propuso a poetas como Homero (v.), Ossian, Sófocles (v.), Shakespeare (v.), como ejemplos del poder natural del genio. G. quedó entusiasmado, y, al comenzar a leer a Shakespeare, sintió como si su existencia se hubiese dilatado hasta lo infinito. De estas experiencias dio luego testimonio en un discurso sobre el gran dramaturgo (Rede zum Shakespeare-Tag). G. había sido ganado para el Sturm und Drang (v. ALEMA NIA VIiI, 2; GERMÁNICAS, LENGUAS Y LITERATURAS 2). En su pasión amorosa hacia Friederike Brion sintió el ímpetu creador de la naturaleza como una fuerza y una revelación de la divinidad. La figura hermosa y sencilla de la joven aldeana era para él vivo reflejo del espíritu del pueblo, del cielo, del paisaje. La lírica que este amor le inspiró es intensa y delicada al tiempo: Mailied (Canción de mayo), Willkommen und Abschied (Bienvenida y despedida), Heidenróslein (Rosita del erial). Pero G. abandonó a Friederike sin despedida. Fue, dicen, exigencia del genio.El titanismo. Con el título de licenciado regresó a Francfort en 1771 pensando dedicarse a la abogacía, aunque en realidad se dedicó a la literatura. Era su distracción preferida hacer excursiones por la región del Main y del Rin, descubriendo y admirando la maravilla de la naturaleza. La imagen del caminante fue su símbolo poético de esta época. Himnos como Wanderers Sturmlied (La canción del caminante) inician un nuevo periodo en la lírica alemana; es la época del titanismo: G. se siente emparentado con los genios de la humanidad. Prometeo, César, Fausto, aparecen ante él como naturalezas titánicas. Y esta obsesión por el titanismo le dicta himnos de rima libre como Prometheus (1774) y Ganymed (1774). En Prometeo admira al gran rebelde que desafía a los dioses y al destino. Mas al mismo tiempo ve que el titanismo destruye al héroe, y por eso en Ganymed transforma el ansia de ser absoluto en un absoluto anhelo de entrega a la divinidad-naturaleza y de integración en ella. En esto consiste, en realidad, la religión de G. La situación del hombre entre los polos opuestos de la voluntad individual y una instancia absoluta, necesidad o destino, es el tema del drama Gótz von Berlichingen (1773) y de la novela Die Leiden des ¡ungen Werthers (Las cuitas del joven Werther), 1774.Gótz von Berlichingen. Ya en Estrasburgo había concebido la idea de escribir un drama sobre la historia del caballero franco Godofredo de Berlichingen (s. xvi). La primera redacción resultó de estilo muy shakespeariano, por lo que, siguiendo el consejo de Herder, volvió a rehacer la pieza poniendo más de relieve lo específicamente trágico: "ese punto crítico en que lo más propio de nuestro yo, la pretendida libertad de nuestra voluntad, entra en colisión con el desarrollo necesario del todo" (Rede zum Shakespearestag, vol. XII, 2 ed. Hamburgo 1956, 226). Así aparece el protagonista como hombre cuya pretendida libertad consiste en la necesidad de ser libre. Gótz es el valiente y noble defensor de la libertad y de la justicia; pero tiene en contra suya a poderes superiores: los príncipes, en cuyos palacios reina el espíritu cortesano de la intriga y la codicia. La situación trágica del héroe está determinada por elementos externos, históricos; mas, supuestos éstos, no es capaz de mantener su libertad, y se halla ante la alternativa de, o renunciar a ésta y con ello a su ideal, o perecer. En efecto, como perturbador de la paz es condenado y muere en la cárcel.El problema wertheriano. En el Werther vemos cómo un joven perece por entregarse en brazos de una pasión desmedida. Sugestiva en extremo es la motivación de esta novela. En la primavera de 1772 había marchado G. a Wetzlar donde se hallaba la Cámara imperial, con el propósito de entrar en el servicio del Estado. Aquí conoció al secretario de legación J. Kestner y a la novia de éste Charlotte Buff, de la cual quedó prendado. En septiembre del mismo año, y para evitar complicaciones, tuvo que abandonar Wetzlar. De regreso a Francfort, fue a visitar a una señora amiga de sus