Gnoseología FIL.
Categoria:
Filosofía
Aclaraciones terminológicas. El vocablo Gnoseología (del griego gnosis y logos) significa, etimológicamente, tratado o ciencia del conocimiento. Quizá tenga su antecedente más inmediato en el término Gnostología, usado en el s. xvlt para titular la parte de la Metafísica que estudiaba el conocimiento. En su forma actual, parece que el primero en emplearlo fue el neoescolástico italiano G. Zamboni (1875-1950), que trató de elaborar una G. pura entendida como disciplina filosófica autónoma que hiciera un estudio descriptivo y crítico del conocimiento sin admitir ningún presupuesto y que, por lo mismo, ocupara el lugar preliminar de toda la filosofía. Pero la reflexión filosófica sobre el conocimiento ha sido titulada con una gran variedad de nombres y concebida desde puntos de vista o con matices diferentes.Algunos de esos nombres y concepciones están ya en desuso o cuentan con pocos seguidores (así, Criteriología, Lógica Mayor o Lógica Material, Noogonía, Metafísica Fundamental, etc.); otros siguen vigentes, aunque con variaciones de matiz según los autores o escuelas, y también, en parte, según los países donde se emplean (p. ej., Teoría del Conocimiento, Metafísica Crítica o simplemente Crítica, Epistemología, Noética, Metafísica defensiva, etc.). En general, podemos indicar como términos más usados: en alemán, Teoría del Conocimiento (Erkenntnistheorie); en inglés (aunque también se encuentra a veces en francés), Epistemología (Epistemology o Épistémologie); en francés, italiano y español, Gnoseología (sin que ello implique el rechazo de otros vocablos, especialmente el de Crítica). De día en día se hace más frecuente el empleo de G. como equivalente de Crítica o Teoría del Conocimiento, y se tiende a reservar ese título para el estudio -no meramente psicológico- del conocimiento en general, mientras que con el de Epistemología (v.) se designa al estudio del conocimiento y métodos propios de las ciencias físiconaturales.Visión histórica. Aunque siempre, a lo largo de la historia, los filósofos se han ocupado de los temas, al menos esenciales, relativos al conocimiento (v.), algunos historiadores han afirmado, con más superficialidad que exactitud, que la etapa crítica de la filosofía se inaugura con Descartes (v.) en su intento de reacción frente a los libertinos y escépticos de su época (v. LIBREPENSAMIENTO), aunque con precedentes en el nominalismo (v.). También han dicho otros que una reflexión crítica sobre el conocimiento se inicia con Kant (v.), cuyas ideas afectan principalmente a la capacidad cognoscitiva humana, que trata de defender dentro de su peculiar sistema racionalista: un criticismo que abre las puertas a diversos tipos de idealismo (v.).Sin embargo, el problema de la crítica del conocimiento y de su estudio científico ha estado presente con anterioridad en la historia, a veces también de forma aguda. En ocasiones planteado por diversos tipos de escepticismo (v.), relativismo (v.) o probabilismo (v.), y también al contrario, en forma racionalista; otras veces mejor enfocado, dentro de planteamientos más realistas, entre los que destacan Aristóteles (v.) y Tomás de Aquino (v.). Las especulaciones de Descartes y Kant empujaron durante tiempo a muchos pensadores por las vías de diferentes racionalismos, de una consideración del entendimiento humano como capaz de alcanzar adecuadamente todo, sin clara conciencia de sus límites (v. RACIONALISMO). En el s. xix puede decirse que el pensamiento racionalista y el idealista llegan a los últimos extremos de sus vías muertas, y cada vez son ya más los que tratan de centrar los problemas del conocimiento en sentidos más realistas. Así, la fenomenología (v.) con su "vuelta a las cosas mismas"; algunos representantes del existencialismo (v.) poniendo de relieve la inefabilidad del ser (v.) frente a la esencia de las cosas; los neoescolásticos (v.) con su decidida polémica antiidealista, aunque a veces se dejan arrastrar por cierto esencialismo racionalista.En el s. xx se afianza más el realismo, con diversas corrientes, que al mismo tiempo que tratan de poner de relieve el alcance real de la filosofía y de las ciencias tratan de valorar adecuadamente los problemas del conocimiento (V. REALISMO; NEOTOMISMO). Surgen así, en los s. xix y xx, diversos tratados consagrados específicamente al estudio del conocimiento humano, de su valor y alcance, con algunos de los títulos que se han mencionado antes.Cometido de la Gnoseología. 