Gide, André
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Biografía GER
Poeta, novelista, crítico y dramaturgo francés (n. en París el 22 nov. 1869; m. en la misma ciudad el 19 feb. 1951), André Paul Guillaume Gide es uno de los más conocidos escritores franceses contemporáneos. Su quehacer literario, fruto de un abundante trabajo y sujeto a una continua transformación, abarca una época dilatada que va desde las generaciones simbolistas hasta la segunda posguerra. Su influencia ha sido duradera, si bien por desgracia en más de un punto desviada: gran parte de la juventud salida de la I Guerra mundial hizo de uno de sus libros, Les Nourritures terrestres (Los alimentos terrestres), 1987, el breviario epicúreo de una conducta vital sin trabas. Más tarde, su Voyage au Congo (Viaje al Congo), 1927, plantea cuestiones sociales y políticas que anuncian la moderna literatura comprometida; sin olvidar los hallazgos técnicos y de renovación formal que encontramos en muchas de sus novelas. Apasionadamente discutido, galardonado con el premio Nobel en 1947, puede considerársele como uno de los más conocidos escritores franceses del s. XX junto con Proust, Valéry y Claudel.Su obra a través de su vida. Toda su obra se sitúa bajo el signo de lo autobiográfico. De padre protestante del sur de Francia y de madre normanda de ascendencia católica, ya desde niño va a estar sujeto a continuas y a veces profundas contradicciones: "Nada más distinto que esas dos familias; nada más distinto que esas dos provincias francesas que conjugan en mí sus influencias contradictorias. A menudo pienso que me he visto forzado a la obra artística, porque era la única forma de poder realizar el acuerdo de esos elementos demasiado dispares..." (Si la semilla no muere). Aún más desgarradora es la contradicción entre la educación puritana recibida durante su infancia enfermiza e hipersensible, y sus tendencias sensuales y sus desviaciones de tipo homosexual, que arrastrará a lo largo de su vida. "No soy más que un muchacho que se divierte, unido a un pastor protestante que se aburre" (Diario, 1907). Detrás de este juicio está el drama de una vida y la génesis de una obra.Sus primeros intentos literarios, Les cahiers d’André Walter (Los cuadernos de André Walter), 1891, los esboza a la sombra de Mallarmé (v.) y de los simbolistas. Pero en 1893 realiza la experiencia más importante de su vida: amenazado por la tuberculosis permanece durante dos años en África del Norte y cuando regresa a Francia, ya curado, rompe violentamente con todo vínculo de carácter moral y pretende vivir afirmando la superioridad de los sentidos. De esta época son Los alimentos terrestres, apología lírica y exaltada de un deseo sensuál de contacto físico con el mundo y la naturaleza. Allí aparecen los conceptos gidianos del "fervor" y de la "disponibilidad", que matizan su sentido de la búsqueda absoluta del placer: lo que él busca no es la saciedad sino el hambre como estado perpetuo, que potencia toda clase de satisfacciones. En esta misma dirección se inscribe su relato L’Immoraliste (El inmoralista), 1902, donde las revelaciones autobiográficas se mezclan con un intento de examen de conciencia que trata de hallar razones válidas que racionalicen su egoísmo.Otro episodio vital va a servir de punto de partida a una nueva etapa en la creación literaria de G. El 8 oct. 1895 se casa con Madeleine Rondeaux, una prima suya hacia la que se siente espiritualmente atraído y que acepta la particular disociación amorosa que él le propone. La presencia muda y dolorosa de Madeleine, víctima real del orgullo gidiano, no hace más que acentuar (llegado a una madurez más consciente) sus trágicos dilemas. Al mismo tiempo, la persistencia en él de un profundo y angustiado sentimiento religioso amplía su temática: en 1915 se acerca a la religión católica tratando, según dice, de encontrar en los preceptos evangélicos "mandamiento, amenaza y prohibición". Las páginas de Numquid et tu? y de su Correspondencia con Paul Claudel y Henry lames guardan el eco de esta crisis religiosa y ponen de manifiesto que, en realidad, G. busca una adecuación de lo objetivo a su personal individualidad, y en definitiva la legitimación de sus propios errores, más o menos inquietamente reconocidos. Así, en La Porte Étroite (La puerta estrecha), 1909, se narra el sacrificio de Alissa desde una óptica ambigua de admiración y condena y en La Symphonie pastorale (La sinfonía pastoral), 1919, nos presenta el profundo drama interior de un pastor protestante que, como él, trata de darse a sí mismo argumentos que justifiquen su ceder a las tentaciones. Por este camino, y una vez abandonados los soportes en que podía apoyarse, va a buscar una especie de autojustificación en la confesión audaz e impúdica. Si le grain ne meurt (Si la semilla no muere), 1920, Corydon (1924), Et nunc manet in te (1951) y su fournal (Diario), 1939, son una extraordinaria empresa de justificación autobiográfica, a mitad de camino entre Rousseau y Nietzsche, y muy superior a las Confesiones del filósofo ginebrino en cuanto a la lucidez del autoanálisis (si bien empañada por un manifiesto narcisismo intelectual).Los géneros literarios cultivados por Gide. Dentro de la narrativa objetiva, G. aparece como un original renovador de la técnica novelística, un tanto institucionalizada por la boga de la novela realista y psicológica. Su actitud en este aspecto está llena de desenvoltura y plasticidad, por cuanto que aborda el género desde una posición preconcebida de singularidad. Únicamente consiente en dar el título de novela a Les Faux monnayeurs (Los monederos falsos), 1925; el resto serán récits (relatos) o sotises (burlas, tonterías). Al mismo tiempo se evade de las imposiciones de la lógica, dando entrada a lo arbitrario en los acontecimientos y en las motivaciones de los personajes (El "acto gratuito" en torno al que gira su obra Les caves du Vatican, 1914, ha tenido amplia resonancia en la literatura posterior). Igualmente trastorna las convenciones el tiempo externo o de la acción lineal. Son famosas sus estructuras "en encrucijada", donde varias acciones convergen o parten de un mismo punto, o "en abismo", análoga al recurso de los reflejos pictóricos o del "teatro en el teatro" pirandelliano (así en Los monederos falsos el protagonista Édouard habla de una novela que está escribiendo que se llama precisamente Los monederos falsos; reflejo que adquiere una tercera dimensión en el Diario de Los Monederos falsos del propio G.).Como autor dramático es uno de los pioneros del empleo del mito antiguo como vehículo de las propias ideas (Le roi Candaule, El rey Candaulo, 1901; Oedipe, 1931). Finalmente, G. ha dejado páginas antológicas de crítica literaria donde hace alarde de su vastísima erudición y de su penetrante agudeza, especialmente cuando aborda el estudio de autores como Montaigne o Dostoievski, más cercanos a su genio personal, sin lugar a dudas uno de los más complejos de la literatura moderna.z>us indudables cualidades estilísticas, literarias y psicológicas están desgraciadamente viciadas por la inmoralidad sustancial de su pensamiento.FRANCISCO J. HERNÁNDEZ.
BIBL.: A. GIDE, Obras escogidas, México 1960; íD, Oeuvres complétes, París 1932-39; A. ROUSSEAUX, Panorama de la Literatura del siglo XX, Madrid 1961; CH. MOELLER, André Gide y el silencio de Dios, en Literatura del siglo XX y Cristianismo, 1, Madrid 1966; A. MAUROis, De Gide a Sartre, Barcelona 1968; M. BEIOBEDER, André Gide, París 1961; R. M. ALBÉRÉS, L’Odyssée d’André Gide, París 1951; C. MARTIN, Gide par luiméme, París 1963.
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