padres, Sofía La Roche, cuya hija, Maximiliana, fue en esta ocasión la confidente de sus penas. Al año siguiente esta joven contrajo matrimonio con el comerciante italiano P. A. Brentano, residente en Francfort. G. tuvo, pues, ocasión de hacer frecuentes visitas a la casa del joven matrimonio, hasta el punto de suscitar los celos del esposo. Precisamente por aquellos días, un joven jurista llamado Jerusalem y conocido de G. puso fin a su vida a causa de un amor ingrato. Este suceso, conjugado en la fantasía del poeta con su propio estado de ánimo a consecuencia de sus recientes experiencias sentimentales, le ofreció el material apropiado para su novela. Werther siente tedio de una vida que le defrauda en su más intenso anhelo. Su tragedia no es tanto la de un amor infeliz, cuanto sobre todo la de un imposible erótico convertido subjetivamente en absoluta realidad de la conciencia. La juventud acogió la novela con entusiasmo; G. había sabido captar el sentimiento morboso de la época. En adelante fue para muchos "el autor del Werther". Ch. F. Nicolai (1733-1811) lo parodió en Freuden des ¡ungen Werther (Goces del joven Werther), 1775.La profunda preocupación de G. por el problema wertheriano se muestra de nuevo en los dramas Clavigo (1774) y Stella (1775). También Clavigo es arrastrado a la ruina por la pasión del amor. El argumento se basa en unas memorias de Caron de Beaumarchais (v.), al mismo tiempo que refleja los sentimientos del mismo G. Clavigo (personaje español) ha dado a María de Beaumarchais palabra de matrimonio, pero poco después la abandona. El hermano de María logra que Clavigo retorne a ella, pero la abandona de nuevo. María muere y el hermano de ésta mata a Clavigo quien, al morir, se arrepiente. El problema de Clavigo es el problema de la libertad del individuo en cuanto individuo. ¿Es lícito a un hombre hacerse desdichado por no defraudar el amor de una mujer? El derecho individual entra aquí en conflicto con el derecho vigente en la sociedad. El mismo problema se plantea en Stella, si bien desde un ángulo distinto. La protagonista Stella presenta rasgos de Lili Schónemann, prometida de G. por estos años. La comedia es una confesión poética del autor. Fernando abandona a su esposa Cecilia y cohabita con Stella varios años hasta que por fin también la abandona. La casualidad ha hecho que ambas mujeres se encuentren y vivan juntas. Al venir Fernando en busca de su esposa, encuentra también a su querida. Cecilia se aviene a convivir con Stella y consiente la bigamia de su esposo. Éste era el desenlace de la comedia en su primera forma, desenlace que pronto pareció a G. poco realista, así como una utopía dramática el tranquilizar las conciencias con la disolución de vínculos indisolubles. Por eso en 1803 transformó la pieza en tragedia, haciendo que Fernando y Stella acaben suicidándose. Con este desenlace se imprimió la obra en 1816."Urfaust" y "Egmont". En 1775 marcha a Suiza en compañía de los condes de Stolberg, perseguido por el recuerdo de Lili. Nuevamente en Francfort, trabaja en la composición de dos nuevos dramas: Fausto, ya comenzado en 1773, y Egmont. Las escenas del Fausto escritas por este tiempo constituyen el llamado Urfaust. Egmont no quedará terminado hasta doce años más tarde, es decir, dentro del periodo clásico. No obstante, por su concepción general pertenece a esta época de Francfort, pudiendo ser considerado como un drama de transición del titanismo juvenil a la madurez clásica. La acción culmina en la ejecución del conde neerlandés Egmont por orden del duque de Alba. No es un drama estrictamente histórico, sino más bien lírico. Egmont obra con la seguridad ideal del hombre confiado ciegamente en la voz interior de su conciencia, sin atender al aspecto pragmático de la vida. Esta ceguera ante la realidad constituye la fatalidad del héroe. Rodeado de la simpatía de su pueblo, posee la seguridad de la victoria en medio de todos los peligros. En Egmont presenta G. un tipo de tragedia ajena al sentimiento de culpabilidad