1. La Gnoseología como Teoría del conocimiento. Podría definirse como "parte de la filosofía que estudia la naturaleza, estructura, valor, trascendencia y límites del conocimiento humano". Si bien no se incluye aquí, en principio, el aspecto psicológico del conocimiento (v.), hay autores que lo toman en consideración (v. t. PSICOLOCíA). Como se ve, la temática y problemática de esta Teoría del Conocimiento es muy amplia: incluye una especulación fundamental sobre la capacidad del entendimiento (v.) para alcanzar la verdad (v.), una determinación de la naturaleza y estructura del conocimiento humano, una reflexión sobre la esencia y condiciones de la verdad y la certeza (v.), una fijación -o intento de fijación- de criterios para establecer la validez del conocimiento, una justificación y defensa frente a las actitudes filosóficas que han negado total o parcialmente la posibilidad de la verdad y de la certeza, etc.2. La Gnoseología como Metafísica crítica. Al menos nominalmente, tiene un alcance más restringido que la Teoría del conocimiento, ya que su mismo título revela la inserción de esta disciplina en la Metafísica (v.). Pero, salvando esta restricción, el elenco de temas y problemas vendría a coincidir con el señalado antes para la Teoría del Conocimiento. Debe advertirse, sin embargo, que después de Kant la tarea crítica recae no tanto sobre el conocimiento cuanto sobre la capacidad de la razón para conocer y sobre el modo en que ejerce esa capacidad. Entonces, el cometido de la Metafísica Crítica consistiría principalmente en una justificación o defensa de los principios del ser y del conocer.Los temas propios de la G. se encuentran estudiados en esta Enciclopedia, además de en la VOZ CONOCIMIENTO en general, en: ENTENDIMIENTO, donde se estudia éste como facultad intelectual humana; INTELIGENCIA y RAZÓN, como aspectos o funciones del entendimiento (directo o intuitivo y discursivo o mediato); PERCEPCIÓN; SENSACIóN; SENTIDOS, donde se estudian los aspectos y facultades sensitivas del conocimiento (y en estas voces se remite a las que tratan de cada uno de los sentidos internos y externos); APREHENSIÓN; ABSTRACCIÓN; INTUICIÓN; REFLEXIÓN; DEDUCCIÓN; INDUCCIÓN, donde también se remite a otras voces relacionadas con los diversos actos y modos del conocer; asimismo CONCEPTO; JUICIO; RACIOCINIO y las voces a las que allí se remite; VERDAD; EVIDENCIA; CERTEZA; ERROR; PROBABILIDAD Y PROBABILISMO; IGNORANCIA; DUDA; etc., como propiedades o estados del conocimiento; en relación también con los modos y métodos de conocimiento, hay que mencionar, además de algunas voces ya dichas, MÉTODO; HIPÓTESIS; TESIS; SÍNTESIS; EXPERIENCIA; SIGNO Y SIGNIFICACIÓN; CIENCIA; SUJETO: OBJETO; etc.Naturaleza filosófica de la Gnoseología. Parece incuestionable el carácter filosófico de la G., pese a la variedad de nombres y cometidos que se le asignan. Pero, admitiendo este carácter filosófico, no hay completo acuerdo entre los autores cuando se trata de determinar con precisión el puesto que la G. debe ocupar dentro de un sistema de filosofía. Ya indicamos que Zamboni entiende la G. como disciplina filosófica autónoma, opinión en la que le siguen Noél, Hessen, 1. M. de Alejandro (haciendo éste la salvedad de que es autónoma por su objeto formal) y otros. Según dichos autores, la G. debería preceder, no sólo a la Metafísica, sino a todas las demás disciplinas filosóficas. Tratadistas hay que clasifican la G. como una parte de la Lógica General (Zigliara, Tongiorgi, Hugon, Pesch, etc.). Para otros, es una parte especial de la Psicología (así, Sanseverino y quizá Mercier). No faltan quienes adopten una postura ambigua, como Geny.Por último, los hay que incluyen la G. dentro de la Metafísica, aunque también entre éstos se dan diferencias: para unos, el conocimiento debe considerarse como un modo general del ser en cuanto ser, y por ello la G. es una parte de la Metafísica General (así, Gredt); otros estiman que el cometido principal de la G. es defender la aptitud de la mente para conocer la verdad contra quienes niegan los principios, estableciéndose así una Metafísica defensiva que debe preceder a la ostensiva (Ontología y Teología Natural); son de este parecer Pirotta, Maquart, etc.; en otro sentido, Maritain estima que la G. es un corolario de la Metafísica.Como consecuencia de estas diferentes concepciones o matices, surge alguna variedad en los modos de dividir la G. (siempre prescindiendo de que se la designe con un nombre u otro). Consignemos, como ejemplo, tres divisiones diferentes. Alejandro propone, en su Crítica, la que sigue: 1) Crítica fundamental o gnoseológica; 2) Crítica positiva o criteriológica; 3) Crítica negativa o apologética. Verneaux divide su Epistemología General o Crítica del Conocimiento en otras tres partes: 1) Polémica, que estudia las corrientes principales de la Epistemología; 2) Descriptiva, que se ocupa de las nociones fundamentales de la Crítica; 3) Dogmática, que trata de las tesis esenciales del realismo. Finalmente, N. Hartmann divide su Ontología del conocimiento en ontología del conocimiento del objeto y ontología del objeto de conocimiento. