Gobernantes y Gobernados POLÍTICA
Categoria:
Política
Gobernantes y gobernados como relación política. Corresponde a Léon Duguit el mérito de haber distinguido con propósito científico-político entre gobernantes y gobernados. Para el maestro francés, la diferenciación política estriba entre los que mandan y pueden coercionar.y los que obedecen. Los individuos que mandan e imponen la coerción (en caso necesario) son los gobernantes. Aquellos que obedecen y sobre los que se ejerce la coerción, en caso de desobediencia, son los gobernados. En casi todas las sociedades humanas, grandes o pequeñas, primitivas o civilizadas, existe una diferenciación entre gobernantes y gobernados. El poder político -a juicio de Duguitse reduce, en el fondo, a esta diferenciación. El realismo duguitiano ha sorprendido, sagazmente, la esencia de la relación política elemental. Ahora bien, estas dicotomías: gobernantes-gobernados, amigo-enemigo (en que basa Carl Schmitt la realidad política), propenden a exagerar. Se convierten en tesis únicas y omn¡comprensivas, brillantes y cómodas. Si, por un lado, numerosos hechos se acomodan, fácilmente, a tales proposiciones, no faltan otros que no cuadran o que, incluso, son opuestos a ellas. ¿En qué consiste la relación política? Es aquella posición en que se encuentran varios elementos respecto a la organización, ejercicio y objetivos del poder político de la que se deducen determinados resultados.Los partidos, o el partido, que ocupan el poder se encuentran en la posición de gobernantes respecto a quienes están en la oposición (legal o clandestina). Así brota la relación política gobierno-oposición. Los bandos beligerantes en una guerra civil, o internacional (si bien en los últimos decenios las guerras internacionales engloban conflictos civiles con partidarios dentro de una misma comunidad de las posiciones políticas del enemigo oficial) constituyen la relación amigo-enemigo.A juicio de Freund, la relación gobernantes-gobernados (mando-obediencia, según él) abarca globalmente a toda la sociedad, de suerte que ningún hombre escapa a un dominio, sea que obedezca, sea que mande, aunque en la práctica no existan obediencias y mandos excluyentes y, además, no se obedece y manda siempre al mismo tiempo. Esta relación es imprescindible para la existencia de la realidad política. Si todos mandasen y nadie obedeciese, o viceversa, no habría sitio para la política. La relación gobernantes-gobernados es básica en la convivencia. A partir de ella se configura la organización del poder, que se concreta en la forma política. Los constitucionalistas y teóricos alemanes del s. xix (Bornhak, Max Seydel) subrayaron la diferenciación entre gobernantes-gobernados, como esencia del Estado. Al analizar la relación política gobernantes-gobernados no hay que olvidar los resultados o efectos de dicha relación. Los elementos diversos que entran en esa relación, respecto a la organización, ejercicio y objetivos del poder, pretenden alcanzar ciertos efectos. Así, en la relación básica gobernantes-gobernados, grupos de estos últimos esperan y aspiran, cuando no conspiran, sustituir a los grupos gobernantes invirtiendo la concreta relación. Ya Aristóteles señaló como rasgo característico de la democracia la alternativa en el mando. A veces se contentan, si no pueden conseguir el poder, con contenerlo, fiscalizarlo, criticarlo o inquietarlo.Gobernantes y gobernados como exigencia democrática. De lo afirmado anteriormente se infiere que es rasgo peculiar de la tradición política occidental la alternancia en la relación gobernantes-gobernados. Según esto esa alternativa es típicamente democrática, en la medida que humaniza, flexibiliza, la relación y, así, suaviza sus características más drásticas. Si los gobernantes son siempre los mismos y no hay posibilidades de que los gobernados accedan al poder, no hay recambio, se cierra el juego político. Prodúcese la alienación política de los individuos y de sus grupos, con todas las consecuencias nocivas correspondientes. Es, pues, exigencia ética, y democrática, el intercambio, la alternancia, junto con la oposición y crítica políticas, para constituir una convivencia justa y humana, lo cual significa que la dicotomía gobernantesgobernados ha de tomarse en sentido dinámico; ha de evitar su petrificación.Institucionalización de la relación gobernantes-gobernados. Desde la configuración del Estado liberal a nuestros días, se ha establecido una compleja trama institucional para el funcionamiento de la relación gobernantes-gobernados. La democracia liberal organizó dicha relación mediante las instituciones típicas del Estado de Derecho (Constitución, separación de poderes, derechos y libertades fundamentales, reconocimiento de la oposición, pluralismo político-social, partidos y sindicatos libres) montadas sobre sociedades capitalistas o neocapitalistas, estas últimas más o menos socializadas. La praxis marxista se basa en un sistema institucional para regular la relación gobernantes-gobernados con fuerte concentración del poder, ejercido por un partido único o dominante, que desemboca en un estado totalitario y una sociedad intensamente colectivizada. Por lo demás, el problema contemporáneo consiste en alcanzar una forma políticosocial, en la cual la relación básica gobernantes-gobernados, sin renunciar a los derechos y libertades básicas de los individuos y sus grupos, consiga, a su vez, una convivencia justa, desde el punto de vista socioeconómico, y que, siendo ágil y dinámica, evite los excesos de la tecnoburocracia.V. t.: GOBIERNO; SOCIEDAD.P. LUCAS VERDÚ.
BIBL.: L. DUGUIT, Traité de Droit constitutionnel, París 1923; l. FREUND, Vessence du politique, París 1965; P. LUCAS VERDÚ, Principios de Ciencia política, I, Madrid 1969, 115 ss., 122 ss.
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