moral; lo trágico nace más bien de la fatalidad a que está supeditado el individuo. "Cree el hombre -escribe- ser el conductor de sí mismo y de su vida, y es en realidad su destino quien le arrastra inexorablemente" (Egmont, Acto V, vol. IV, Hamburgo 1953, 451). G. desconoce el sentido metafísico de la libertad y más aún el concepto cristiano de la Providencia.Ministro de Weimar. En noviembre de 1775 parte para Weimar aceptando una invitación del duque de SachsenWeimar, Carlos Augusto, quien anteriormente le había conocido en Francfort. Para el joven duque, G. era destacado representante de una juventud inquieta, a la que él mismo pertenecía; por eso, al poco tiempo los había unido una franca amistad. El duque le confió buena parte de los negocios de su gobierno, nombrándole primero consejero secreto y poco después ministro. Desde 1779 estuvo G. al frente de la Comisión de Obras públicas, y, a partir de 1782, administró la Hacienda. En este mismo año, y a propuesta del duque, el emperador José II le otorgó el título de nobleza. G. se entregó en cuerpo y alma al desempeño de sus cargos, introduciendo mejoras y reformas en todo cuanto le fue posible. Acompañaba al duque en los viajes de inspección, y en su compañía marchó también a Suiza en 1779.Al poco tiempo de su llegada a Weimar, hizo amistad con Charlotte von Stein, esposa de un oficial de palacio. En el amor a esta distinguida dama encontró el ideal de una noble humanidad, ideal que le inspira ahora su producción lírica. En ella reaparecen antiguos motivos del amor cortés: la dama ejerce sobre su amante un influjo educador, ennobleciendo sus sentimientos y suavizando sus pasiones. El desenfreno pasional es considerado como contrario al orden y destructor de la personalidad. La armonía espiritual entre los amantes confiere a lo momentáneo un valor de perennidad. Caracteriza a la lírica de esta época un anhelo nuevo de serenidad y apaciguamiento: An den Mond (A la luna), Wanderers Nachtlied (Canción nocturna del caminante), Uber allan Gipfeln (En todas las cumbres), Harzreise im Winter (Viaje al Harz en invierno), Das Góttliche (Lo divino), Nachtgedanken (Pensamientos nocturnos); al mismo tiempo se hace más profunda, oscura y melancólica, adoptando el tono de balada: Der Fischer (El pescador), Der Erlkónig (El rey de los elfos), Wer sich der Einsamkeit ergibt (Quien se da a la soledad), Nur wer die Sehnsucht kennt (Sólo quien el anhelo conoce).Viaje a Italia. El 3 sept. 1786 emprendió su célebre y fructífero viaje a Italia; visitó primero Verona y Venecia, y llegó a Roma el 29 de octubre. Aquí se detuvo cuatro meses, prosiguiendo el viaje a Nápoles y Sicilia, donde permaneció hasta junio de 1787. Nuevamente en Roma, vivió aquí por espacio de un año, regresando a Weimar el 18 jun. 1788. Más tarde, en su Italienische Reise (1816-17) dará cuenta de las impresiones y experiencias de este viaje. Italia se le reveló como una nueva patria: "Me parece como si hubiese nacido y me hubiese educado aquí" (Italienische Reise, vol. XI, 3 ed. Hamburgo 1957, 26). Roma era para él como una grandiosa unidad de arte y naturaleza, de pasado y presente, de espíritu y sensualidad. "Siento como un verdadero renacimiento desde el día en que he pisado Roma" (Briefe, vol. II, Hamburgo 1964, 25). Aquí comenzó a descubrir, por debajo de la forma, lo esencial y permanente, haciendo madurar su concepción del arte en sentido clásico. En adelante todo su empeño será representar lo eterno del arte, lo humano válido allende el tiempo. Éste fue el gran fruto de su viaje a Italia.I f igenia. El ideal goethiano de humanidad y armonía halló su expresión más alta en el drama psicológico Iphigenie, refundición de la tragedia de Eurípides (v.). En el transcurso de los años de su composición, la obra pasó por diversas modificaciones. Escrita primero en prosa en 1779, el autor la rehízo al año siguiente en verso yámbico, versificación que en 1786 fue sustituida por yambos de cinco pies. Su forma definitiva, estrictamente clásica, la recibió