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que dicha división está en función de todo el sistema filosófico de Hartmann; como es sabido, tal sistema se inicia con una fenomenología, después de la cual viene una aporética, para concluir con una teoría; estas tres partes constituyen la ontología, a la que seguiría la metafísica, concebida por Hartmann como un elenco de problemas perennes, para los que no cabe esperanza alguna de solubilidad.Por nuestra parte, consideramos que la G. tiene carácter auténticamente metafísico, teniendo presente su objeto (material y formal). Efectivamente, la Metafísica (v.) es la ciencia del ente en cuanto ente (v. SER); caerá, por tanto, bajo su consideración todo aquello que pueda ser estudiado bajo la formalidad, máximamente abstracta, de la entidad en cuanto tal. Y no perderá su carácter metafísico ninguno de los objetos que bajo esa formalidad puedan albergarse.Prescindiendo por ahora de que la Metafísica se pueda articular de diversas maneras, nos interesa destacar que cabe hacer un estudio del conocimiento en cuanto ente, o mejor, del peculiar modo de existencia que todo ente adquiere en la mente humana, por virtud del conocimiento. Esta matización no afecta al objeto formal de la Metafísica, sino a su objeto material y, por lo mismo, puede fundamentar la existencia de una nueva parte de dicha disciplina: la G., que se ocupa del ente gnoseológico (objeto material) en cuanto ente (objeto formal). Admitiendo que los otros objetos materiales de la Metafísica son el ente ontológico y el ente teológico, la G. sería la tercera parte de la Metafísica, y su tarea no sería "ontológica ni teológica, pues éstas miran a objetos en sí mismos y no a su modo de ser en la mente humana. Pero no por eso es extrametafísica. La Metafísica, por ser ciencia universal, al estudiar el ente en cuanto ente se ocupa de todo ente y de todas las maneras posibles... El ente gnoseológico es el complejo material de designación de cualquier ente en la mente humana por el conocimiento" (Á. González Álvarez, Tratado de Metafísica, Ontología, Madrid 1961, 20).La larga tradición de los estudios gnoseológicos, a los que ya se ha hecho referencia, ha ido acumulando un depósito de verdades sólidamente establecidas por la ciencia filosófica acerca de la naturaleza, propiedades, valor y alcance del conocimiento humano, acerca de las facultades cognoscitivas, de las clases y métodos de conocimiento, etc. Recientemente se pueden añadir las aportaciones o enfoques de una sana fenomenología, y estudios realizados en cuestiones gnoseológicas concretas, como la intencionalidad (v.), la objetividad (v.), los elementos irracionales en su relación con el conocimiento, etc., que sin duda contribuirán a una evolución perfectiva de los estudios sobre el mismo.V. t.: CONOCIMIENTO; EPISTEMOLOGÍA; CIENCIA; VERDAD; REALISMO; FILOSOFÍA 1, 4c.S. CABALLERO SÁNCHEZ.
BIBL.: Aparte de la citada en los arts. CIENCIA I y VII, CONOCIMIENTO y EPISTEMOLOGfA, pueden verse: J. M. ALEJANDRO, Crítica, 2 ed. Santander 1953; N. HARTMANN, Metafísica del conocimiento, 2 vol., Buenos Aires 1957; H. HESSEN, Teoría del conocimiento, 6 ed. Madrid 1951; L. E. PALACIOS, Filosofía dei saber, Madrid 1962; F. VAN STEENBERGHEN, Epistemología, 2 ed. Madrid 1962; R. VERNEAux, Epistemología general o crítica del conocimiento, Barcelona 1971; 1. DE VRIES, Pensar y ser, 2 ed. Madrid 1952; G. ZAMBONI, Introduzione al corso di gnoseología pura, Milán 1924; fD, Metafísica e gnoseología, Verona 1935. Sin ser un tratado sistemático de G. contienen estudios interesantes C. CARDONA, Metafísica de la opción intelectual, Madrid 1969; E. CASSIRER, El problema del conocimiento, 3 Vol., 2 ed. México 1965 ss. (estudio histórico); C. FABRO, Percezione e pensiero, 2 ed. Brescia 1962; R. GARRIGOu-LAGRANGE, El sentido común, Buenos Aires 1945; É. GILSON, El realismo metódico, 3 ed. Madrid 1963; E. HuSSERL, Investigaciones lógicas, 2 ed. Madrid 1967; 1. MARITAIN, Los grados del saber, Buenos Aires 1968 (1 ed. francesa 1938); P. PRINI, Gnoseología, en Enc. Fil. 3,265-292; S. RÁBADE, Estructura del conocer humano, Madrid 1966; G. VAN RIET, L’Épistémologie thomiste, Lovaina 1946.
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