Giaquinto, Conrado
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Biografía GER
Pintor napolitano del s. xviii, que trabajó también en Madrid. N. en Molfetta en 1699. Estudia en Nápoles con Francesco Solimena y, después de trabajar allí unos años, pasa a Turín en 1723, donde decora el Palacio Real. Reside en diversas ciudades italianas, entre ellas Roma, realizando numerosas obras. En 1753 es llamado a Madrid por Fernando VI para decorar las bóvedas del Palacio Real, sucediendo al veneciano Jacopo Amigoni. Es nombrado director de la Acad. de S. Fernando y permanece en España hasta 1762, poco después de la llegada de Mengs (v.), alcanzando gran fama en la corte y volviendo lleno de honores y fortuna a Nápoles, donde m. en 1765.La brillante escuela napolitana del s. xvil sigue fecunda en el s. xviii gracias a la influencia de Lucas Jordán (v.) en artistas como Francesco Solimena (1657-1747), Sebastiano Conca (1679-1750) y el propio G. Éste, además de la aportación general de Jordán que se renovaría en la corte española, asimila el estilo de Solimena en Nápoles y el de Conca en Roma, donde los tres desarrollan gran actividad, y los transforman en una visión más luminosamente decorativa.Entre las obras de G. en Italia destacan las de S. M. Assunta de Rocca di Papa, los frescos de S. Trinitá degli Spagnoli, en Roma, y los de 1750 en la catedral de Cesena, además de otras conservadas en el Duomo de Pisa. En el Palacio Real de Madrid decoró las bóvedas de la escalera principal -Triunfo de la Religión y de la Iglesia, Triunfo de España contra sus invasores y otras-, del Salón de columnas -Nacimiento del Sol y Triunfo de Baco- y de la Capilla: Santiago en la batalla de Clavijo (atrio), Coronación de la Virgen (cúpula central), S. Leandro, S. Hermenegildo, S. Isidro labrador y S. M. de la Cabeza (pechinas), y Alegoría de la Religión (tribuna del coro). Trabajó también en el Palacio real de Aranjuez. En el Mus. del Prado se conservan algunos bocetos para los frescos de la capilla del Palacio Real de Madrid y otras varias obras entre las que destacan La Paz y la Justicia, pintado para la Sala de Juntas de la Acad. de S. Fernando y dos -La Oración del huerto y El descendimiento de la Cruz- de la serie de ocho sobre la vida de Cristo que hizo para el Oratorio del Rey.G. incorpora al estilo de la escuela napolitana un espíritu por completo dieciochesco de gran delicadeza, con entonaciones azules y verdes, en la pincelada y una aérea ligereza de formas. Su influencia en el arte romano es considerable, lo mismo que en la corte española, con efectos en la formación de Goya. Gracias al arte de Jordán y al de G., que tiene en él sus raíces, las pintura napolitana alcanza categoría europea.J. M. CRUZ VALDOVINOS.
BIBL.: E. TORMO, España y el arte napolitano, Madrid 1924; M. D’ORSI, Conrado Giaquinto, Roma 1958; M. VOLPI, Giaquinto, "Bolletino d’Arte del Ministero della Pubblica Istruzione" XLIII (1958) 263-282,329-340.
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