la obra en Roma en diciembre del mismo año. El núcleo del argumento es el mito de Orestes, asesino de su propia madre. Por el oráculo de Delfos, Apolo ha prometido el perdón a Orestes si logra traer a Grecia "la imagen de la hermana". Modificando a Eurípides, cuya obra es propiamente un drama de intriga, G. hace consistir el eje del argumento en la remisión de la culpa de Orestes, culpa que, como "toda culpa humana, se expía a base de humanidad". Ifigenia es la personificación de esta humanidad, el ideal del alma bella. Ifigenia cree en la fuerza redentora del amor, y pide a los dioses que le otorguen la gracia de mantenerse fiel a su verdadera y pura naturaleza. Así logra desterrar los espíritus malignos del alma del hermano y vencer la hostilidad del rey Thoas. Claridad y mesura, paz interior y dominio moral, forman el contenido de este drama helenista, en que se dan la mano el ideal de belleza platónica y la moral cristiana.Paralelismo con Tasso. Las experiencias recogidas hasta este punto por G. en sus diversas actividades como ministro y consejero del duque de Weimar, y, por otra parte, su trato con las personas de la corte, le habían hecho sentir la dificultad de ser a un mismo tiempo poeta y hombre de Estado. Su experiencia personal de este problema la vio ejemplificada en la figura del poeta italiano Torquato Tasso (v.), cuya vida en la corte de Ferrara presentaba algunas analogías con la suya propia en Weimar. ¿Será posible armonizar ambos extremos? La respuesta la ofrece en su gran drama psicológico Torquato Tasso, cuya fuente principal fue la biografía de Serassi (1785) sobre el autor de la Jerusalén libertada.Comenzó la composición de la obra en 1780, continuándola luego en Italia y concluyéndola en Weimar en 1789. El Tasso es la tragedia del hombre genial, cuyo subjetivismo desmedido le impide adaptarse a la vida. Se ha dicho que el Tasso es un Werther en grado superlativo, es decir, la desesperación del genio; entre éste y la realidad se da una desproporción imposible de salvar. El poeta vive de una realidad ideal. Mas esa realidad del mundo poético no es tan firme que no se la pueda poner en duda; el ideal de humanidad personificado en Antonio es la más clara refutación de la altivez del ge. nio. Todo lo que falta a Tasso lo posee Antonio: dominio de sí mismo, inteligencia y prudencia. Tasso y Antonio en una persona, ésa sería la fórmula perfecta. La limitación impone la renuncia y es condición previa de toda perfección humana.A su regreso de Italia renunció a la mayoría de sus cargos. En marzo de 1790 viajó de nuevo a Venecia, y en verano del mismo año, a Silesia. Entre 1792 y 1793 acompañó al duque a la primera guerra de coalición contra Francia, tomando parte en el ¿sedio de Maguncia. De esta época data su poema burlesco Reineke Fuchs (Reinaldo, el zorro), 1794, en que expresa su disgusto por los acontecimientos subsiguientes a la Revolución; pues, "imaginándose uno al género humano bajo una forma de animalidad pura y libre de hipocresías, todo resulta, si no ejemplar, sí por lo menos divertido, y así no se pierde el buen humor". En sus relaciones personales, se distanció ulteriormente de la corte de Weimar. Tomó por compañera a Christiane Vulpius, de condición humilde, de la que en 1789 tuvo a su hijo único, Augusto. Con ella contraería matrimonio en 1806. En las Rómische Elegien (1790), así como en los Venezianische Epigrammen (1790), se mezclan recuerdos de su viaje y estancia en Italia con los sentimientos de esta nueva unión. De una trilogía dramática sobre el desarrollo e ideas de la Revolución francesa, sólo llegaría a escribir el fragmento Die natürliche Tochter (La hija natural), 1803, a base de las memorias de la princesa ilegítima Estefanía Luisa de Borbón-Conti. El drama está concebido en estilo clásico.Amistad con Schiller. Poco después de su regreso de Italia, había conocido a Friedrich Schiller (v.) en Rudolstadt; pero la amistad entre ambos no comenzó hasta 1794. Juntos colaboraron en multitud de publicaciones, en las