Gitanismos
Categoria:
Cultura
Entre todos los elementos constitutivos del español tal vez sea el gitano el que aparezca más confuso y difícil de delimitar. La lengua propia de los gitanos o caló (v.) ha sido invadida por términos propios de la región más comúnmente habitada por ellos, y de otros pertenecientes a la jerga rufianesca, con cuyos hablantes estaban muchas veces en íntimo contacto. Por tanto, muchos términos que a primera vista pueden parecer g., son, o simples andalucismos (v. ANDALUCÍA V) o provienen del campo de la germanía (v.). Esto, en cuanto que se distinga un vocablo y se crea procedente de lo gitano; pero, por otra parte, el caló identificó su estructura lingüística con la del castellano y en esta identificación está la razón de que los g. hayan penetrado tan profundamente en la lengua española, y en muchos casos no produzcan la más mínima duda sobre su genuino origen castellano.En los s. xvi y xvii los gitanos que aparecen en las obras teatrales, ofrecen una nota distintiva que no afecta al léxico, sino a la fonética: el ceceo; como sabemos, es un fenómeno que se da en partes de Andalucía y que comporta más que una diferencia geográfica una diferencia social, y así éste es tachado de incorrecto, mientras el seseo es admitido como simple característica andaluza. No hay nada que afirme que ese rasgo pertenezca a la fonética gitana. Es en el s. xviii cuando el léxico español va a recibir una gran oleada de g.; en esta época hay un aplebeyamiento intencionado de la sociedad española, las fiestas populares son recreo para cualquier clase social. En Andalucía, el "señorito" gusta de mezclarse con los cantaores, toreros y bailaores, muchos de los cuales son de origen gitano, y si no, siempre hay un fuerte roce entre ellos. Es aquí donde comienza la "flamenquización" de toda la sociedad; de Andalucía llega rápidamente a Madrid y aquí ya no se distingue lo andaluz de lo gitano, todo se convierte en flamenco. El léxico se resiente de esto, y lo que en principio sirvió para distinguir a una clase especial de personas se convirtió en simple elemento del lenguaje popular. La absorción, por parte del español, fue, como ya hemos apuntado, muy fácil; en la lengua gitana hay frases calcadas sobre idiotismos o construcciones peculiares del español, por tanto su entrada no produce ningún desajuste.Para documentar todo lo anterior contamos con el estupendo testimonio del género costumbrista (V. COSTUMBRISMO). Las obras que reflejaban el ambiente utilizaban esta lengua agitanada, que el público absorbía y extendía rápidamente. Ningún autor rehuía su empleo y así tenemos que desde Estébanez Calderón (1799-1867) a Baroja (v.), pasando por Valera (v.), E. Pardo Bazán (v.), Pérez Galdós (v.) o "Clarín" (v.) han usado términos gitanos en sus obras.Se señalarán a continuación algunos de los g. españoles más usuales: buenn, fetén, chipén, las tres formas son propias del caló; las expresiones en que entran estas palabras están muy vivas en el lenguaje popular. Se usan como adjetivo con el sentido de ’excelente’, ’bueno’, etc.; en Madrid existe la forma de chipendi que aparece en La Busca de Baroja. Gil¡, jile, la forma más usual es la primera, la cual aparece también en dialectos gitanos italianos con la significación de ’medroso’, ’cobarde’. Canguelo, que significa ’miedo’; existe, además, un adjetivo cangueloso ’miedoso’. Menda, mangue, pertenecen al sistema pronominal gitano, entraron en el español sustituyendo al pronombre complemento con preposición ’a mí’, sin interferirse con el ’me’; es más usual la primera forma. Valle Inclán (v.) emplea ésta en Tirano Banderas y en Viva mi dueño, y la segunda en Luces de Bohemia. A veces se usa como ’yo’ en plan enfático. Mangar, significa en gitano ’pedir’, ’pedigüeñear’; está vivo en el lenguaje popular con el significado de ’quitar’, ’robar’. Aparece en textos literarios, pero no así la forma derivada ,mangancia’. Juncal lo reconoce el Diccionario de la Academia Española como andalucismo. Aparece en Fernández Ardavín (n. 1892), Arniches (v.) y en los Machado (v.) con el sustantivo ’hembra juncal’. Churumbel se considera g. pero no lo es. Significa en lengua familiar ’chiquillo’, ’muchacho’. Se puede relacionar con el pivo, pivetto del italiano jergal y dialectal, del cual procede el argentino pibe.V. t.: CALÓ.M. V. ROMERO GUALDA.
BIBL.: C. CLAVERIA, Estudio sobre los gitanismos del español, Madrid 1951; M. L. WAGNER, Sobre algunas palabras gitanoespañolas y otras jergales, "Rey. de Filología Española" XXV(1941) 161-181; 1. CASARES, Introducción a la Lexicografía moderna, Madrid 1950; F. Ruiz MORCUENDE, Algunas notas de lenguaje popular madrileño, en Homenaje a R. Menéndez Pidal, II, Madrid 1925, 205-212.
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