revistas "Die Horen" y "Musenalmanach", donde en 1797 aparecieron los famosos Xenien, dísticos satíri cos contra la pedantería literaria de la época, y al año siguiente las Baladas: Der Schaztgrüber (El enterrador de tesoros), Der Zauberlehr1ing (El aprendiz de brujo), Die Braut von Korinth (La novia de Corinto). Estimulado por Schiller, reanudó la composición de la novela Wilhelm Meisters theatralische Sendung (La misión teatral de W. Meister), comenzada ya en 1776. El ambiente descrito en esta novela es el mundo de la escena, ilusión del protagonista, quien se había propuesto crear en su patria alemana un teatro nacional. Mas éste era un tema que ahora ya no interesaba tanto a G., dominado por la idea de la formación clásica del hombre; así transformó el fragmento anterior en una novela pedagógica titulada Wilhelm Meisters Lehriahre (Los años de aprendizaje de W. Meister), 1795-96, en la cual la afición del protagonista por el teatro pasa a ser un rodeo que le aleja del verdadero objetivo de su vida. Reconocido el error, llega a convencerse de que el sentido de su vida está en la acción. Unido a la joven Natalia, se dedica a educar a su hijo Félix. El Wilhelm Meister influyó profundamente en toda la novela alemana del s. xix, e incluso en la inglesa y francesa de principios del mismo siglo. Al mismo tiempo que G. llevaba a cabo el Wilhelm Meister, compuso el poema épico Hermann und Dorothea (1797), cuyo tema se lo sugirió la historia de un joven campesino rico que tomó esposa de entre los emigrados de Salzburgo. Los caracteres y el lenguaje son imitación de Homero, y el objetivo ensalzar los valores de la vida popular. La acción se desarrolla en medio día. Schiller consideraba este poema como culminación del arte goethiano.Siglo XIX. En el último periodo de su vida gozó de un renombre internacional. Destacadas personalidades europeas acudieron a Weimar a visitarle. Napoleón le invitó a una entrevista en Erfurt. En 1809 comenzó a escribir su autobiografía Aus meinem Leben. Dichtung und Wahrheit (De mi vida. Poesía y verdad). Los tres primeros tomos aparecieron de 1811 a 1814. Habiendo quedado interrumpida, la continuó posteriormente en la Italienische Reise (Viaje a Italia), 1816-17, y otros escritos diversos. La obsesión de G. por el problema de la sexualidad le mueve a escribir la novela Die Wahlverwandtschaften (Las afinidades electivas), 1809, cuya cuestión fundamental es el conflicto entre la ley del instinto y la ley moral. A la manera de un compuesto químico; la aparición de un elemento nuevo puede llegar a disolver dicho compuesto y crear otro distinto, así puede ocurrir también en las relaciones humanas fundadas en la inclinación sexual. G. describe a este propósito la historia de dos parejas. El conflicto entre la inclinación y el deber sólo se resuelve mediante el acto moral de la renuncia; mas no todos los individuos son capaces de esto, por lo que en muchos casos los desenlaces trágicos son inevitables. G. parece inclinarse por un rigorismo ético; sin embargo, algunos de sus contemporáneos tacharon la novela de inmoral. Wilhelm Meisters Wanderiahre (Los años de vida errante de W. Meister) es su útima gran novela, que al mismo tiempo cierra el ciclo sobre el mismo personaje. El acento pasa aquí del aspecto pedagógico al de los deberes del individuo para con la sociedad.El movimiento romántico de los primeros lustros del s. xix obligó a G. a mitigar su clasicismo. Penetrado de la idea de la unidad espiritual de Europa, no se dejó arrastrar del entusiasmo patriótico de las guerras de liberación, pero tampoco pudo permanecer enteramente ajeno al movimiento nacionalista en Alemania. Prueba de ello es el drama Des Epimenides Erwachen (El despertar de Epiménides), 1814, compuesto para el Teatro Nacional de Berlín, en que se representa en forma alegórica la derrota de la opresión. Por esta época comienza a interesarse por la literatura alemana del Medievo (Canción de los Nibelungos, v.). En 1814 le vemos de nuevo implicado en un amorío, esta vez con la esposa de un banquero llamada Marianne Willemer. La nueva experiencia amorosa, nutrida con la lectura del poeta persa Hafis, recién traducido entonces, dio por fruto el ciclo de poesías del West-óstlicher Divan (Diván occidental-oriental), 1819. El último asalto del amor lo padeció a la edad de 74 años, al ver a Ulrike ven Levetzow, joven de 18. De esta última conmoción da cuenta la Trilogie der Leidenschaf t (Trilogía de la pasión), 1827.El Fausto. G. debe al Fausto lo más duradero de su renombre. Su composición se extiende a lo largo de casi toda la vida del poeta. Entre 1773 y 1775 había escrito las escenas del Urfaust, cuyo motivo central es el titanismo, al que se une por coridicionamiento histórico la tragedia de Margarita. El manuscrito del Urfaust permaneció desconocido hasta 1887. En 1790 publicó un fragmento del Fausto, de contenido idéntico al del Urfaust salvo dos nuevas escenas y alguna otra pequeña modificación. En 1808 aparece por primera vez completa la primera parte de la tragedia bajo el título Faust. Eine Tragddie. Años más tarde proyecta continuar el tema, trabajo que se extiende hasta 1831; es la segunda parte del Fausto, que permaneció inédita hasta la muerte del poeta.Se comprende, pues, que en esta obra hallen expresión simbólica los diversos estadios recorridos por G. a lo largo de su vida. Temas de su juventud son el hastío por los estudios académicos y las seducciones del amor; éste es el Fausto de la primera parte. En su edad madura le fascina el ideal de belleza clásica, que plasma en la figura de Helena. En su edad avanzada es el pensamiento junto con la acción la suma de la sabiduría; así vemos a Fausto convertido en colonizador. El Fausto es la tragedia del hombre obligado a captar eJ absoluto a través de las relatividades de la vida; de aquí sus repetidos tropiezos que, por lo demás, no le llevan al desánimo y a la resignación, sino que son el punto de arranque de su renovado esfuerzo. Sobre una franja de tierra disputada al mar quiere Fausto fundar una sociedad de hombres libres. Tal heroísmo exige que Fausto al final sea salvo.Fama de Goethe. La popularidad que el autor del Werther gozó en sus años jóvenes, corrió en el curso de su vida suertes diversas debido al carácter menos accesible de varios de sus escritos posteriores. Después de su muerte, los primeros grupos de sus devotos se formaron en círculos de tendencias románticas, en que la figura del poeta llegó a adquirir caracteres de mito. Para los escritores de la Joven Alemania, en cambio, G. fue más bien objeto de desprecio. El movimiento nacionalista le reprochó su falta de patriotismo, y el catolicismo, su paganismo. Los liberales, por el contrario, lo celebraron como máximo representante de una cultura humanista. En 1849 el centenario de su nacimiento pasó casi inadvertido para la generalidad.Un cambio paulatino comenzó a notarse con la edición de sus obras de 1864 y con la fundación en Weimar del "Goethe-Schiller-Archiv" (1883) y de la "Goethe-Gesellschaft" (1885). Nietzsche contribuyó en gran parte a una interpretación de G. desde un punto de vista europeo, y ya desde comienzos de siglo se le considera como una de las grandes figuras de la cultura occidental. Su influencia en la literatura alemana ha sido constante y honda. También en el extranjero ha hallado su obra un eco persistente: en Francia, Mme. de Stáel (v.), G. de Nerval (v.), R. Roland, A. Gide (v.) y P. Valéry (v.); en Inglaterra, Byron (v.), Shelley (v.), Carlyle (v.), Bulwer; en Italia, U. Foscolo (v.), Manzoni (v.); en España, R. Cansinos Assens, E. Lorenzo; en América, Longfellow (v.) y Emerson (v.). La obra de G. ocupó a poetas rusos como Pushkin (v.), Tolstoi (v.) y Dostoievski (v.).Ediciones: Goethes Werke, Hamburgo, 14 vol., 1948 ss.; Werke und Schriften, 22 vol. (Cotta), 1950 ss.; Werke, 10 vol., Weimar 1958; Obras literarias completas, con pról. y notas de R. Cansinos Assens, 2 ed. en 3 vol., Madrid 1950-51.J.A. COLLADO MILLÁN
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